Sábado 27 de noviembre de 2021

La canción es de Bob Dylan. Merece leer su letra. Siempre cambian los tiempos. El éxito es saber adaptarse a ellos. Y el PNV está en esa onda en estos tiempos cuando hay dos elementos nuevos importantísimos: la globalización y el avance supersónico en los medios de comunicación entre personas.
De esto se ha hablado este sábado en el BEC. Se celebraba la Asamblea General del EAJ-PNV que se reúne cada cuatro años y donde se revisa la estrategia y en ésta se abordan los desajustes para reconducirlos.
Creo ser el único afiliado que ha estado en todas las Asambleas del EAJ-PNV desde 1977, cuando salimos de la clandestinidad. No es un mérito. Me gustaría que estas Asambleas tuvieran un potente Consultivo con todos aquellos que han detentado alguna responsabilidad para que, sin voto, la voz de la experiencia se escuche, o tenga su lugar. Sin voto. Nunca se hace y creo es un déficit.
De aquella Asamblea de 1977 en Iruña a ésta en el Bec han cambiado algunos de sus procedimientos aunque no la esencia. Mucho más euskera y presencia paritaria de la mujer. Desde el punto de vista de la ambientación, nada comparable. Una pancarta con el lema “Batasuna ta Indarra”, ”Unión y Fuerza” y unos micrófonos de andar por casa en 1977. La de hoy en el Bec, una sala llena hasta la bandera con 600 representantes territoriales y municipales, un sonido perfecto, videos, colores, un gran escenario y gente joven en la mesa llevando con mano las intervenciones. El lema de esta Asamblea ha sido “ABIAN zurekin”. ”En marcha contigo”. Es el resumen de una oferta a la sociedad sobre una “escucha activa”. Corto y claro. Será creíble si se lleva a cabo. No va a ser fácil.
Andoni Ortuzar, presidente del EBB, ha iniciado el debate en una jornada lluviosa de la Asamblea de un partido en un momento dulce. Gobierna, influye, no tiene tensiones internas, proyecta imagen de seriedad, aunque es verdad que hay una gran desmovilización quizás producto de la pandemia y hay que reactivar toda la estructura. No se puede escuchar fuera sin hacerlo dentro y sin tener el propio partido en tensión dinámica. Hoy las asambleas y los batzokis están a medio gas y no cumplen aquella función de grandes centros sociales irradiantes de actividad y proponentes de metas y soluciones. De ahí que Ortuzar hablara de reforzar la organización y abrirse a la sociedad planteando otros modos de participar en la cosa pública y teniendo como norte escuchar, diagnosticar y hacer.
Ha habido un debate con Pradales, Berriozabal, Leizaola y Lasa. Han tocado un poco de todo los asuntos de interés aunque quizás ha faltado poner el dedo en la llaga en lo que se hace mal y analizar como nos ve la sociedad. Los cuatro contertulios son cargos institucionales y quizás, estando de acuerdo en lo dicho, un debate con personas sin cargo y viendo los defectos del partido desde fuera creo es más eficaz para tratar de mejorar esa comunicación. El satisfechismo no es buen consejero. Por cierto Imanol Pradales se ha equivocado en la cita de la necesidad de organización. Era de Ajuriaguerra, no de Bujanda.
El jueves me invitaron a dar una charla en el batzoki de Gernika. Lo hice. Tras ella me abordó José Alberto Pradera que me dio un resumen de cómo ve la posibilidad de llegar a unos jóvenes que no leen nunca ningún periódico, no ven ni la tv, y solo usan las redes sociales. Todo un mundo al que hay que llegar con su manera de proceder. Pradera, un veterano, debería haber sido consultado. Y tantos otros. En años de crisis demográfica, de envejecimiento, solo los jóvenes no tienen que tener la palabra. Esta o es una labor de todas las generaciones o está abogada al fracaso. Y hay un cierto complejo al respecto.
Xabier Barandiaran ha explicado pormenorizadamente las bases de dicha propuesta. Ha estado didáctico y claro. Me ha gustado más que cuando proponía dejar la sigla EAJ-PNV porque había que ir a sectores sociales más amplios o cuando propiciaba un Aberri Eguna con el Gernikako Arbola. Y lo que proponía como diagnóstico tenía interés, aunque el problema será implementarlo y darle seguimiento. He visto demasiados proyectos que se han quedado solo en el enunciado. Se anunciaba estar con la sociedad organizada y con la civil. Escuchar y deliberar. Hacerlo a tres niveles. El del EBB, el de estar con la gente, el conversar e internamente en el partido, profundizar en algunos temas y hacerlo todo con el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. En teoría sonaba bien, veremos como lo hacen y como se hace y si efectivamente cuentan con las personas adecuadas y no marginan a las que de verdad pueden aportar.
En primer lugar les sugeriría hablen con los que organizaron la primera Asamblea General en Zestoa cuando el PNV se dividió y Arzalluz dijo aquello de San Ignacio que no ha dejado de repetirse. ”En tiempos de desolación, no hacer mudanza”. No estamos en tiempos de desolación y se puede hacer mudanza porque en aquella Asamblea se tomaron las decisiones correctas algo que ha puesto Barandiarán en valor cuando ha repetido el comentario de un veterano que resumía el éxito histórico del PNV. ”Tomar en momentos claves las soluciones adecuadas”. Es verdad.
Barandiaran, ha aluidido a la conexión emocional, algo fundamental en un partido que como decía Landaburu es una gran familia. O debería serlo. En algunos lugares no lo es, y ojalá en esa escucha activa superen esa situación. La credibilidad se gana con hechos, no con palabras.
Ha seguido la asamblea con ponencias de todo tipo. Sector agroalimentario, Lorafna, LGTBI y minorías sexuales y de género, modelo socio económico, vivir el euskera, medio ambiente y cambio climático, feminismo, derecho de autodeterminación, euskadi-europa, derecho a decidir, jóvenes y abertzales y tres comunicaciones. De Argentina, de Olabarria, y de la transición energética. La oferta de un partido a la sociedad que conjuga una visión socialcristiana y social demócrata con la idea clara de una Euzkadi solidaria.
Una asamblea que a mí me hubiera gustado más viva, impedida quizás por la pandemia y las circunstancias con mayor participación, con debates argumentados, con el mismo respeto. A falta de eso, digamos que el EAJ-PNV sale fuerte y mandando un mensaje de confianza, de buen diagnóstico, de saber tomarle el pulso al país y sabiendo leer adecuadamente lo que se avecina con un proyecto no basado en la inmediatez sino previendo un futuro telúrico que toca la puerta en tiempos en los que la irrupción de la tecnología acelera todos los proceso y hay que basar lo que se hace en una estrategia de anticipación.
Lo dicho. El PNV acierta en los momentos claves y éste es uno de ellos.

