Hoy se
cumplen 40 años de la llegada de Mikel Zabaleta acompañado del sherpa Pasang
Temba a la cima del Everest, donde colocó la ikurriña y gritó Gora Euzkadi
Askatuta. ¿Se dan cuenta de que alguien
nos ha cambiado el nombre de Euzkadi por el de Euskal Herria?, y mientras, los
conocidos cachorros hacen de las suyas en la
Casa del Pueblo del Pueblo y en los batzokis de Uribe Kosta con sus pintadas, Sortu
por boca de su candidata Maddalen Iriarte saca del bosque de Sherwood nada menos que al gran héroe, Robin Hood, aquel
que robaba a los ricos para dárselo a los pobres.
Es una
leyenda pero algo parecido, con la misma mentalidad, creyeron hacer los
revolucionarios de ETA con su llamado impuesto revolucionario en su día “ajustando” cuentas a empresarios y dignos
dueños de pequeños talleres que daban de comer a muchos vascos a los que
aquella sucia revolución fracasada se los llevó por delante.
Con su
ideario marxista leninista, Garbiñe Aranburu ya nos dijo en el reciente primero de mayo que ellos iban a
“disputar el poder al capital en todos los frentes, en las empresas, en la
calle y en las instituciones”. ¡Olé!. Desconoce esta señora que la mayoría de los
superricos no pagan impuestos y que todos esas propuestas las termina pagando
la clase media y disuadiendo el espíritu empresarial. Pero lo de ellos es la burocracia
del socialismo real y de estas cosas, saben poco.
Lo
primero que se tenían que aclarar y decirnos de que oligarcas hablan, de que
multinacionales, a que fondos buitres se refieren para ir a por ellos porque si
lo es con los autónomos y las pymes, vamos apañados, porque lo que necesitan
estos no es un Robin Hood sino una administración sensata y una Europa pilas que
les ayude y que no actúe como el sacamantecas.
Como la
Sra. Iriarte es muy original nos hablaba
de esta acción de liposucción antiburones como la tasa Covid, recordando la
famosa Tasa Tobin en honor del economista que en la Universidad de Princeton
quería poner una tasa a las transacciones financieras con un carácter redistributivo
y no confiscatorio como quiere hacer y busca Sortu. Nadie pone en duda que hay que
reordenar el gasto y hasta Confebask habla de revisar temporalmente la
fiscalidad pero no, con la mascarilla puesta, que se busquen depredadores capitalistas
en Euzkadi donde no los hay y paguen justos por pecadores o que esos grandes
Rico Mac Pato se vayan con sus inversiones a otra parte, algo en lo que son
duchos los jerarcas de ELA, que no se
dan cuenta que la crisis es para todos y que las acciones de algunos de esos vampiros también han bajado un pico.
Pienso
que ante una situación así sería bueno una tasa digital a empresas con
estructura especial que no pagan impuestos allí donde logran beneficios, negocio
y valor añadido, o esperar a que la propuesta del Parlamento Europeo prospere
este viernes para que el fondo de
recuperación sea un añadido y no salga de los presupuestos plurianuales. También
se pide se reforme el sistema de recursos propios de la UE, ir a por esos
impuestos digitales hacia las transacciones financieras y a las emisiones contaminantes.
Son mil
los superricos en todo el estado
español. Están contados. Gentes con más de 11.000 millones de euros son mil. Ya
se sabe. Para que triunfen tienen que ser pocos. No sé cuantos de estos tenemos en Euzkadi. Me gustaría saber que
están pensando de Sortu, de Maddalen Iriarte y de sus propuestas que según los inspectores
fiscales como mucho aportarían 3.000 millones de euros a las arcas, pero la
mayoría de ese capital volaría a otros lugares donde no hubiera Robin Hood y
mucho menos gentes de Sortu, de Ela y Lab que en lugar de animar al
empresariado a crear riqueza para
distribuirla la única oferta que tienen es
la misma que la de Luis Candelas y el impuesto revolucionario.
Y que
conste que lo primero que habría que hacer es acabar con los paraísos fiscales.
Y que esos tiburones paguen sus impuestos como todo hijo de vecino. Solo eso ya
sería un avance sideral. Pero lo de Sortu es el facilismo y la demagogia de los
que no tienen nada más que ofrecer salvo más burocracia, más socialismo real, más
control sobre todo.
