De brote en brote

Al foco de Ordizia, que a la hora de escribir estas líneas alcanza 58 positivos, se suma el de Tutera, con 23 contagios. Ambos casos tienen un elemento común que nos da la medida de por dónde va a derrotar la peste en esta etapa: el origen está en actividades de carácter social o, directamente, de ocio. Y ahí ya pueden rascarse la cabeza y enarcar las cejas los profetas del apocalipsis que señalaban a las malvadas patronales y sus esbirros de los gobiernos neoliberales como causantes de infecciones masivas. Por descontado que no es descartable que el bicho se cebe en lugares de currele —ahí tenemos Lleida—, pero de momento, los episodios que nos tienen con las piernas temblorosas en Hego Euskal Herria han sido consecuencia, dicho en plata, de las ganas de mambo del personal unidas a una cachaza del nueve largo. ¿Mascarillas? ¿Distancia? ¿Higiene? Yo quiero marcha, marcha…

Vale esto último de forma especial para el brote de Ordizia, convenientemente extendido por el Goiherri y más allá. Cabe preguntar a los dicharacheros integrantes del equipo paramédico habitual de qué modo podría haberse evitado. ¿Manteniendo el confinamiento por los siglos de los siglos, todos en casa y con la pata quebrada? No espero respuesta. Y menos, en medio de las celebraciones de los cuantopeormejoristas. Ni disimulan.

Ancha es Cantabria

¡Cómo de revuelto anda el patio cuantopeormejorista! Con esa dignidad tan de cuarta regional comprada en Aliexpress, el equipo paramédico habitual y sus dóciles corderitos se pretenden escandalizados porque la demarcación autonómica vasca y su vecina Cantabria han decidido adelantar dos días el ingreso en la santa chorrada esa que llaman Nueva Normalidad. Son 48 puñeteras horas de diferencia con lo que va a hacer todo quisque, no solo en la piel de toro, sino en buena parte del cacareado espacio Schengen.

No parece que sea coger el turbo y ponerse a derrapar locamente, ¿verdad? Pues lo es. Dicen los Tragacanto, los House, los Marcus Welby y los Nacho Martín de lance que justo ese tiempo es el que va a aprovechar el pérfido bicho para difundirse a mansalva y teletransportar por millares a los incautos vascones de las terrazas de Castro o Noja a la UCI de Basurto y, de ahí, al camposanto o al crematorio. Y miren, no dirá este servidor, cauto hasta las puertas de lo cagueta, que no estamos corriendo un riesgo, pero no mayor ni de más gravedad que el que afrontan los territorios que se quitan el corsé el domingo. ¿Tal vez la alternativa es seguir confinados por los siglos de los siglos? Espero que no respondan los profetas que anunciaron que la vuelta al currele no esencial sería el fin del mundo.