LA OBRA HIDRÁULICA DEL GOBELA, CON NUEVE PUENTES, HA IMPEDIDO UNA NUEVA INUNDACION PERO NADIE AGRADECE NADA

Miércoles 25 de enero de 2017

Siete años de trabajos y una inversión de 25,4 millones han reducido el riesgo de avenida en Getxo. Los vecinos piden seguir el tajo aguas arriba. Normal, pero es de bien nacidos ser agradecidos y aunque se ha hecho con dinero público, el haber logrado el PNV la transferencia de aguas y el haber abordado estas importantes obras, han impedido una nueva inundación que ahora estaría obligando a los vecinos a quitar el barro, pagar los desperfectos y estar temerosos de la siguiente riada.

Si, ya sé que nadie tiene el menor reconocimiento hacia la obra pública pero si la crítica a flor de piel si esta no es del gusto del usuario, pero se le quita a las reivindicaciones su valor, si no son justas y, callar, cuando las cosas se hacen bien o ponerse medallas que no corresponden, no está bien, desde el punto de vista ciudadano.

Y es que estas obras de mejora hidráulica del Gobela, próximas a su conclusión, aparentemente han cerrado las heridas que abrió el río en Getxo. El 1 de junio de 2008 se registraron unas terribles inundaciones en la cuenca. La lengua de agua del cauce, en una espectacular crecida, arrasó los barrios ribereños, provocando pérdidas millonarias. Los servicios de emergencia trabajaron a destajo toda la noche, navegando en lanchas por las calles. Realizaron rescates de vecinos aislados en apuros, ayudaron a familias enteras a salir de sus viviendas. Muchas permanecieron durante meses fuera de ellas, destrozadas por la riada.

La jornada dejó 4.000 afectados. Se inundaron los bajos, portales y garajes de 120 comunidades, unos 500 vehículos fueron declarados siniestro total, hubo 2.000 plazas de garaje afectadas y una treintena de comercios. Porque hasta entonces, el Gobela -un río negro, maloliente en muchos puntos, que hacía la función de cloaca natural – era el gran olvidado y todos los planes redactados para realizar obras de mejora hidráulica se habían quedado en el cajón durante décadas.

Pero la riada causó conmoción.

Los afectados crearon dos asociaciones que empezaron a echar humo en las redes sociales y que no pararon de dar la cara en los medios de comunicación con sus protestas por la dilación en el inicio del tajo. Y la respuesta interinstitucional fue unánime; se recuperaría el proyecto «durmiente» de la Agencia vasca del Agua (URA) para el encauzamiento.

Las labores arrancaron en el 2010. Y ahora, tras invertir 25,4 millones de euros durante siete años, el organismo afronta la recta final de los trabajos. Getxo se salvaría si llovie­se como aquel día. Sin embargo, a los afectados les duelen las futuras urbanizaciones que van a levantarse en las proximidades del río y la necesidad de realizar el mantenimiento medioambiental del paseo y las áreas verdes. Con todo, están bastantes satisfechos y destacan que se han abierto ejemplares vías de diálogo y cooperación entre vecinos, políticos y técnicos, que deberían servir como ejemplo.

El resultado es que han visto reducido su temor a una réplica de aquel penoso episodio. Gracias a los trabajos realizados, el río ha multiplicado su capacidad de evacuar tras ampliar el encauzamiento en su parte final. En aras a conseguirlo, se han derribado siete puentes para renovarlos y dos pasarelas y se han ensanchado las orillas en un tramo de cerca de tres kilómetros. Actualmente sólo está abierto el último tajo en Fadura, cuya conclusión está prevista «para principios de febrero».

