Informativos tercermundistas.

Domingo 7 de junio de 2020

La democracia tiene una regla de oro. Gobierno de las mayorías con respeto de las minorías. No al revés. Con ese criterio y con el de servicio público pusimos en marcha EITB. Y digo pusimos pues estuve allí. Fui el presidente de la Comisión que aprobó sus estatutos en el Parlamento Vasco. Sé de lo que hablo. Y lo digo porque hoy ETB no cumple ni de lejos la letra y el espíritu de un Ente que ha de ser público y neutral en una democracia que es un  régimen de opinión pública.

Los informativos de ETB del sábado fueron una vergüenza. Fueron varios los que me lo han comentado y además  de forma indignada. Llueve sobre un gran charco y nos anuncian una campaña electoral sesgada, que si bien tienen sus espacios destinados a los partidos durante los quince días, las boutades de Iturgaiz, las sinsorgadas de la Sra. Gorrotxategi y las descalificaciones de Maddalen Iriarte, sin condenar ese fenómeno increíble de las pintadas, las tenemos a la orden del día como si fueran espacios electorales. Eso es una demasía intolerable. Noticia es lo nuevo, no descalificaciones con odio ideológico que es lo que hacen los nombrados. Ponerlo como noticia es un abuso.

El sábado iniciaron el informativo  con la concentración de Iruña en onda con la protesta mundial antirracista. Nada que objetar. Me hubiera gustado asimismo que destacaran que Carter, Bush y Obama han descalificado a Trump, el receptor del telegrama de felicitación de Bildu hace cuatro años.

Como era de esperar, la noticia, que no es noticia, porque desgraciadamente no hay nada nuevo más que la búsqueda de Joaquin y Alberto, no podía ser menos que diversas concentraciones sobre el vertedero de Zaldibar que va a ser uno de los ejes de la campaña de gentes que no tienen nada que ofrecer más que escarbar en una tragedia. Hay dos personas desaparecidas, pero obvian que cien personas están trabajando en  encontrarlas  y se han gastado casi cuatro m millones de euros en la imprescindible búsqueda. Y como no podía faltar Iturgaiz, allí estuvo diciendo disparates y gansadas así como Maddalen Iriarte que podía haber aprovechado la cámara y condenado el hecho increíble de las pintadas, ese día contra los batzokis de Deusto y Usansolo, pero nada dijo. La  jefa de informativos no le dijo a la periodista que le preguntara por ello. Tampoco por lo ocurrido en Zarautz con la joya que tenían en la Herriko Taberna y que al parecer era un abusador. Si hubiera sido del PNV habrían abierto los informativos con la noticia.

La tercera fue una puesta en escena que de verdad  daba miedo. Una marcha bolivariana por Bilbao, todos de rojo como los chavistas, arrojando humo rojo sobre la torre de Iberdrola, el Banco de Santander y la Diputación con gritos desaforados del secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez contra el Capital, contra el neoliberalismo, contra el oligopolio eléctrico, contra los que se van a beneficiar de la crisis. Era la clásica escena de Maduro  arengado a sus sufridos ciudadanos. No olvidemos que Rodríguez estuvo en la toma de posesión de este sátrapa no reconocido por ningún país democrático. El culpable para este Che Guevara vasco no es el virus, nacido en un paraíso comunista y exportado, sino del Capital. Otro eje de la campaña.

Lo que decía Rodríguez como si estuviera tomando el Palacio de Invierno  pudo tener sentido en la revolución industrial del siglo XIX, no en el XXI ni en una Euzkadi donde funciona el capitalismo pero también la economía social de mercado. La escena con el puño en alto era un despropósito y de  una agresividad demodé. Y, repito, de asustar. Si gobernara esta gente, como decía Arzalluz el pais se vaciaba y quedaría un erial para plantar berzas. ¿Cómo es posible que dueños de Pymes puedan votar a personas tan fuera de la realidad y que si algún día gobiernan lo primero que harán es cargarse su empresa?.

El 24 de mayo el Granma vasco, el Gara, editorializaba con este título tan rimbombante como falso. ”Lo que molesta del pacto  es la centralidad que da a EH Bildu”. Se refería al acuerdo con el PSOE y Podemos para la reforma laboral, acuerdo que duró escasamente cuatro horas y que montó el clásico follón que monta Sortu con lo que toca. Digo Sortu, pues Bildu no existe. Si eso es centralidad que venga Aristóteles y lo vea. Arkaitz Rodríguez con su exaltación totalitaria parecía Fidel Castro en el aniversario del Cuartel Moncada. ¿Centralidad?. Esta gente ¿se habrá enterado que el Muro de Berlín se cayó hace treinta años gracias al fracaso de una ideología que negaba la libertad en todos los órdenes de la vida?.