El año pasado estuve en el Batzoki de Abando cuya dirección
inauguraba un mensaje visual colocado en su fachada de la calle Henao de Bilbao
en relación con el Lehendakari Leizaola. Fue una muy buena idea que se ha repetido este año. Estando
allí saludé a varios jelkides, entre
ellos a Patxo Navea quien me comentó que su aita estuvo en
la capilla ardiente del Lehendakari Agirre en la casa de Monzón y como ayer hablé de eso, ha tenido la gentileza de
hacerme llegar dos fotografías que ilustran este comunicado y que para mí eran
desconocidas. Su aita es uno de los que lleva el féretro con la txapela en la
mano. Le he agradecido su gentileza. En este sesenta aniversario cobran
especial interés:
Terminando esta serie, hoy publico el comunicado del Euzkadi Buru Bbatzar
ante el inesperado fallecimiento del Lehendakari. Imaginémonos que estamos en
1960, muere la gran referencia institucional vasca y la dictadura de Franco en
pleno desarrollismo se afianza internacionalmente. Todavía le quedaban quince
años de dictadura, dato que los burukides no podían saber. Lo que si sabían es
que había nacido un movimiento liderado por jóvenes que ante la asfixiante
situación en la que se vivía en Euzkadi y al calor de las revoluciones cubana y argelina, comienzan
a cuestionarlo todo y plantean la acción directa, algo que iba a mover desde
sus cimientos a un exilio y a dictadura de manera sustancial.
He aquí el comunicado del Euzkadi Buru Batzar.
El brusco fallecimiento en el exilio del Presidente del Gobierno de
Euzkadi, José Antonio de Agirre, ha sumido a la opinión vasca en un sentimiento
de profundo dolor. La larga vida política del Lendakari estuvo totalmente
consagrada a la lucha por las reivindicaciones de su pueblo. Todos los vascos
saben con cuánta energía, decisión y ejemplaridad, con cuánto espíritu de
sacrificio, el Presidente Agirre fue el luchador esforzado en esa batalla.
Ha muerto en ella, en el
cumplimiento de su deber, como murió nuestro Maestro Sabino, como murieron
tantos gudaris en los montes de Euzkadi, como saben morir en la guerra y en la
paz los defensores de Jaungoikoa eta Lege Zarra.
La figura del Lendakari Agirre ha
entrado en la historia. El cariño y el respeto de todos los vascos van
tejiéndole ya la leyenda de exaltación que merece su personalidad. «Civilización
cristiana, libertad vasca, justicia social», han sido el resumen del
programa que el Presidente Agirre se fijó y son ahora el testamento que debemos
cumplir.
La inmensa reacción producida en
el país por la muerte del Presidente Agirre, las imponentes manifestaciones
religiosas y políticas que se están desarrollando en su memoria en toda Euzkadi
muestran con evidente claridad la decisión del pueblo vasco de continuar la
obra de quien fue el Presidente de su primer Gobierno. Ante Aguirre muerto en
la expatriación, los ciudadanos vascos han sentido el irresistible impulso de
continuar su labor, de expresar inequívocamente la decisión de seguir su
ejemplo. Las masas populares han encontrado en esta desgracia nacional el
estímulo para manifestar de manera abierta y con valentía
el ímpetu de su honda emoción. José Antonio de Agirre ha muerto exilado y
Euzkadi vibra en un vigoroso afán de incontenible vitalidad colectiva. Los
funerales por el Lendakari Agirre han dado ocasión a los vascos que residen en
tierra vasca y a los que están desperdigados en tierras extranjeras por todos
los continentes, para reafirmar la confianza en sí mismos, para manifestarse en
plebiscito de adhesión a una causa, la de su propia libertad como hombres y
como pueblo.
Aguirre
fue patriota ejemplar y la actitud del pueblo ante su fallecimiento demuestra
la validez permanente y actual de la doctrina de nuestro partido, el Partido
Nacionalista Vasco. Esa doctrina, veterana y siempre nueva, sigue expresada y
confirmada en nuestro lema tradicional: «Jaungoikoa eta Lege Zarra».
