Carta abierta a José Luis Rodríguez Zapatero sobre las gernikas venezolanas.

Viernes 23 de febrero de 2018

Laureando Márquez es un intelectual venezolano que goza de amplia popularidad en su país porque no se limita a escribir, reflexionar, hacer humor y parodias, sino porque se ha convertido en una referencia muy valiente contra lo que ocurre en Venezuela por la claridad de sus ideas, la rotundidad de las mismas y la manera tan clara de hacerlo.

Estuvo hace un mes en Bilbao y en la sala llena del hotel Gran Bilbao nos hizo a los allí presentes una radiografía de la situación que vive Venezuela, una situación espeluznante y, ésta semana ,dolido y molesto le ha escrito al ex presidente del gobierno español la carta que reproduzco a continuación donde no se puede ser más claro y más amargo en sus juicios sobre este falso socialista que no hace que meter la pata en relación con Venezuela por puro protagonismo ,más propio de un de un falso demócrata, que de una persona con principios, porque uno de verdad no haría lo que está haciendo este personaje por puro protagonismo de patán.

He aquí la carta abierta:

“Señor Rodríguez Zapatero:

En Venezuela ya es difícil que algo cause extrañeza. Nuestra realidad ha alcanzado unos niveles de surrealismo, que cualquier cosa puede suceder. Leo –sin asombro alguno– que el Consejo Nacional Electoral le propone a usted como coordinador de una misión de observación para las elecciones presidenciales del próximo mes de abril. Si acepta, la tendrá usted fácil, porque salvo que el candidato se haga fraude a sí mismo, no habrá mucho más que observar.

Me gustaría proponerle otra misión de observación: véngase un día, de incógnito, como quien no quiere la cosa y observe lo que está sucediendo en los hospitales de Venezuela con la gran cantidad de niños que pierden la vida al nacer. También están los que mueren de desnutrición o por comer una variedad de yuca –lo más barato que hay– que llaman amarga y que envenena; niños que empiezan a ser abandonados por algunos padres porque tienen que escoger, como en “La decisión de Sofía” (no la reina, sino la película de Pakula protagonizada por Meryl Streep), a qué hijo salvar. Es una dolorosa tragedia. Sería bueno que observara lo que está sucediendo con los medicamentos, porque mucha gente está  perdiendo la vida por no tener medicinas esenciales para sus tratamientos. Debería observar el estado de los hospitales que, como el Clínico Universitario, han dejado de hacer cirugías porque no tienen cómo.

Tendría que observar el paso fronterizo entre Venezuela y Colombia, para que vea la cantidad de venezolanos que abandonan el país. No tiene que volar tanto para ello, en Madrid mismo puede usted notarlo, camine por las calles y pregunte. Pregúnteles a tantos venezolanos cómo y por qué llegaron hasta allá. Se habla de que cerca del 10% de la población ha emigrado, como luego del año 39 por allá. Observe, señor Rodríguez Zapatero, las aulas de las universidades nacionales, el sueldo de nuestros profesores no sobrepasa los tres o cuatro dólares mensuales. Profesores que pierden peso y muchos que se van, alumnos que no pueden llegar a las aulas porque no hay manera de transportarse o de comer. Venga y observe en las calles lo que sucede en torno a las bolsas de basura, los anaqueles de los supermercados. Observe la morgue y la cantidad de muertos por violencia que ingresan cada día.

Hay demasiado dolor, señor Zapatero, solo que nuestros guernicas no explotan, son silenciosos e invisibles para el que no los quiera ver.

