Ha fallecido Iñaki Elguezabal, fundador de Radio Euzkadi

Sábado 7 de marzo de 2020

Ha fallecido en Miami Iñaki Elguezabal uno de los fundadores  de la emisora clandestina Radio Euzkadi que funcionó trece años diariamente desde Venezuela con sus ondas dirigidas a Euzkadi y con la intención de que no se oyera en Venezuela habida cuenta que se trataba de una operación clandestina protegida por el gobierno venezolano del presidente social demócrata Raúl Leoni.

Elguezabal era ingeniero eléctrico, graduado en Harvard, y con el también ingeniero  donostiarra José Joaquín Azurza y tras comprar unos transmisores usados a la compañía petrolera Shell que los utilizaban para conectar con sus bases en las  de las Antillas Holandesas, pasaron a ser empleadas en un paraje de la localidad de Santa Lucía, en la hacienda  cerca de Caracas y lo hacían a través de una antena romboidal de veinte metros. El primer estudio lo facilitó Iñaki Elguezabal en una habitación de su casa donde estuvo la consola y los micrófonos y aparatos de grabación.

Iñaki Elguezabal era hijo de D. José Elguezabal quien había sido el presidente del Centro Vasco de Caracas y que pasó la sede de esta institución desde el centro histórico de la ciudad al barrio residencial de El Paraíso donde se construyó el mejor Centro Vasco de América. A su inauguración acudió el Lehendakari Agirre, el vicepresidente Joseba Rezola y el delegado en Nueva York Jesús de Galíndez.

La familia de Iñaki Elguezabal organizó este pasado sábado una misa en la Iglesia de San Ignacio de Loyola en Algorta. 

Iñaki Elguezabal nace en Bilbao el 17 de junio de 1932.

Asiste al colegio de Santiago Apóstol hasta que la familia tiene que refugiarse en Francia. Su padre José de Elguezabal no regresa a Euzkadi y marcha a Venezuela. La madre y los tres hijos vuelven a Euzkadi pero también salen para Venezuela en el año 1941.

En Caracas estudia en  el colegio de los jesuitas  San  Ignacio de Loyola y más tarde le mandan con su hermano Juan Luis a estudiar a un academia militar en Estados Unidos. Es admitido por sus méritos académicos en el Massachusetts Institute of Technologi (M I T)  en Harvard para estudiar ingeniería eléctrica. Termina la carrera año 1954 justo cuando muere su aita en Madrid a la edad de 52 años.

De vuelta a Caracas revalida la carrera para poder ejercer en Venezuela.

Después de viajar mucho por trabajo funda su empresa Pirotek, S. A. donde también es socio su hermano mayor José Antonio.

Es asiduo del Centro Vasco del Paraíso. Es presidente de Eusko Gaztedi y colabora con EGI y con su amigo, el bergarés Jokin Intza. Como ingeniero trazó y diseñó la red de comunicación de Radio Euzkadi de Venezuela. Ayudó económicamente a la emisora y a la salida del periódico Deia.

En 1976 se casa con Monique Delafosse y en 1983 deciden trasladarse a Miami donde funda una empresa filial de la de Caracas llamada Pytek. También colabora como asesor en Royal Caribbean durante 20 años.

Muere en Miami el 28 de febrero del 2020.

Fuimos los primeros en denunciar a Juan Carlos.

García Margallo me mintió en el Parlamento.

Viernes 6 de marzo de 2020

 Fuimos los primeros en denunciar en solitario las demasías, excesos, corruptelas de Juan Carlos I. Aquello no era políticamente correcto pero lo hicimos. Posteriormente y tras la cacería de elefantes, se ha abierto la veda aunque, nada más abdicar, lo aforaron entre todos deprisa y corriendo para que no diera cuenta de sus hijos, de sus negocios y de sus francachelas. Pero, por si acaso, le han sacado de todo protocolo. Debe estar cabreado como una mona, pero mejor que no abra la boca.

Que aparezca estos días una información en el prestigioso periódico suizo La Tribune de Geneve sobre un regalito de 65 millones a su amante Corinna por lo bien que se había portado con él y que esa cantidad salía de un pago de cien millones transferidos desde Arabia no debería extrañar a nadie cuando, tras la muerte de su padre, apareció asimismo en Suiza una cuenta que nadie quiso investigar. Muy patriotas, pero el dinero fuera y mal habido.

