Belloc, el olvidado refugio de los vascos

Domingo 10 de diciembre de 2018

La abadía benedictina de Lapurdi acogió a muchos exiliados vascos que pasaban la muga durante la guerra civil, entre ellos aita Barandiaran, ‘Aitzol’ o el padre de Txiki Benegas o José Luis Anasagasti

El Gobierno vasco ha celebrado en los últimos años diferentes actos memorialistas de homenaje y reconocimiento en localidades de Iparralde y Francia como Gurs, Bidart o Burdeos. El exsenador jeltzale Iñaki Anasagasti reivindica uno más para los sacerdotes benedictinos de Belloc, abadía que acogió a una lista interminable de personas exiliadas llegadas de Euskadi y de otros territorios, privadas de paz en días de Guerra Civil y posterior Segunda Guerra Mundial.

“Falta ese reconocimiento que el Gobierno vasco debiera hacer, tal y como el lehendakari Ibarretxe en su día fue al cementerio de Bidart o se va a Gurs”, incide Iñaki, hijo de José Luis Anasagasti, aquel gudari bilbaino comisario del Batallón Larrazabal en representación del PNV que, como otras decenas de ejemplos, encontró compasión, solidaridad y hospitalidad en Belloc. “Al menos un acto en el que se ponga una placa de reconocimiento y agradecimiento”, propone para aquel monasterio benedictino fundado en 1875 y ubicado en Urt (Lapurdi), a escasos 20 kilómetros de Baiona capital.

Listados de la época de la abadía detallan el paso de nombres y apellidos conocidos. “Junto a mi padre estuvieron también Barandiaran o Aitzol, y el padre de Txiki Benegas”, cita Anasagasti, y aporta curiosidades respecto al padre del socialista fallecido en 2015. “Se llamaba José María como él, era un joven letrado donostiarra que, entre otras cosas, era el abogado de los pleitos nacionalistas tras los mítines o los artículos en prensa de los dirigentes del PNV”, afirma. Agrega que “pertenecía con Julio Jáuregui y otros jóvenes inquietos a la AVASC (Asociación Vasca Social Cristiana), creada y dirigida por el sacerdote de Tolosa José Ariztimuño, Aitzol, autor de La Nación Vasca y hombre importante en la difusión de la cultura vasca y la recuperación del euskera”.

Tras la caída de Donostia en 1936, Benegas se refugió en Belloc para ir desde allí a la Universidad de Lovaina, donde estudió Economía. Ante los tambores de guerra en Europa, fue uno de los muchos jóvenes vascos que alcanzó Venezuela y estuvo un año más en Chile para recuperarse de unas fiebres contraídas. “Mi padre le conoció en Belloc y en Caracas, y cuando en 1960 volvió a Donostia le visitó en su casa de Aiete, al lado del palacio de la Cumbre, que se llamaba San Bernardo. Allí aprendí yo, de la mano de las hermanas de Txiki, a jugar al Monopoly, y de él, juegos de magia”, evoca Iñaki.

Junto a los Benegas y Anasagasti, se suceden en fotografías los Aitzol, Barandiaran, Antonio Labayen, Román Laborda, Leonardo Arteaga… Según relato de Anasagasti hijo, el sacerdote Aitzol quiso refugiarse en Belloc, pero el general golpista Mola, “enterado de los intentos de Ariztimuño, envió un mensaje al abad del convento de los benedictinos de Belloc, en el que le amenazaba de que si se le permitía la estancia tomaría represalias contra los también benedictinos del convento de Lazkao, en Gipuzkoa. “Ante semejante chantaje, Aitzol abandonó su residencia en Belloc y decidió partir a Bilbao el 15 de octubre de 1936 en el buque Galerna, que salió de Baiona”, agrega. El navío fue capturado en alta mar y el sacerdote apresado y llevado a Pasaia, y de allí a la cárcel de Ondarreta donde fue torturado. El día 19 de ese mes fue fusilado en el cementerio de Hernani.

“La cruzada católica de Franco reprimía con inusitada dureza a los vascos y no dudó en fusilar a 17 sacerdotes, entre ellos a Aitzol, por considerarlo nacionalista, sindicalista y precursor de la doctrina social cristiana”, enfatiza el exsenador jeltzale.

