No lo tenía fácil el
gobierno vasco en su comparecencia este martes en la Diputación Permanente. No
se trataba solo de analizar lo sucedido y de dar cuenta de lo hecho ante
semejante tragedia sino defenderse de acusaciones de todo tipo y una falsa pasividad.
En todo caso, se le puede atribuir responsabilidad “in vigilando” a toro pasado y
una cierta falta de visión para darse cuenta que un tema de estos al inicio de
una pre campaña le iba a estallar en la cara. Con la petición de perdón el
Lehendakari Urkullu lo ha reconocido y
ha hecho bien. Muchas veces a nuestros responsables gubernamentales se les ve muy ensimismados y
distantes y sin el cable en tierra y eso se paga. Hay Consejeros intratables
que solo saben mirar por encima del hombro, pero no era este el caso.
Hoy el
gobierno lo ha hecho bien. Ha parado, templado y mandado con seriedad, datos, autocrítica
y un tono adecuado. El Parlamento Vasco es una institución que lo hace mejor
que el Congreso. El Lehedakari con cuatro consejeros han demostrado unidad y
seriedad.
Quizás
al gobierno se le puede acusar de no haber actuado gesticulando y de manera teatrera pero nada más. Y es que pesó que
había dos desaparecidos a los que había que buscar y eso era la prioridad.
Pero
dudo mucho que si lo hubiera hecho gentes que brindaron con champán cuando ETA
mataba y hoy se ponen el traje de plañidera, entornan los ojos y le acusan a
Urkullu de inhumanidad, mientras arrojan basura en los batzokis, se iban a dar por
satisfechos con la información que se ha dado. Hagas lo que hagas no te van a
dar ni agua.
En una
situación como la vivida, con la lamentable pérdida de dos vidas humanas, el
PP, Bildu y Podemos, que tienen obligación de pedir explicaciones se han pasado siete pueblos y no van a centrar
su crítica en la empresa o en la falta de vertederos industriales ya que ésta fue
la política de los antecesores de Bildu que han hecho siempre todo lo posible
para que el tratamiento de vertidos tóxicos o los industriales o la propia incineración se
puedan abordar. Lo de ellos es oponerse
a todo y en este caso, como ocurrió en Lantaron, también. Que la gente no se
deje engañar.
La Diputación de Bizkaia en su día abordó la machada de enfrentarse a la política del NO y a todas las rémoras, intereses, campañas de miedo, falsas argumentaciones y decidió contra viento y marea construir Zabalgarbi. Lo hizo cuando ETA actuaba y quería convertir su construcción en un nuevo Lemóniz. Y digo esto porque quizás está faltando coraje para abordar cosas que se tienen que hacer y no se hacen por el que dirán o porque el político de turno no quiere más problemas que los diarios. Y así no es extraño pasen estas cosas. Más coraje señores, para beneficiar al colectivo. Gipuzkoa lo ha encauzado veinte años después.
¿Cómo estaría
Bizkaia si no se hubiera construido Zabalgarbi a pesar de la IA con sus manifestaciones, amenazas y
tergiversaciones y poniendo como alternativa los vertederos?. Lo mismo en
Gipuzkoa con Zubieta.
“Incineradora,
un muerto cada hora” nos chillaban. La incineración no ha matado a nadie y
desgraciadamente este vertedero si. Un nuevo plan de residuos creo que se impone.
Por lo
demás la comparecencia de Urkullu con cuatro consejeros a su vera para cualquier persona de buena voluntad debería
ser suficiente siempre y cuando se depuren responsabilidades a la empresa y a
los responsables de vigilar estas cuestiones.
El
Lehendakari ha tenido un tono serio, profesional, mesurado, no ha eludido
ninguna pregunta, no se ha irritado como
se molestó el día de la disolución del Parlamento Vasco, cosa que le perjudicó,
y creo que, si el medio es el mensaje, queda para el ciudadano, repito, de
buena voluntad la impresión de que el
problema está en buenas manos, con la convicción de que a pesar de todo se tratará de hacer de esto, una
pieza más de la campaña electoral. Desgraciadamente. La basura para algunos es
muy rentable aunque el telón de fondo es una tragedia con la pérdida de dos
vidas humanas.
Esta entrevista al ex presidente de Uruguay, Pepe Mujica se la hicieron
la semana pasada. Dice cosas de interés que vale la pena reseñar. Tiene 85 años
y sigue opinando y en activo.