Me viene a la memoria el hecho de que todos los gobiernos, socialistas y populares, han protegido esta manera de actuar del rey a cuenta de la transición política española y sus equilibrios. Nos la ponían como modelo y ahora estamos viendo que el modelo era muy viejo y consistía tan solo en que un dictador pone a un señor en el trono y éste se dedica a sus mujeres, sus corruptelas y su dolce far niente. Pero de ésto no se podía hablar, hasta que yo saqué mi libro “Una monarquía protegida por la censura” tras una  bronca en el hemiciclo.

García Margallo va de hombre de extremo centro, monárquico y empalagoso. Un liberal español al que solo le falta la armadura aunque en ninguna democracia un ministro que miente ostensiblemente en el Parlamento mantiene su puesto. Ha de dimitir. Pero eso no cuenta en España. Formulada mi pregunta y negada por el ministro García Margallo cualquier relación con Corinna y nada menos que en sede parlamentaria, a los catorce días El Mundo titulaba: «Margallo admite que vio a Corinna en dos encuentros de carácter privado». Según la investigación que había rea­lizado la periodista Ana Romero, Margallo se había reunido con Corinna en noviembre y en diciembre para calmar a los inversores árabes, particular­mente molestos tras la reducción de primas a las energías renovables que había sido decretada por el ministro de Industria, José Manuel Soria.

Además, y según la misma información, el ministro Margallo facilitó a la amiga del rey documentos del Ministerio de Industria—incluidos manuscritos del ministro Soria— para preparar la posición española ante la cumbre energética de los Emiratos Árabes. Bien es verdad, que a través de una nota de la Oficina de Información Diplomática desmintió cualquier entrega de documentación, pero a diferencia de lo dicho en otras oportunidades en esta ocasión  sí se avino a confirmar —sin entrar en detalles— sus encuentros con ella.

El 25 de febrero había afirmado que no tenía noticias de unos supuestos trámites realizados por Corinna, consultora o lobbista internacional en favor de España. «Días más tarde [decía El Mundo], en respuesta a una pregunta del senador del PNV, Iñaki Anasagasti, en el Senado, garantizó que el Gobierno no había hecho ningún encargo a Corinna y que en su ministerio no figuraba ninguna partida destinada a pagar los servicios de lobbistas o intermediarios internacionales.» Entonces, ¿para qué se reunió dos veces? No hubo forma de saberlo.

El PP no quiso entrar en tema tan espinoso ni en las mentiras del ministro, pero quedó la inquietud en el ambiente de que una señora, que no representaba a nadie, usurpaba la representación del rey y del Gobierno para sus propios negocios. Al poco, el director del CNI, general Félix Sanz Roldán, tuvo que comparecer en la reunión de secretos oficiales a puerta cerrada sobre la estancia de esta señora en La Angorrilla, situada en El Pardo, y sobre estas reuniones, pero no quiso aclarar nada.

Todo podía resumirse en lo que había dicho en su día, sin ningún sonrojo, el propio ministro García Margallo, quien afirmó que, aparte de dos artículos, el y el 2, el resto de la Constitución «es literatura». Y falta de respeto.

En resumen: monarquía, sí, pero no parlamentaria.

70 Años del Supercentro Vasco de Caracas único en el Mundo

Jueves 5 de marzo de 2020

Es el más bonito y grande  de toda América. Está en una urbanización que se llama El Paraíso. Sigue  hoy en el mismo Paraiso aunque rodeado del infierno del régimen de Maduro. Pero esos vascos duros, resisten. Y la Casa de mi Padre, como decía Aresti, seguirá en pie.

Nació al calor del exilio vasco producto de una guerra internacional en la que los militares golpistas españoles fueron ayudados por los nazis y los fascistas para acabar con el régimen republicano y pusieron en el poder dictatorial al general Franco y a aquellos militares golpistas. Muchos vascos tuvieron que marcharse, exiliarse, pero no solo en 1939, sino en años sucesivos. La II guerra mundial  producida por los amigos del general Franco, que comenzó en setiembre de 1939, aceleró ese exilio, aunque luego lo interrumpió en 1940. No había quien viajara por ese océano infectado de submarinos alemanes. Primero llegó el Cuba, luego el Bretagne, después el Flandre y en diversas expediciones, incluso con dos vaporcitos, la “Donibane” y el “Bigarrena” llegaron a aquella Tierra de Gracia aquellos vascos que huían de la represión, de  la dictadura y del hambre. Venezuela les abrió sus puertas. Y formaron una colectividad con un lema. ”Vasco, ayuda al Vasco”.

