Lehendakari Ardanza saludando a un antiguo gudari de Durango, Carmelo Saavedra, con la escolta de los jóvenes; Kathleen y Robert Clark, dos de nuestros hijos.
Mari Clark es Mirentxu Amezaga, hija de D. Vicente Amezaga y Mercedes
Iribarren nacida en Paris en el exilio de sus aitas. Casada con el profesor e
historiador Robert Clark, vive en Washington habiendo sido presidenta del
Centro Vasco de esta capital.
Ayer leyó lo que escribí a cuenta de la fotografía del Lehendakari Ardanza
en su visita al presidente Reagan y sobre el monumento al pastor vasco y me
manda estas interesantes líneas. De que vivimos un mundo globalizado, es
evidente. Basta la respuesta y la inmediatez que existe y que nos conecta a
todos los lugares del mundo. Cuando hace un mes hablábamos del Lehendakari
Agirre nos añadió la interesante información de como habían recalado en las
Bahamas donde los servicios de inteligencia tomaban nota de quienes iban
en los barcos durante la guerra.
La nota de Mirentxu es ésta:
“Con el recuerdo de lo
que tú escribes hoy en Facebook sobre el Pastor Vasco, y los centros vascos del
Oeste de Estados Unidos, quiero agregar algo sobre un pequeño y efímero
Centro Vasco que existió en el este de este hemisferio norteamericano y que
agasajó al Lehendakari Ardanza y su esposa Gloria Urteaga. Lo resumo.
El 20 de marzo de 1988,
nuestro Centro Vasco de Washington, “Euskalerria” ofreció una cena de
gala en honor a la llegada del Lehendakari José Antonio Ardanza, quien
oficialmente visitaba a Estados Unidos, y fue recibido al día siguiente de
estar con nosotros en la Casa Blanca por el Presidente Ronald Reagan.
En antelación a este
acontecimiento nos visitó Jon Azua con varios otros encargados de la
preparación de la visita del Lehendakari. Entablamos conversación sobre lo que
nosotros pensábamos hacer y él nos aseguró que era perfecto, y así salió.
Contratamos el servicio
de Marina Grut, directora de ballet y autora de varios libros, y sus
“dantzaris”. Ella consiguió que uno de los músicos de su grupo aprendiera
a tocar el txistu en tiempo limitado y lo logró.
La cena fue preparada
por uno de nuestros miembros, un cocinero bilbaino de primera. Alquilamos una
limousina y fuimos a recibirlo al aeropuerto.
Momentos antes de llegar
la limousina al edificio, todos salimos a esperarlo y ante Ardanza y sus
acompañantes, los “dantzaris” bailaron el aurresku y la espata dantza.
En los suburbios de
Washington aquella tarde se oía por vez primera las notas dulces y penetrantes
de este antiguo instrumento musical vasco.
En esta cena
estuvimos setenta y ocho personas, con el consejero de Cultura Joseba
Arregui así como la escolta del Lehendakari, miembros de ETB, guarda
espaldas, y algunos políticos vascos que le acompañaban. El salón lucía
radiante, con multitud de mesas perfectamente decoradas, y con una comida
magnifica esperando. Todo estaba listo para nuestros distinguidos visitantes.
Cantamos el Himno
vasco “Gora ta Gora” y algunos de nosotros dijimos algunas palabras. En nombre
del Centro Vasco le obsequiamos al Lehendakari con recuerdo de su
visita; un pequeño globo terráqueo de cristal con piedras semipreciosas
incrustadas en los puntos indicados de Washington y Euzkadi, simbolizando la
unión entre Euzkadi y los vascos de Washington.
Fue una noche emocionante y fabulosa. Nuestro pequeño Centro Vasco se
convirtió en un gigante aquel día.
Vista del comedor
Mirentxu entrega al matrimonio Ardanza el globo terráqueo
Me da que cuando
algunos superprogres de la IA vean esta foto del matrimonio Ardanza con el
presidente de los Estados Unidos se escandalizarán por haber sido Reagan un
presidente del partido republicano y muy de derechas. No más que Donald Trump a
quien los de Bildu le enviaron un telegrama de felicitación cuando le ganó las
elecciones a Hillary Clinton. Empate.
El hecho de que al Lehendakari le recibiera el presidente de los Estados
Unidos no es algo baladí y más de uno hubiera asesinado a su señora madre por
algo parecido pero el mérito de esa instantánea se debe fundamentalmente a una
colectividad como la vasca que siendo escasísima en número siempre tiene
personas influyentes que serán lo que sean pero no olvidan sus orígenes.
