¡¡Están horrorizados!!

Miércoles 17 de enero de 2018

La elección de la Mesa del Parlament catalán, vista en directo, tiene de los nervios a la españolidad. Que el hermano de Pascual Maragall, presidente de edad de la sesión, no haya utilizado el castellano para nada, que los escaños de los encarcelados y exiliados hayan estado cubiertos por el símbolo amarillo, que el independentismo presida el Parlament catalán tras creer que las elecciones lo iban a cambiar todo, que hayan terminado con Els Segadors cantado por todos menos por Ciudadanos, que la antigua presidente Forcadell le haya entregado al nuevo president Roger Torrent la carta del último president en el exilio, les confunde y les irrita porque nunca han entendido nada y además, no quieren entender nada. Y no saben qué hacer más que apelar a la fuerza.

Y es que se parte de la base de que España es Madrid y que es además castellana y que eso de las naciones, idiomas cooficiales y personalidad e identidad propia solo debe llegar al nivel de los “coros y danzas” del franquismo y que lo demás es un mal sueño y una mala broma porque a “estos se les ha dado demasiado y lo que quieren es romper España”.

Nunca han asumido un estado plurinacional, ni plurilingüe y nunca han olvidado nada ni aprendido nada. Y así les va. No saben qué hacer y solo el 155 es su bote salvavidas para creer que se puede arreglar una situación límite que para ellos ha llegado demasiado lejos.

No es de recibo que, aun estando en la cárcel preventivamente, se les impida votar a tres elegidos democráticamente, ni lo es que los cinco de Bruselas, en el punto de mira de la justicia española, no puedan votar. Es una demasía, es una prevaricación, es un sinsentido, es algo tóxico para la convivencia.

Hoy le he escuchado a uno de estos profetas del desastre madrileños abogar por eliminar las competencias de las autonomías en educación, interior, sanidad y hacienda, mientras le vemos a Rivera y Arrimadas hacer toda la demagogia hispana más cutre para tratar de parar este torrente catalán que no lo harán ni con una espada, ni con gritos.

El tema vasco y el catalán, no son problemas judiciales, sino políticos. No quisieron abordar en serio en 1979 y toda realidad que se ignora, prepara su venganza, y es lo que se está viviendo en un Madrid que sigue incrédulo sin saber como actuar ni como salir. A eso se le añade un PP con cuatro escaños.

Tila, reflexión, acercarse a la realidad, salir de Madrid, estudiar historia, tener buena voluntad, no aferrarse a realidades franquistas y una pizca de sentido del humor les vendrá bien para ir superando esa imagen, que se les ha atragantado de Madrid, de Maragall proclamando a un independentista joven de ERC president de un Parlamento que creían en sus manos, y escuchar los aplausos cuando se nombraban a los parlamentarios ausentes.

Demasiado para el Cid Campeador.

Las tensas relaciones con ELA-ETV podrían mejorar.

Lunes 15 de enero de 2018

El lehendakari, Iñigo Urkullu, afirmó en una entrevista en Euzkadi Irratia   que le gustaría que se normalizara la relación con el sindicato ELA, aunque “no haya sido yo el que ha creado polémica alguna”, y dijo a la central en Euzkadi que no puede “imponer el diálogo con sus criterios” y le pidió “respeto para todos los demás”.

El lehendakari señaló que le resulta “curioso” que “una persona que es la que más crítica y, más voy a decir, una persona que descalifica”, en referencia al secretario general de ELA, Adolfo Txiki Muñoz, “se tome tan mal las reflexiones o planteamientos que se hacen sobre él, sobre lo que él representa o sobre la práctica que representa”.

“Yo respeto totalmente al sindicato y a su representación, pero existe un campo de juego, y en ese campo este sindicato es como el resto de sindicatos, aunque tenga una u otra representación, y existen otros agentes. Reconozco que es el sindicato que tiene la mayoría, pero no puede imponer el diálogo con sus criterios, y le pido que mantenga el respeto para todos los demás”, reiteró.

Urkullu recordó que, durante su primera legislatura como lehendakari, mantuvo una reunión con Muñoz y, “pocos meses después, tuvimos una convocatoria de huelga general”. Asimismo, señaló que no puede “olvidar contra quién convocaron una manifestación en plena campaña electoral”.

“Se puede criticar, pero ¿convocar una manifestación? ¿Cómo puede convocar un sindicato una manifestación en una campaña electoral cuando ese sindicato o sus máximos representantes se reconocen a sí mismos como el contrapoder? .Tenemos que respetar las reglas del juego. Existen lugares para dialogar entre todos, y creo que ahí está la clave, en poder hablar entre todos”, afirmó.

Lo cierto es que las relaciones del Gobierno con el primer sindicato del país son cada día más tirantes y el secretario general de ELA ha lamentado recientemente que Urkullu no haya atendido dos peticiones para reunirse que le ha realizado.