Las obras en el río se han desarrollado a lo largo de cuatro fases. La primera comenzó en Salsidu, la segunda siguió en Larrañazubi y la tercera y más costosa, que se ha prolongado durante tres años y ha supuesto 16 millones de euros, se desarrolló en Errekagane. La que se remata ahora es la parte final del tajo, en Fadura. URA abrió el 27 de diciembre a los peatones el nuevo puente en esta zona. La apertura al tráfico rodado está prevista en y pondrá punto y final a las obras de defensa ante inundaciones, que empezaron en octubre de 2010. Se completará así la sustitución de los siete puentes (Lexarreta, Jolaseta, Salsidu, Fadura, Leioa, Metro Gobela, Villa de Plentzia) y de las dos pasarelas peatonales (Fadura y El Carmen) con sección insuficiente en el río entre el aliviadero de Cristóbal Valdés, frente al polideportivo de Errekagane. Los trabajos en Fadura han permitido excavar y rebajar zonas anexas al cauce para formar una plataforma lateral paralela con la que se ha aumentado la capacidad del río mediante la creación de zonas de inundación controlada. Esta actuación a lo largo de 775 metros ha contado con una inversión de 2,6 millones. Ahora, la disminución de la cota de inundación para una avenida de 100 años de periodo de retorno oscila, según los tramos, entre 1,44 y 2,28 metros respecto a la que había antes de intervenir en el río. Amplios ámbitos urbanos quedan libres de esa avenida.

“Se abrió un canal directo de comunicación con URA, la Diputación y el Ayuntamiento de Getxo», ratificaron los vecinos. Todos los partidos getxotarras empezaron a caminar juntos y las siguientes alertas por lluvias demostraron que había una enorme preocupación y entrega hasta por parte del personal municipal. «Una vez se presentaron dos policías municipales y nos dijeron: Nos ha dicho el alcalde que nos pongamos a vuestras órdenes para lo que queráis», apuntó Hernández.

¿Y ETCHEVERRY AINCHART? – BIMBA BOSE – WEB MONCLOA – A OTEGI LE PREOCUPA EL CONCIERTO.

Martes 24 de enero de 2017

ETCHEVERRY AINCHART

eTCHEVERRY AINCHART-Nos falta perspectiva y nuestros medios adolecen de la larga mirada hacia los hechos. Ante la puesta en marcha  Mancomunidad en Euzkadi Continental, nombre más correcto que Iparralde porque Iparralde también es Portugalete, me acuerdo de Jean Etcheverry Ainchart, un vasco de Saint Etienne de Baigorry, notario y condecorado por su trabajo en la Resistencia y que siendo diputado presentó su proyecto de estatuto de autonomía en la Asamblea francesa para los vascos continentales  en 1947. Vino muchas veces a los actos del PNV. Falleció en 2003. Nadie se acuerda de él. Yo sí. La memoria es nuestra historia. Pero en Euzkadi, cada vez menos.

BIMBA BOSE

-Me he enterado de la existencia de Bimba Bosé cuando todas las radios y televisiones nos anuncian su fallecimiento. Lo siento por ella y su familia, pero me hubiera gustado que cuando murió hace quince días  el presidente alemán Román Herzog, que pidió perdón por el bombardeo de Gernika, se hubiera hablado tan solo la décima parte de lo que se está hablando de Bimba Bosé en Euzkadi y que yo sepa  no hizo nada por este país. Hablamos mucho de identidad pero algo está fallando. Desde luego Gogora. ¿A qué se dedican?.

WEB MONCLOA

-Se queja Zapatero y se quejan los españoles de la eliminación del castellano de la web de la Casa Blanca. Métanse ustedes en la web de la Moncloa y busquen allí el euskera.

A OTEGI LE PREOCUPA EL CONCIERTO

-Arnaldo Otegi está seguro que Catalunya en octubre será independiente y que nuestro Concierto está en peligro: Me alegro que le preocupe el Concierto, algo de lo que nunca se han preocupado. Y eso de que Catalunya será independiente en octubre, ojalá sea verdad, pero me da que va  perder todas las apuestas. Al final se conformará Arnaldo, como lo hace ahora con la Mancomunidad de Euzkadi Continental, que es menos que la Mancomunidad de Lea Artibay pero que pone en el mapa que Laburdi, Benabarre y Zuberoa existen y son vascas, aunque sometidas al jacobinismo francés. Ellos siempre son partidarios del todo o la nada. Menos cuando les interesa.

