FULGENCIO MATEOS, CONCEJAL Y COMANDANTE DE BATALLÓN SOCIALISTA

Martes 27 de diciembre de 2016

En 1931 fui elegido concejal del ayuntamiento de Bilbao junto con Fulgencio Mateos los concejales Julián Zugazagoitia (diputado y ministro fusilado por Franco), Paulino Gómez Beltrán (fue Consejero del Gobierno Vasco en el exilio), Fermín Zarza (Consejero del Gobierno Vasco en el exilio), Rufino Laiseca (Presidente de la Gestora-Diputación de Vizcaya), Ángel Lacort, José Muñoz, Juan Nadal, Genaro Ortega y Enrique Urrejola.Fue el 14 de abril de 1931 cuando advino la República. Son hechos que unen mucho.

Asimismo y sin razón ostensible y debido con seguridad a alguna impresión olvidada recogida en mi subconsciente, o a extraña asociación de ideas, la primera figura que aparece en mis recuerdos del Primero de Mayo bilbaíno es Fulgencio Mateos. Por más vueltas que he dado a la memoria para resolver este enigma, me ha sido imposible solucionarlo y continúa perenne en imaginación la persona de este socialista modesto, como los verdaderos y los buenos, que ofrendó su vida en defensa de la libertad.

Lo veo muy de mañana recorriendo las calles de Bilbao, con un reducido número de compañeros suyos, precediendo a la Banda de Santa Cecilia encargada de lanzar al aire las alegres notas musicales que anunciaban la fiesta obrera. Fulgencio Mateos rodeado de chiquillería, delante, entonces como en la guerra, con su cigarro porra encendido y lanzando al aire los cohetes portadores de la alegría trabajadora.

En las horas de inquietudes para el Partido Socialista, de zozobra para sus hombres y de peligro para la libertad, la persona de Mateos estaba presta para la lucha y el sacrificio, que jamás rehuyó. Lo conocí, aunque tarde, bien. Al escribir éstas líneas lo tengo delante: alto, delgado, cabellera lisa y tupida peinada hacia atrás, serio, vistiendo traje marrón con cinta de luto por la muerte de su padre, viejo socialista de la zona minera vizcaína, parco en el hablar como todo hombre de acción, desprovisto de cualquier clase de ambiciones y firmemente posesionado de profunda fe en el socialismo. Era todo un hombre, exento de bastardos egoísmos.

Procedente de recia familia socialista, de la raigambre de aquellos mineros de las luchas heroicas contra la inhumana explotación de aquellos tiempos, muy pronto ingresó en las juventudes socialistas donde desempeñó toda la gama de puestos, desde cobrador hasta miembro del Comité, sin que dado su carácter sintiera menosprecio por ninguno, en virtud de su amplio criterio, del concepto que del deber tenía y de su punto de vista de que en cualquier lugar podía servirse al Partido.

Abandonó las juventudes socialistas como lo hacían los de aquellas difíciles épocas, en virtud de la llegada de la madurez. Y si joven fue buen afiliado, en la plenitud de su vida demostró el vigor, el entusiasmo, el desinterés hasta de su persona en cumplir lo que él estimaba obligación de socialista. Al igual que en la juventud, en su Agrupación Socialista, ocupó cargos de responsabilidad, siendo, como he comentado, uno de los concejales que el pueblo de Bilbao eligió en las elecciones de 1931.

Si como socialista fue un ejemplo, era natural su intervención en la lucha obrera, en la que como secretario del Sindicato de Productores Químicos, puso una vez más en alto su valía y su preocupación por los indispensables intereses que le fueron confiados, procurando la mejora constante de los trabajadores de este ramo, controlados por sindicatos amarillos con los que tuvo que luchar denodadamente, sin que sus desvelos, como con frecuencia ocurre, tuvieran la debida compensación.

Hubo épocas duras en la lucha política de Vizcaya, enconada hasta más allá de lo lógico y de lo permisible; su partido lo tuvo en primera línea de manera voluntaria, con este desprendimiento total de que pocos eran capaces como él. Protegió al Partido Socialista, con el mismo empeño con que escudó con su cuerpo la vida de compañeros suyos cuando fue menester. Era un idealista y un hombre de una pieza.