Con argumentos similares, Muñoz criticó que el lehendakari rechace abordar con él una vía para frenar “la estatalización de los convenios” y criticó la “posición autoritaria” que mantiene el Ejecutivo con el sindicato que dirige.

Los puentes parecen rotos y las declaraciones del lehendakari, si Muñoz las coge en la parte en la que dice que está abierto al diálogo, pueden mejorar en este año 2018 las relaciones con un sindicato que fue el EAJ-PNV quien lo creo en 1911.

¿Es Oriol Junqueras maritaniano?.

Domingo 14 de enero de 2018

Reconozco que me llamó la atención, por lo poco usual, la argumentación empleada por el líder de ERC Oriol Junqueras ante el Tribunal Supremo: ”Soy un hombre de paz, con profundas convicciones religiosas y siempre he apostado por el diálogo bilateral para solucionar el conflicto político en Catalunya, nunca he defendido cauces violentos”. Vi en su argumentación la utilizada siempre por los jelkides, en contraste con la utilizada por Iker Casanova que solo hace un mes se negó públicamente a condenar la acción armada de ETA..

He ahí la diferencia moral y ética del asunto.

Por eso es bueno recordar de dónde venimos para proyectar al futuro un ideario solvente ya que nuestra lucha cívica nunca ha sido un fracaso y sí lo ha sido la acción de ETA que Casanova se niega a reconocer y sin embargo trata de darnos lecciones de estrategia. Y ahí está la madre del cordero.

Por eso el Lehendakari Aguire continúa siendo una referencia moral de este país y por eso sigue conviniendo indagar el por qué se mantuvieron tan firmes, él y su generación, frente a tanta traición, tanta desgracia, tanta amargura y tanta superchería como aquello de llamar Cruzada a una guerra civil tan cruel bendecida por una Jerarquía que fue todo menos cristiana.

Y nos encontramos con Maritain, principal exponente del humanismo cristiano, a quien el Lehendakari conoció en Paris formando parte de la Liga Internacional de Amigos de los Vascos, en Nueva York hablando de lo divino y humano con él hasta el amanecer y de vuelta en Paris donde tras la guerra mundial. Maritain fue embajador de Francia ante el Vaticano, y presidió en 1947 la delegación francesa en la II Asamblea General de la Unesco en México.

Allí, los vascos exliados, el presidente era Juan de Robina y el Delegado Antonio Orbe, en agradecimiento ,le dieron la sorpresa de invitarle a cenar, nada menos que con Paul Rivet, eminente antropólogo galo, encontrándose con un comedor lleno hasta los topes que les aplaudían a rabiar.

Parisino, profesor de filosofía en Paris, Columbia, Princenton, Chicago y Canadá, era partidario de una sociedad abierta y plural inspirada en el principio de cooperación entre los diferentes y por tanto defensor de los sistemas democráticos basados en la participación popular ,la libertad ideológica, de culto, y los derechos humanos que entendía enraizaban en la ley natural. Su enfrentamiento al fascismo fue coherente con estos principios de enemistad con el nacionalsocialismo y el comunismo, cuyo ateísmo para él suponía una ausencia radical. Fue muy crítico con el estado burgués, el sistema capitalista y una concepción liberal de la propiedad privada. Sostenía la prevalencia de la persona sobre el mercado y condenaba a la sociedad bienpensante del liberalismo conservador burgués que confundía la dignidad humana con la ilusoria imagen de un individuo abstracto sin dimensión comunitaria ni colectiva.

Maritain fue una de las pocas personalidades mundiales que habían conocido realmente al pueblo vasco y le habían dedicado su mente privilegiada y su corazón. Y es curioso que este conocimiento y esta simpatía naciera en los momentos más dramáticos, cuando nuestra patria era arrasada por los aviones alemanes e italianos al servicio del fascismo español; cuando las armas extranjeras se abrían paso por nuestros valles y montañas regados con la sangre de nuestros gudaris.

En esta etapa difícil, cuando, como el propio Maritain reconocía, éramos calumniados por doquier y nos hallábamos presa de la mayor desilusión, sintiendo en nuestras carnes el abandono de los que se decían católicos, se produjo lo que puede calificarse de gran acontecimiento en la Historia de nuestra patria. Filósofos de la talla de Maritain y de Francois Mauriac (Premio Nobel de Literatura) se alzaron en contra de los que agredían al solar vasco, denunciando la carencia de cristianismo en los que querían imponer su hegemonía con el poder de las bayonetas, sumiendo a los pueblos en la esclavitud.

