Lunes 11 de noviembre de 2019
¡Que gozada!. Euskadi is diferent. Ni PP, ni Cds, ni Vox existen y el PNV sube como un cohete. Siete diputados y diez senadores. Y buen resultado en Navarra. El PSOE necesita en este momento un chivo expiatorio, no un chivo explicatoria del desastre que les ha supuesto ejercer la arrogante gestión política del mes de abril. Y ese chivo expiatorio debería ser, entre otros, Ivan Redondo, uno de esos nefastos rasputines, copiador de éxitos electorales de otras latitudes y asesor de Basagoiti, Monago, Albiol y en estas campañas de Sánchez. Un mercenario mediático que se cree más listo que la media y responsable de que las transferencias pactadas por el PNV con Rajoy y Sánchez no se materializaron porque eso, decía e impuso, le daba a Sánchez una mala imagen ante España, por lo que Sánchez no será creíble ante sus posibles socios si a este sujeto no lo arroja por la ventana como pedía Mediavilla el sábado.
Santi Vila, en entrevista en Radio Euskadi resumió lo que ocurría en España y en Catalunya por la ausencia de políticos profesionales. Tenía razón. Los de la nueva política de la izquierda no lo han podido hacer peor. Ser profesor de la Complutense o ser un correoso vencedor en las pugnas internas socialistas no te da ninguna credencial para cabalgar un tigre de la envergadura que tenían delante. Y lo han demostrado con arrogancia, falta de olfato y traición a su antiguo discurso de una España multinacional. Sánchez en la campaña se ha parecido más a Aznar que al Sánchez plurinacional. Y así le ha ido.
Me alegro en el alma del batacazo de Rivera. Era una distorsión y la personificación de un narciso ignorante que a cuenta del cuponazo ha hecho un inmenso daño. Que se vaya a cultivar malvas. Me preocupa el resultado de la antigua Convergencia, nuestro inveterado socio. No lo han podido hacer peor. Se han quedado en un tercio de lo que eran y si no hacen una seria autocrítica desaparecerán. Y el resultado de Vox no me ha extrañado. Siempre han estado, como un canguro, en el vientre y en la boca del PP todos estos años. Los prefiero a la luz del sol y diciendo sus barbaridades porque así se les puede combatir como lo ha hecho el PNV desde siempre y en esta campaña. Como nadie. Ese mundo, que existe, han visto que si Ciudadanos y el PP dicen lo mismo que la ultraderecha, será que Vox tiene razón. Y si los demás partidos y la sociedad quieren frenar a la extrema derecha, hay que confrontarla en cada debate y en cada dato. Y, en relación con Errejón, el típico producto probeta de la Sexta, se ha demostrado que siempre ha estado sobrevalorado. Y en cuanto al PP, solo un dato. La cabeza de lista por Araba no ha votado en Gasteiz sino en Madrid. Este hecho resume gráficamente el interés de este partido por los intereses vascos. Y es que la cola no mueve al perro.
perro. Sánchez, si quiere gobernar en serio, está en manos de las fuerzas nacionalistas, algo que esos partidos vertebradores, no han admitido en campaña, como no lo admitieron en el debate televisivo. Y es que el PNV, un partido que lleva en el Congreso desde 1917, que cumplirá en breve 125 años, que ha sufrido en esta campaña la desmesurada agresión de las tres derechas de la Plaza Colón que han pedido su ilegalización, algo inédito en cuarenta años, ha demostrado que sigue sintonizando y representando como nadie a la mayoría de los vascos y que ese señalamiento tan claro dirigido al neofascismo español, el elector se lo ha reconocido. Este resultado de ayer, me ha recordado los ocho diputados de 1977 cuando los listos de siempre le daban por amortizado y tildaban de pieza de museo al partido de Sabino Arana. Pues no. Se inició la andadura democrática con ocho diputados y, perdiendo demografía, estos siete diputados y nueve senadores del domingo es un resultado espectacular al tener todo en contra y que augura un protagonismo político en esta legislatura que serenará la política española y será un acicate para la Euskadi silenciada.