Jaungoikoa, porque recoge como hecho nacional la solidez de la conciencia
religiosa de nuestro pueblo, con respeto y tolerancia para los hombres de otras
creencias o de otros pensamientos. Lege Zarra, porque seguimos entendiendo, ya
la experiencia de los últimos tiempos nos lo confirma que el progreso de
Euzkadi está sólidamente fundado en la tradición. La «ley vieja»,
nuestra «naturaleza antigua», los Fueros, dieron a la nación siglos
de libertad civil. Aquel régimen que vivieron como hombres libres, como
ciudadanos dignos, alabeses, bizkainos, gipuzkoanos y nabarros, fue escuela de
democracia en la que todavía hoy podemos encontrar las bases de nuestra
colectiva vida futura.
La
libertad no supone para los nacionalistas vascos el aislamiento egoísta, la
insolidaridad con los demás pueblos. Nuestra conducta comprueba esta
afirmación. El Partido Nacionalista Vasco ha mostrado muchas veces su afinidad
de ideales con los movimientos que hoy dirigen espiritualmente la vida del
mundo. Nuestro partido fue precursor de los que siendo cristianos y demócratas
como nosotros, iniciaron y sostuvieron la lucha contra los gobiernos de dictadura.
Cuando esa resistencia se hizo guerra, nuestra conducta en la contienda nos
dignificó ante los ojos de aliados y de enemigos.
Cuando
tras nuestra guerra y la guerra mundial hubo que seguir resistiendo en casa y
colaborando fuera con las grandes corrientes universales, el Partido
Nacionalista Vasco ayudó a revivificar la democracia y la libertad en el mundo.
Como estuvimos y estamos en la avanzada del progreso social. Como estuvimos
presentes desde el principio y lo seguimos estando en los trabajos por la
organización de Europa y en todos los esfuerzos por la paz mundial. Como
asistimos con plena simpatía a la emancipación de las naciones jóvenes.
El Partido Nacionalista Vasco no vive de recuerdos. Ni las desgracias
ni los laureles detienen su acción. Sobre la base del ayer que nos legaron
nuestros antepasados, somos un movimiento formado por hombres del presente con
aspiraciones para el mañana. Trabajamos sobre la opinión vasca para hacer de
la futura Euzkadi una nación de vanguardia en todos los terrenos. Nuestra
inquietud inmediata es borrar los efectos y hasta los recuerdos de la guerra
fratricida que el pueblo vasco tuvo que vivir para defenderse de una agresión
tan criminal como injusta. Nuestro deseo es restablecer la cohesión de la
ciudadanía vasca para que toda ella se ponga al servicio de nuestra empresa
que, por ser nacional, no excluye a ningún compatriota ni a ningún habitante de
la tierra vasca. Si nuestro anhelo es de libertad nacional es porque estamos
convencidos de que poseyéndola podremos hacer un país mejor para todos y
podremos también servir mejor las obligaciones de colaboración entre pueblos
que la vida actual impone a todas las naciones del mundo. El fracaso del
supercentralismo que la tiranía nos ha impuesto nos acucia más en ese afán de
vida política propia.
No
podemos renegar de nuestros principios en el momento en que José Antonio de
Agirre nos falta, en una ocasión, además, en que la juventud vasca vive con
entusiasmo nuestra doctrina y sufre por ella. Nuestro deber sigue siendo el de
fomentar en todo momento, por difícil que sea, la supervivencia de nuestras
características nacionales, de las que la cultura, especialmente la lengua, es
la que mejor define nuestra peculiaridad. Hay que crear la mística del Euskera,
principalmente en el seno de las familias vascas. Todo ciudadano vasco tiene
el ineludible deber de oponerse a cualquier intento de desvasquización y de
trabajar con fe y con ardor porque esas características se refuercen y se
extiendan en todo el área del país. La revalorización de ese caudal sagrado ha
de impulsarnos a encontrar fórmulas, desde un punto de vista nacional, para los
problemas sociales y económicos que, además de ser propios, están entroncados
en la vida del mundo. Ello nos lleva a colaborar con lealtad y con eficacia en
las empresas que tienen por objeto buscar solución al terrible drama político
que la Península viene padeciendo.
El
Partido Nacionalista Vasco, sin renunciar a ninguno de los derechos
imprescriptibles de la nación vasca, que siempre proclamó, ha apoyado desde el
primer momento el programa de la autonomía, punto de coincidencia de las
fuerzas políticas del país, que fue aceptado por el pueblo y refrendado por su
conducta inequívoca desde su aprobación, programa que es fórmula concreta de
gobierno propio y procedimiento eficaz de administración de los intereses colectivos.