Por eso, tras los discursos de agradecimiento a Maritain en el Centro Vasco de Mexico, éste tomó la palabra y brevemente dijo lo siguiente:

«Pensaba que venía a una cena íntima, para reunirme con unos pocos amigos vascos y he visto con sorpresa que se trata de una gran concurrencia.

Muchas gracias, desde el fondo del corazón, en nombre del profesor Rivet y en el mío propio.

Hace mucho tiempo que yo quiero al pueblo vasco. Por su fidelidad a la tradición. Por su integridad.

He admirado las virtudes de ese pueblo vasco en las circunstancias más duras, en los momentos más sombríos. Cuando los vascos eran calumniados.

Fue entonces cuando un grupo de amigos en París, entre ellos François Mauriac, decidimos ayudar a los vascos e ir al fondo de los hechos. Era para nosotros un problema de conciencia. Se acusó a los vascos de ser ellos mismos los que destruyeron Guernica.

El canónigo Onaindia, testigo presencial del bombardeo de Guernica, nos hizo un relato circunstanciado de la tragedia. Al día siguiente lanzamos un manifiesto.

Todo ello, naturalmente, me hizo el enemigo número uno de Serrano Suñer.

Me siento unido a vuestro pueblo, y he guardado para vosotros una amistad profunda.

Estoy emocionado al ver que por lo poco que hemos hecho,se nos corresponde de modo tan efusivo”.

Tras esto, un concierto de txistu, nuestras canciones y para terminar nada menos que la Marsellesa y el Himno Vasco. Maritain y Rivet salieron emocionados. Y eso que los vascos somos unos catetos para mostrar agradecimiento a nadie.

Y es que su voz había resonado  contundente. Su razón, la razón cristiana, se fue abriendo paso en un mundo demasiado influenciado por la propaganda franquista. Y los sublevados fueron los primeros en acusar los efectos de esta campaña encaminada a enderezar entuertos, a reivindicar la verdad de la posición vasca. Maritain y Mauriac se enfrentaron a todos. Por nosotros, cosecharon muchas antipatías v enemigos. Pero ellos se debían a la verdad. Eran caballeros íntegramente católicos, auténticamente cristianos, y nuestra tragedia les había llegado al corazón. Era injusto que se nos acusara de atentar contra los intereses religiosos, cuando lo único que nuestra conducta perseguía era salvar al pueblo vasco de una agresión basada en falsas teorías católicas. Era inadmisible que se nos condenara por habernos enfrentado a una sublevación que quería revestirse de una inspiración divina. Argumentos que podrían ser aceptados por ignorantes o apasionados, pero no por quienes examinaran los hechos a la luz de la verdad. Y esta fue la que determinó a Mr. Maritain a enfrentarse con los que pretendían tergiversarla, para echar lodo sobre una país como el vasco, respetuoso siempre con el derecho ajeno, amante en todo momento de la paz cristiana practicante en un universo materializado y egoísta.

Por eso, los vascos no podremos olvidar jamás a estos defensores de nuestra actitud frente al franquismo. A quienes pensaron, como nosotros, y así lo expusieron, que la verdad de Cristo no puede imponerse con las armas en la mano, con el asesinato y el encarcelamiento; que no puede confundirse la Fe con intolerancias de fondo político, como ambiciones e intereses contrarios a la caridad y a la justicia.

Manu Sota escribió: ”Maritain es, para los vascos, el exponente de un espíritu cristiano constructivo, de amplia comprensión de los problemas humanos, que irradia nueva luz -insospechada luz -en este mundo en tinieblas en la búsqueda laboriosa de unas bases sociales armónicas y justas. Sus concepciones de la vida y del futuro del hombre se parecen a las nuestras, como una gota de agua a otra de agua. De ahí, pues, que, al conocernos ambos, nos comprendiéramos. Euzkadi ama a Maritain: Maritain ama a Euzkadi. Y sólo así se explica la corriente de cordialidad existente en el homenaje que le dedicáramos los vascos en México, y en el que el eminente filósofo francés tuvo la gentileza de pronunciar sus sentidas palabras.

“Mr. Maritain, espíritu sensible y recio al mismo tiempo, todo sencillez y bondad, que se reflejan en su continente venerable, de serenidad que asombra y cautiva, ha ganado nuestra alma esquiva y poco expresiva, y ya le llevamos, para siempre, grabado en ella, como se lleva algo muy querido y estimado”.

He querido contraponer las figuras de Iker Casanova y la de Oriol Junqueras para evitar la actual confusión. Lo que defienden son realidades antagónicas. Una persona con valores condena la violencia y sabe, como Maritain, que ninguna causa vale la vida de un ser humano, sin embargo para Casanova, hoy la cesación de la actividad de ETA al parecer no es una consideración moral, sino puro cálculo y tacticismo. De lo contrario haría lo que no hace. Me quedo pues con Oriol Junqueras. Y con Maritain.