Con una clara visión de lo que nos esperaba partió al frente de Ochandiano cuando había que establecerlo, el mismo día de la sublevación militar y él, que en todo momento rehuía la significación, vióse obligado a acatar la voluntad de sus compañeros, que habiéndose organizado en unidad militar le nombraban su comandante. Era un grupo de milicianos socialistas, más tarde batallón, siendo preciso para ingresar en él y jugarse la vida con el enemigo, exhibir previamente una historia sindical y política sin tacha.

Aún cuando no escasearon las acciones bélicas en Ochandiano, el enemigo impuso su iniciativa al invadir Guipúzcoa y forzarnos a pelear donde lo creyó conveniente. Y perdida prácticamente toda la provincia hermana, intentó en aquél desdichado mes de setiembre continuar arrebatándonos trozos de nuestro territorio, tratando de pe­netrar profundamente en Vizcaya.

Y Mateos con sus compañeros, cumpliendo órdenes recibidas, se vio impedido a trasladarse al frente de Marquina donde el fascismo presentaba el mayor peligro. Llegó, luchó, murió y triunfó. Llegó como fue a todas partes donde se hizo preciso su persona, sin pensar en sí mismo sino en la causa que defendía; luchó, porque su vida fue una pelea constante en favor de la clase trabajadora; murió como un socialista y como un vasco por la libertad de Euzkadi, ofreciendo su vida en holocausto del deber; triunfó, porque donde Fulgencio Mateos y sus compañeros dijeron por aquí no, se establecía definitivamente el frente.

Con frecuencia se recuerda a los primeros que cayeron en la lucha al estimar que con ellos se fueron los mejores; tenemos la absoluta seguridad de que en el caso de Fulgencio Mateos está plenamente justificado éste lamento y lo proclamamos sin reserva alguna. Se perdió para el Partido Socialista un afiliado sin tacha, su organización perdía un dirigente ejemplar, mientras que como triste compensación, socialistas y ugetistas ganaron un ejemplo para las futuras generaciones difícil de ser superado.

La figura de Mateos pues, encarna y representa una fase completa de la guerra de Euzkadi contra los enemigos de Ia libertad: la época de la improvisación vertiginosa, de las órdenes recias, de la organización de toda prisa. Mateos es símbolo de un pueblo que tiene en sus entrañas el germen de todas las grandezas, la posibilidad de las mayores heroicidades, y que las da a luz pública cuando es atacado por quienes se dejaron seducir por sus apariencias de risueña apacibilidad.

La vida no fue generosa con este gran luchador, a no ser si exceptuamos la prodigalidad con que la desgracia le dio lecciones de realidades y le templó para la lucha. Minero, hijo de mineros, desde muchacho tiene contacto con la tierra, que disputa a trabajo del hombre el conservar celosamente sus riquezas. Y en la lucha entre la tierra y el hombre, muchas veces la nota cruenta da el clarinazo, proclamando cuánto cuesta lo que tantas veces se aprecia tan poco. Mateos tuvo ocasión, de adolescente casi, de mostrar su solidaridad con la desgracia adentrándose en la galería de una mina medio derrumbada para disputar a la muerte el aliento de un compañero.

Bilbao no cambió en nada el hierro de que estaba hecho el minero, ahora aprendiz de metalúrgico. Si apenas le dio, con su vida societaria, armas que desconocía para la lucha diaria. Desde el primer momento, los sindicatos obreros y las organizaciones sociales tienen en Mateos un colaborador de eficacia y constancia sin igual. Todos los puestos de una lucha diaria, costosa y a veces cruenta, los ocupó Mateos en guardia vigilante. Por eso la rebelión del 18 de julio de 1936, no le sorprende más que en la magnitud del ataque fratricida. Unas veces, unos fusiles y una caravana de coches que ascienden por el alto Barazar, caminando por el Arraua idílico, con propósito de decir un alto vigoroso a las fuerzas de la guarnición de Vitoria. Y al frente de esta caravana dos hombres de un temple idéntico, de una misma pasión por la disciplina y por la lealtad, dos almas gemelas que quizás hayan encontrado un puesto común en la historia; Fulgencio Mateos, concejal socialista del Ayuntamiento de Bilbao, Presidente del Frente Popular de Vizcaya y Juan Ibarrola, Capitán de la Guardia Civil, a quien sus ardientes convicciones religiosas sirvieron de manera principalísima para comprender el enorme crimen de los sublevados.

