Miércoles 1 de julio de 2020

Esta es una campaña en la que, descontando al EAJ-PNV, los partidos no hablan de programas ni de propuestas para salir de la crisis que vivimos. Y eso que tenemos asignaturas pendientes de la importancia del descenso de la natalidad que nunca se aborda con seriedad.
En la campaña estamos viviendo de la descalificación, del tópico, de buscar quien es más de izquierda o más verde y se manipula la realidad.
Le escuchaba al líder de Equo soltar en Radio Euzkadi su vademécum de soluciones y me sonaban a un bistec refrito y seco. Nada nuevo bajo el sol salvo la repetición de tópicos y manejo de información falsa. El anterior líder de Equo, Pérez Duralde, el gran Verde, ha dejado en la estacada a los suyos y es ahora un líder de Podemos. Le gusta el verde, pero seguramente más lo verde de los euros que gana como diputado en Madrid. La consecuencia que se presume en partidos vocacionales de este tipo al parecer no es lo que distingue la verditud de estos ecologistas de nómina.
El EAJ-PNV no tiene nada que envidiar a este tipo de verditud. Lo conozco de cerca. Solo quiero recordar que cuando María Esther Solabarrieta llegó a la Diputación de Bizkaia en tan solo ocho años pasaron de reciclar un 2,8% a un 25% y creo que ahora ronda el 50%. Lo malo es que ahora no comunican bien estos datos, pero de que se hace, se hace. Lo mismo ocurrió con la Incineradora, «un muerto cada hora» que lleva funcionando muy bien como funciona en Europa, y aborda el tema de las basuras mucho mejor que con aquella mala ocurrencia de Sortu (Bildu no existe) del Puerta a Puerta, más propia de un camping hippy que de algo serio. Y no me olvido de la Declaración del derecho al Medio Ambiente que lo movió con el entonces director de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza. Al PNV pues no le pueden dar clases ni Podemos ni Sortu pues cuando ellos van, el PNV ya ha vuelto siete veces. Se le podrá criticar que no comunica bien, pero no que no lo hace.
Por eso destaco hoy lo último y que me da le habrá ocasionado a los dirigentes de Sortu la consiguiente diarrea porque la comisaria europea de transportes ha vuelto a expresar el apoyo que las autoridades comunitarias prestan a los proyectos transfronterizos de infraestructuras como la Y vasca. En el marco del Pacto Verde Europeo, Adina Valean considera que este tipo de inversiones son “motor de una movilidad sostenible e inteligente, mejorando la eficiencia y contribuyendo a la des carbonización del sistema de transporte”. En consonancia con el reciente informe del Tribunal Europeo de Cuentas que animaba a evitar más retrasos la Comisión respalda el objetivo de acabar la red básica en 2030 “a fin de que las inversiones en la RTE-T generen en su conjunto verdaderos beneficios de red”
La comisaria que cita algunos casos en los que los estados han cumplido los objetivos de inversión, destaca que “La Comisión respalda el objetivo de 2030 de finalización de la red básica a fin de que las inversiones en la RTE-T generen en su conjunto verdaderos beneficios de red. La revisión en curso de la RTE-T evaluará los logros hasta la fecha, identificará los problemas y extraerá conclusiones, en particular sobre la posible necesidad de un ajuste menor de la red o un refuerzo de las herramientas de la UE. En el marco del Pacto Verde Europeo, se reforzará el papel de la RTE-T como motor de una movilidad sostenible e inteligente, mejorando la eficiencia y contribuyendo a la des carbonización del sistema de transporte”.
Valean alaba el papel de los coordinadores europeos que supervisan los diferentes corredores de esta red.
Pues que bien.