Txiki Benegas confió a Anasagasti que le impresionó que en los últimos momentos de vida de su padre, ya delirando antes de su muerte, en sus entrecortadas palabras “solo hablaba de que no llegaba el barco de Aitzol”.

Partida en dos El 28 de diciembre de 1936 en Belloc estaban los religiosos Barandiarán, José Ostolaza, Juan María Beobide Juan Aranguren y Justo Mokoroa. También otros jóvenes perseguidos como Francisco Lizarazu, Luis Bereziartua, Cándido Lizarazu, Antonio Aranguren, Julio Ruiz de Oyoaga, Arluciaga, el propietario de autobuses de Lazkao, Victoriano Sarasola y los gudaris Fernando Artola y Faustino Pastor Basurde. “Mi padre aparece en una tercera lista, procedente de Bilbao junto a Ángel Bilbao, que al parecer de allí se fue a Barcelona, y Adrián Urarte que también marchó a Venezuela y está enterrado allí”, apostilla.

En ese grupo también están Joaquín y Rafael Zubiria, Fermín Amundarain y Vicente Iraola, Sabin Estala, Francisco Gutiérrez, Alejandro Valdés y su hijo Imanol Valdés. Además, algunos pasaban a comer o pernoctar, caso de Nicolás Ormaetxea Orixe, Fermín Oñatibia, Alberto Onaindia, León Barrenetxea, Ignacio Eizmendi Basarri, Joseba Elosegui, Antonio Korta, José Alberdi, Belausteguigoitia, Antonio Salaberria, Pedro Goikoetxea y los consejeros José Mari Lasarte y Eliodoro de la Torre.

“En los apuntes a mano aparece que, por ejemplo, el sacerdote Eladi Larrañaga había celebrado su primera misa en Belloc y que quienes más tiempo habían estado habían sido el cura Estolaza, Ruiz de Oyaga, los dos hermanos Zubiria, Artola, Gutiérrez, Iraola, Amundarain, Urarte y mi padre. Lástima del tiempo que ha transcurrido para haber hecho una historia de aquellos años en los que Francia se preparaba, sin saberlo, para ser invadida por los alemanes y partida en dos”, subraya.

Legión de honor La abadía no solo protegió a nacionalistas vascos y a republicanos españoles, sino que también fue solidaria durante la ocupación nazi con resistentes franceses y pilotos enviados por la red Orion. Denunciados por ello en 1943, el prior y el superior fueron detenidos e internados en Dachau hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. El monasterio recibió la Legión de Honor y una estela recuerda este compromiso con la democracia y la libertad de estos monjes.

A partir de 1968 acogió, además, a miembros de ETA, que llevaron a cabo algunas de sus asambleas en esta abadía que fabrica quesos y que completa su economía con el cultivo de viñas, huertas y árboles frutales. “De aquella etapa en Belloc solo recuerdo que una vez me contó mi aita una de las bromas que le hicieron a un recién llegado a la abadía. Le dijeron que era costumbre que cuando llegaban al refectorio por primera vez se tumbaran con la cabeza mirando al suelo ante los benedictinos hasta que estos le diesen la orden de levantarse. Y al parecer uno de ellos picó el anzuelo e hizo toda aquella ceremonia”, sonríe Anasagasti. Agrega que recuerda haber ido con su padre en los 60 a Belloc, “pero llegamos a la hora temprana de la comida y no pasamos de la puerta. Su comentario fue que aquello estaba muy cambiado. Lógicamente, aquel abad de 1937 que le tenía en alta estima y le había redactado sus cartas de presentación para su viaje en 1939, ya había fallecido”.

Concluye solicitando de nuevo reconocimiento oficial del Gobierno vasco hacia aquellos benedictinos que posibilitaron que los exiliados vascos se libraran de campos de hacinamiento como el de Gurs.