Aquellos días primeros de la guerra en Euzkadi tienen un sabor inolvidable para quienes los hayan vivido: la compenetración absoluta de todos los milicianos y gudaris, las columnas mezcladas de elementos de todos los partidos, las excursio­nes por los montes que antes se recorrían con placer de alpinista, las pe­queñas incursiones, los combates aislados, todo lo que iba poco a poco despertando el caudal heroico de un pueblo dispuesto a morir por su libertad. Después, lo que se creyó algarada, se convirtió en guerra por la ayuda extranjera: vinieron las batallas en regla y en una de ellas, el 21 de octubre de 1936, en los valles que forman delante de Marquina las estribaciones del Kalamua, cara al enemigo, cayó Mateos mortalmente herido. Tres días más tarde un cortejo imponente acompañaba por las calles de Bilbao los restos de un luchador entero, de un alma de bronce, de un vasco de las minas, de un jefe ante quien doblaban todas las indisciplinas y de un amigo ante cuyo recuerdo sangran aún muchos corazones.

No quiero que el recuerdo de Mateos se diluya en la nada. Era una autoridad electa, un concejal de Bilbao y algún día nuestro consistorio, del que formé parte con él, le recordará como se merece. Los pueblos que honran a sus mártires son dignos de su futuro. Quienes los olvidan, repiten sus errores.

Santiago Aznar Sarachaga.

Concejal socialista 1931-1936

Primer Consejero de Industria del Gobierno Vasco 1936-1946.

SE ACABO LA DIVERSIÓN. LLEGÓ RODRÍGUEZ Y MANDÓ PARAR.

Sábado 24 de diciembre de 2016

A1-56955154.jpgEl pasado 21 de noviembre Humberto Unzueta le hacía en Deia una entrevista al dirigente de ERC, Gabriel Rufián. Y éste nos decía:

“No soy nadie para aconsejar al PNV, pero espero que algún día la situación de Euskal Herria se pueda comparar con la de Catalunya en cuanto al proceso soberanista”.

Entiendo su comentario. Han conseguido que se rompa CIU; que desaparezca Unió; que Convergencia no sepa ni con que sigla se debe presentar en las próximas elecciones; que Artur Mas dimita; que en Europa no les reciban; que en Madrid estén en el Grupo Mixto; que muchas empresas estén instalándose fuera de Catalunya y que en definitiva ERC se convierta en el eje de la política en Catalunya con la inestimable ayuda de la CUP. Me parece normal que eso sea lo que quieren desde ERC, pero en Euzkadi lo que queremos es que siga siendo el EAJ/PNV el que lidere cualquier proceso soberanista.

Y lamento que aquella Declaración de Barcelona, de la que íbamos de la mano organizaciones como el Bloque, CIU y el PNV fuera dinamitada. Era la visualización de cuatro naciones Galiza, Euzkadi, Catalunya y España.

Los deseos de Rufián son también los de Bildu, una organización que acaba de enviar un telegrama de felicitación a Donald Trump. En el telegrama se habla de las democráticas y vibrantes elecciones celebradas en USA, en la disposición de seguir cooperando con el nuevo gobierno, en recordar las importantes relaciones comerciales existentes, en el deseo de seguir estrechando relaciones y en felicitar al nuevo presidente Donald Trump, un presidente racista, machista y xenófobo.

Comparo este texto con el de Sabino Arana.

El 25 de mayo de 1902 envió desde Sukarrieta a un amigo de Bilbao el texto de un telegrama para ser expedido al presidente Roosevelt, de los Estados Unidos, felicitándole por haber concedido la independencia a la isla de Cuba.

