El hijo de Companys

Martes 15 de octubre de 2019

Se está hablando y hablará hasta la saciedad de la sentencia del Procés y, como no puedo aportar nada nuevo, salvo mi rechazo a toda ella, saco a colación este trabajo que he visto este 15 de octubre en La Vanguardia y que me ha llamado la atención y por supuesto interesado.

Comencé mi vida política en un acto en homenaje a Lluis Companys en el Centre Catalá de Caracas un 15 de octubre siendo presidente de Euzko Gaztedi del Centro Vasco de Caracas y por eso tuve interés en la persona del president fusilado.

En un libro que publicamos introduje un trabajo en el que se hablaba de las relaciones de Companys y Aguirre, y de cómo se le ayudó a su viuda, tras el fusilamiento del líder catalán. El fascio no se andaba con chiquitas y como se ve las relaciones entre Catalunya y la España carpetovetónica se arreglaban fusilando al disidente y al vencido. Por eso con semejante historia por detrás, llama la atención la virulencia de una sentencia que no hay por dónde cogerla.

Es histórica la foto de Aguirre y Companys saliendo para el exilio juntos ya que el Lehendakari se había comprometido a estar con él en el caso de que tuviera que hacerlo en reconocimiento de la acogida que le había dado a él y a su gobierno la Generalitá.

Hoy en La Vanguardia Marius Serra habla del hijo de Companys cuya historia yo no sabía. La reproduzco para enmarcar en algo el actual contexto en el que vivimos. Su título es MEMORIA COMPROMETIDA

“Un buen jurado para los premios Gollut hubiera sido Lluís Companys. Hoy es 15 de octubre y, como cada año, algunos catalanes que nunca conseguimos sentirnos representados por ninguno de los sucesivos gobiernos de España recordamos el presidente Companys. Los hay que lo hacen públicamente y otros de una manera más íntima. Yo hoy quiero recordar a Lluís Companys i Micó, conocido por la familia como en Lluïset, uno de los dos hijos que el presidente tuvo de su primer matrimonio con Mercè Micó.

Cuando Lluïset estudiaba la carrera de Derecho se le detectó un tipo de esquizofrenia progresiva muy grave que le provocaba episodios agresivos combinados con períodos depresivos. Le tuvieron que ingresar en enero de 1936 en el Instituto Pere Mata, de Reus, y el estallido de la guerra provocó un periplo lleno de incertidumbres. Lluïset vivió en sanatorios suizos, belgas y franceses. Desde septiembre de 1938 estaba en la clínica neuropsiquiátrica L’Abbaye, en las cercanías de París, pero la invasión alemana le obligó a cambiar de aires. Durante el traslado hacia el sur, un bombardeo hizo que se perdiese, indocumentado, hasta el punto que lo tomaron por un desertor y al final acabó ingresado en un sanatorio cerca de Limoges.

El president estaba entonces en la Bretaña, confinado por las autoridades francesas, y una de las razones principales para no huir de los alemanes fue intentar localizar a su hijo, a quien ya no volvería a ver. Como es sabido, el 13 de agosto de 1940 la policía militar alemana, con agentes franquistas incrustados, lo detuvo y tal día como hoy lo fusilaron en el castillo de Montjuïc. Carme Ballester, la segunda esposa del president, localizó a Lluïset a base de anuncios en los periódicos y se lo llevó a París, donde moriría en 1956 a los 45 años. Hace tiempo que Lluís Companys y Micó descansa en Montjuïc, cerca de su padre y de Carme Ballester”.

Llama la atención

Lunes 14 de octubre de 2019

Ponga usted todos los adjetivos calificativos ante la sentencia contra los presos catalanes juzgados en Madrid. Pero no voy a abundar en lo obvio y en cargar las tintas en esos adjetivos de rechazo a la sentencia que todo demócrata ha proferido y debe proferir frente a semejante injusticia.

Pongo más bien algunos comentarios que me llaman y han llamado la atención.

-Resulta que era un Golpe de Estado. Y con esa matraca nos han aplastado en millones de tertulias. Pues va el Supremo y dice que no fue un Golpe de Estado. ¿Ah sí Pues dígaselo usted al Ministerio Fiscal.

-Nos dijeron que había habido violencia. La policía y la guardia civil dijeron que ellos actuaron con agua bendita, no con cachiporras y resulta que ahora la violencia de los nacionalistas no era instrumental.

-En Altsasu nos dijeron que la paliza había sido un acto de terrorismo. Luego han sentenciado que no era terrorismo. Justicia proporcionada.

-Pedro Sánchez ha demostrado que lo suyo solo es cálculo de poder. Detrás no hay ideología, solo poder y poder y elecciones. Y ni una palabrita sobre cómo resolver el problema de fondo.