Y traigo esto a colación ante la petición de información sobre lo que
publiqué ayer en relación con el monumento al Pastor Vasco cuya estatua con su
perro se encuentra ahora en la Universidad de Nevada y que fue una iniciativa
de John Ascuaga ante la interpretación que hizo Néstor Basterretxea de esta
figura tan importante en el Oeste norteamericano. Muchos pastores no se vieron
representados por el arte de Basterretxea y así se lo manifestaron. ”Hases
cosas en abstracto, pero cobras en concreto y además sin perro” llegaron a
decirle.
Pero vayamos a la historia de los vascos en USA.
Cuando el nuevo
territorio fue abierto a la colonización, dominaban la marina mercante llevando
en sus bodegas toda serie de artículos para las nuevas colonias.
En
el momento en que la noticia del descubrimiento del oro en California (1849)
se conoció, los vascos afincados en Chile, Argentina y México no tardaron en
acudir en busca del tesoro.
Vascos
como Juan Ordoqui llegaban con la idea de hacerse ricos y regresar triunfantes
a casa, y así lo hizo, casándose poco después y adquiriendo una caserío en
su pueblo , pero su ambición le hizo regresar y compró un rancho. Para hacer
frente a los problemas de llevar un ancho al estilo norteamericano (con mucho
trabajo y pocos trabajadores) se buscaba ayuda en el pueblo natal. Así la
oportunidad de trabajar en América atrajo a otros muchos que como Ordoqui habían
llegado con la pretensión de trabajar un par de años y volver. Los recién
llegados comenzaban a trabajar para sus familias. Al cabo de dos o tres años
tenían su propio ganado, y más adelante, con dólares en el banco, vendían el
ganado y se marchaban con todos sus ahorros.
Esta
actitud de no integración causaba la ira de los norteamericanos porque gran
parte de los vascos no compraban tierras y eludían pagar impuestos.
Pocos años más tarde el
gobierno endureció su postura exigiendo permisos
de trabajo y residencia, o posesión de tierras. Muchos de ellos volvían
desilusionados pero los que pudieron compraron tierras o se emplearon en
empresas norteamericanas. Entre los que se marcharon se encontraba Jean Esponda,
pionero de la comunidad vasca en Buffalo (Wyoming), pero como Ordoqui el
continente americano se había convertido en una nueva patria y volvió. Conoció
al dueño del rancho más grande de Wyoming y le contrató como pastor. Diez años más tarde construiría otro rancho todavía más grande que
el que había dejado.
Treinta y cuatro de las
treinta y nueve familia que vivían en Buffalo pueden encontrar a sus
antepasados entre los antiguos pastores de Esponda.
Las tradiciones vascas
El conservadurismo que manifiestan los vascos en áreas como la
política se demuestra también en la defensa de sus tradiciones. Esta tradición
festiva de los vascos no se ha perdido. Cada verano cuando se baja el ganado
de las montañas para presentarlo en el mercado, se celebran fiestas en lugares
como Elko, Ely, Winnemucca y Reno, en Nevada; Boise, en ldaho, Buffalo, en
Wyoming; o Chino Valley, Bakersfield, los Baños y San Francisco, en California.
Están abiertas al público y se organizan partidos, conciertos, concursos de
levantamiento de pesos y cortadores de troncos, etc.Este año tocaba en Idaho y
se ha pospuesto al año que viene.
Las fiestas son organizadas por los clubs vascos de cada pueblo que
están dirigidos por los descendientes de aquellos emigrantes y coordinados por la «North
American Basque Organization» (NABO). Esta organización se fundó en 1973
para facilitar la comunicación entre las diseminadas comunidades vascas del
oeste y frente a la dispersión cultural.
Sucedía que descendientes de vascos, aunque se reconocieran como tales,
no sabían exactamente la definición de la palabra. Los padres, para garantizar
al máximo, las posibilidades de integración en la sociedad americana,
enseñaban a sus hijos inglés antes que euskera y, faltando la tradición literaria, no tenían
los medios de instruirles en la historia de la civilización vasca. Hoy en día
a través de viajes a Euzkadi, becas, y su esfuerzo organizador, la NABO, la
Universidad de Nevada, los trabajos de William Douglas, de Xabier Irujo, y aún
más los clubs de Boise, San Francisco y Reno ayudan a la divulgación de la
cultura vasca entre las generaciones norteaamericanas y el público en general. La
pujanza de la situación actual, tanto económica, como social ha cambiado
considerablemente y hoy es una realidad en alza.
