Hace 124 años un joven de 30 creó un Partido

Martes 30 de julio de 2019

Una de las obsesiones de los ideólogos de la llamada Izquierda Abertzale es desconocer la historia. Para ello tienen que hacer hincapié que la lucha política reivindicativa vasca comienza con ETA en los años sesenta. Lo anterior no existió aunque muchos de los militantes de ese marxismo leninismo, maoísmo, troskismo o cualquier exótico ismo, fueran hijos del jelkidismo fundado por Sabino Arana.

En el fondo no es más que una postura adolescente de querer matar al padre. Y cuando falta madurez y no hay una mirada larga y se desconoce a la familia  se termina homenajeando como héroes de una causa  a gentes que han matado o secuestrado. Eso sí, el relato es el de ellos.

Y sin embargo, Sabino de Arana y Goiri existió y con treinta años fundó en 1895 un partido que en el debate de investidura dela semana pasada Gabriel Rufian recordó. No mencionó a esa combativa IA sino al PNV, al PSOE y a ERC. Partidos que llevan en ese hemiciclo desde el siglo pasado. Y es que la historia está ahí guste o no y cuando una organización ha cumplido 124 años, será por algo.

Sabino era hijo de un carlista que lo perdió todo por ayudar a la causa de aquel pretendiente al que ayudó comprando armas en Londres y escondiendo en su casa al jefe de la sublevación en Bizkaia, Francisco Uribarri. Tras la huida del pretendiente le dijo a su hijo que lo había hecho por defender la religión y los fueros, no a ningún hijo de rey español. Y esa reflexión y la de su hermano Luis y tras aprender un euskera que se estaba perdiendo ,comenzó una vida de dedicación a una causa que le ocasionó dos encarcelamientos, multas, cierre de periódicos y muerte temprana.

Sabino Arana creo el término Euzkadi, con z, sin pedir permiso a ninguna academia que no existía, porque quiso innovar. Si existía un grupo que se llamaban los euskalerriacos que eran una peña de vasquistas acomodados incapaces de plantar cara a la oligarquía, a la creciente presencia de la administración central que lo iba metiendo todo en un puño español. Era una sociedad fuerista sin dientes ,una sociedad platónica y un centro de recreo. Desgraciadamente la actual IA los ha tomado como modelo nominal por puro antisabinianismo y recluido el término Euzkadi a la CAV. Toda una operación realizada con muy mala entraña.

Sabino sabía que existía el nombre geográfico y cultural de Euskal Herria vinculado al carlismo y posteriormente  permitido bajo el bajo franquismo pero lo que quiso aquel joven Sabino fue romper con aquellas cadenas y darle a lo vasco un concepto de nación con su nombre, su bandera, su himno y su organización política reivindicativa. Y lo pagó caro. Por eso me parece una indecencia que a Sabino esa superabertzale IA le obvie, le desconozca, le quite el nombre de Euzkadi y trate de inventarse una historia que, cuando se cumplen estos 124 años del partido que creó, conviene recordar.

Sabino rompió con la sumisión y el conformismo. Vació al carlismo con un debate fundamental. Los carlistas decían que los fueros eran privilegios concedidos por los reyes. Sabino les dijo en una polémica fundamental  en 1897 y que fue capital que los fueros eran derecho originario, usos y costumbres y leyes de los vascos aprobados por los vascos y respetados por los reyes castellanos en sus juras en Gernika. Por eso tenían que venir a la Villa a jurar unos Fueros que no eran concesiones sino jurisprudencia propia. Los Fueros nacieron de la costumbre popular y de los pactos. Los Fueros y las Ordenanzas se aprobaban  y se sancionaban realmente teniendo claro que una de las partes no podía anular lo pactado. Por eso cuando Cánovas abolió los fueros dijo aquella barbaridad de que “cuando la fuerza causa estado, la fuerza es el derecho”.

Sabino sabía de la debilidad de la organización que había creado y de la corrupción de un sistema caciquil que compraba los votos. Aquel bipartidismo de los liberales y conservadores españoles lo rompió Sabino dando la cara y presentándose a las elecciones y comenzando a sacar cabeza. En 1898 solo salió elegido diputado él y en el ayuntamiento de Bilbao obtuvo de la nada 4.525 votos que le dieron cuatro concejales. Fue normal pues que las veinte familias de Bizkaia pusieran el grito en el cielo. Una piedra se les había metido en el zapato.124 años después el PNV gobierna  en Euzkadi. Algún mérito tendrá el fundador de aquel invento.