El telegrama decía así:

Nombre Partido Nacionalista Vaco. Felicito por Independencia Cuba. Federación nobilísima que presides. Que supo libertar la esclavitud. Ejemplo magnanimidad y culto. Justicia y libertad dan vuestros poderosos Estados. Desconocido historia e inimitable para Potencias Europa y particularmente Latinas. Si Europa imitará, también Nación Vasca, su pueblo más antiguo, que más Siglos gozó libertad rigiéndose Constitución que mereció elogios. Estados Unidos, sería libre.-ARANA GOIRI.

El texto, como se sabe, no pasó de las oficinas de Telégrafos.

Llegó a manos del fiscal, y Sabino fue encarcelado el 30 de mayo; el fiscal negó la libertad provisional bajo ninguna clase de fianza, a pesar de que ya el bronceado de su rostro delataba claramente la enfermedad de la que estaba tocado. ”la bronceada de Adison”.

Y sin tener en cuenta su calidad de diputado.

En cuatro días se reunieron en Bilbao 9.000 firmas pidiendo la libertad provisional. La petición fue denegada en Consejo de Ministros, presidido por Sagasta. Intervino el senador Rafael de Picavea, que dirigiéndose a su amigo y destacada personalidad del Gobierno liberal, Moret le expuso el delicado estado de salud del preso, a lo que Moret contestó: «La tranquilidad de España bien vale la vida de un hombre».

Juzgado y defendido por Daniel de Irujo, estuvo en prisión cinco meses y ocho días. Al año murió.

Prefiero lo hecho por Sabino que el telegrama de Bildu al que noto como coalición tener la brújula averiada. El domingo 4 de diciembre le organizó en el puerto de Donosti un homenaje a Fidel Castro. ¿Nos quieren decir que su filosofía política es el marxismo leninismo?. ¿O que creen en la monarquía hereditaria cuando un hermano le pasa a Raúl todo el poder y éste a su hijo?. ¿O más bien que ven con agrado la falta total de libertad de expresión, la imposibilidad de organizar un partido político, de mantener una economía de subsistencia con solo una olla arrocera para seguir tirando?. ¿Sueñan con un discurso a la contra el espantajo del imperialismo para aglutinar y engañar al pueblo?.

Pues no. Prefiero la libre circulación de ideas, una parrilla con todos los partidos y sindicatos que quieran jugar en una democracia y con unos dirigentes elegidos por el voto popular. Porque Fidel Castro, el homenajeado Fidel por Bildu, fue toda su vida un dictador y no permitió la menor disidencia, sino un absoluto culto a su personalidad sin control alguno.

¿Es éste el modelo de Bildu?. Parece que sí, porque llegó el portavoz de Sortu Arkaitz Rodríguez y como Fidel en la canción de Carlos Puebla, mandó parar.

Cuando en España “comienzan a escucharse voces que hablan de una nueva transición”, la izquierda abertzale “no va a permitir que se vuelva a cometer un nuevo fraude” contra el pueblo vasco, señaló Rodríguez. El portavoz de Sortu respondió así a Urkullu, quien en las entrevistas publicadas la víspera demandó “más autogobierno para desarrollar las potencialidades” del País Vasco “en una soberanía compartida”.

Durante el acto de homenaje a Fidel Castro, Rodríguez se dirigió “tanto al Estado español como a los del Partido del Negocio Vasco” (en alusión al PNV), para decirnos “con la misma contundencia” que el fallecido líder cubano, que la izquierda abertzale no permitirá que, “cuarenta años después, se vuelva a cometer un nuevo fraude contra este pueblo”. ¿Cómo lo quieren parar?.

“Así pues, hay que prepararse para una nueva batalla”, dijo Rodríguez, antes de emplazar a la izquierda independentista a “organizarse, reforzarse y ocupar las calles con un solo objetivo: arrancar al Estado español, como mínimo, el reconocimiento de Euskal Herria como nación, no a efectos meramente culturales o folclóricos, sino a todos los efectos”.