Si usted hiciera una observación profunda de Venezuela, una observación que le permita toparse con esta catastrófica situación que se nos viene encima y cuya gravedad exponencial se percibe a diario en la angustia de la gente que no sabe qué hacer, quizá comprendería por qué la oposición luego de dos décadas (¡medio Franco, para que se entienda mejor!) no puede suscribir acuerdos con quien no está dispuesto a respetar ninguna norma, ningún principio ni palabra empeñada. ¿Me dirá usted qué sentido puede tener firmar un acuerdo, si mientras las partes discuten garantías de transparencia electoral –lo que prueba que no existen–, una de ellas convoca unilateralmente a elecciones? Anhelamos con urgencia unas elecciones, sin duda, pero de verdad, que estén planteadas para que se exprese la voluntad popular y no –justamente– para lo contrario, para desconocerla. Señor Rodríguez Zapatero, que este régimen lo promueva como observador electoral imparcial debería decirle a usted mucho acerca de cómo se le percibe, pero también acerca de cómo se le percibirá luego del 22 de abril. El mundo entero, la Comunidad Europea, Canadá, Estados Unidos, nuestros hermanos latinoamericanos –a excepción de su buen amigo Evo Morales-–han denunciado estas elecciones. ¿Cree usted que todos se han confabulado en la maldad cuando unánimemente condenan lo que aquí sucede? Solo le invito –respetuosamente– a que medite en ello. Al fin y al cabo, cada uno de nosotros con sus acciones y con aquello que cohonesta o no,  está construyendo su propia memoria histórica.”

La Izquierda Abertzale no se atreve a mantener un discurso ético

Jueves 22 de febrero de 2018

 La noticia de la pronta desaparición de ETA, publicada en Gara, como no podía ser menos ya que es su correa de transmisión y por consiguiente el “Granma“ vasco, ha pasado totalmente desapercibida. ETA es un viejo león sin garras ni dientes, afortunadamente, que, como el león de la Metro, cada cierto tiempo lanza su rugido para recordar que está ahí, aunque a la gente le importe un pito sus explicaciones sobre lo que ha sido la etapa más negra de una fuerza vasca asesinando vascos.

Y este jueves ha tenido lugar en el Parlamento Vasco el debate sobre el recibimiento hecho por Bildu en Andoain a los dos informantes (chivatos) cuyos datos sirvieron para asesinar a Joseba Pagazaurtundua, algo que al florero de EA, Pello Urizar, le pareció muy bien, aunque hoy se haya abstenido, ante el zurzido de enmiendas hecho por el PNV, PSE y Podemos a la iniciativa del PP. Urizar es un personaje nefasto para la historia de EA que en estos temas siempre lo ha tenido muy claro.

Y es que la nueva «estrategia independentista transformadora» lle­va debatiéndose en la izquier­da abertzale desde hace un par de años. Y estos debates sobre su connivencia con los asesinatos de ETA les incomodan mucho. No dudo quieran pasar página pero carecen de valentía democrática para hacerlo.

David Guadilla informó como algo hicieron y aquello se plasmó ya en do­cumentos como ‘Zutik Euskal Herria’ y la ponencia ‘Abian’, que sirvieron para que Sortu apostase por un cambio muy diferente al transitado en épocas anteriores.

AI menos en las formas. Pero últimamente, ni eso.

Una apuesta por las vías políticas y por buscar la confrontación dialéctica con el estado. Sobre ella han teorizado diferentes dirigentes de la izquierda abertzale. Entre ellos Iker Casanova, verdadero Comisario de Sortu ante sus demás compañeros de escaño. Se le vio hace poco echándole una bronca a Maddalen Iriarte en pasillos del Parlamento Vasco.

Elegido parlamentario de EH Bildu, integró el consejo político de Sortu como responsable de Formación, aunque tras el congreso del año pasado no forma parte de la ejecutiva. Aun así, su impronta sobre la línea política actual de Sortu es total. Pasó más de siete años en la cárcel condenado dentro del proceso 18/98. Colaborador en diferentes me­dios de comunicación, es au­tor de varios libros sobre la historia de ETA justificadores de la violencia. A finales de los noventa llegó a ser el responsable del área de juventud de Herri Batasuna.

Pero el giro de Sortu y, por consiguiente, de EH Bildu no solo es producto de su reflexión táctica. En esa dinámica también tienen un papel fundamental Arkaitz Rodríguez, quien explicó penosamente en Radio Euzkadi su postura ante el recibimiento de Andoain, Sonia Jacinto y Miren Zabaleta. Los tres fueron detenidos en 2009 den­tro de la operación “Bateragune”. Ahora están al frente de Sortu.

Junto a ellos, Arnaldo Otegi. El ahora coordinador de EH Bildu cuenta desde el pa­sado verano con un apoyo in­terno de peso: el de Rafa Díez. El exsecretario general de LAB no está en primera línea, pero también diseña la hoja de ruta de la izquierda abertzale, y, la verdad, pensé iba a ser más equilibrado en sus juicios.