Ese fue el Sabino Arana que el 31 de julio de 1895 fundó el EAJ-PNV.Y ese es el hombre silenciado, malinterpretado, tergiversado, ridiculizado por todos los que quieren acabar con su memoria, su historia y su legado.

EL PNV homenajea cada año en la Plaza Albia a Sabino Arana. Durante todo el  año nos acordamos muy poco de él y sobre todo de reivindicar su memoria que es fundamental. Y se debe hacerlo interpretando en primer lugar su entrega, así  como su clarividencia política sin sacar de contexto, como lo hacen sus enemigos, lo que fue su lucha contra la modorra  de una nación dormida y conformada.

Todo jelkide debería ser un sabiniano ilustrado de lo que hizo el fundador de su partido. Asusta como la gente joven con tantos masters no sepa una palabra de su vida. Ese es el mejor homenaje que podemos hacer a un visionario que 124 años después sigue vigente en su obra.

Siguen sin discurso ético

Lunes 29 de julio de 2019

Matar, secuestrar, robar, torturar no fue solo, como dicen los dirigentes de Sortu un error estratégico o táctico, sino fundamentalmente un atentado ético, algo contra lo más preciado del ser humano que es su vida o su integridad física. No darse cuenta de eso, no captar que sin este mínimo criterio ético jamás van a ser admitidos en una sociedad de valores, invalida mucho  de los pasos de Sortu hacia la normalización de este país.

Sé que es un tema que el entorno de Sortu, más bien ese Bildu comparsa, no lo admite porque ellos ni mataron, ni secuestraron, ni robaron nada pero siguen sin captar que mientras no lo denuncien o lo sigan aplaudiendo les seguirán asociando a ese infierno que algunos vivieron por culpa de unos iluminados sin critero, sin principios y con un cerebro de mosquito pensando que con la lucha armada y conculcando todo lo conculcable iban a conseguir una Patria socialista, reunificada y euskaldun.

Eso nos decían y eso firmaban en sus declaraciones que publicaba EGIN y Gara con amplio despliegue de espacios.

El contraste entre el acuerdo logrado en Navarra por las fuerzas progresistas y el sacrificio de una Bildu condenada al lazareto y los actos de homenaje en la recepción en Oñati y Hernani a los ex miembros de ETA José Javier Zabaleta y Xabier Ugarte recientemente excarcelados nos sigue diciendo que en ese mundo siguen mentalmente justificando la lucha armada y la extorsión. Lo curioso del caso es que luego se quejan de ese injusto apartheid en el que viven aunque sus votos sean imprescindibles para hacer política y en este caso para que María Chivite sea presidenta de la Comunidad y todo el trabajo hecho durante estos cuatro últimos años no  se pierda por culpa de una Navarra Suma que tiene el cuchillo entre los dientes.

Es lo que decepciona de este mundo lleno de gentes abertzales pero que con su silencio y su justificación de la extorsión pierden todo su discurso ético.

Lo hemos visto hoy en Iruña. Ha hecho bien Bildu en hacer público que se va a abstener para que la presidenta socialista navarra llegue al palacio de la Plaza del Castillo pero simultáneamente Bakartxo Ruiz haya despachado un gran caso sangrante como los homenajes a dos miembros de aquella ETA diciendo que hay mucha manipulación y muchos intereses concretos por parte de muchos sectores que mienten deliberadamente y obvian la realidad”.

¿De que realidad hablas Bakartxo Ruiz?.

¿Te gustaría que alguien que ha tenido por ejemplo a un familiar tuyo encerrado en un antro de dos metros durante 532 días porque si fuera recibido en el pueblo como un héroe?.

¿Dónde están tus valores y cuáles son esos valores?.

Ha dicho más:

“Apostamos por la convivencia, por la memoria de todas las víctimas y habría que darle sentido de normalidad que personas que han estado 30 años en la cárcel sus amigos y familiares los puedan recibir”.

Pues claro. Pero en la intimidad. No como grandes luchadores con txistu, aurresku, tamboril y pasacalles. Y si no captas esto es que tu mentalidad Bakartxo sigue siendo la que propició esa violencia de la que se sirven los miembros de la caverna para impedir cualquier acuerdo, cualquier avance, cualquier debate. Encima de falta de ética, suministradores de argumentos a los que os tienen en ese lazareto.

Lo que me extraña es que en ese mundo no haya gente que tenga un mínimo de sensatez, levante la voz y diga que eso es intolerable.

Y si además hay que explicarlo, ese es en verdad el problema de fondo.

Donde no hay valores no puede haber política y no la hay.

No os quejéis.