“Hay que arrancar al Estado español –prosiguió – el reconocimiento del derecho a decidir. Y, cuando hablamos del derecho a decidir, hablamos del derecho a decidirlo absolutamente todo”, subrayó como cuando Fidel dijo aquello de “la historia me absolverá”.

En otro momento de su discurso, Rodríguez señaló que, los vascos necesitamos “construir” nuestro propio “modelo de socialismo” y hacer nuestra “propia revolución”, denominada “proceso independentista”, “construcción de un Estado propio” y “recuperación de la soberanía”.

En este punto, señaló que “la lucha de clases en Euskal Herria adopta la forma de proceso de liberación nacional”; unas palabras que atribuyó al histórico dirigente de ETA José Miguel Beñaran Ordeñana, “Argala”. “Porque, tal y como nos ha enseñado la revolución cubana -prosiguió-, no hay proceso de transformación económica sin soberanía. Solo un Estado propio nos ofrecerá las herramientas necesarias para poder avanzar hacia una transformación económica y social en profundidad”. Un proceso en el que Arkaitz Rodríguez auguró que se van a producir “acontecimientos de importancia” en los próximos meses y años”.

El portavoz de Sortu animó finalmente al “pueblo vasco”, al igual que hacía Fidel Castro “en los momentos críticos en la Plaza de la Revolución”, a “mantenerse alerta, organizado, movilizado y activo”.

Pienso que Rodríguez confundió en ese día el pesquero Pepita, allí fondeado, con el Gramna y el Monte Urgull con la Sierra Maestra y a Batista con el PNV, llamándonos el Partido del Negocio Vasco, un recurso para recibir el aplauso de los allí presentes. Si lo del Negocio Vasco Corrupto es verdad, que vaya al juzgado de guardia, y si el negocio es lo que se hace en las economías de mercado, es de preocupar. Así empezó Chávez en Venezuela y ya hemos visto lo que da de sí este modelo caótico y dictatorial.

Pero hay más. Castro, en un artículo escrito en 2008 en Gramna, afiló su pluma contra Javier Solana, a quien llamó “padre teórico de la independencia de Kosovo” y le alertó de apoyar la secesión de un territorio sin el aval de la ONU porque con esos “antecedentes Euskadi y Catalunya se podrían acoger a tal principio dentro de la Comunidad Europea y seguir los pasos de Kosovo”. Como se ve no era muy partidario de la independencia vasca.

El jelkidismo tiene como referencias a Sabino Arana, Aguirre, Ajuriaguerra, Irujo, Mounier, Monet, y personas de este temple democrático. Sortu, tiene como modelo a Fidel Castro y por eso lo homenajean. Por esta razón me pareció el acto del puerto de Donosti, muy esclarecedor, a pesar de que el portavoz Rodríguez nos dijera que se acabó la diversión y mandara pararnos. Ya sabemos para qué.

 

 

 

LUIS MARÍA RETOLAZA IBARGUENGOITIA, “ROQUE”

Viernes 23 de diciembre de 2016

RetolazaNació el 27 de diciembre de 1924 en Bilbao en una familia nacionalista que sufrió los rigores de la persecución de la dictadura surgida tras la entrada de las tropas franquistas en Bilbao el 19 de junio de 1937. Euskaldun, casado con Rosalia (Chalia) Ereño tuvo cinco hijos.

En la década de los cuarenta, con pocos años comienza a militar en la resistencia vasca. Sus convicciones le llevan a compartir información sobre intereses nazis en Bilbao con servicios secretos ingleses y norteamericanos. A los ingleses les informaba del tráfico de wolframio y pirita hacia Alemania, con Pio Lindegard como enlace, y a los norteamericanos de los nombres de los nazis hospedados en los hoteles Carlton y Excelsior de Bilbao, con Anton Zugadi como enlace.

En 1941, un grupo de jóvenes, entre los 17 y 20 años, se unen para fundar E.I.A. (Eusko Ikasle Alkartasuna), una especie de Confederación de Estudiantes Vascos con importante presencia en aquella vigilada Universidad. La primera organización clandestina de la juventud de Euzkadi. La mueven Juanjo Beristain, Txaber de Errazti, Iñaki Renteria, Mikel Zubizarreta, Luis M. Retolaza y Kepa Derteano.