La cuarta era el socavón de la calle Zubieta, desgraciado incidente al que las autoridades han respondido inmediatamente, han comprobado los daños, y han puesto los medios para que no vuelva a ocurrir. Pues bien, como hay una plataforma contra el Metro, el vociferante de turno pedía la eliminación del proyecto. También en su día lo hicieron contra la incineradora. En Bizkaia  con ETA amenazando. Y, en Gipuzkoa, con un proyecto puerta a puerta que fue una inmundicia y que hasta su propia gente rechazó. Esta gente está contra todo progreso aunque luego sean los primeros en aprovecharse de ellos. No son consecuentes ni en eso.

La quinta era la movilidad entre Comunidades, que era en puridad, la noticia del día pero hacían reiteradamente hincapié en que en Euzkadi había habido siete muertos y en España uno. Y lo repetían y repetían, como si alguien quisiera que hubiera muertos. No abrieron los informativos cuando hubo cero muertos, al parecer no era noticia tras tres meses con muertos y muertos, pero ya nos hemos acostumbrado a esta manipulación.

Siguieron hablando  de las guarderías y solo en el minuto 24 y de pasada nos dijeron que habían pintado dos batzokis, de Deusto y Usansolo llegando a la cifra de 33, que se dice pronto. Y en todos ensalzando a un asesino al que presentan como un gudari. Lógicamente  no le dieron la menor importancia ni le preguntaron a la Sra. Iriarte por ello. Y es una noticia, esta de las pintadas, que se repite y repite y es algo grave, menos para los informativos de ETB y  que denota que ese mundo sigue acariciando la violencia y la intimidación y en lugar de presionar y destacar lo que no se debe hacer, lo importante es lo que pasa en Minneapolis, que también, pero lo de aquí, por cercanía debería tener en una televisión pública vasca el tratamiento adecuado, con lo que uno saca a la conclusión que tenemos, sobre todo los fines de semana informativos tercermundistas, sin nada positivo, propio de TeleSortu en campaña electoral.

¿Se acuerdan como no querían elecciones?. Ya no hablan de ello. ¿Para qué?. Tienen a TeleSortu trabajando a tope. Día a día.

Conclusión: Vivimos sometidos a una información sesgada, peligrosa por su parcialidad, impropia  y demostrativa de abuso de posición dominante, pero es lo que tenemos.

La vida en el Carlton

Sábado 6 de junio de 2020

El Hotel Carlton, en la Plaza Elíptica de Bilbao, fue la sede de la presidencia del Gobierno Vasco. Allí tuvo su despacho el Lehendakari y allí celebraba sus Consejos de Gobierno y desde allí se dirigió la guerra aquellos nueve meses. Al final y antes de la entrada de las tropas sublevadas el 19 de junio de 1937, Aguirre dejó al frente del gobierno, para hacer una entrega sin destrucción de Bilbao, a los Consejeros Leizaola, Aznar y Astigarrabia.

El Carlton esos días aciagos, tuvo vida propia. Por eso le solicitamos a quien fuera Secretario de Sanidad Militar a los 23 años, José María Bengoa, que nos relate el ambiente que se vivía en el Carlton. Bengoa, médico, exiliado en Venezuela fue representante de este país en la OMS en Ginebra. Su hijo Rafa Bengoa fue Consejero de Sanidad y él, con Aya Goñi, uno de los fundadores de Osakidetza. Nacido en las Siete Calles era del EAJ-PNV.

 Esto es lo que vivió:

“Al crearse el Gobierno Vasco, el Lendakari se instaló provisionalmente en la Diputación de Vizcaya. Al concluirse las obras de adaptación en el Hotel Carlton, que se hicieron enpocas semanas, el Gobierno pasó a este edificio, donde seorganizaron las oficinas de la Presidencia y de la Conserjería de Defensa, ya que Aguirre ocupó los dos cargos. En la Presidencia tenía como Secretario General a Irala y enDefensa a Rezola.

Durante diez meses, diariamente, alternamos entre el optimismo y el pesimismo.  El optimismo nos llegaba de la voz del Lehendakari, para quien nunca existieron dificultades queno pudieran superarse. El pesimismo venía, de un visitante diario al Carlton, el Coronel Montaud, Jefe, del Estado Mayor de Euzkadi. Era un pesimismo no derrotista sino másbien constructivo, pero que contrastaba conla fe en la victoria del lehendakari. El Coronel Montaud, que vivió exilado muchos años en Venezuela, por seguir —según él decía— los consejos de su ma­dre de que nose sublevara, nunca, basaba su pesimismo en la falta de armamento adecuado.