El expresidente volvió la
semana pasada a la política, y lo hizo desde el mismo convencimiento con el que
la abandonó: evitar la polarización entre los uruguayos.
Horas
antes de regresar a su escaño en el Senado, esta vez desde la oposición,
confiesa que dio un paso atrás para no contribuir «a polarizar» su
país y crear «una grieta» política como la que, en sus palabras, vive
Argentina.
Desde la cocina de su finca ubicada en las afueras de Montevideo, el Pepe, como muchos le conocen, interrumpe el lavado de su vajilla para dedicar unos minutos a tomar mate y charlar.
¿Usted
hace dos años dijo «me retiro, quiero descansar un poco». ¿Qué pasó?
¿Se fue el cansancio?
-Lo
que dije fue «cansancio del largo viaje». No es que se haya ido el
cansancio, es que yo soy un militante social y político, tengo 71 años de
militante. Entonces, a esta altura es una forma de vida pero soy consciente de
mis años y de que el mundo está cambiando aceleradamente ni para mejor ni para
peor, sino para distinto.
El
tiempo que viene es digital, es de dos idiomas, tiene una cantidad de cosas que
no son de mi tiempo pero siempre dije que el mejor dirigente no es el que hace
más, sino el que deja gente que lo supere con ventaja en el tiempo porque la
vida y la lucha continúa. Hay una parte importante en nuestra sociedad que nos quiere
mucho, hace cerca de 20 años que nuestra lista es la más votada en el país y
aún perdiendo el gobierno curiosamente nuestra lista sigue siendo la más votada
(…).
Voy a
estar en el Senado con mis compañeros jóvenes tratando de impulsar algunas ideas
que tengo pero mi suplente es brillante (Alejandro Sánchez), tiene 36 años, y
creo que vale la pena abrirle cancha y a algunos otros que están por ahí y es
lo que estoy haciendo.
Estoy
viejo pero no destruido, la computadora de acá -señala su cabeza- me funciona
por ahora, más o menos, y el cuerpo está achacoso pero es un lujo para la vida
que he tenido, es maravilloso llegar a los 85 años y no estar lelo, subirse
arriba del tractor y todo lo demás. De vez en cuando tengo calambres, dolor de
rodillas y todas cosas de viejo pero yo debo de gritarle gracias a la vida.
¿Dudó
de presentarse de vuelta en la lista?
-Yo estuve muy
presionado para ser candidato a la Presidencia y no quise. No quise no solo
cascoteado (golpeado) por mi edad y la experiencia, yo no quería contribuir a
polarizar el país.
Yo no quiero un país
como en la Argentina, con la grieta, medio país contra medio país. No quiero,
lo detesto, porque somos un país de cuatro gatos locos, tres millones y poco.
No podemos darnos el lujo de tener medio país contra medio país porque nos
vamos al carajo y renuncié porque yo sé que polarizaba.
Lamento que me parece
que hay gente que no se da cuenta de eso, el peor veneno de este país es la
polarización. Veremos lo que pasa.
Usted decía que tiene
algunas ideas para esta legislatura, ¿hacia dónde apuntan?
-Estamos en un cambio
del capitalismo en la época que vivimos, lo que más crecen económicamente en el
mundo son las empresas trasnacionales. Nuestras burguesías nacionales son
familiares, no pueden competir con ellos. ¿Y qué les pasa?.
Se ponen de rentistas,
compran un pedazo de campo y lo alquilan, compran unos apartamentos y los
alquilan o hacen inversiones en bonos, no emprenden en empresas que
multipliquen la riqueza. El Uruguay tiene 24 mil millones de dólares de plata
fuera y estamos pidiendo que inviertan acá, ¿por qué? porque esa burguesía no
puede competir con esos equipos.
Creo que la respuesta
es la que tienen los chinos o los vietnamitas: el Estado tiene que
transformarse en socio minoría, dejar que líos privados administren pero en
lugar que invierta un banco o accionista, que invierta el Estado, que tenga una
parte, un 30 o 40% y de ahí saca renta, para que lo entiendan va a ser difícil.
José Mari Esparza, editor de Txalaparta, me envió este trabajo suyo que
aparece en su libro Vasconavarros. No la conocía. Tiene su interés. Dice
así:
“Las primeras referencias sobre una
bandera son las de Soraluce, citando la bandera que sacó en París en
1881, basada, según dice, en otras banderas antiguas. Fue el precedente de la
ikurriña. Los historiadores dicen que la bandera vasca o ikurriña, diseñada por
los hermanos Arana Goiri, se izó por vez primera en el Batzoki de Bilbao el 14
de julio de 1894. Sin embargo, el curioso testimonio de un tafallés, Teodoro
Galarza, aseguraba haberla visto en la manifestación celebrada en Castejón, con
motivo de la Gamazada, el 18 de febrero del mismo año.