De esta forma se empiezan a organizar los cuadros en Euzkadi y en las Universidades.

Llegan otros jóvenes: Xabier de Zamalloa, Fernando Uribe, Peli Urrutia, Iñaki Estrade, Benito del Valle, Antón Alkorta, Ernesto Madrazo y varios más, sin incluir a chicas jóvenes que les dieron una ayuda sin igual lo mismo que algunos sacerdotes.

Y de este impulso sale editado el primer periódico clandestino “Entérese”, de muy corta vida para dar paso de forma inmediata a “Azkatasuna”, que hizo daño a las autoridades de ocupación y lo persiguieron de forma muy continua.

Antón Zugadi, Andima de Ibiñagabietia y Juan de Ajuriaguerra, una vez salido éste de la cárcel en 1943 sabían muy bien cuáles y cómo se desarrollaban las actividades de este grupo, ya que el despacho de Antón Zugadi, acudían los seis de EIA, para entrevistarse y recibir instrucciones .La inexperiencia y la experiencia de la “brigada social” de la policía franquista comandada por Alejandro del Carmen y otros,,fue desgraciadamente bien conocida por este grupo ya que les llevó a la primera caída ,el 3 de junio de 1944.

Ya habían sido detenidos algunos resistentes de este grupo: Urrutia, Estrade, Uribe, Zamalloa y otros y la policía llegó a casa de Kepa Derteano de noche, de forma sorpresiva e imposible de escapar. En una chaqueta en su cuarto se encuentra un manifiesto y Derteano le dice a su hermana Ane, enlace y que recibe sus instrucciones:

“Avisar a Retolaza, Beristain y Renteria (los cuadros ejecutivos juntamente con Derteano) para que huyesen de inmediato y cuando le llevan a la Comisaria de Indautxu, Ane, llega a casa de Retolaza y gracias a esta información salen de Bilbao, por las vías de la Resistencia, hacia Donibane Lohitzun

A la edad de 21 años, pues, Retolaza había participado en la fundación del sindicato de estudiantes Eusko Ikasle Alkartasuna (EIA) y su publicación Askatasuna, junto con su buen amigo Iñaki Renteria, con quien se ve obligado a escapar a Francia en 1945, coincidiendo con una importante redada policial, en la que cayó buena parte del sindicato como acabamos de relatar.

Esta fuga no está exenta de vicisitudes, puesto que inicialmente los servicios norteamericanos ofrecen su ayuda para la salida del país desde Gibraltar, a donde llegan a trasladarse, pero finalmente la red encargada del paso es descubierta y se ven obligados a volver hasta el Pirineo navarro siendo descubiertos por los carabineros fronterizos en plena travesía.

Aprovechando un descuido de estos, escapan con ayuda de su contacto local. En un exilio que acabará durando cinco años, su primera actividad en Francia, es alistarse en la Brigada Vasca, integrada en el Batallón Gernika, participando así en la Segunda Guerra Mundial y combatiendo en favor de aliados. La acción más importante se desarrolla en Pointe-de-Grave en abril de 1945, si bien no llega a participar en ella por caer gravemente enfermo pocos días antes.

Desmovilizados en octubre de 1945, se traslada a París donde realizó estudios de Derecho en La Sorbona. En este periodo es en el que realmente toma contacto con la organización del EAJ-PNV y comienza su vinculación más intensa con ella. Regresó en 1950 a Euzkadi, siendo encarcelado por la dictadura en dos ocasiones (1951 y 1954), la segunda de las cuales se prorrogó durante seis meses. El policía Alejandro del Carmen le tenía como uno de sus objetivos.

A su salida de la cárcel no dejó de colaborar con la resistencia antifranquista. Su seudónimo «Roque», era muy conocido. Bajo el liderazgo de Juan Ajuriaguerra , de quien muchos consideraban era su mano derecha, participó en la organización de la estructura clandestina del PNV, ocupando cargos en el BBB y en el EBB clandestinos y por tanto sin posibilidad de elección entre 1955 y 1976,años cruciales y en los que tuvo un papel importante ante el nacimiento de ETA y las diversas iniciativas de las juventudes del PNV.