82 VASCOS EN EL “CUBA”. ”QUE SEAN JELKIDES”

Domingo, 28 de julio de 2019

“Si la rana salta y se ensarta en la estaca, ¿de quién es la culpa?. ¿De la rana o de la estaca?”. Con esta plasticidad y simpleza tropical justificaba la represión en Venezuela su dictador Juan Vicente Gómez fallecido en 1936.A él le sustituyó su ministro de Defensa, Eleazar López Contreras quien  en 1938 reconoció el régimen del General Franco, pero su dictablanda comenzó a abrir poco a poco la mano  hasta el punto de que una serie de intelectuales del país ,entre otras  iniciativas, propiciaran la apertura de sus fronteras  a un tipo muy especial de exiliados que se encontraba  en Europa. Con Koldo San Sebastián hemos rescatado esta historia.

En dicho Plan, se decía: «Nuestra demografía es estacionaria y por consiguiente necesita aportes de sangre nueva que promuevan su favorable crecimiento. Venezuela no será jamás un gran país sin un paralelismo armonioso entre su potencialidad económica y el factor humano».

En este marco, se produjo el informe del doctor Gonzalo Salas. Este partía de la premisa de la necesidad que tenía Venezuela de una inmigración procla­mada en todos los medios de comunicación. «La inmigración es pues una necesidad que no admite discusión; y no la admite, porque  si no nos decidimos a afrontar el problema y a resolverlo de manera metódica y racionalizada, tal vez estemos conde­nados a desaparecer del concierto de los pueblos libres”.

Simón Gonzalo Salas defendía una emigración étnicamente homogénea y políticamente moderada (que debía, por un lado, compensar el temprano reconocimiento del régimen franquista y, por otro, no avivar las iras de los influyentes sectores anticomunistas). Se daba cuenta que una inmigración incontrolada podría hipotecar el país y ponía, como ejemplos negativos, los de Argentina y Brasil. Por el contrario, era partidario de lo que calificaba co­mo experimento australiano.

En un momento de su Informe, Simón Gonzalo Salas se preguntaba, ¿Dón­de están esos emigrantes?: «Esos emigrantes son por ahora 80.000. Son vascos y están en la actualidad en Francia, deseosos de venir. Podría decirse que hoy están huérfanos de su gran Patria y acogerían a la nuestra con el músculo y con el corazón. Están exentos de tutelaje extranjero y, por tanto, con ellos está salvado el más grave inconveniente cuando se presente el problema de la inmigración». De los vascos exiliados, Gonzalo Salas se centraba en concreto en los pertenecientes al Partido Nacionalistas Vasco: «La ideología político-social del PNV no se amolda ni con la concepción marxista de las sociedades humanas, ni con la mentalidad petrificada del elemento conservador, enemigo de toda innovación justa y ajena a los principios de una jus­ticia social bien entendida”. Toda una definición que sigue vigente.

Esta campaña sorprendió sobremanera al Gobierno Vasco exiliado. Sus representantes pronto se movilizaron para conocer su alcance. En la primavera de 1939, el escritor e intelectual Arturo Uslar Pietri fue nombrado director del Instituto Técnico de Inmigración y Colonización, al que se incorporó, como sub­director Simón Gonzalo Salas. Ante las demandas existentes y desde el convencimiento de que una inmigración vasca sería útil para el país, Uslar accedió e, inmediatamente, se iniciaron las gestiones.

Las negociaciones en París las llevaron en un primer momento, por parte venezolana, Eduardo Monsanto, y el ya citado Simón Gonzalo Salas. Por parte vasca, se encargaron en un primer momento el vicepresidente del Gobierno Vasco, Jesús María de Leizaola, y Julio de Jáuregui. En el convenio se acordó «la emigración de equipos de diferentes especiali­dades, mediante la aceptación de condiciones económicas excepcionalmente convenientes y con garantías que se obligan a cumplir ambos contratantes». Los exiliados salían de Francia con un contrato de trabajo por tiempo inde­terminado. El Gobierno venezolano les anticipaba los gastos de viaje e insta­lación, comprometiéndose los vascos a reintegrar el montante de esos gastos en un tiempo prudencial.

Tras firmar los contratos y recibir los visados, el primer grupo (fueron cinco) inició el viaje. A este, se sumó un joven oficial de la Marina Mercante, Ricardo de Ma­guregui, quien en el tren que le llevaba a Le Havre para embarcan le entregaron  una carta del Euzkadi Buru Batzar, nombrándole responsable de aquella expedición. En dicha carta, se decía: «EI Partido Nacionalista Vasco desea que esta pri­mera expedición de vascos a Venezuela lleve un buen orden, y a la vez ne­cesita tener conocimiento de todas las incidencias de la misma, tanto durante el viaje como a la llegada a Venezuela y mientras van colocándose en los diferentes puestos nuestros compatriotas expedicionarios. Para este fin delega el PNV en usted la representación provisionalmente en tanto se establezca alguna delegación definitiva para este grupo expedicionario”.

