En San Telmo con los años oscuros

Sábado 26 de octubre de 2019

En 1985, Koldo San Sebastián y yo, escribimos un librito de tapa amarilla con la fotografía del campo de concentración de Argeles sur Mer, titulado “Los Años Oscuros”. Treinta y cuatro años después, en el Museo San Telmo, lo hemos vuelto a presentar, con 583 páginas de las que dedicamos 57 a citas documentales (cartas, entrevistas, notas). Lo hemos sometido a una cura de engordamiento y ha quedado un buen libro de referencia para saber que pasó en los años comprendidos entre 1939 y 1946, ”los Años Oscuros”.

Xabier Albistur, ex alcalde de Donostia, ex viceconsejero de Trabajo, Senador, miembro de la Sociedad Bascongada de Amigos del País junto a dicha Sociedad hizo el llamamiento y nos encontramos el jueves con la sala llena en el Museo San Telmo de Donosti, unas sesenta y cinco personas, un buen sonido y gentes interesadas. Vino al principio a saludar el alcalde Goia, que tuvo que irse a un acto académico, y, al final el presidente de las Juntas Generales Xabier Ezeizabarrena, gesto que agradecimos.

Abrió el fuego el editor Jorge Giménez, de la editorial Alberdania, al que hay que agradecerle que en estos años de poca lectura haya gestos heroicos como esta edición al sacar al mercado libros de poco recorrido, y que encima nos agradeció que lo editáramos con él. Un gran profesional.

Siguió Koldo San Sebastián, el cocinero del libro, con su meticulosa capacidad de contextualizarlo todo y de remitirte a las fuentes. Llevo trabajando con él desde 1977 y la sociedad vasca tiene una deuda con su sensibilidad para recuperar joyas del pasado. Jean Claude Larronde, profesor de la Universidad de Pau, esposo de la sobrina de Juan de Ajuriaguerra y hombre muy meritorio en su trabajo divulgativo quien nos ilustró sobre las consecuencias de la guerra en Iparralde y la mala acogida a unos refugiados que llegaban con lo puesto.

Y yo me dediqué a ilustrar a la audiencia sobre la estructura que creó el Gobierno Vasco para ocuparse de los suyos, algo que no hizo nadie, mantener la unidad y tratar de cumplir la promesa que el Lehendakari Aguirre había hecho en Trucíos cuando dijo solemnemente que volvería con su Gobierno a rendir cuentas.

Creo que el libro merece la pena a quienes les interese algo de nuestra reciente historia ocultada y tergiversada por un régimen que ese preciso día veía a su dictador salir del Valle de los Caídos, aunque previamente había sembrado la insidia y la desidia para estudiar nuestra historia reciente, que es muy meritoria.

El Diario Vasco y Noticias dieron cuenta del acto, no así ETB que, estando avisada su Directora General, Maite Iturbe no le interesó el tema. Aquí si no eres un campeón en un concurso de quesos, alguien del Procés o uno de los “artesanos de la paz”, ni te miran a la cara.

Esta es la indigencia histórica en la que vivimos por lo que el trabajo del editor de Los Años Oscuros es de ser premiado el premio “El Santo Job”.

Decía Dulce Chacón. ”Somos hijos del silencio de nuestros padres y responsables de la ignorancia de nuestros hijos” a los que habría que añadirle a esta certera frase “….y de la indiferencia, silencio y manipulación de EITB que siendo un servicio público éstas cosas le importan un pito”.

El índice del libro es el siguiente:

Introducción. Los lugares de la Memoria.

1.- El Gobierno Vasco tras el Pacto de Santoña

2.- Tiempo de barbarie: La represión.

3.- La opinión pública en el País Vasco ante la guerra civil y la llegada de los refugiados.

4.- El éxodo masivo

5.- Los niños de la guerra

6.- Los vascos en Cataluña

7.- La organización del nacionalismo vasco en el exilio

8.- Las delegaciones

9.- La financiación del exilio

10.- El exilio de los marinos vascos

11.- La participación en la guerra mundial

12.- La importancia de la propaganda

13.- La descomposición republicana

14.- Los vascos y las relaciones internacionales

15.- La LIAB (Ligue International des Amis des Basques)

16.- Un nuevo programa para el Gobierno Vasco

17.- Hacia América, acuerdos para la inmigración

18.- La persecución en Francia

19.- Consejo Nacional de Euzkadi

20.- De París a Nueva York

21.- La vida en la gran ciudad

22.- Bajo la bota del Eje

23.- Los nacionalistas vascos en el País Vasco Continental durante la ocupación alemana.