El problema es que se han quedado sin banderas y tienen mil problemas para ahormar un discurso ético. Mucho más si dentro de este colectivo hay personajes como Iker casanova, un tipo muy ideologizado y para quien el fin sigue justificando los medios.

No estuvieron en el reciente acuerdo de Zarautz, en el aniversario del asesinato de Iruretagoyena, no condenan las pintadas de sus cachorros, este jueves se han abstenido y andan sin brújula y sin querer ponerle el cascabel al gato del pasado.

Mala cosa. En el fondo les falta valentía y tienen demasiado cálculo.

 

Dos taxistas y una señora en Barcelona

Miércoles 21 de febrero de 2018

Estuve ayer en Barcelona. Invitado por su ayuntamiento que ha organizado una exposición sobre el trigésimo aniversario del atentado de Hipercor que costó la vida a 21 personas e hirió gravemente a 45. No quieren se olvide este hecho terrible y dramático y han organizado un recuerdo donde hay mucha y buena información, amén de jornadas que recuerden aquel atentado a las nuevas generaciones. Pasa el tiempo y todo se olvida. De hecho la IA ni ha condenado aquella masacre y de ahí esta exposición en el barrio donde ocurrió.

Del aeropuerto al hotel me tocó un taxista que había sido camarero y tras contarme sus andanzas en este gremio y de cómo servía los domingos en casa de Gaspar y que “comían canalones y pollo como todo el mundo” mirándome por el retrovisor me reconoció y habló de las bondades de los vascos para terminar diciéndome que no estaba de acuerdo con que Puigdemont viva en una casona en Bruselas pudiendo hacerlo en un piso de doscientos metros. No se cuestionaba su situación sino su aparente ostentación. Era de Granada y el hombre estaba preocupando tras casi cincuenta años en Barcelona en relación con la división de la sociedad.

Esa tarde, cuando tuve que ir del hotel a la Fábrica donde se celebraba el acto, nada más entrar en el taxi me di cuenta de lo que me venía. Llevaba una bandera española en el retrovisor y lo primero que me dijo que era español y catalán, ya que había nacido en Catalunya él y sus padres y sabía perfectamente catalán pero los “separatas” le había inoculado veneno a una sociedad que está dividida y duda podrá remontar el trauma. Le pregunté si era tan terrible la lucha idiomática y la dureza de la inmersión y me dijo que no, pero sí el odio a lo español, ”mire usted-me dijo primariamente-prefieren los separatas que su hija se case con un negro que con un español” y su nivel de argumentación giraba alrededor de esta idea de odio a lo español. Y sin embargo su hija está en la selección catalana de yudo y el feliz de que esté allí. Un poco contradictorio el hombre, pero me dio el tono de los taxis en una sociedad con miles de ellos. No sé si la muestra es representativa.

Este miércoles por la mañana he ido a dar una vuelta por el puerto. En una esquina, una señora de cierta edad, me aborda y dice. ”¿Es usted el vasco, no?”. ”Bueno, uno de ellos”. Pues le abordo porque creo que solamente los vascos nos entienden, porque el odio de los españoles a Catalunya es terrible. No nos quieren y eso que somos solidarios y queremos que España viva bien, pero somos catalanes y queremos lo mejor para nuestra tierra”. Me ha alabado a los vascos, y no entendía que se les tratara tan mal. Era una señora que argumentaba muy dolida.

En el hotel un periodista de En Común Podem me decía que la situación era peligrosa para el idioma ya que un acuerdo del 90% en su tiempo iba a sufrir un grave retroceso si no se formaba govern cuanto antes.

No he tenido ocasión de hablar con mucha gente, pues he estado tan solo un día, pero cuento estos flashes espontáneos y de como he visto muchas banderas catalanas y españolas en ventanas y en una de ellas una española, rodeada por diez catalanas. Me imagino como serán las reuniones de la comunidad de propietarios en ese edificio.

En fin, ya sé que es un flash, pero eso lo que acabo de vivir en una ciudad tan pujante y entrañable como Barcelona.