Apellidos vascos
John
Ascuaga, era un empresario que de Reno, Nevada, construyó un casino de treinta y siete pisos y cientos
de metros cuadrados, en buena parte, con dinero prestado por bancos estadounidenses
gracias a su nombre vasco.
«Mis recuerdos
favoritos son de Navidad —decía Ascuaga—.
Mi madre preparaba una comida especial mientras mi padre recogía a todos los pastores y los llevaba a casa.
Aprendí euskera escuchando sus conversaciones, que duraban hasta la
madrugada».
John
Ascuaga fue miembro del partido Republicano.
Y votaba por Reagan. Al contrario que en
Latinoamérica, donde los refugiados políticos tradicionalmente han encontrado
asilo y éxito en la vida profesional (debido en mayor parte a su educación universitaria y posición social) los pastores vascos en
USA, la mayoría procedentes de zonas rurales con escasa escolaridad, sólo conocían
la necesidad, el trabajo y el dinero
como recompensa, por lo tanto ésas son las ideas que defienden. Había un poco
de todo, como Jon Bilbao y otros intelectuales.
Relativamente pocos
vascos norteamericanos entran en la vida política y, debido a sus
condicionamientos laborales y educativos, del lado conservador. Pero también
del demócrata como el hasta hace poco alcalde de Boise D avid Bieter y otros
representantes, como John Garamendi premio Sabino Arana.
Pete Cenarrusa fue el
secretario de Estado de ldaho, y conservó el rancho de sus padres —pastores
bizkainos. Las oficinas del Departamento de Estado estaban decoradas con una curiosa mezcla de banderas
del Athletic de Bilbao, fotos de Pete con Reagan y una escultura de un vasco
encadenado con mordaza hecha por EGI en Caracas. Pete tuvo un papel fundamental
en la denuncia a Franco por el juicio de Burgos trabajando mano a mano con el
Delegado del Gobierno Vasco, Periko
Beitia.
Paul Laxalt, senador
por Nevada, fue quien tuvo el importante encargo de nombrar a Reagan como
candidato a la reelección para la presidencia en la convención republicana
celebrada en momentos de gran poderío republicano. Sus padres llegaron a Idaho
desde Iparralde y tenían hotel en Carson City, Nevada, enfrente del Capitolio
del Estado. Fue en el restaurante del hotel donde conoció a los políticos y
llegó a senador y a dirigir la campaña de Reagan. Su hermano Robert escribió la
historial familiar y visitó varias veces Euzkadi.
Bueno, pues ya está
este breve apunte sobre la foto del pastor Vasco y de esta foto.
Leo en Euskal kultura la noticia de cómo han trasladado la estatua del
Pastor Vasco que se encontraba en el casino Ascuaga a la Universidad de Nevada,
noticia que me ha refrescado aquella crítica que se le hizo al escultor Néstor
Basterretxea tras el encargo y la erección con su interpretación sobre esta figura tan
representativa del Oeste estadounidense ,sobre todo en los estados de Idaho y Nevada..
Dice así:
La Universidad de Nevada-Reno (UNR) ha
añadido una estatua a su mobiliario urbano, la estatua de un Pastor Vasco,
situada anteriormente en el Casino John
Ascuaga ‘s Nugget de Sparks, en el exterior del restaurante
Orozko. Tras la venta del casino por parte de la familia Ascuaga, el restaurante
Orozko, decorado con fotografías y adornos vascos, también cambió de nombre y
carácter y esta estatua perdió el entorno para el que fue creada, por lo
que el Casino la donó a la
Universidad.
Después de un tiempo de espera en el almacén,
el momento de su ubicación definitiva ha llegado y esta semana la UNR ha
instalado la estatua en el campus. Recordemos que la estatua de bronce es obra
del escultor Douglas Van Howd y que fue encargada por John Ascuaga al
ver que Néstor Basterretxea, en su Monumento al Pastor Vasco, inaugurado
en 1988 en el Parque Rancho San Rafael de Reno, no llevó a cabo una obra
figurativa, sino una escultura «en la que no se distinguía claramente la
figura de un pastor», en palabras de Ascuaga.
La escultura ahora instalada en la universidad
muestra claramente la tradicional figura de un pastor y de su perro. El
Centro de Estudios Vascos de la Universidad aceptó la donación del
casino Nugget y se ha hecho cargo de los gastos de su retiro de Sparks,
almacenamiento y ahora recolocación en el campus de la Universidad, con la
colaboración desinteresada de algunos vascos locales.
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