24.- Política vasca en el Nuevo Mundo

25.- La resistencia interior: Las bases de Burgos

26.- A favor de la democracia en América.

27.- Esfuerzo imposible: La unidad republicana

28.- Preparando el retorno

29.- La reorganización del Gobierno

Documentos gráficos

Notas

Siglas y acrónimos

Bibliografía y fuentes

No nos olvidemos de Mitxel Unzueta

Viernes 25 de octubre de 2019

Considero un error que el cuarenta aniversario del Estatuto de Gernika (25 de octubre de 1979) no haya tenido un acto institucional en el Parlamento o en el Gobierno Vasco, o en Gernika. Porque aquello fue un hito en el marasmo en el que vivíamos, manteniendo además un Gobierno Vasco en el exilio, una ETA que mataba y una economía que iba a pique. Si nosotros, el nacionalismo vasco institucional, no valoramos lo que tenemos, no honramos a quien se dejó la piel en el intento (muchos de ellos ya fallecidos), no lo va a hacer nadie y además perdemos una ocasión de hacer pedagogía democrática hacia las nuevas generaciones que no tienen ni idea de lo que pasó.

Sí, ya sé que el estatuto es un texto de hace cuarenta años y que está sin cumplir en las partes de jabugo que tiene (pensiones, prisiones, crédito…) pero por eso mismo hay que reivindicarlo como un hito y usar la cabeza e ir a por más.

Desde luego aquella generación que lo logró y defendió sabía mucho más a la hora de hacer política que quienes creen que repitiendo una matraca de horizonte lejano olvidando que aquellos logrado lo logrado dejaron abierto el Estatuto con su famosa fórmula de “no significa renuncia alguna a lo que, en virtud de su historia….”

Desde luego este PP con tijeras, este PSOE errático e incumplidor que además se asusta por todo, esta Bildu que lo considera un estatutillo, pero bien que se aprovechan de él, nunca van a hacer nada para reconocer nada y mucho menos para desarrollarlo y, en ese contexto vamos nosotros y caemos en la trampa para elefantes, nos ponemos exquisitos y no lo celebramos como una gran conquista. Una pena y una pérdida absoluta de visión política.

Mitxel Unzueta fue uno de los negociadores de aquel estatuto. Está delicado de salud y, por eso, ésta hubiera sido una buena ocasión para reconocerle al portavoz del PNV en el Senado el trabajo realizado. No lo ha hecho nadie. Tenemos una generación en el poder adanista, de corta visión y con pocos sentimientos. Lo lamento.

Por eso reproduzco la segunda parte del trabajo que Mitxel les redactó a los autores del libro “Estatuto Vasco”, Kepa Bordegaray y Rober Pastor en relación con lo que acababan de conseguir.

“Pero si el concepto del Estado-nación ha forzado el nacimiento de los sentimientos y reivindicaciones autonomistas, también debe¬mos hacer un serio análisis de la forma y manera en que se aborda el proyecto autonómico. No puedo ahora extenderme acerca de otro mito que en torno a la autonomía se produce en Euzkadi: el de¬ que la autonomía es monopolio de una clase social, única legitimada para construir el nuevo orden social de Euskalerria. Esta es otra abstracción tan peligrosa para los vascos como la del Estado-nación.

Nuestros ilusionados jóvenes, de puño en alto y pintada en pared, deben empezar a comprender que el credo marxista les mantiene también encorsetados a una estructura que, indefectiblemente, tiene que terminar en la negación de las libertades; no otra es la realidad en los países que rezan ese credo.

Sí me referiré, en cambio, al peligro de concebir la autonomía como una simple transformación o miniaturización del ideal que ha significado el Estado-nación. Si bien es cierto que el sentimiento autonómico se desarrolla por oposición a una determinada concep¬ción del Estado, no menos cierto es que el reconocimiento que está alcanzando en los actuales momentos europeos se debe, precisamente, a la crisis que provoca la escasa operatividad del estatalismo prece¬dente. En estas circunstancias pienso que sería un error conceptual y pragmático del autonomismo el practicar transposiciones miméticas, lógicas en los momentos del apogeo del Estado-nación, pero no en los de declive del mismo. El entorno ideológico y estructural de Europa y del Estado cuando surge el Nacionalismo Vasco tiene muy poco que ver con el actual (igual consideración se puede hacer con relación al Estatuto de 1936).