“Mire usted, Presidente, decíale Montaud al lehendakari, yo quisiera quenuestro armamento fuera de oro, pero esde plomo, y el plomo es gris, pesado, blando y no es que yo letenga rabia, al plomo, Presidente, es que elplomo es así».El Lehendakari solía entonces hablar de lafuerza moral de los vascos, de algunas epopeyas enel pasado y algunas actuales, yterminaba imputando a Montaud dejarse llevar por un pesimismo excesivo. Terminaban abrazados, porque sabían que los dos tenían algo de razón.

En el Carlton se trabajaba mucho y se comía, muymal. La ración era la misma claro está, que la que padecía la población civil, pero en menor cantidad. El único que teníauna ración extra de un pote de leche condensada, que se lo comía con fruición yregodeo, era elperiodista, inglés Steer, que años más tarde escribiera el libro «El Árbol de Guernica». El Lehendakari comía los garban­zos cocidos como todos los demás. Al almuerzo solía comer acompañado de Rezola, Irala, o de susecretario particular Basaldua. El Lehendakari tenía su habitación privada en el mismo Carlton. Trabajaba 14 o 16 horas diarias yuna vez por semana, almenos, visitaba el frente.

Fue un privilegio para mí haber vivido aquellas horas trágicas, para el pueblo vasco, con un hombre dotado de condiciones tan excepcionales, en   quien no se sabe qué destacar más, silo humano o lo político. Tal vez en el Lehendakari  ambas personalidades tuvieron un mismo e indisoluble aliento y una mismae in­conmovible fe en el destino de Euzkadi”.

5 Recomendaciones para evitar la tensión política.

Viernes 5 de junio de 2020

La reflexión sobre los límites y las bondades de lo políticamente correcto y de la cortesía parlamentaria para la calidad y el vigor de nuestra política democrática es un tema tan apasionante como discutible. Y actual. ¿Se puede ser duro sin lesionar la vida política y democrática? Sí, aunque hay una gran diferencia entre la dureza y la agresividad; la contundencia y la inquina, o la consideración de los rivales como adversarios o enemigos. A los primeros se les combate democráticamente y se compite con ellos electoralmente, a los segundos se les pretende destruir. Hay un abismo.

La fuerza del parlamentarismo no está en que sea muy homogéneo, por el contrario, una democracia fuerte es aquella en la que, partiendo de intereses y puntos de vista distintos, se permite –se avala, se tolera y se protege– la discrepancia por muy profunda que sea.

La práctica parlamentaria no está orientada a convencer a los otros grupos de la oposición para que cambien el sentido de su voto. Es esta una apelación retórica que se ejerce desde una cierta demagogia para abdicar de la responsabilidad máxima de un parlamentario, que es convencer a la ciudadanía –y a sus electores– de la bondad de sus argumentos.

Para que este proceso sea eficaz debe reunir dos condiciones: ser libre y estar ordenado. El reglamento del Congreso (véase el artículo 104) confiere a la presidencia unos poderes extraordinarios –y discrecionales– para ejercer como árbitro imparcial. Pero no necesitamos más normas, ni interpretaciones más restrictivas, sino que es posible que la autorregulación sea más eficaz para hacer posible el juego limpio. En el caso de que la estrategia política de los actores políticos sea optar por una severa confrontación, eso no debe derivar inevitablemente en una guerra verbal que desacredite a personas, instituciones y responsabilidades. Cinco normas de comunicación política pudieran hacer posible y compatible lo duro con lo legítimo.

1.- No a las críticas ad hominem (falacia que consiste en considerar la falsedad de una afirmación tomando como único argumento quién la pronuncia). Este tipo de crítica es profundamente antidemocrática y degrada el debate político. Hay que criticar lo que dice o hace un adversario, pero no se descalifica al rival solo por el hecho de serlo o por su identidad. Además, en el ámbito parlamentario, cada electo es tan legítimo representante de la soberanía popular como el resto.

2.- Adjetivos, los mínimos. Se describen acciones, hechos, políticas e ideas. Y sus consecuencias en la vida de las personas. Los adjetivos aportan exceso de subjetividad e impiden las argumentaciones lógicas, alimentan el ruido y enmascaran –muchas veces– la ausencia de propuestas, respuestas o alternativas.

3.- El insulto personal debe ser desterrado del debate público. Pero la crítica y el contraste de ideas o comportamientos debe ser aceptable por duro que sea. La inquina personal reduce la confrontación a un matonismo parlamentario que impide el legítimo –y exigible– debate de modelos y alternativas. El insulto es el atajo de los incapaces.

4.- Los datos deben poder ser siempre contrastados, avalados y contextualizados. Su manipulación, alteración o distorsión son un retroceso de la calidad democrática. Mentir deliberadamente en el hemiciclo es una falta grave a la ética política y un deterioro de la razón como argumento de la construcción del interés general.

5.- Los familiares deben quedar al margen de los debates. Salvo implicaciones políticas directas o supuestamente delictivas. La vida privada puede ser política. La íntima, nunca.   Antoni Gutiérrez-Rubi