-Las declaraciones de Rivera, son de vomitar. No se acerca al problema de fondo. Solo quiere que no haya indultos.

-Casado va más allá y repite lo que decía Aznar con Ibarretxe, que hay que impedir los indultos y penalizar la sedición y que hay que cambiar el Código Penal. Escucharles hablar me produce una repulsión infinita.

-Pablo Iglesias, muy pastelero.

-Felipe el Sexto debería recibir a Torra que le ha pedido una reunión. Estoy seguro no se la dará. No sé para qué sirve esta monarquía. Por lo menos la británica te hace escenas de opereta vistosas en el Parlamento, como la de hoy en Westminster. Este caballero ni eso. Un rey castellano parcial y punto.

-Es gravísima la filtración de la sentencia y es gravísimo que el juez Marchena se moleste ante ello. Él es el presidente. ¿Ha abierto alguna investigación?. Él sabe mejor que nadie quien ha sido el bocazas. Y, si no, mal andamos. Ese Supremo tiene más agujeros que un queso de gruyere.

-Confío en que el nacionalismo catalán no caiga en seguir los cantos de sirena de la violencia.

-Finalmente. ¿Qué hubiera pasado si Puigdemont, Junqueras y Rufián le hubieran hecho caso al Lehendakari Urkullu, cuando les propuso disolver el Parlamento Catalán y convocar elecciones?.

Ahí queda eso.

¿Qué opinará Ramón Jauregi tras negarse a sacar la momia en su día?

Domingo 13 de octubre de 2019

Este domingo ha estado en Irun, en un acto del PSE, la ministra de justicia Dolores Delgado, la Notaria Mayor del Reino que estará presente cuando saquen el ataúd del dictador de su tumba en el Valle, puesto ahí por decisión del rey Juan Carlos. Las cosas, como son.

La ministra se ha puesto las medallas socialistas diciendo que han sido ellos los que 44 años después de la muerte de Franco han tenido la valentía suficiente para sacarlo de su nicho en versión telenovela por capítulos familiares incluidos, un abad reaccionario y un Tejero gritando ¡¡¡Arriba España!!!. Valle Inclán no vive para haber escrito un capítulo más del esperpento hispano.

La ministra no ha querido recordar a Felipe González que en 1982 lo pudo haber hecho pues la derecha estaba muy golpeada por el 23F, ni tampoco al chisgarabís de Rodríguez Zapatero que se atrevió a sacar las tropas de Irak en 2004 pero se asustó como un Bambi ante la momia del dictador. Y añado yo a este trío a Ramón Jauregui que va por la vida de hombre de estado y no se enteró que existía el Gal cuando fue Delegado del Gobierno en Gasteiz y no quiso sacar el cajón blindado del general embalsamado, cuando fue ministro de la presidencia con Zapatero.

Como ustedes saben hay una ley de Memoria Histórica, pésimamente cumplida, y en casi todos los puntos todos los partidos estaban de acuerdo en aplicarlos el último año de gobierno de Rodríguez Zapatero, menos el PP en la iniciativa que había que tomar en relación con los restos de Franco. Entre el PSOE y los partidos de la oposición todos estábamos de acuerdo que era de justicia histórica sacarlo del Valle, con permiso o sin él. Cobertura política y parlamentaria la tenía de sobra.

¿Y qué pasó?.

Lo que ocurre siempre con este pusilánime personaje llamado Ramón Jauregui que vuelvo a repetir tiene el tupé de dar consejos a los demás sobre el funcionamiento a todas horas sin fijarse en techo de cristal. Nos dijo que eso no se podía hacer sin el concurso del PP. Aquella debilidad era tan manifiesta que le dijimos que eso nunca sería posible y que actuase sin el concurso de los herederos de una dictadura, que entre otros muchos había fusilado y encarcelado a miles de socialistas y de otros partidos y, que tenía respaldo suficiente.

No lo hizo. Se arrugó.

Su mal entendido sentido de estado que consiste en darle a la derecha cavernaria la consecución de logros incompatibles con la democracia como era aquello, se vio impedido por ese pacto de hierro entre el PSOE y el PP que para Jauregui es la verdadera España. El PP se iba a molestar.

Le importaron un comino a Jauregui los familiares de los enterrados allí sin permiso y le importó un pito que siguiera descansando en paz un tirano, a sesenta kilómetros de Madrid, un tipo sanguinario que seguía recibiendo el enaltecimiento obligado de los suyos.

Ramón Jauregui es responsable de que lo que va a suceder los próximos días no se hubiera hecho hace ocho años.

Repito. Ramón Jauregui. El mismo que va a seguir dándonos lecciones de funcionamiento democrático.