Hoy, por encima del Estado-nacional, grandes organizaciones de decisión pulverizan su cacareada soberanía política. Como señala, por poner un ejemplo, Gonzalo Sáenz de Buruaga, «por dejado de aquel Estado, con conjunto heterogéneo de entidades subestatales insisten en no tolerar la soberanía estatal, exigiendo poderes compartidos y políticas pactadas, no impuestas». (Curiosamente, estas expresiones nos acercan a algunos conceptos de la foralidad tradicional.)

Las recomendaciones financieras y fiscales del Fondo Monetario Internacional, la política monetaria, las medidas para reducir la inflación o el paro, son ejemplos en los que delicados mecanismos internacionales se imponen a la voluntad de los Estados; las políticas nuclear, energética, o defensiva, confirman lo expresado.

Estas realidades nos obligan a los vascos a una meditación sobre las autonomías. No me parece fácil sostener hoy una concepción estática. La autonomía nos va a dotar de unas nuevas estructuras políticas, que nos van a permitir dos cosas: vertebrar el pueblo vasco, cohesionarlo y convertir en realidad profunda lo que proclama el artículo primero del Estatuto; en segundo lugar, tener una presencia activa en el proceso de estructuración del Estado y de Europa.

Desde hace tiempo me han preocupado los textos e indagaciones de los tratadistas europeos y europeístas. No resisto el transcribir algunos:

«La unidad política ya no se define en términos de límites, sino en términos de irradiación; ya no se define por su independencia, sino por la naturaleza y la estructura de sus relaciones de interde¬pendencia.»

«Preferimos esta libertad modesta, pero real, a la embriaguez de la independencia, absoluta pero ilusoria, de que se jactan los Esta¬dos-nación.»

En la futura Europa queremos unir «hombres, y no Estados». Trabajar en torno a estas concepciones, buscar su aplicabilidad a) caso vasco, nos reporta una oportunidad interesante, sin que esta función de adaptación suponga renuncia a los principios del nacio¬nalismo vasco.

Arana y Goiri luchó por la defensa de la identidad nacional vasca; lengua y cultura constituyeron ejes de su acción. La procla¬mación de que Euzkadi es la patria de los vascos, en lo político, supo desarrollarla con una cuidada elasticidad, consciente de que ante todo y sobre todo lo que contaba y cuenta es el pueblo, su conciencia colectiva; de esta forma, tanto sus reivindicaciones independentistas como de los Fueros, quedaban matizadas en virtud de un estudiado posibilismo. Arana Goiri luchó por un pueblo, no por una aventura política.

Aguirre y Lekube supo, como pocos, lo que es tener que compa¬ginar ideales con necesidades. Alguien debiera seleccionar sus textos ideológicos. Por mi parte, repito unas palabras suyas, ejemplo de cordura y sensatez:

«No somos los únicos que en el mundo han pasado por trances semejantes, ni seremos tampoco los que cerremos este capítulo de las desdichas humanas. Al levantar nuestras banderas de libertad y de justicia, en defensa contra una agresión que no podía tener justi¬ficación moral, continuamos la historia de nuestro Pueblo, poco pro¬picio a soportar el yugo que impone la violencia.»

«Así fueron nuestros padres, y en nuestros días no hemos hecho otra cosa que seguir su ejemplo»… «La Historia continúa y se per¬fecciona, porque nuestro pueblo, con su conducta contemporánea, ha incorporado definitivamente al acerbo cultural de toda la Humanidad unos elementos positivos de pensamiento y de acción, una manera de reaccionar ante los problemas de la vida»…

«…Ni hemos desertado de la tradición, ni queremos contradecir nuestra historia, sino antes bien, queremos ser un pueblo aferrado a los viejos materiales que tan abundantes nos legaron nuestros ante¬pasados, pero al mismo tiempo un pueblo nuevo que se remoza cada día, tomando lo mejor de cuanto nos rodea, acomodando a nuestra manera de ser lo actual y lo más moderno, logrando la síntesis, esa síntesis humana en la que reside la particularidad del caso vasco.»

