RECUPERANDO A MENCHU GAL

Miércoles 13 de mayo de 2026

Joxe Joan Gonzalez de Txabarri, en sus tiempos de diputado del Grupo Vasco en el Congreso, un día se fue al Reina Sofía. Viendo cuadros, una señora se puso a su lado, ”Buenas tardes, Sr. Txabarri. ¿Sabe quién soy?”. En ese momento a Joxe Joan se le encendió la bombilla y le contestó. ”Si, Menchu Gal, la pintora de Irun”.

Desde aquel momento se estableció una relación personal de conocimiento y ayuda a su obra de tal forma que fallecida la gran pintora en la actualidad es el Secretario General de la Fundación Menchu Gal y como es persona erudita ha  trabajado con varios profesionales para editar el “Catálogo Razonado” cuyo Tomo I, está dedicado a los Paisajes pintados por ella. Es un librote muy bien editado de 485 páginas y tres kilos de peso.

Txabarri que, siendo Diputado General, le concedió a Menchu Gal en 2005  la Medalla de Oro de la Diputación de Gipuzkoa, me invitó a la presentación ayer martes en el Museo de Bellas  Artes. En la mesa Edorta Kortadi y María Condor Orduña, Miguel Zugaza director del Museo y Ernesto Gutiérrez  presidente de la Fundación Menchu Gal. Y los abertzales Karmelo Arren y Simón Iturrioz, recordando viejos tiempos.

“Catálogos razonados” solo lo tienen Jorge Oteiza y Eduardo Chillida. Es pues la primera mujer en tener catalogada su obra gracias a la Fundación que lleva  su nombre y al trabajo de hormiga de María y Jana Cóndor, Edorta Kortadi y el presidente Ernesto Gutiérrez que es una máquina. Desde 2005 llevan trabajando en el citado catálogo. Nada menos que 21 años.

Joxe Juan, abrió la presentación en la foto de pie y hablando de la ética y estética de la pintora, habiendo sido la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Pintura en 1959 y de cómo Menchu escribía pintando y Zugaza recordó que la pintora por haber nacido en Irún era una artista fronteriza, y no solo por su lugar de nacimiento, sino por pertenecer a una generación que se vio obligada a desdoblar su vida y trayectoria artística en la frontera de dos momentos tan radicalmente diferentes como fueron el antes y el después de una guerra tan cruel.

Zugaza anunció que en octubre, en la reinauguración del Museo con las obras diseñadas por Norman Foster, Menchu Gal será una de las artistas cuya obra aparecerá exhibida en esa primera gran exposición.

Terminada la presentación Zugaza nos enseñó el cuadro de un empresario inglés que de vuelta a Inglaterra tenía nostalgia por el Botxo y encargo un magnífico cuadro del Bilbao de hace trescientos años con sus iglesias, conventos y casonas. El hombre quería recordar la Villa y el cuadro es magnífico. Vimos la exposición de Iberdrola y la pared donde en su día se pensó colgar el Gernika a su vuelta de nueva York.

Una mañana muy interesante inmersos en el mundo de la cultura con mayúsculas.

¿Quién fue Menchu Gal?.

Nacida en una familia acomodada y culta, con siete años recibió clases de dibujo del pintor Gaspar Montes Iturrioz. Con 13 años fue seleccionada para la IX Exposición de artistas noveles Gipuzkoanos, que se celebró en el Casino del Kursaal de San Sebastián. En 1932 viajó a París y se matriculó en la academia del pintor Amédée Ozenfant. En 1934 llegó a Madrid e ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando donde impartían clases Arteta y Vázquez Díaz. Recibió clases particulares de Marisa Roësset Velasco y residió en la Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu.

El estallido de la guerra civil obligó a Menchu Gal y su familia a refugiarse en Iparralde.

En 1949 regresó a Madrid donde Gutiérrez Solana la puso en contacto con Benjamín Palencia, Francisco San José, Rafaél Zabaleta y Juan Manuel Díaz Caneja.. Benjamín Palencia fue uno de sus mejores maestros en la pintura y un buen referente. Entrando en el círculo de paisajistas de la segunda Escuela de Vallecas, germen de la Joven escuela madrileña, bautizada así en 1946.

En la última etapa de su vida impulsó el apoyo a las jóvenes generaciones de pintores vascos, así como la recuperación de la figura de su primer maestro, Montes Iturrioz (1901-1998), muda referencia del fenómeno conocido como escuela del Bidasoa.

Sus setenta y siete años de intensa vida pictórica anotan setenta exposiciones individuales y 232 colectivas. Falleció en San Sebastián el 12 de marzo de 2008 a los 89 años de edad. En enero de 2010 se inauguró la Sala Menchu Gal en el edificio del Hospital Sancho de Urdanibia de Irún donde se expone la obra adquirida por ese ayuntamiento en 2007.

APELACION A LA SANIDAD VASCA. ¿POR QUÉ GOMEZ  ULLA Y RAMÓN Y CAJAL Y NO ESPINOSA?

