Juancarlismo y gatopardismo

Domingo 22 de mayo de 2022

El relato oficial dice que entre la muerte de Franco en 1975 y el fallido golpe de Estado de Tejero (23 de febrero de 1981), España sería una Arcadia idílica (de apellido Transición), en la que los líderes de la oposición al régimen de Franco y los reformistas del interior pactaron una agenda para preparar al Estado español para su anhelada entrada en Europa así como garantizar la democracia y el progreso generalizado, todo ello bajo la supervisión del rey Juan Carlos I como valedor de la balbuciente democracia.

Sin embargo, en realidad el Estado español sería un escenario distópico fruto del Tejerazo de 1.981, en el que los líderes políticos confinados en el Congreso fueron “invitados” a aceptar un acuerdo tácito por el que se declaraban intocables el status quo asociado al sistema monárquico (Juancarlismo), al sistema político bipartidista ( implantación de las listas cerradas y de la Ley D´Hont) y a la defensa de la “unidad indisoluble de la nación española”.

El establishment del Estado español estaría formado por las élites financiera-empresarial, política, militar, jerarquía católica, universitaria y más media del Estado español que serían los herederos naturales del legado del General Franco y que habrían fagocitado todas las esferas de decisión (según se desprende de la lectura del libro “Oligarquía financiera y poder político en España” escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet) y que veló para mantener impoluta la honorabilidad del Rey Juan Carlos mediante la “espiral del silencio” de los medios de comunicación de masas del establishment.

Dicha teoría simbolizaría “la fórmula de solapamiento cognitivo que instaura la censura a través de una deliberada y sofocante acumulación de mensajes de un solo signo” , con lo que se produciría un proceso en espiral o bucle de retroalimentación positiva para lograr el encefalograma plano de la conciencia crítica de la sociedad actual, con lo que el periodista se habría convertido en mera correa de transmisión de los postulados del establishment cuyo penúltimo episodio sería la cruzada mediática para preparar el regreso del Rey Emérito.

Igualmente, se estaría trabajando entre bambalinas para presionar a Feijóo y convencerlo “en aras del interés general de España” de la necesidad imperiosa de un Gobierno de Salvación Nacional PSOE-PP tras las Elecciones del 2023, acuerdo que contaría con las bendiciones del establishment financiero y tendría como objetivo último el retorno del Bipartidismo PSOE-PP y la adopción de recortes siguiendo los dictados de la Troika europea para evitar el rescate.

Dichas medidas se traducirán en una dramática reducción de los subsidios sociales que afectarán a la duración y cuantía de las prestaciones de desempleo así como a las pensiones y sueldos de funcionarios al tiempo que escenificará la metamorfosis del Régimen del 78 mediante una reforma edulcorada de la actual Constitución vigente para implementar un Estado monárquico, bonapartista y eurocéntrico, siguiendo la máxima del gatopardismo (“Cambiar todo para que nada cambie”).

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

5 comentarios en «Juancarlismo y gatopardismo»

  1. Publicaba la prensa hace unos días que OSAKIDETZA había administrado a un niño el medicamento más caro que existe, valorado en dos millones de Euros. Bien hecho.
    El botarate de Sangenjo no ha puesto ni un Euro pues defraudaba a Hacienda y ahora tiene su domicilio fiscal en Abu Dabi. Gentuza.

  2. CAUSTICO, caro o barato, para eso está un sistema de salud.

    El de Sanxenxo no se si habrá puesto un euro, Amancio Ortega pone unos cuantos, pero tal vez para limpiar su negra alma tras las ganancias que consigue con la explotación laboral, en la que se incluye a niños, y para limpiar algo de lo que también defrauda.

    Nadie da duros por pesetas.

  3. ¿Quién ha legitimado durante todo este tiempo a estos personajes? No he visto a ninguno que le negara el saludo cuando iba a ocupar su carguito en Madrid.

  4. Ni más ni menos que 300 personas se juntaron en Madrid para protestar contra la monarquía. Como para que el emérito tiemble y el preparao sienta su corona en peligro. Lo que se reirán, no de los 300 sino del resto de los súbditos.

  5. No solo no negar el saludo, bailar el aurresku cuando llega por estos lares, y con su heredero, lo mismo.

    ¿nacionalismo vasco?, independientemente de si roban o mangan, no se ve, no se siente, no están, solo se ve una cuadrilla de lacayos pesebreros haciendo la ola.

    Kasuen sotx, mucho PNV, mucho Bildu, y mucha gaita, que pena que la guillotina se oxide.

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