Comenzaron en el centro colonial de Caracas de alquiler en una casona. Como allí se conocían las direcciones de las calles nombrando las esquinas el Centro estaba de Truco a Balconcito. Y tenía frontón y sobre todo bar y sala de reuniones y un gran escudo con Navarra incluida y una piedra miliar que decía los kilómetros que les faltaban a los fachas para llegar a Bilbao y conquistarla en su ofensiva que iba a ser de un par de días a tres largos y agónicos meses, bombardeos incluidos.

Pero aquel Centro se quedó pequeño. Se habían conformado familias, éstas habían tenido muchos niños, la colectividad mejoraba económicamente y gente emprendedora como Elgezabal, Bilbao, Maguregi, Carranza, Aretxabaleta, Solabarrieta, Aznar, Aranbaltza, Azpiritxaga, Bilbao, Barreda, Zubillaga, Zabala, Ugalde, Etxezarreta, Arriaga, Garate, Urrutikoetxea, Coscojuela, Bustindui, Amenabar, Pelay Orozko, Urresti, Leizaola, Arozena, Anzola, Aranguren, Bengoa, Barrenetxea, Egiarte, Zubizarreta, Amezaga, Anasagasti, Olabarrieta, Irujo, decidieron que lo iban a hacer a lo grande y a tal efecto le encargaron a Ramón Salvador, que estaba llenando Caracas de caseríos vascos, de un Centro como Jaungoikoa mandaba. Y lo construyeron con frontón, bar, comedor, sala de reuniones, lugar para los jóvenes, terrazas para jugar a la rana, pista de futbolito y con el tiempo piscina. Y como había que inaugurarlo le invitaron al lehendakari Agirre  a presidir aquel hito en lo mejor de Caracas. Y el presidente viajó  desde Paris  en marzo de 1950 con quien había sido su secretario de Defensa y posteriormente Vicepresidente, Joseba Rezola y con el delegado en Nueva York, Jesús de Galindez. Aquello fue el no va más. Más de mil quinientos vascos en aquellos diez mil metros cuadrados en El Paraíso. Y bendecidos por el obispo de Caracas Alejandro Fernández Feo que nunca había visto una misa al aire libre así. Todos cantando. El monseñor flipaba.

No eran tiempos de  selfis  pero todos se sacaron una foto con el Lehendakari, con Rezola y con Galindez. Sus dirigentes, sus referencias.

Le invitaron a que diera un concierto el arpista mejor del mundo Nicanor Zabaleta, organizaron charlas, conferencias, actuaciones del coro Pizkunde, bailes, partidos de pelota en el frontón y comidas a lo grande. Aquello tenía poderío y la gente que se conocía y se iba conociendo se sentía reconfortada tras una guerra de casi exterminio y de un exilio  al que fueron arrojados  con el cielo arriba y la tierra abajo.

Hoy se cumplen 70 años de aquello. Hoy el Centro Vasco sobrevive a duras penas pero sobrevive. Acaba de reelegir a su presidente Ibane Azpiritxaga cuyo aitite fue el maquinista de uno de esos vaporcitos y con Jazoera, el blog digital hecho por Pedro Arriaga que nos lo cuenta todo y tiene un mérito extraordinario en su labor  de mantener la llama y la ilusión, aunque la fecha de este aniversario lo empaña la nota luctuosa del fallecimiento del hijo del presidente de aquella gran aventura D. José Elgezabal. Su hijo Iñaki acaba de morir en Miami. Había sido presidente de Euzko Gaztedi en dicho Centro y promotor con el Grupo EGI de la Radio Euzkadi clandestina. Su padre fue el gran presidente de aquella iniciativa y el Dr. Bilbao el delegado del Gobierno Vasco.

Aquel centro Vasco era un horno. De actividad, de gente, de entusiasmo, de iniciativas, de ayuda al Gobierno Vasco en el exilio, de sintonía con las Instituciones vascas. Ese Centro volverá a vibrar cuando vuelva la democracia a Venezuela. Lo merecen sus gentes, su historia y su limpia trayectoria. Y volverá a funcionar en El Paraíso rodeado del Paraíso democrático. Así sea.