En sus Memorias de un liberal, cuenta Galarza
que siendo joven acudió a Castejón a recibir a la Diputación, con una bandera
de la juventud republicana tafallesa. En medio de la muchedumbre, entre cientos
de banderas y estandartes carlistas y conservadores, destacaba la única bandera
republicana y otra, distinta de las demás. Como una curiosa e inevitable
atracción, las dos banderas se fueron acercando a través del gentío. Galarza se
encontró ante un desconocido que la portaba y se produjo el siguiente diálogo:
-No hay aquí una
bandera como la suya.
-Tampoco como la suya.
-Yo me llamo Teodoro
Galarza Arrambide, de la Juventud Republicana de Tafalla que me ha delegado
para traer este estandarte. Pero, ¿cuál es esa bandera que usted trae?
-Es la bandera de un
partido nuevo que estoy formando. Yo soy de Bilbao. Me llamo Sabino Arana y
Goiri.
Iñaki Egaña coincide
con este testimonio al decir que la ikurriña fue diseñada en el Café Iruña de
Pamplona, en 1894, en plena agitación de la Gamazada. Luis Arana Goiri plasmó
las ideas de su hermano en un boceto. La bicrucífera fue tejida a toda prisa
por Juana Irujo, para poder llevarla al acto patriótico de Castejón donde miles
de navarros acudieron a recibir a la Diputación Foral y donde la vio el
republicano tafallés. A partir de entonces la enseña tuvo una rápida difusión.
En las
provincias de Iparralde fue asumida con naturalidad y, sin ningún matiz
político, pronto adquirió rango de oficialidad junto a la bandera francesa,
incluso en ceremonias militares. En Navarra fue popularizándose en batzokis,
fiestas y grupos folclóricos, hasta su prohibición definitiva en 1936.
Durante todo el
franquismo fue el símbolo de la resistencia, y fue admitida sin reparos por
todo el abanico político de la oposición. El 16 de enero de 1977, el Grupo de
Alcaldes Vascos, reunidos en Etxarri-Aranatz, conminó al Gobierno a su
legalización, y amenazó con dimitir en caso contrario. Tres días más tarde, el
ministerio de Gobernación la autorizaba. Todo el país se inundó de ikurriñas
artesanas, pero también industriales, encargadas en un momento difícil a una
empresa textil catalana por Idoia Estornés.
Los
ayuntamientos de Etxarri, Lesaka, Huarte y Estella fueron de los primeros en
colocarla. Pamplona fue la primera capital vasca cuyo Ayuntamiento aprobó su
izada. El 25 de enero, al colocarla en el balcón consistorial y ante la gente
que abarrotaba la plaza, el alcalde Erice manifestó: “Espero que nunca olvidéis
el momento que estamos viviendo”. Los vecinos saludaron la decisión desde la
plaza cantando el Eusko Gudariak,
antes de que los grises los disolvieran a golpes.
El 30 de junio, la
nueva corporación democrática aprueba un escrito remitido por el PSOE, Partido
Carlista, grupos nacionalistas, comunistas y otros, que suman el 59,25% de los
votos de las primeras elecciones realizadas, y que exige que “a la mayor
brevedad, sea izada la ikurriña en el balcón del Ayuntamiento (…) como
expresión de nuestra pertenencia fundamental a la Comunidad Vasca, cuyo símbolo
universal es la bandera bicrucífera”. Siguiendo el ejemplo de la capital, en
buena parte de ayuntamientos navarros se colocó la enseña, unos de forma
oficial, otros de forma oficiosa. En algunos casos, como Tafalla, se produjeron
grandes recogidas de firmas, y fueron los últimos ayuntamientos franquistas los
que la colocaron ante la presión popular. Pueblos de la Zona Media y Ribera la
colocaron con naturalidad: Falces, Villafranca, Larraga, Tafalla, Arróniz,
Aibar…
Dos pueblos, Agoitz y
Villaba-Atarrabia, convocaron referéndums, y en ambos casos se ganaron con
holgura. En el caso de Atarrabia, en 1977, el resultado fue favorable por un
63% frente al 37%. En Otsababia sin embargo el resultado fue negativo, mientras
que en Aibar el Gobernador Civil prohibió la consulta. (Baraibar, Historia y memoria de los símbolos…)
Si no se hicieron más consultas directas fue porque era evidente la aceptación
mayoritaria, corroborada además por los recientes resultados electorales que
habían dado la victoria a los partidos partidarios de colocarla. Todas la Peñas
de Pamplona y muchas sociedades de toda Navarra la aceptaron como propia y la
incluyeron en sus locales.
