Garzón ya no cuenta y Gerardo Iglesias habla de impunidad

Martes 28 de febrero de 2012

De tres juicios a Garzón el saldo ha sido pavoroso para él. Uno, el de Gurtel, lo inhabilita por once años. Otro, el de Botin, prescribe pero le dice que no lo hizo bien y el del franquismo, lo libera pero le echa un rapapolvos de miedo.

El caso es que Garzón ya es historia y lo importante será saber si en esta Sodoma hay algún juez justo que haga caso a las víctimas del franquismo. A las de ETA se les hace caso, como no podía ser menos. A las del franquismo, en setenta años, nadie les ha mirado ni a la cara.

Contaba Gerardo Iglesias, antiguo secretario general del PC, lo que fue para él la transición en el libro que acaba de publicar:

“Cuento en el libro cómo aprobó el PC la asunción de la monarquía y de la bandera. Estábamos celebrando un pleno del comité central en un hotel de Madrid cuando el partido no estaba legalizado y en el orden del día no figuraban esos dos temas. Hubo una llamada, creo que de Adolfo Suárez. Carrillo salió de la reunión y volvió con una declaración, que leyó, donde se asumían la monarquía y la bandera. La razón es que el ejército había amenazado con venir a por nosotros. Así se pactó la transición. No hablo de los asesinatos de Atocha ni de otras presiones. No se le puede llamar modélica. Concluyó, con una ley de Amnistía en la que decía que todos los posibles delitos de las autoridades quedaban impunes”.

España ocupa el segundo lugar del mundo en fosas comunes

Parece increíble, pero España ocupa el segundo lugar del mundo en número de fosas clandestinas, solo detrás de Camboya. Lo más chocante es que, el Tribunal Supremo ha asestado un mazazo terrible a las aspiraciones de justicia de los familiares de más de 110.000 de personas que aún permanecen enterradas por todo el país.

Y es que el único intento judicial de investigar dichas espeluznantes desapariciones ha llevado al Juez Garzón a la inhabilitación, acusado de incumplir la Ley de Amnistía de 1977. La Fiscalía y destacados juristas a nivel mundial secundan las acciones de Garzón en este caso, y el derecho internacional establece que crímenes de tal gravedad no pueden ser objeto de amnistía. Pero el Supremo está bajo una enorme presión y condena al juez, enviando un mensaje intimidatorio a los que luchan contra la impunidad y buscan proteger la dignidad de las víctimas y de sus familias.

Las críticas internacionales siguen creciendo, y el ministro Gallardón debería ser consciente de que la independencia y reputación de su judicatura está en entredicho. Enviémosles un mensaje ensordecedor pidiéndoles que apliquen los principios de derecho internacional, y garanticen un tratamiento justo y humano a los familiares de todos los que siguen abandonados en fosas comunes.

Desde los años 90, jueces españoles han jugado un papel clave en la lucha global contra la impunidad, investigando abusos de derechos humanos en Ruanda, Chile, Guantánamo, entre otros lugares. En 1998, el tenaz uso del Derecho Internacional por parte del juez Garzón permitió el arresto del General Pinochet por la tortura y asesinato de miles de ciudadanos chilenos y extranjeros.

Pero la marea está cambiando, y Garzón se ha enfrentado ahora a una inhabilitación penal por utilizar en España esos mismos principios que aplicó internacionalmente, al autorizar la investigación de la tortura, asesinato y desaparición de más de 114.266 personas entre 1936 y 1951. Iniciado por grupos de ultra derecha, el procedimiento judicial ha incurrido en importantes irregularidades procesales, e incluso, el Tribunal le ha negado a la defensa la posibilidad de aportar importantes pruebas testificales de expertos en derecho internacional. Muchos temen que éste y otros juicios que pesaron sobre Garzón eran parte de un intento de deshacerse de un incómodo juez, que se ha labrado una reputación por perseguir a mafias traficantes de drogas, altos cargos políticos corruptos, dictadores y terroristas.

Pero en juego está mucho más que la carrera de Garzón. España ocupa el segundo puesto mundial en número de fosas comunes, y nunca seremos capaces de cicatrizar las últimas heridas de la Guerra Civil y la dictadura, si no tenemos el coraje de enfrentarnos a nuestro pasado y dar respuesta a las legítimas demandas de las familias de las víctimas, incluyendo la exhumación de sus seres queridos.