 

ROMAN HERZOG NO ERA UN CANTANTE

Lunes 23 de enero de 2017

H. WegenerEste pasado 10 de enero falleció a los 82 años el ex presidente de Alemania, Roman Herzog, fue jefe de Estado entre 1994 y 1999 y fue el primero en reconocer la implicación de Alemania en el bombardeo de Gernika, cuyo ochenta aniversario recordaremos en abril. Presidió la primera convención   que redactó la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Y además era democristiano, de la CDU. Curiosamente ningún socialista como Willy Brandt, Helmut Schmidt o Gehard Schoeder, se preocuparon lo más mínimo por Gernika. Si lo hizo este hombre que acaba de morir y como no era un cantante, un artista o un deportista, en Euzkadi nadie se ha enterado. En Gernika tampoco. Que yo sepa.

En el pasado, pregunté al gobierno español en que momento González, Aznar o Zapatero iban a condenar aquella masacre en nombre del estado español. Me dijeron los tres que nada habían tenido que ver con ello. Tampoco tenía nada que ver Herzog, y sin embargo lo hizo. Como se ve ,las calidades democráticas en Alemania y en España, son distintas.

Tras sesenta años de aquello, llegó el mensaje de reconciliación el 26 de abril de 1997, enviado por el presidente federal alemán Román Herzog y leído por el embajador Henning Wegener en Gernika. Durante los últimos diez años anteriores , los diputados habían bloqueado sistemáticamente toda iniciativa parlamentaria en ese sentido y se habían conformado con ofrecer ayudas económicas a la Villa.

En vista de la negativa de su propio partido a formular un mensaje de reconciliación, el presidente Herzog decidió hacerlo él mismo, lo cual fue saludado por diputados de la oposición como un gesto que libraba a Alemania de una nueva “vergüenza histórica”.

Un millar de personas, entre ellas 150 supervivientes del bombardeo de Gernika, asistieron ese día en la localidad bizkaina a un acto de desagravio largo tiempo esperado. El entonces embajador de Bonn en España, Henning Wegener, leyó un mensaje del presidente alemán, Roman Herzog, en el que asumía en nombre de su país la responsabilidad del ataque aéreo de la Legión Cóndor el 26 de abril de 1937. Herzog reconoció “la culpa de los aviones alemanes” y pidió perdón.

Entre gestos emocionados de los presentes y ante diputados de izquierdas y ecologistas del Parlamento alemán (Bundestag) y Europeo, que se felicitaron por la iniciativa de Herzog, el alcalde de Gernika, Eduardo Vallejo, subrayó antes de comenzar los discursos: “No queremos que nadie se arrodille. Sólo que se desmonte la gran mentira de Franco y que la Historia diga la verdad sobre el primer ataque masivo aéreo contra una población civil indefensa”. Tras ser escuchado el reconocimiento de la responsabilidad germana en alemán, euskera y castellano, los organizadores del 60° aniversario del bombardeo reclamaron una declaración similar del Gobierno español que rechace la posición oficial de la dictadura franquista. “La España de Franco no incendia”, sostuvo hasta su ocaso el régimen franquista, que acusó a los gernikeses y a los “rojos” de haber incendiado la emblemática villa vasca. Vallejo señaló que un gesto del Estado español “sería bien recibido por los vascos”. En ese momento cada uno de los supervivientes recibió la declaración de Román Herzog por escrito. La lluvia impidió que la lectura de las palabras del presidente alemán se realizara en la plaza de Los Fueros, tal como estaba previsto. La plaza del Mercado fue el escenario donde Herzog ofreció, a través del embajador alemán en España, su “mano abierta en ruego por la reconciliación”. Los aplausos no se hicieron esperar. Acto seguido, Ute Vogt, diputada del opositor Partido Socialdemócrata (SPD), expresó su satisfacción por la decisión de Herzog de reconocer la culpa de Alemania por colaborar con el Ejército de Franco en la atroz matanza. Una década de espera. Se logró así lo que había resultado imposible desde hacía una década, cuando la diputada de los Verdes, Petra Kelly, fallecida hacía casi cinco años, comenzó su batalla en el Bundestag para que esa Cámara asumiera una petición de disculpas por la participación del régimen de Adolf Hitler en el brutal ataque de la Luftwaffe a Gernika.