Esa manifestación de unión vasca por la autonomía se ha impuesto y ha sido
comprendida por las organizaciones democráticas españolas y por todos los
españoles de buena fe, y es un factor de estabilidad del futuro Estado en su
evolución interna e internacional.
Los
pueblos de Cataluña y Galicia, que siguen junto al nuestro el camino de sus
reivindicaciones propias, tendrán siempre en nosotros unos aliados cordiales y
decididos a darles pruebas de solidaridad activa.
Para
resolver los problemas que nos son propios y los que nos afectan juntamente con
los demás, no hay más camino que el del esfuerzo diario, el esfuerzo
organizado de todos los vascos que se sienten verdaderamente vascos.
José
Antonio de Agirre ha muerto. Jesús María de Leizaola, Vicepresidente del
Gobierno Vasco, ha asumido el cargo de Presidente con el apoyo unánime de los
partidos políticos y organizaciones sindicales, y de la voluntad del pueblo
expresada de manera manifiesta en la patria y en el exilio. El Gobierno de Euzkadi
sigue su marcha. Jesús María de Leizaola es un patriota de gran corazón, de
grandes conocimientos y de merecida fama nacional e internacional. El Partido
Nacionalista Vasco, como las demás organizaciones del país, presta su máximo
apoyo al nuevo Lendakari de Euzkadi para que siga y concluya la obra de
restauración patriótica iniciada por José Antonio de Agirre. El nuevo
Presidente prestó juramento ante el cadáver de su antecesor en el cementerio
laburdino de San Juan de Luz. Euzkadi-Buru-Batzarra os pide a todos, y ordena a
sus afiliados, que apoyéis con el mayor entusiasmo a la más alta autoridad de
la nación vasca y está seguro de que así lo haréis.
VASCOS
Van
pasando los días difíciles del largo calvario de Euzkadi por su libertad.
Reforcemos la unión vasca que José Antonio de Agirre tanto contribuyó a forjar.
La solidaridad sin límites entre todos los afiliados, la disciplina y una atención
plena a las decisiones de las autoridades deben ser las normas de esta hora.
Todos, y particularmente la juventud, tienen campo abierto para probar su
generosidad, su abnegación y su espíritu de sacrificio.
La
opinión patriota gana adeptos cada día. El adversario aún convencido de su
propio fracaso, presenciando impotente su desintegración sigue, sin embargo, en
pie y continúa sojuzgando a la patria. Debemos precipitar su caída por todos
los medios precisos.
A ese esfuerzo llamamos a todos.
COMPATRIOTAS
El
pueblo vasco está conquistando el porvenir. Vamos al triunfo siguiendo las
lecciones de nuestro Maestro Sabino de Arana-Goiri y cumpliendo la voluntad de
José Antonio de Agirre, Primer Lendakari de Euzkadi.
La fotografía es del
Nº19 del Boulevard Thiers de Donibane
Lohitzun donde se colocó este busto del
Lehendakari Agirre, que es el mismo de Trucíos, hecho por el escultor Leonardo
Lucarini. En ese acto estuvieron los Lehendakaris Garaikoetxea, Ardanza e
Ibarretxe y la alcaldesa de San Juan de luz Michele Alliot-Marie, pero no he encontrado
la fotografía, solo ésta donde se ve la
escultura y al fondo está la casa que fue de Telesforo Monzón, Consejero de
Gobernación del primer Gobierno Vasco presidido por Agirre y diputado como él
en el Congreso de la República.
Monzón, a pesar de las discrepancias que tuvieron al final, tuvo siempre una relación muy estrecha con el
Lehendakari de tal forma que cuando fui a visitarle a su casa en 1973 le
pregunté por aquel velatorio en su casa y sobre como transcurrió la jornada. Esas
y otras cuestiones las publicaron en la editorial Txalaparta en un libro
titulado “Llámame Telesforo” que es lo primero que me dijo cuando yo le llamaba
Sr. Monzón.