El día 24 de junio, 82 vascos -hombres, mujeres y niños- se concentraron en el puerto francés de Le Havre. Dedicaron la jornada a la revisión de pasa­portes y visados. En la madrugada del día 25, el grupo, acompañado por Julio de Jáuregui, Miguel José Garmendia, Otalora y el periodista José Olivares Larrondo ‘Tellagorri’, oye Misa, oficiada por monseñor Lemaire que se había dis­tinguido por su ayuda a los niños vascos refugiados en Francia. A las ocho de la mañana, el grupo fue trasladado al puerto en autobuses, embarcando una hora más tarde a bordo del paquebote Cuba, de la Compagnie Genérale Trasatlantique ante la curiosidad de los demás pasajeros entre quienes se encontraba un grupo de refugiados judíos. Sonó el txistu de Segundo de Atxurra que in­terpretó el Agur Jaunak y el himno nacional vasco. Fueron momentos espe­cialmente dramáticos. Entre los pasajeros había algún herido de guerra. Muchos dejaban en Francia mujer e hijos en vísperas de la otra guerra anunciada que estallaría en septiembre.

Tras hacer escala en Southampton, el 4 de Julio de 1939, tocaron el primer puerto americano: Point de Pitre (Guayana). Desde allí, Maguregui escribe a la dirección del PNV, detallando los pormenores del viaje hasta entonces. El día 29 de junio, el grupo vasco celebró la festividad de San Pedro. No faltaron la música y los bailes. Oficia la Misa monseñor Víctor Sanabria, Obispo de Alajuela (Costa Rica). El prelado costarricense estableció una relación de amistad con el grupo y, al llegar a La Guaira, le entregó una carta de recomendación para el arzobispo de Caracas. Por otro lado, en su informe, Maguregui señalaba: «Ob­servo que, a medida que nos acercamos a América, la gente se siente más preocupada, a pesar de todo, el ambiente general es de confianza y ánimo”.

En las primeras horas del día 9 de julio de 1939, el Cuba atracó en el puerto venezolano de La Guaira. A las 7 de la mañana, subía a bordo Arturo Uslar Pietri, acompañado de Antonio Arraiz, Roberto Álamo Ibarra y Vicente Fuentes. A las 9 de la mañana, Maguregui envió un telegrama a Villa Endara (sede del PNV), comunicando la llegada del grupo vasco Venezuela. Toda la prensa venezolana se hizo eco de la llegada de los refugiados vas­cos. El Diario Ahora dedicó una página, con gran profusión de fotografías, a este evento. Destacaba que, entre los recién llegados, se encontraban mé­dicos, ingenieros, contables, agricultores y obreros especializados. El domingo 16, el grupo asistió, en la parroquia de Santa Rosalía, a una Misa cantada oficiada por su párroco, el padre Tenreiro, amigo del canónigo Alberto Onaindia, asesor del Lehendakari Aguirre con quien había estudiado en Roma. A las once de la mañana, acompañados por Arturo Uslar Pietri y Simón Gonzalo Salas, los vascos hicieron una ofrenda floral en el Panteón Nacional, donde se encuentran los restos de Simón Bolívar Como se había acordado con las autoridades venezolanas, se canta el Agur Jaunak y el himno venezolano. Sin embargo, uno de los refugiados, Esturo, por ini­ciativa propia, pidió permiso a Uslar Pietri para interpretar el Euzko Abendaren Ereserkia (himno nacional vasco). Lo que era costumbre  dio lugar a una polémica política. La Esfera, un pe­riódico muy reaccionario y pro-franquista, que mantenía una cruzada per­manente contra todo lo que oliera a izquierda, publicó una información sumamente crítica, diciendo que se habían cantado ‘himnos comunistas” en el Panteón Nacional en presencia de un alto funcionario del Gobierno y con su anuencia. Por su parte, José Antonio Sangróniz, representante franquis­ta en Venezuela, presentó una nota de protesta. El asunto no tuvo mayor trascendencia porque el general López Contreras no le dio importancia. No obstante, dicho incidente era un reflejo de la situación política de Vene­zuela en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Ocurrió hace ahora ochenta años y en el Alderdi Eguna tendremos una txozna con este recuerdo. ”Hace ochenta años, Venezuela nos abrió sus puertas. Hoy nos toca a nosotros. Es toda una historia que obliga