Fallecido el dictador colaboró activamente en la fundación del periódico Deia, medio del que fue primer presidente de su Consejo de Administración. Fue asimismo el primer Consejero de Interior del Gobierno Vasco (1980–1988) durante los mandatos de los Lehendakaris Garaikoetxea y Ardanza tocándole poner en marcha una institución que levantaba muchos recelos en la administración madrileña, y contando como telón de fondo los atentados continuos de ETA.

A pesar de eso contó con la colaboración del ministro del Interior Juan José Rosón de UCD y posteriormente, bajo mandato socialista con el ministro José Barrionuevo y el secretario de Estado Rafael Vera. Su modelo policial, mixto entre el británico de los “bobbies” y el alemán, una policía que no tuviera rechazo, que fuera unánimemente reconocida y que incluso pudiera trabajar sin armas, chocó con la realidad conflictiva vasca donde los atentados de ETA impedían aplicar este modelo y demostrando que no era posible, pues la propia ETA asesinaba asimismo miembros de la Ertzantza como Carlos Díaz Arcocha, Genaro García Andoain y Joseba Goikoetxea.

Tras dejar sus cargos de responsabilidad pública fue elegido presidente del Bizkai Buru Batzar entre 1992 y 1996 y miembro del Euzkadi Buru Batzar entre 1996 y 2000, año en el que abandonó la política activa, manteniendo su estrecha relación con Xabier Arzalluz.

Falleció a los 82 años el 22 de abril de 2007 y su capilla ardiente fue instalada en la Academia de la Ertzaintza en su sede alavesa de Arkaute.

Con motivo del centenario del EAJ-PNV el director del periódico Deia, Antón Eguia, le realizó una entrevista del que entresacamos las tres últimas preguntas y respuestas. Fue así:

D.: ¿Qué momento de la vida del PNV fue más auténtico o fiel al nacionalismo: el del fundador, Sabino Arana; el de la República y José Antonio Agirre, el de la guerra, el de la oposición al franquismo con Juan de Ajuriaguerra, o el actual?

M. R.: Yo no hablaría tanto de si hubo momentos de más fidelidad o menos fidelidad o autenticidad, con relación al momento fundacional, dentro del nacionalismo vasco y en concreto dentro del Partido. Creo que sería mejor hablar, puestos a hacer historia, de personas y circunstancias.

Digo esto porque entiendo que en todo momento y a lo largo de esta complicada historia de 100 años, ha habido grandes sectores del Partido que han guardado una admirable fidelidad a los principios fundacionales del Partido y ellos son precisamente el soporte social que ha permitido la continuidad del mismo, durante este dilatado período. Esto me hace insistir en la idea de que la autenticidad y fidelidad han estado profundamente ancladas en la militancia, durante muchos años y quizás, sobre todo, más en los momentos más difíciles y en aquéllos en los que la represión era más dura. Por contra, qué duda cabe que ha habido personas del Partido que en un momento dado han estado muy próximas al mismo y en otros se han apartado por razones ideológicas o por razones personales. Pero estos han sido episodios personales que no han afectado a ese sustrato de autenticidad y fidelidad que ha -sido una constante. Por supuesto, las tres personas que se me citan en la pregunta, son paradigmáticas en cuanto se refiere a señalar personas fieles a los principios del nacionalismo, que no se puede explicar, en muchos aspectos, sin tener en cuenta todo lo que ellos significaron.

D: ¿Cuál cree que fue el momento más duro para el PNV: la guerra, la postguerra, el nacimiento de ETA, o las escisiones de los años ochenta?

M. R.: Se me cita en la pregunta varios momentos para que califique si fueron o no los más duros. Es una cuestión problemática. En primer lugar me parece de justicia destacar, aunque no se me pregunte sobre ello, que también fueron momentos muy duros, a juzgar por los testimonios de la historia, los primeros balbuceos del nacionalismo vasco, donde a la represión policial hay que añadir algo que siempre es muy doloroso y que no es .otra cosa que el menosprecio de tus propios conciudadanos.