En estas respuestas hay datos inéditos de cómo fue aquella triste
jornada que tuvo posteriormente consecuencias con la apertura de fichas y
multas a muchas de aquellas gentes que estuvieron en el funeral del Lehendakari
oficiado por Monseñor Clement Mathieu, obispo de Dax, y uno de los impulsores
de la Liga Internacional de Amigos de los Vascos. En la otra fotografía se ve
el cortejo y como llevaban el ataúd varios comandantes de gudaris. Aquello
debió ser de una intensidad emocional muy grande.
He aquí pues las preguntas que le hice a Monzón destacando la frase que
me dijo de que
“ Cuando
murió el Lehendakari,
todos fuimos sus huérfanos”.
P.- Tengo entendido que el Lehendakari Aguirre fue
velado aquí, en esta casa de Donibane.
R.- Así es. Cuando falleció el 22 de marzo de 1960, el primer velatorio
se hizo en su casa particular de París, pero luego en la Delegación Vasca de la
Rue Singer de París, la que teníamos después de que nos robaron el palacete de
la Avenue Marceau. Primero la Gestapo y en 1951, Franco, con la colaboración
del gobierno francés.
Como no podía ser menos ofrecí esta casa y aquí estuvo expuesto tras
llegar de París donde tuvo lugar un primer funeral. El coche fúnebre iba
seguido por varios coches ocupados por los familiares, miembros del Gobierno
Vasco y algunos amigos personales. Seguidamente iba un autobús con numerosos
amigos y colaboradores. Esta comitiva hizo escala en Poitiers donde pasó la
noche. A primera hora de la mañana siguiente se ofició una misa y la comitiva
llegó a San Juan de Luz donde jamás me imaginé que iba a tener al lehendakari
en semejantes condiciones. Para mí el lehendakari era un jefe, un amigo, un
hermano y su muerte nos dejó no sólo estupefactos sino absolutamente huérfanos.
No he visto llorar en mi vida a más gente que cuando entraban aquí recogidos
preguntándose qué sería de nosotros, los vascos, tras la pérdida del referente
político por antonomasia. Una guerra, un exilio, una desaparición vía Berlín,
una guerra mundial, la dictadura de Franco, la persecución contra todo lo vasco
y en aquel infausto 1960, la
muerte del lehendakari. No me extraña que naciera ETA ese mismo año.
P.-¿Qué tipo de personas pasaron por la capilla
ardiente?
R.-De todo tipo. En primer lugar todos los
refugiados, gentes que vinieron de América, antiguos gudaris, autoridades de
todos los partidos, antifranquistas y republicanos, muchos socialistas y mucha
gente joven que pasó la frontera como pudo, sabiendo que les iban a fichar. En
Donibane no cabía un alma, yo creo que el funeral y el entierro en esta
localidad para San Juan de Luz fue en su historia más importante que el matrimonio
de Luis XIV, que se casó en la parroquia. Pero para el mundo vasco aquello fue
por inesperado y por la extraordinaria personalidad de Aguirre el golpe más
duro que se había tenido desde la guerra. Moría nuestra gente querida y el
dictador seguía en el Pardo, incólume y persiguiendo todo rasgo de identidad.
P.-¿Como cuánta gente?
R.-Los cálculos más moderados cifraban en unas cuatro mil personas las
que nos vinieron del interior a pesar del cierre de frontera y entre ellos
jóvenes de generaciones que no conocieron la guerra y todas las personas
llegadas con este motivo fueron fichadas por la policía en Irún en un registro
especial. Aquí, en Donibane, se observó el celo con que los policías españoles
llegados para el funeral se dedicaban a anotar nombres y matrículas de los
coches.
Pero aquí
estuvo el lehendakari. Llegó su féretro a las cinco de la tarde del domingo e
inmediatamente se organizaron turnos de vela en los que figuraban personas de
diversas localidades reservándose la noche para los jóvenes de la localidad. A
las ocho de la mañana del lunes se turnaron en el velatorio diferentes representaciones
de organizaciones políticas y sindicales. A las nueve y media organizamos la
conducción al templo, el féretro fue llevado a hombros por antiguos gudaris y
comandantes de batallones seguido del que fue comandante de la Brigada Vasca,
Pedro Ordoki, que llevaba una bandeja con tierra de los siete territorios. La
correspondiente a Bizkaia era tierra del cementerio de Sukarrieta donde había
estado enterrado Sabino Arana. Los txistularis marchaban en silencio con sus
instrumentos en duelo. La cruz alzada, la llevaba, según costumbre local, el
«primer vecino» de San Juan de Luz, que era el señor Alty.