«Somos un pueblo incorporado al mundo que viene y no al que se fue, con la singularidad de que todos los fundamentos esenciales del pasado, basados en nuestra tradición democrática y social, nos sirven de excelente plataforma para dar cara a los problemas del día y pedir nuestra «alta» ante los pueblos preparados a comprender y asimilar lo que el futuro nos anuncia”.

Toda una lección de conciencia de pueblo, de identidad nacio¬nalista y de ilusión de futuro.

Por mi parte, termino este bosquejo de autoconfesión ideológica. Quisiera que fuera útil para comprender la parte que me pueda tocar en la gestión política desarrollada.

Sin embargo, mis últimas líneas deben ser de agradecimiento a Kepa Bordegarai y Robert Pastor, no tanto por haberme metido en este lío de participar en el prólogo de un libro, como por la pacien¬cia que han tenido conmigo en su constante quehacer periodístico. Tengo la mala conciencia de no haber correspondido siempre a sus desvelos informativos en favor de «Deia», del pueblo vasco. Creo que han comprendido que en ocasiones, después del fatigoso quehacer parlamentario, sólo te quedan fuerzas para escaparte a un rincón y reposar un poco. Por vuestra amabilidad, eskerrik asko, pareja.

Mitxel de Unzueta

Portavoz en el Senado del grupo nacionalista vasco

No ha sido una exhumación, sino una exaltación

Jueves 24 de octubre de 2019

Llegó el día pero ha sido un día penoso, en relación con el traslado de Franco de Cuelgamuros a Mingorrubio. Y eso tiene hoy un culpable. Pedro Sánchez que ha querido enmendar la plana a Felipe González y Rodríguez Zapatero que nunca quisieron tocar la aberración que suponía mantener diariamente la exaltación a un genocida, como diciendo, yo sí lo hago. Pero lo ha hecho fatal. Y le ha salido un día de exaltación de la memoria de un dictador.

Ayer me tomé el trabajo de recopilar las iniciativas que hemos tenido en el Congreso y Senado como Grupo Vasco para sacarle a Franco de su injusta tumba. Son éstas. Dos interpelaciones que dieron lugar a dos mociones. Cuatro preguntas por escrito y tres en pleno y dos mociones en el Senado. Todas desechadas. Y fuimos los únicos.

Hemos sido el único Grupo que se ha ocupado de este tema porque ni IU, ni el PSOE lo hacían. Bildu, ni iba. ¿Y qué nos decían?. Que miráramos al futuro, como ahora lo piden Casado y Rivera. Como si fuera incompatible trabajar en pensiones y en luchar contra el paro y subsanar una ignominia. Que a Casado y a Rivera ésto no les importe les define éticamente. Unos sinvergüenzas políticos.

En Francia, en los Inválidos no estaba Petain, ni en Roma en Sant Angelo, no estaba Mussolini. Es cuestión de dignidad, de sensibilidad y de democracia, porque Franco podrá estar fuera del Valle pero el franquismo sigue vivito y coleando, sobre todo en la justicia.

Hizo bien Asirón en sacarle a Mola y a Sanjurjo del Monumento funerario en el centro de Iruña. Eso debería haber hecho Sánchez. Sin tanta parafernalia tratando a los familiares del dictador como si fueran VIPs. Ha sido lo de hoy una vergüenza muy típica de lo que es España y de lo que ha sido la transición española. Una vergüenza.

Y, entre otros, ¿quién ha sido el gran culpable silenciado el día de hoy?. Pues nada menos que Juan Carlos de Borbón ya que Franco, no era ningún caído, tenía su tumba en Mingorrubio y fue el entonces jefe del estado quien decidió lo enterraran en el Valle. Juan Carlos de Borbón.

Y está el hombre muy calladito. Pero él ha sido uno de los grandes culpables con Felipe González que habiendo sacado diez millones de votos, no quiso mover la momia ni los símbolos del franquismo junto a Zapatero y a un Ramón Jauregui, un tipo pusilánime, incapaz de darle el arreón en 2007 para sacar a Franco de su tumba.

Nadie se ha acordado hoy de los miles de fusilados que descansan no en paz en las cunetas frente a esta exorbitante manifestación de poder de un franquismo que sigue ahí.