La labor que hicieron los primeros nacionalistas tuvo que ser necesariamente de una gran dureza y en ese sentido creo que todos debemos también rendirles homenaje. Por lo que se refiere a los momentos concretos de la pregunta, tengo claro que la guerra y la postguerra tuvieron una dureza singular. Para la militancia del PNV fueron momentos en los que tuvieron que sobrevivir frente a poderes que ejercieron una. implacable persecución personal, patrimonial e ideológica; no sólo sobre el PNV, sino también sobre todo lo que oliera a vasco en. general. Lo vasco fue menospreciado, torturado, vejado e insultado y en ocasiones, asesinado. El GAL no es nuevo. Para comprenderlo no hace falta más que ir a cualquier hemeroteca y sacar del archivo. Unos cuantos testimonios periodísticos de los muchos que existen.

D: Usted conoció el pulso político clandestino del nacimiento de ETA ¿cree hoy que se equivocó el PNV al no admitir aquella disidencia? ¿No se podían haber ahorrado muchos sufrimientos posteriores? ¿O fue efectivamente inevitable?

M. R.: Me parece arriesgado juzgar un hecho, que ya pertenece a la historia como es el nacimiento de ETA, con los criterios actuales. Para enjuiciar las cosas hay que situarlas en su momento y en ese sentido hay que empezar por decir que no estuvo en la mano del PNV, en aquéllas circunstancias, el dirimir la cuestión en un sentido u otro. En medio de la represión que en aquellos momentos se estaba viviendo aquí, surgieron diferencias de opinión acerca de cuál podía ser la política posible, para el PNV en la clandestinidad, en aquellos momentos. Unos, vieron claro que había que resistir con todas las fuerzas y energías posibles y hacer una política posibilista y realista, hasta que vinieran mejores momentos. Muchas personas que vivieron aquellas circunstancias, aún tenían abiertas las heridas, en ellos mismos o en sus entornos familiares, tanto de barbarie de la guerra como de los años difíciles de la postguerra. Era difícil y duro, pedirles más sacrificios personales. Otros, más jóvenes, entendieron que la acción política debía de orientarse por otros derroteros y que el elemento de la fuerza, de las vías de hecho, debía ser un componente integrante de. la acción política. Desgraciadamente, en la humanidad, la fuerza, la violencia es un componente de la historia y nosotros, los nacionalistas vascos, lo aprendimos muy bien en el año 36. Por lo tanto, a nadie debe de extrañar que un sector del nacionalismo, menos apaleado por la guerra y la postguerra, optase por esta vía. Visto lo que ha pasado después, pienso que aquella decisión no fue buena. Como pensaban las mejores cabezas del Partido, este tipo de caminos, se sabe cuándo y cómo se empiezan a recorrer, pero nunca cuándo y cómo se acaban. Y esto, lo estamos viendo ahora.

Y para finalizar, Luis María Retolaza subrayó que en el seno de la sociedad vasca, se están produciendo importantes transformaciones. «Unas veces no sabemos muy bien en qué sentido se orientan y en otras ocasiones, nos ofrecen como expresión de reacciones que nos parecen constituir una auténtica ruptura. En la medida que el PNV, como Partido político, tiene que ser un cauce de expresión, de los sentimientos e inquietudes de los sectores sociales que se incorporan en torno. al mismo, lo que pienso es que debemos estar muy atentos a cómo se gestan y desarrollan estos fenómenos de cambio social. Sería un error que nos quedáramos anclados en un cierto conformismo e ignorásemos esta realidad cambiante que, en definitiva, se traducen en demandas sociales que necesitan ser encauzadas y resueltas.»

 Concluyó: «Es aquí donde el PNV tiene un gran reto al que debe o bien dar respuesta, o ayudar a que la sociedad la encuentre. En este sentido, creo que debemos ayudar a cambiar todo lo que haga falta cambiar, sin más límite que el de no’ perder nuestras esencias, que en definitiva, constituyen nuestra razón de ser