Durante el siglo XX, el movimiento de los derechos humanos ha logrado profundos cambios sociales, impulsados a menudo por las acciones valientes de jueces y juristas quienes le han plantado cara a poderosos intereses y redes criminales. Los procesos de justicia y reconciliación seguidos en Alemania, Chile, Ruanda, Argentina, entre otros, dan testimonio del poder de este movimiento. Movilicémonos ahora en apoyo de los que siguen luchando en España contra el olvido y la impunidad.

Me llama una Fiscal inglesa

El lunes llamó a Sabin Etxea una fiscal inglesa que trabaja para su gobierno temporalmente en Barcelona. Con un buen castellano y bastante indignación contactó conmigo telefónicamente.

Me dijo que el sábado le dijeron que había un programa en Telecinco que hablaba de la monarquía y del caso Urdangarin y a pesar que ella solo ve la BBC conectó con aquella emisión y deseaba hacerme llegar su impresión sobre lo que había visto.

«Cuando le escuché a usted pensé que estaba leyendo lo que tenía en mi cabeza en relación con la argumentación que empleó y en la forma educada con la que exponía su verdad frente a los chillidos de quien tenía al lado. Yo soy conservadora y monárquica, pero en Inglaterra criticamos a la Familia Real y conocemos todos sus gastos pues se trata de dinero público, cosa que en España no sucede. Y me pareció de mal gusto que el Sr. Rojo dijera de Sarah Ferguson  era una borracha pelirroja. Ser pelirrojo no es un delito y podía haber utilizado otra palabra para describir a la ex esposa del príncipe Andrés. No hay que faltar al respeto a nadie. Y me irrita esa costumbre española de hablar todos a la vez. Me parece que en la política española sobre estos asuntos hay mucha hipocresía y a pesar de mi flema inglesa no sé si hubiera resistido sin darle con el bolso a la señora que tenía usted a su lado. Y lo que cuentan de la Infanta Cristina es un cuento. Yo estuve en aquella época de las obras en la mansión de Pedralbes donde incluso cortaron árboles. Si eso lo hubieran hecho en Londres, les suspenden las obras. Se me revuelve la sangre ante la injusticia y perdone usted mi desahogo. Soy hija de diplomático y he visto en el mundo muchas situaciones de injusticia pero pocas con este nivel de hipocresía. Lo único que le pido es que siga así».

Dicho esto por una fiscal inglesa que se toma la molestia de llamarme para decírmelo, solo por ello pienso que valió la pena sacarle de quicio a María Antonia Iglesias.

La saturación informativa beneficia al Duque

Lunes 27 de febrero de 2012

Parecería que la saturación informativa en el caso Urdangarin trabaja en su favor. El segundo día de comparecencia no se parecía al primero en casi nada. Ni huevos, ni colectivos, ni gritos, ni periodistas, ni paseíllo seguido con expectación como si de los Oscar se tratara. Suele ocurrir.

¿Quién se acuerda que Mario Conde estuvo en la cárcel cuando pontifica desde «El gato al agua»?. ¿Quién de los Albertos y de Alfredo Sáenz?. Eso es lo que tiene la sociedad mediática, que cada día necesita un nuevo manjar para devorarlo. Ahora lo noticioso sería verle a la Infanta, y no a Iñaki Urdangarin que tras darnos una buena semana de especulaciones por presiones de la Casa Real hizo lo que debería haber anunciado desde el principio en relación con su entrada en el juzgado de Palma.

Para mí todo ésto ha sido una experiencia.

Conté en mi libro «Una monarquía protegida por la censura» el por qué de mi postura crítica en relación con la monarquía. Eran tiempos de silencio y de que me tildaran de chiflado y buscador de un nicho informativo para salir en los medios. Las dos premisas que yo denunciaba, el cuento de ser la monarquía española la más barata y la institución más valorada, han caído por su peso y ya ahora en el Congreso de cien preguntas de ERC le admiten al diputado Joan Tardá cincuenta. En el Senado a Jordi Guillot, ninguna. Pero ya no estoy solo.