Martes 12 de mayo de 2026

Estos días, a cuenta del hantavirus aparecido en el crucero “Hondius”  se ha vuelto a hablar del Hospital Gómez Ulla donde han llevado a los españoles para su observación. El Hospital Gómez Ulla es un centro hospitalario público, dependiente del Ministerio de Defensa, situado en Carabanchel y lleva el nombre de un destacado médico y cirujano español, pionero en la organización de la sanidad en campaña.

El hospital Ramón y Cajal está en el barrio madrileño de Fuencarral y lleva el nombre del médico especializado en histología y anatomía patológica, Ramón y Cajal, que fue senador y compartió el premio Nobel.

El Gregorio Marañón es un hospital madrileño en el distrito de El Retiro y lleva el nombre  de Gregorio Marañón médico, científico, escritor  y catedrático.

El Hospital la Paz  se encuentra en el distrito de Fuencarral y es un hospital de referencia de la Comunidad de Madrid.

Hago esta consideración pues nadie les llama a estos hospitales por el nombre del barrio o de la ciudad. No son conocidos estos centros como el Fuencarral, el Retiro, el Carabanchel ni el Chamberí. Lógico.

¿Y por qué en Euzkadi al hospital Alfredo Espinosa se le llama Urduliz?.

Pues porque se hace grave dejación del homenaje que se le hizo al republicano Consejero de Sanidad, el médico Alfredo Espinosa que tras ser traicionado por el aviador Yanguas cuando volvía de Iparralde de gestiones para evacuar niños en mayo de 1937, fue traicionado aterrizando el piloto en la playa de Zarautz, capturado y fusilado. Su despedida la leyó el Lehendakari Agirre en el Congreso Mundial Vasco de 1956 y el Lehendakari Ibarretxe en Gernika  ya que se trata de todo un testamento de humanidad y democracia.

Y sin embargo nadie respeta el nombre del Hospital Espinosa y todos los llaman Urduliz fundamentalmente porque en áreas de Osakidetza no hay el menor respeto por la historia de este pueblo.

No digo que no haya gentes que lo llamen el Hospital Espinosa, pero son los menos. Sinceramente, me parece una vergüenza y un grave menosprecio a su nombre y a su historia y sobre todo a su humanitaria  entrega.

40 AÑOS DE LA DIVISIÓN DEL PNV.

Lunes 11 de mayo de 2026

La fotografía es de 1982.Sacada en un garaje de Deusto por la agencia Danis. Arzalluz y Garaikoetxea posaban como refuerzo para las candidaturas de las elecciones legislativas de los cuatro territorios. Ganó Felipe González y el PNV tuvo un Grupo Vasco de siete diputados.

La foto es buena y refleja bien aquel momento, por lo que he  querido poner la foto de aquel tiempo de mucha fuerza partidista porque proyectaban una imagen  de unidad que se rompió cuatro años después.

Y reproduzco el comentario de Carlos Marcos al libro que acaba de editar Iñaki Agirregomoskorta sobre la escisión del PNV, con análisis de uno y otro lado de la trinchera. Porque fue una guerra de trincheras sin una banderita blanca encontrando la paz. El libro se puede adquirir en Elkar.

Dice asi Carlos Marcos:

«Después de publicar aquel primer libro, que hoy merece una relectura, Agirregomoskorta ha conseguido, ahora sí, que algunas voces destacadas ‘de ambas partes’ respondan públicamente a sus preguntas»

La casualidad, siempre maldita e impertinente, ha querido que la muerte de Carlos Garaikoetxea, primer lehendakari tras la dictadura franquista, haya coincidido con la publicación del libro La escisión del PNV y el origen de EA: los protagonistas opinan, de Iñaki Agirregomoskorta.

Se trata de la continuación del libro homónimo (2023), donde su autor tiraba de hemeroteca para dar cuenta de aquellos hechos, de gran relevancia en la historia política de este país, de forma casi quirúrgica, una vez comprobado que, 40 años después el tema “seguía escociendo” y los principales protagonistas a los que se dirigió “rehusaron dar su versión de los hechos”. Después de publicar aquel primer libro, que hoy merece una relectura, Agirregomoskorta ha conseguido, ahora sí, que algunas voces destacadas “de ambas partes” (otras se han quedado en el tintero) respondan públicamente a sus preguntas.

Son las de Xabier Albistur, Inmaculada Boneta, Juan Mari Juaristi, Ramón Martínez de Murgia, Josu Sánchez, Roman Sudupe, Koldo Amezketa, Carlos Octavio, Joxan Rekondo y Ramón de la Sota, además de las de Iñaki Anasagasti, Josu Ortuondo, Josu Bergara, José Alberto Pradera, Joxe Joan Gonzalez de Txabarri y Alex Zapirain, que ponen el epílogo al libro en forma de mesa redonda. 

Interesante lectura de unos hechos que la actualidad ha traído de vuelta.