Un reportaje de Iban Gorriti

 

Leopoldo Zugaza – Periodista vasco olvidado – Otegi Lehendakari – Para la mezquita

Sábado 8 de diciembre de 2018

Leopoldo Zugaza

El pasado lunes estuve en Durango con Koldo San Sebastián visitando a Leopoldo Zugaza. Nos citamos en el Batzoki, inaugurado en noviembre de 1995 en la plaza Ezkurdi, todavía me acuerdo del anterior, y tras los comentarios que hicimos sobre las bondades del libro que hemos escrito al alimón sobre las Delegaciones Vascas durante el exilio y que ha editado su hijo Alejandro, promovido por Lehendakaritza, fuimos a comer a un pequeño restaurant de un cocinero oriundo de Amoroto. Por cierto, el libro se ha agotado.

Y de allí salimos casi a las siete de la tarde tras haber arreglado el mundo. Leopoldo, que tiene 86 años y ha pasado seis meses viendo las estrellas por un mal diagnóstico, tiene la cabeza despejada y burbujeante y como siempre poniendo sobre la mesa ideas para ponerlas en práctica. Es de esas máquinas humanas que no paran ni para dormir. Toda su vida ha sido un emprendedor y un barredor para casa. Y nos contó de qué manera compraron el cuadro de Bacon que les costó 20 millones de pesetas y como hoy no se vende ni por trescientos mil euros. Y mil hechos parecidos acaecidos durante el franquismo y la cortedad de miras culturales de aquella gente que perseguía el euskera. Leopoldo rezuma sabiduría experiencia, buen hacer y un patriotismo cultural inigualable.

Leopoldo fue el promotor de la Azoka de Durango y cuando le concedieron el Premio Sabino Arana dijo que ha llegado el momento en dividir la Feria en dos partes, una dedicada a los libros y otra a lo audiovisual. Se ha visto este año con películas, conciertos, y videos de todo tipo. Pero no le han hecho caso. Es que hoy desgraciadamente ya no hay gentes como Leopoldo. Prima lo políticamente correcto, no meterse en líos, lisonjear al que manda y poco más. Con un agravante que critica Zugaza: falta sensibilidad en la administración y a veces no hay interlocución. Tenemos pocos dirigentes cultos y sensibles que valoren el trabajo de los demás y que no crean que su puesto es en propiedad.

Le dimos la razón y le contamos nuestras propias vivencias. Veremos en qué queda lo que quiere promover: unas jornadas de periodismo vasco en América. Veremos.

Chavismo, veinte años de sufrimiento

El trabajo que colgué ayer era un escrito del periodista vasco, director de Tal Cual, sobre los veinte terribles años del chavismo. Xabier Coscojuela dirige un periódico en internet porque el chavismo no les facilita el papel e incluso conspira contra el pequeño medio y les ha hecho hacerlo en Facebook.

Es un periodista vasco solo ante el peligro, pero en Euzkadi no hay la mínima sensibilidad para echarle una mano. Creo que hay una Asociación de periodistas Vascos que no sé para lo que sirve. Ellos a lo suyo. Y no se les puede criticar. Algún día reconocerán su inmenso error y su infinita falta de sensibilidad.

Otegi, candidato

La noticia con campanillas de hoy ha sido que el Constitucional admite a trámite el recurso contra la sentencia que impide a Arnaldo Otegi ser candidato a nada. Es un paso que hay que celebrar. La periodista de ETB ponía mucho empeño en ella. Y está bien, pero a quien elabora estas suscintas noticias, o a la propia periodista de ETB en Madrid, les falta decir o preguntar que para que quiere ser Lehendakari Otegi si el estatuto Vasco es una porquería vascongada demediada de tres territorios, que es con lo que nos argumentaban hasta hace bien poco. Y está bien que rectifiquen aunque jamás les he oído hablar de sus inmensas meteduras de pata como ésta que fue de libro .Que Otegi recupere sus derechos ciudadanos está muy bien, pero que no nos cuenten el Credo empezando por Poncio Pilatos.

Para la mezquita

Hoy hemos ido a dar un paseo cerca de San Antón. Todo estaba cerrado. Al pasar por una frutería, enfrente del Mercado, había una frutería abierta y hemos entrado a comprar unas naranjas y unos plátanos. Quien estaba al frente tenía el aspecto de un paquistaní o un indio y al lado del mostrador una hucha que ponía: ”Para la Mezquita”.

