84 AÑOS DEL ABERRI EGUNA Y A UN MES DEL DE ESTE AÑO

16 de febrero de 2016

cartel-aberri-eguna-1932El próximo domingo 27 de marzo celebraremos el Aberri Eguna, día de la Patria Vasca. Y no está nada mal a un mes vista recordar como se decidió que se celebrara esta fiesta nacional vasca.

El primer Aberri Eguna se celebra en Euzkadi desde 1932 con los altibajos del franquismo, y su historia ha estado siempre marcada por las convulsiones políticas y sociales del país. Resulta curioso, además constatar el simbolismo religioso de la celebración, presente desde sus orígenes. Como apunta el historiador Luis de Guezala “no es casual que se celebre el Domingo de Resurrección o que a Sabino Arana le llamaran “Maestro”. Tampoco el carácter de “revelación” que tuvo la conversación con su hermano, que conmemora el primer Aberri Eguna o que fueran 12 los miembros del primer BBB”.

Tras la proclamación de la República en 1931, el nacionalismo vasco vivía momentos de efervescencia. En este contexto, el Secretariado General Vasco del PNV concibe, en enero de 1932, la idea de organizar una jornada festiva para todos los abertzales, haciéndola coincidir con la inauguración de Sabin Etxea. Así, el primer Aberri Eguna de la historia se celebró en Bilbao el 27 de marzo de 1932, Domingo de Resurrección, para conmemorar las bodas de oro del nacionalismo vasco. Cincuenta años atrás, en 1882, un jovencísimo Sabino Arana, de 17 años, había mantenido una trascendente conversación con su hermano Luis, donde adquirió conciencia de su ser vasco. Unas 75.000 personas se congregaron en Bilbao al alba, procedentes de todos los puntos de Euzkadi. Desde las diez y media de la mañana, los participantes desfilaron por la Gran Vía hacia Sabin Etxea, encabezados por los miembros de los cuatro consejos regionales del PNV txistularis y las banderas de los más de 200 batzokis asistentes. A la llegada de la comitiva a Jardines de Albia, se descubrió una placa con una inscripción del fundador. «Bendito el día en que conocí a mi Patria y eterna gratitud a quien me sacó de las tinieblas extranjeristas».

Antes de desencadenarse la Guerra Civil, el PNV festejó anualmente el Día de la Patria Vasca. Las celebraciones de 1933 en San Sebastián –de impronta europeísta- y 1934, en Vitoria, transcurrieron con normalidad. El Aberri Eguna de 1935, en Pamplona, tuvo que ser pospuesto para evitar una confrontación con otras fuerzas políticas navarras. El intento de celebración, el 27 de marzo de 1935, el mismo día que este año 2016, evidenció la palpable tensión de aquellos días. Así lo describe un requeté navarro que participó en la contienda del 36 contra la República, en sus ‘Memorias’. «Fue una ocasión para comprobar que Navarra en general repudiaba el separatismo. La jornada no pudo ser más desgraciada en Pamplona. Bofetadas por doquier, rotas sus banderas, sus manifestaciones ridiculizadas. En la despedida, algunos hasta tomaron el tren por las ventanillas».

EN EL EXILIO

La dictadura terminó de un plumazo con las fiestas nacionalistas. Pese a todo, los abertzales continuaron celebrando el Aberri Eguna en el exilio o en la cárcel, aunque su carácter multitudinario, como es lógico, se resintió. El Día de

la Patria se convirtió en una celebración de corte íntimo y familiar. Los vascos presos en las cárceles de Madrid, Ocaña y Guadalajara se reunían, sin distinción de ideología, para festejarlo. Los vascos de la diáspora en América lo festejaban por todo lo alto con misas, bailes y competiciones deportivas. En París, en los cincuenta, los residentes en Francia se reunían en torno al lehendakari Aguirre. En 1945, el PNV recupera oficialmente el Día de la Patria.

EL PRIMERO DESDE LA CONTIENDA 1964

En 1964, el PNV organiza, por primera vez desde la Guerra Civil, un Aberri Eguna ‘secreto’ en el interior del País Vasco, concretamente en Gernika, con presencia de unas 25.000 personas. Las fuerzas policiales pusieron cerco a la villa foral. Dos características comunes marcan los festejos de los 60: la dura   represión   policial  y un   acusado   carácter  antifranquista, a veces más que nacionalista porque luchar contra el franquismo unía a todas las fuerzas opositoras. Todas las  formaciones políticas contrarias a la dictadura -comunistas, socialistas, Izquierda Republicana- secundaban la celebración.

Sin embargo, en 1966, comienza a resquebrajarse la unidad ante la fiesta: ETA

se desmarca del resto de formaciones abertzales convocadas en Vitoria y organiza su propio Aberri Eguna en Irún.

EL ABERRI EGUNA EN LA TRANSICIÓN 1975-79

En 1975 destaca un nuevo intento de organizar el Aberri Eguna en Gernika, aunque pocos accedieron a la localidad, ante el férreo control policial.

En 1976 se suspendió. Por culpa de una ETA que había secuestrado a Aingeru Berazadi para asesinarlo después.

La convocatoria del 77 fue unitaria en Vitoria. Sin embargo, el Ministro de la Gobernación, Martín Villa, prohibió la celebración y las fuerzas represivas tomaron literalmente la capital alavesa. El PNV se quedó en Loyola y H.B. lo hizo en Durango. Comenzaba a ponerse de manifiesto la desunión por culpa de ETA y de un partido socialista que en 1979 dejó de celebrarlo.

En 1978, después de las primeras elecciones democráticas, las fuerzas nacionalistas convocaron, por primera vez con autorización gubernativa, un Aberri Eguna en las cuatro capitales, en el que participaron 400.000 personas y volvió a evidenciarse la fractura ideológica.

Pese a todo, un conjunto de 18 fuerzas políticas, de las que solo se excluyeron

AP, UCD y CD, proclamó en un documento: «La consecución de un Estatuto Nacional de Autonomía para Nafarroa, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya es una solución urgente que reclamamos como premisa imprescindible para la normalización de la vida política de Euskal Herria».

Bilbao fue, en 1979, el escenario del último Aberri Eguna unitario, con participación del P.S.E. este año volverá a hablarse de la desunión a la hora de celebrarse el Aberri Eguna. No hay tal. Los que celebran el Aberri Eguna, lo celebran per se, no importa si juntos o separados. Lo importante es celebrarlo.

Y los que no se sienten vascos celebran el 12 de octubre la Fiesta de la Hispanidad.

Ojalá con el tiempo el PSE se dé cuenta que debe volver a celebrar lo que celebró cuando estuvo en contra de una dictadura.

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