Aprobada la
Constitución Española y una vez decidida en Madrid la separación institucional
de Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca, comienza la marcha atrás del PSOE en
todo lo que había dicho y sostenido desde el Frente Popular de 1936. Uno de los
temas más sensibles, fue la retirada de las ikurriñas de las casas
consistoriales, después de que se habían colocado como símbolo de libertad
frente al franquismo. En octubre de 1980, la mayoría de la Diputación de
Navarra la prohibió en los ayuntamientos navarros.
En 1981 se aprueba en
el Parlamento Navarro la Ley de Regulación de Banderas. Durante años, la
Guardia Civil y los vecinos se emplearon a fondo en una batalla interminable.
Sólo en Etxarri Aranatz, hasta el año 1994, la ikurriña fue retirada por los
guardias y repuesta por los vecinos y concejales en 41 ocasiones. El 10 de
diciembre de 1981, tras cuatro años en el balcón, el Ayuntamiento de Pamplona
retiró la bandera en medio de una gran polémica.
La decisión fue tomada
con los votos del PSOE, UCD y UPN. El PSOE tuvo que expulsar a uno de sus
históricos concejales, Manuel López Balda, por sostener la misma postura que
mantuvo en 1977. En algunos pueblos hubo grandes enfrentamientos. De Tafalla
fue retirada en febrero de 1982, en medio de un pleno tumultuoso que terminó
con cargas policiales. Las peticiones de hacer referéndums sobre el tema fueron
denegadas. En 1988 fue disuelto el grupo municipal de Dantzaris del
Ayuntamiento de Iruñea, por negarse a bailar sin ella. Poco tiempo después
ocurría lo mismo con el de Tafalla. Sin embargo en muchos pueblos se siguió
colocando con normalidad, al haber mayorías municipales proclives a ella o
tolerantes con el sentir de los vecinos.
En el año 2003, dentro
de una campaña continuada contra todo signo de identidad vasca del territorio,
desde el Gobierno de Navarra el grupo UPN consiguió poner en marcha una llamada
Ley de Símbolos, aprobada con el apoyo del CDN y del PSOE. Esta ley venía a continuar
la de Regulación de Banderas de 1981 y el acuerdo de la Diputación de 1980,
prohibiéndola en los ayuntamientos. Incluía sanciones a aquellos ayuntamientos
que mantuvieran la enseña vasca en sus casas consistoriales.
El tema era
especialmente peliagudo en localidades como Atarrabia-Villava o Agoitz, donde
se había colocado previo referéndum entre los vecinos. La decisión de retirar
la enseña de ambos pueblos acarreó fuertes protestas y expedientes a concejales
del PSOE que votaron a favor de respetar la decisión que el pueblo tomó en su
día. Al final, algunos pueblos como Atarrabia, Etxauri o Uharte la colocaron
fuera del balcón consistorial, en mástiles de la plaza, pero eso también fue
perseguido por el gobierno navarro y los jueces, que ordenaron en 2008 su
retirada. Presionados por la Ley, se tuvo que quitar de ayuntamientos como
Aibar-Oibar o Arronitz, donde había ondeado durante 25 años.
En medio de la
polémica, la Guardia Civil elaboró un informe y señaló que, todavía en el 2008,
ocho ayuntamientos navarros (Etxarri Aranatz, Goitzueta, Iturmendi, Leitza,
Olazti, Urdiain, Etxauri y Arribe-Atallu) seguían utilizando la ikurriña
contrariando la Ley de Símbolos. Pero el malintencionado informe policial tenía
una curiosa y significativa segunda parte: de los 266 municipios navarros tan
sólo 20, colocaban la bandera española, tal como obligaba la misma Ley de
Símbolos. El 92% no colocaba ningún tipo de símbolo.
Y es que la
oficialidad y la realidad, en Navarra, siguen caminos muy dispares”.
This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish.AcceptRead More
Privacy & Cookies Policy
Privacy Overview
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may affect your browsing experience.
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.