Cuando uno ve estas cosas y los ve con normalidad se da cuenta como poco a poco está cambiando la sociedad vasca.

La gran estafa llamada Hugo Chávez, por el periodista vasco Xabier Coscojuela

Viernes 7 de diciembre de 2018

Hoy se cumplen 20 años del primer triunfo electoral de Hugo Chávez. Ese día, la mayoría de los venezolanos que fue a votar, lo hizo por quien ofrecía convertir la democracia representativa en participativa, acabar con la corrupción y reducir la desigualdad social.

Veinte años después se puede afirmar, sin ninguna duda, que la “revolución” encabezada por el hoy difunto Hugo Chávez es un fraude descomunal que ha provocado una auténtica catástrofe en todos los aspectos de la vida venezolana.

La democracia participativa no pasó de ser un enunciado para captar incautos, pero lo peor es que el chavismo acabó con la democracia en el país. Hoy vivimos bajo un gobierno autoritario, que utiliza los tribunales, el Consejo Nacional Electoral, la fiscalía, para burlarse de la voluntad popular, perseguir y encarcelar a los opositores. Los derechos políticos están confiscados y dependen de los caprichos de Nicolás Maduro y la camarilla que lo acompaña.

La voluntad popular fue burlada y desconocida a partir de diciembre de 2015, cuando los  venezolanos le dieron la mayoría calificada a la oposición en la Asamblea Nacional. Después impidieron el referéndum revocatorio en 2016, convocaron una Asamblea Constituyente violando la Constitución y le robaron el triunfo a Andrés Velásquez en Bolívar.

Posteriormente adelantaron las elecciones presidenciales luego de inhabilitar a varios candidatos y no cumplir el acuerdo suscrito con quienes participaron en esos comicios celebrados en mayo pasado. Este golpe de Estado ha sido dado a plazos, con la total complicidad del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López y el alto mando militar, corresponsables de todo el desastre que vive el país.

En materia de corrupción lograron lo que parecía imposible. Superar, y por bastante, a la que se produjo durante los gobiernos de Acción Democrática y Copei. Una buena parte de quienes han ocupado posiciones relevantes en el gobierno durante estos veinte años han robado con premeditación, alevosía e impunidad. Y lo siguen haciendo.

Lo que se viene revelando en el exterior, lo que ha sido denunciado en Venezuela por periodistas y diputados, da cuenta de que vivimos, también, en una cleptocracia. Cualquier oportunidad es buena para robar, malversar, dilapidar, derrochar. El país disfrutó el mayor ingreso petrolero de la historia y no fueron capaces de resolver ni mejorar ninguno de los problemas existentes, todo lo contrario.

El sistema sanitario está por el suelo. Enfermedades erradicadas o muy controladas han vuelto a aparecer causando estragos en algunos estados. Los hospitales y centros de salud no cuentan con lo indispensable y quienes allí laboran reciben salarios de hambre.

En la educación la situación no es mejor. Fuga de profesores a todos los niveles, lo que genera una pérdida de la calidad de la enseñanza. Todo ello provocado por unos salarios de hambre. La mejor palanca para lograr la equidad social está inoperante.

De la economía no hay mucho que agregar. Todos los venezolanos viven a diario el desastre, la hecatombe que han provocado con sus políticas de expropiaciones, ataques a la propiedad privada, pillaje y corrupción. Lograron lo que parecía imposible: tener a la gallina de los huevos de oro -Pdvsa- al borde de la quiebra.

Al paso que va, puede pronto producir un millón de barriles al día, la misma cantidad que extraía en 1945, con la diferencia que hoy en este país viven más de 30 millones de personas. El pésimo manejo de esta empresa les impidió aprovechar el último incremento de los precios del crudo.

En resumen, las ofertas y las promesas hechas por Hugo Chávez en 1998 resultaron una estafa. Un fraude. Han provocado una catástrofe en el país. Lo que ocurre demanda a la dirigencia opositora lograr la unidad más amplia posible que permita a la brevedad salir de Maduro y la camarilla corrupta que lo acompaña.