El embajador alemán dijo:

“Lo que importa es que el presidente ha tomado la iniciativa en un asunto de trascendencia moral”. Flanqueados en el improvisado estrado por el alcalde de Gernika, Eduardo Vallejo (PNV) y por Wegener, Miren de Gomeza y Luis Iriondo, supervivientes de la masacre, escuchaban con atención. Fue la voz de Iriondo, entrecortada a medida que avanzaba en su lectura, la que desató más emoción. “Posiblemente desde su altura, (los aviadores alemanes) nos veían como hormigas que huían desesperadamente. Y no pudimos hablarnos. Los hombres y las hormigas no pueden hablarse… Hoy tenemos otra visita… Ya no hay unos arriba y otros abajo y por eso, aunque en distintas lenguas, podemos entendernos. Y ahora sí. Ahora podemos hacer lo que entonces no pudimos.

Abrir nuestros brazos y decirles: “Bienvenidos a Gernika, marchemos juntos en paz”. La cerrada salva de aplausos, de un minuto de duración, no pudo ser secundada por algunos de los ancianos que vivieron aquél 26 de abril porque tuvieron que echar mano de sus pañuelos para secarse unas lágrimas que no pudieron contener. “Les ofrezco mi mano abierta”.

El mensaje a Gernika del presidente de Alemania, Román Herzog, leído por el embajador en Gernika fue éste:

“El 26 de abril de 1937, Gernika fue víctima de un ataque aéreo del escuadrón de la Legión Cóndor que convirtió el nombre de esta ciudad en el emblema de una beligerancia que cogió a la población indefensa por sorpresa, convirtiéndola en víctima de las más terribles atrocidades. El día de Gernika y el sufrimiento humano que simboliza este nombre forman parte desde entonces del recuerdo colectivo de nuestros pueblos.

“Sesenta años después del bombardeo han crecido nuevas generaciones. Pero ustedes, como víctimas del ataque, todavía llevan inscrito en el corazón el recuerdo de este día y sus consecuencias.

“Para ustedes sigue siendo presente lo que para la mayoría de nosotros es pasado a pesar de que todos nosotros debemos sentirnos apenados por el sufrimiento que cayó sobre Gernika.

“Yo quiero asumir ese pasado y reconocer expresamente la culpa de los aviones alemanes involucrados. Les dirijo a ustedes como sobrevivientes del ataque y testigos del horror vivido mi mensaje conmemorativo de condolencia y duelo.

“Evoco el recuerdo de aquellas personas a las que aquel día en Gernika les fue quebrada la felicidad de su vida, destrozada su familia, destruido su hogar, robada su vecindad. Comparto con ustedes el luto por los muertos y heridos. Les ofrezco a ustedes, que todavía llevan en las entrañas las heridas del pasado, mi mano abierta en ruego por la reconciliación”

Habida cuenta que la transición política española se basaba, según nos decían, en una reforma pero no en una ruptura, había que colegir que no solo la jefatura del estado sino el gobierno, eran una continuación en la historia y esa situación nunca se había abordado en el caso de Gernika. Se había logrado nada menos que el presidente alemán pidiera perdón, pero en España ni el gobierno había condenado aquella barbarie ni el cuadro de Picasso había sido tan siquiera prestado para una exhibición temporal.

Fue también el 7 de mayo de 2003. Nuestro Grupo Parlamentario había realizado una pregunta al gobierno sobre las causas del por qué el ejecutivo español no había realizado una condena del bombardeo de Gernika, y sin embargo sí lo habían hecho el gobierno y parlamento alemán. El presidente Aznar estaba aquellos días en Washington entrevistándose con el presidente Bush. Todavía humeaban las ruinas de Bagdad a raíz de la reciente guerra en la que el gobierno español había sido actor de reparto. Por eso fue el entonces vicepresidente Rajoy quien contestó con parsimonia y desprecio la pregunta diciendo que haría mejor el PNV en ocuparse de ETA que de cosas pasadas.

El vicepresidente no hacía más que seguir insistiendo en un guión aprobado al día siguiente de la muerte del general Franco. Olvidar el pasado. Había que mirar al futuro. No era de buen gusto hurgar en lo ocurrido, sobre todo, si ese pasado había dado origen a ETA y había encumbrado a tantas familias que hicieron fortuna política y económica apoyándose en las bayonetas de una dictadura criminal durante cuarenta años. Eso fue así, como también que fallecido Roman Herzog, en Euzkadi nadie ha dicho nada.