En el Senado, un equipo de la Sexta, me hizo un acucioso interrogatorio para su programa especial, y hace unos tres años una Historiadora catalana me entrevistó en Sabin Etxea sobre todo ésto. El programa se llamaba “¿Monarquía o República?”. Terminado el video  fue metido en el congelador. Era un muy buen trabajo donde aparecía hasta Sabino Fernández Campo, jefe de la Casa Real que decía cosas de interés antes de su muerte. Ha hecho falta que estallara el caso del yerno del rey para que éste programa, muy equilibrado, viera la luz. Y en él yo cerraba el trabajo haciendo votos para que este caso alumbrara una nueva época de claridad frente a la opacidad existente. El programa se hizo público el miércoles l5.

El jueves 23-F, Euskal Telebista ponía en antena un nuevo programa de Debate «De Boca en Boca”. Duró una hora y media. De Madrid vinieron la inevitable María Antonia iglesias y la directora del Siglo Inmaculada Sánchez. De Barcelona, Arantza Furundarena y de Euzkadi un buen penalista, Luis Urraza y quien ésto escribe, que defendió lo de siempre: la opacidad produce corrupción.

Conducía el programa una simpática sevillana de insólito nombre Reyes, que dio paso a la calle, a videos y a debate. El trabajo tuvo una muy buena audiencia. En Euzkadi estas cosas interesan. Pero María Antonia no está por la labor de que se toque con el pétalo de una rosa a la monarquía Juancarlista. Por eso causaron buena impresión las intervenciones de Inmaculada Sánchez, directora de una revista que en el desierto silencioso de la época sacó las primeras informaciones sobre la casa de Pedralbes.

Otra experiencia que he tenido ha sido con Claudio Landa. Una por teléfono desde el aeropuerto y tras haber saludado en el control al ex jefe de la Casa Real, el vizconde del castillo de Almansa. ¡Este si sería un personaje para entrevistar!. Y la otra el viernes en su programa en Miramón. Me llevé buena impresión de la soltura con la que manejaba Claudio sus fichas y de las intervenciones de Iñaki Martínez y de una publicista que hizo alusión a la crisis frente a la obscenidad del manejo del dinero en aquellos años zapateriles. Paloma Zorrilla en su línea y el jefe de informativos de Onda Cero me acusó de criticar la censura cuando yo publiqué el libro y me he puesto las botas opinando sobre el caso. Desde luego no en su emisora, pero el hecho de que un llanero solitario esporádicamente diga cosas no dice nada en favor de un sistema de libertad de expresión tan controlado. Si lo hubiera habido estoy seguro que Jaume Matas, Rita Barberá, Francisco Camps y todos los que cayeron en la trampa de hacer negocios con el Duque de Palma, no lo hubieran hecho. No hay nada como la luz para que Drácula se descomponga.

Estuve el sábado en el programa de Almudena Cacho en Radio Euzkadi. Me pidieron una canción para abrir el programa y les contesté que pusieran el Himno de Riego, himno de la República que no le gustaba a Pio Baroja por callejero. Es de 1820 y fue asumido por el teniente coronel Riego en su sublevación en Cabezas de San Juan contra el rey felón Fernando VII. Y lo pedí, no porque sea mi himno identificativo, sino en recuerdo de aquellos majaderos, el secretario de estado y el embajador español que en el año 2003, ante la entonación de este himno y no de la actual Marcha Real en la Copa Davis por un trompetista, se sulfuraron tanto y protestaron tanto, que es bueno recordar que la República llegó de la mano del voto popular, frente a esta monarquía que llegó tras una victoria militar consecuencia de una sublevación. Esa es la pequeña diferencia que conviene recordar.

Y por la noche en Madrid en Tele Cinco en el Gran Debate, me topé de nuevo con la artillería de María Antonia en un panel descompensado donde brilló de nuevo Inmaculada Sánchez y la abogada de Manos Limpias, una Asociación que no me gusta un pelo, pero lo que decía la letrada tenía sentido. Iglesias la descalificaba por pertenecer a una plataforma de extrema derecha pero si en ese momento Jack el Destripador dice que son las diez de la noche, pues son las diez de la noche, dígalo quien lo diga, y lo que decía la abogada sobre la culpabilidad de la Infanta tenía mucho sentido.