P.- ¿Dónde iba usted?
R.-Con los que habían sido diputados. Recuerdo
a Irujo, Lasarte, Jauregui, el republicano Ansó, Landaburu, Kareaga. Iba con
nosotros también don Ramón de la Sota, que había sido presidente de la
Diputación de Bizkaia y los franquistas le habían incautado toda su fortuna por
ser nacionalista. Pero iba mucha gente
del Gobierno Vasco, del republicano, del francés, de los municipios.
P.- ¿Recuerda alguna vivencia
especial de esos días?
R.-Muchísimas.
Vi a gente que hacía tiempo no había visto, por ejemplo al que había sido el
chófer del lehendakari y que primeramente había sido mío. Se apellidaba
Murumendiaraz.
Resulta que este joven se encontraba en el cuerpo de la incipiente
Ertzaina en Las Arenas, vigilando el Club Marítimo del
Abra. Luis Ortuzar, su jefe, lo había cogido como chofer suyo y así fue el 7 de octubre a
Gernika a la Jura de José Antonio. Al terminar la ceremonia se sirvió un lunch al cuerpo diplomático y al nuevo Gobierno y fue cuando vi a
Murumendiaraz. Me extrañó verle allí y al decirme que estaba con Ortuzar y
Ortuzar estaba asignado a mi nuevo Departamento le dije que desde el día
siguiente tenía que ser mi chófer, ya que Ortuzar lo tenía allí sirviendo champán.
Hablé con el comandante y estuvo a mi servicio en toda la etapa de Bilbao.
Cuando tuvimos que evacuar la capital bizkaina y andar por Santander fui al
garaje a decirle que se preparase para ir a Avilés, a San Juan de Nieva, para
embarcar el coche del lehendakari diciéndole que también iría con él Pacho
Arregui. Pero el coche no lo dejaron embarcar en el Seven Seas Spray y le di la orden que
embarcara él. Así lo hizo y nada más llegar en el Consejo del Gobierno Vasco
que celebramos en Bayona le nombramos chófer del lehendakari Aguirre. Tuvimos
que cambiar de coche y le compramos un Oldsmobile por 75.000 francos. En
París estuvo al servicio del lehendakari hasta que un mal día éste cogió el
tren con su familia en 1940 para ir a Bélgica y
allí les cogió la retirada inglesa y la invasión alemana, donde murió la
hermana de Aguirre, Encarna, Chato Asporosa y varios más mientras Aguirre
desaparecía en el Berlín nazi, con personalidad falsa. Para no hacer más larga
la historia le diré que ante la división de Francia en dos nuestro chofer
trabajó en la Embajada de México y luego con Porfirio Rubirosa, aquel famoso play-boy que era el encargado de negocios de la República Dominicana y yerno
del dictador Trujillo que en 1956 secuestró y asesinó a
Jesús de Galíndez.
Rubirosa estaba
contento con Murumendiaraz pero cuando la República Dominicana rompió
relaciones con Vichy, que era la ciudad donde estaba y presidía aquella Francia
el mariscal Petain, tuvo que buscarse trabajo en la Embajada de Finlandia hasta
que en 1945 cuando el lehendakari volvió de Nueva York a París, volvió a ser el
chófer del lehendakari trabajando con él hasta el año 51 que fue cuando le dijo
que se estaba haciendo muy larga la estancia fuera de casa y quería volver. El
lehendakari le dijo que estaba de acuerdo y que no le buscara ningún chófer en
París pues suprimiría el coche y,
nueve años después, estaba allí en mi casa llorando como un crío abrazado a Landaburu.
Javier y yo, le dijimos que ya que le había llevado tantas veces en vida,
tenía que llevarlo en su último viaje, junto con los comandantes de los
batallones que estaban destinados a ese honor. Recuerdo también el rasgo humano
del nuevo lehendakari Leizaola cuando le vio a nuestro chófer en el cementerio
y le pidió que pasase pronto la frontera y que el chófer del partido, Balbino
Barriola le llevara a ella rápidamente, pues Leizaola temía por él, ya que se habían
sacado muchas fotografías ese día y el nuevo lehendakari quería que pasase el
control antes de que se revelaran y publicaran aquellas fotografías que le
podían comprometer y darle un disgusto.
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