Anunciado Luís María Ansón, no fue y envió en su lugar a Carrascal. Siempre supe que no iría. Este tipo de personaje nunca da la cara en debates. Se ocultan en la trinchera de sus escritos donde ponen de vuelta y media a todo el mundo. Pero sí estuvo Alfonso Rojo al que le tocaba coincidir con María Antonia Iglesias y aunque no estaba muy convencido de su papel, lo hizo.

A pesar de la buena conducción de Jordi González, este tipo de programas caóticos, impiden fijar la argumentación y es difícil que la gente se quede con una idea clara en la cabeza. Se vio en la encuesta que publicaron. Paralelamente el público decía que Urdangarin era culpable y casi el mismo número de encuestados pedía la presunción de inocencia. Normal. Tras años de silencio el atiborre de información deja a la gente noqueada.

De este debate, Ferrán Monegal, en el periódico de Catalunya comentaba lo siguiente:

“La noche del sábado y madrugada del domingo estaba justificado que El gran debate fuera alrededor de la figura del yernísimo, pues acababa de producirse su primera declaración frente al juez, y era efectivamente noticia. El debate que Jordi González moderó fue interesante por las múltiples lecturas que nos ha permitido. De entrada la elección de debatientes fue ilustrativa: todos los allí sentados en semicírculo, en el centro del plató -todos menos uno- se transformaron en admirables defensores de la monarquía. Se cuidaron mucho de pintar y enmarcar la figura del yerno en clave de tunante, de díscolo, de trapisondista y, sobre todo, se esforzaron en separarlo, aislarlo, para que ni una gota de sus presuntos delitos salpicase a la regia familia. En este sentido fue un debate coral monocorde, de armonioso sonido, y muy bonito. Solo uno de los allí reunidos, Iñaki Anasagasti, se atrevió a lanzar notas que no estaban en la partitura y a decir cositas que provocaron la más tremenda y airada excitación de María Antonia Iglesias, que se puso más guerrera que Rambo en Acorralado 2. Se atrevió Anasagasti a entonar sonidos peliagudos como: “En relación a los delitos fiscales prescritos, alguien debe tener alguna responsabilidad. Si el Rey ya sabía en el 2006 lo que estaba sucediendo, y se aparta a Urdangarín y se le manda fuera, y no se le denuncia ni se le pide que devuelva el dinero, y pasan los años y el delito prescribe… ¿Quién es el culpable de esta situación?”. Y seguidamente se lamentó de la opacidad que rodea a la monarquía, y puso como ejemplo las preguntas que el senador de ICV Jordi Guillot acaba de formular al Gobierno, y que no han sido admitidas a trámite. Entonces, María Antonia se revolvió, encendida”. Ahí queda.

Y el miércoles en ETB, un programa especial de Iñaki López sobre este asunto que me devuelve al principio. Se está llegando a la saturación informativa y esto solo se puede activar por un careo entre Diego Torres y Urdangarin, o por la comparecencia de Cristina de Borbón, o por alguna alusión al rey o que alguien desbarre. De lo contrario se hablará tanto del caso que al final dará lo mismo si le condenan o le absuelven por prescripción de los hechos. Toda una estrategia.

La opacidad genera corrupción

Domingo 26 de febrero de 2012

Todas las aguas estancadas se pudren. Todos los sistemas sin control político manejando dinero público se corrompen. Está en el ADN de todas las sociedades y es bueno recordarlo ahora ante un hecho singular e insólito que ha ocurrido el sábado 25 de febrero en Mallorca. El yerno del rey, imputado en un proceso, se ha sentado en el banquillo de los acusados por su conducta «poco ejemplar» como así la definió públicamente su suegro.

Se ha hablado y se hablará mucho de este proceso, del caso en sí, de si en verdad «la ley es igual para todos» como dijo el rey en su mensaje de Navidad, pero solo deseo con estas líneas apuntar en la causa inicial del por qué todo ésto se ha producido y que es lo que hizo falta para que un joven deportista de familia de clase media alta, habiendo formado una lucida familia y teniendo su futuro asegurado haya caído en semejante agujero negro.

Dice el viejo refrán español que la «ocasión hace al ladrón». No siempre, pero es verdad que si se junta hidrógeno y oxígeno, sale siempre agua. Si usted junta un joven ambicioso con un ejecutivo aún más ambicioso y ambos están convencidos que nadie va a juzgar sus conductas porque la impunidad y la inmunidad son totales, hay que ser alguien de principios muy recios para no morder en semejante manzana.

El ex ministro y ex presidente de Baleares, Jaume Mata, le contestaba al periodista Jordi Evole el por qué había aceptado sin concurso público la oferta del Instituto Nóos para organizar unas Jornadas sobre De­porte y Turismo. “Le viene a usted nada menos que el Duque de Palma- decía Matas- con una Asociación sin fines de lucro y desea organizar algo que en sí es bueno para promocionar el turismo de las islas y no va a decir usted que no». Evole le replicaba. «Bueno, pero, si por ejemplo vengo yo con la misma propuesta ¿qué hubiera hecho?». «Pues pedirle se presentara usted en un concurso público. Usted no es el Duque de Palma» cerraba el ex presidente encausado asimismo por varios pre­suntos delitos.

En este simple dialogo está el meollo y el modus operandi y la excusa perfecta en una sociedad sin controles: “Me lo ha pedido el Duque de Palma». Pero, ¿quién es el Duque de Palma más que usted y más que yo?. Pues nadie. Absolutamente nadie. Solo le distingue el trabajo y la representación de su suegro, pero nada más. Lo mismo que las Infantas y lo mismo que el hijo del rey que solo aparece en la Constitución a efectos sucesorios. Para nada más. Todo eso de los Premios Príncipe de Asturias, de sus viajes a las tomas de posesión, de sus inauguraciones, son simples delegaciones de su padre pero él, por si mismo, no existe a efectos políticos para nada más que para la sucesión, sucesión que por otra parte presumiblemente se hará, conculcando los derechos de sus hermanas pues todavía la Constitución no ha sido reformada en este desigual punto. Algo también muy poco ejemplar.

Hace cuatro años escribí a petición de una editorial catalana un libro al que titulé «Una Monarquía protegida por la censura». El detonante de mi desencuentro con el rey fue la guerra de Irak pero durante años fui acumulando experiencias sobre dos datos que se ponían siempre de manifiesto como señas de identidad del actual sistema de monarquía parlamentaria.

El primero era que la monarquía, “es la institución más valorada por los españoles”. Todas las en­cuestas del ClS, con preguntas dirigidas, siempre arrojaban este dato mientras ponían a los políti­cos como lo peor reconocido por los encuestados, algo normal por otra parte, cuando todos los políticos nos ponemos pringando a todas horas unos a otros, cuestión asimismo normal en una democracia. Pero ha hecho falta que estalle el escándalo Urdangarin para que la monarquía, con algo más de luz encima, pase al puesto cuarto de la tabla.

Y la segunda cuestión era que la monarquía española es una de las más baratas de todas las monarquías. Ha hecho falta que estalle el escándalo para que el rey de cuenta de lo que gana y desglose algo sus gastos viéndose como los casi nueve millones de presupuesto global hay que multiplicarlo por cinco habida cuenta que Patrimonio Nacional y los Ministerios de Exteriores, Interior, Defensa y Presidencia pagan la mayor parte del gasto diario de palacios, mantenimiento, personal, desplazamientos, actos oficiales y demás.

No ha hecho falta más que poner un poco de luz para que dos de los estandartes de la Casa, caigan al suelo.

Pero no es lo que ha ocurrido aquí estos 35 años. Tanta opacidad, tanto ditirambo, una nula capacidad de con­trol parlamentario y político, ley del silencio, y cerco total a cualquier información negativa dieron un caldo de cultivo adecuado para que un avispado jugador de balonmano acompañado por un avispado personaje sin escrúpulos hicieran lo que hicieron. Y no hay más.

Si en España hubiera habido como en Alemania, una prensa y una política escrutadora y valiente, otro gallo hubiera cantado. El viernes 17 de febrero, el presidente alemán dimitía de su cargo. El 25 de febrero el yerno del rey ha comparecido ante la Justicia. Y es que no puede existir un sistema democrático sin luz, sin taquígrafos y sin preguntas indiscretas. Es la esencia del sistema. Buena esencia.