Lo que escribió el fallecido Gerardo Bujanda sobre Ajuriaguerra

Jueves 5 de septiembre de 2019

Todos cuantos le conocimos bien, sabíamos su capacidad para dormir profundamente en cualquier circunstancia y situación. Las casas que tantas veces le albergaron, en Pamplona, Aldapeta, el Antiguo y otros lugares, pueden dar fe de ello. Por esta razón, al recibirme el jueves 24 de Agosto de 1978 y decirme nada más entrar: «Gerardo, es la primera noche en mi vida que no he podido dormir». Comprendí que en el paseo que dimos el día anterior, sus pies cansados habían trazado sobre el duro terreno de Iratxe la huella de su última andadura. Cerca de dos horas duró la conversación que él no quería cortar, pese a la fatiga que le amenazaba.

Había oído hablar de Juan, de sus nombres clandestinos Otxoa, Txiki, Otxandiano, Delfus, Txikena, Axpe y no le conocí hasta 1947, poco después de mi aventura guerrera acabada y de mi retorno a Donosti. Desde entonces, salvo las inevitables ausencias y viajes como medidas de seguridad y gestiones, la relación entró en una fase que, para aquellos tiempos era regular. Después fue casi constante. Juan era un hombre que vivía siempre con la convicción plena, sin evasiones, sin disculpas, sin melancólicos resentimientos. Era un hombre que amaba al tiempo que día a día le tocó vivir. Sabía muy bien que la clandestinidad creaba un clima morboso y de peligro para la formación de quien en ella nos movíamos y estaba en pugna con las ideas, gestos y actitudes comunes en nuestra juventud de entonces, porque miraba únicamente a la libertad de Euzkadi. Fue el año 1951 en que hubo una huelga que ocasionó bajas y varios exilios, cuando me dijo «Atrévete a pensar y obrar, no en contra, sino por encima y por delante de lo que hasta ahora has visto». Y esta frase no se me ha olvidado. Me hablaba de Europa, de la Europa que venía y que acogería a Euzkadi en un futuro para el que debíamos prepararnos. Me hablaba de la democracia que acabaría imponiéndose, de la propaganda, de la formación de grupos que había que aleccionar, no en forma dogmática con cuatro ideas de larga duración, si no que precisábamos hombres con imaginación no imitadores, hombres provistos de ideas propias, decididos, arriesgados, sin pretensión de élite.

Tenía casi obsesión por mantener comunicación con los exiliados, más concretamente con los de Venezuela, y cuando comenzó Radio Euzkadi a la que concedía gran importancia, sus esfuerzos fueron muy grandes para dotar de noticias a la emisora.

Pasaban los años, y como las situaciones eran variables, también cambiaba el tema y el tono de las discusiones. Decían que era duro, difícil, exigente para con él y con los demás, y ahora recuerdo, que muchas de las cosas que yo le decía, podían ser tomadas como impertinencia, pero las aguantaba con cortesía, sin rechistar. Jamás su autoridad redujo a nadie, siempre respetó la dignidad, la libertad y la originalidad de los demás y su claro mandato inculcaba los motivos suficientes para obedecer espontáneamente, establecer nuevos conceptos y también para protestar y llegar a acuerdos. Espero que nadie me critique por irrespetuoso, si en esta corta semblanza de lo que para mi fue Juan, señalo su gran sentido del humor, su oportunidad para colocar el chiste y la anécdota en el preciso momento en el que el miedo, el desaliento, la impaciencia, o la rabia se apoderaban de nosotros. Creo que se tomaba las cosas con humor, porque el humor significa paciencia y también sentido del tiempo y de la relatividad de que todo llega. No le oí criticar a nadie, comprendía las posturas de todos. Ya sé, que quienes sin conocerle a fondo lo han criticado hasta cerca de su muerte, escribirán crónicas sobre él, mucho más acertadas que las mías, pero difícilmente lo harán con más amor, con más lealtad y más sentimiento. Aquel jueves 24 me despidió: «Agur bijar etorri, bijerarte». Y fui, al día siguiente. Hacía menos de una hora que su alma de titán había volado, pero volveré para vivir con él ese gran día. Solamente pido un sitio a su lado.

Nota: Juan fue el artífice del llamado Pacto de Santoña, roto por los italianos el 25 Agosto de 1937, aquel día prisionero de los italianos cumplí 18 años, otro 25 de Agosto, ¿coincidencia?, muere en Iratxe Juan de Ajuriaguerra, cumplo 59. Ninguna fecha se me olvidará”.

Con esta semblanza que Gerardo Bujanda escribió de Juan Ajuriaguerra cuando éste falleció en 1978, podemos decir que estaba asimismo escribiendo la suya y describiendo el inmenso trabajo que hicieron.

Con el hijo de Pedro de Basaldua

Miércoles 4 de septiembre de 2019

Se acaba de jubilar en Buenos Aires Ricardo Xavier Basaldua, doctor en Ciencias Jurídicas, Profesor de Derecho Aduanero y Comercio Exterior y Miembro Fundador de la Academia Internacional de Derecho Aduanero. Pero no ha venido a Euzkadi a hablarnos de derecho aduanero, del que es una autoridad, sino a saludar a su familia (ayer tuvieron una comida en Bilbao de 19 primos con una tía que les vive) y a saludar al Gobierno Vasco ya que su aita lo fue todo durante más de cincuenta años, primeramente como secretario personal del Gobernador Civil de Vizcaya, Juan Echeverria Novoa y posteriormente del Lehendakari Aguirre del que en el exilio fue su Delegado en Argentina tras los trabajos de Aldasoro y Basterretxea.

Hoy, con Josu Erkoreka, hemos comido con él y con su prima Ana, una mujer activa y entregada que hizo de secretaria de Pedro de Basaldua cuando éste volvió del exilio en 1977 para la Asamblea de Iruña y pronunció aquella frase redonda de “vosotros habéis sido los exiliados en vuestra propia tierra”.

Hemos recordado como le incluimos en la lista para las elecciones del Congreso en junio de 1977, teniéndole que retirar de la misma pues no tenía nacionalidad española pero se pasó tres meses dando mítines pueblo a pueblo. En aquella época eran pocos los mitineros con fuste y él los bordaba. Alto, flaco, teatral, gesticulando, impostando la voz, haciendo pausas, poniendo ejemplos, todo el mundo quería escucharle al colaborador director del Lehendakari Aguirre y él, como he dicho, bordaba sus intervenciones. No hubo pueblo donde no le llevamos. Y se entregó como queriendo recuperar aquellos tres meses el tiempo perdido.

Cuando volvió a la Argentina, Juan Ajuriaguerra quiso hacerle una despedida y se la hicimos con una cena en el Víctor. Publicamos en Euzkadi una fotografía entre aquellos dos gigantes. Ajuriaguerra le dedicó esta frase en el libro de Jemein:

“Viniste de América y encontraste un Nuevo Mundo, una nueva Euzkadi vibrante y un partido semiorganizado, pero fuerte. Esperemos que cuando vuelvas de nuevo y que sea pronto, encuentres la misma vibrante Euzkadi y un Partido organizado y más fuerte aún. Un abrazo de todos”.

Efectivamente volvió en 1982 al Congreso Mundial Vasco. Teníamos ya un nuevo estatuto de Autonomía, Leizaola había vuelto del exilio, el Gobierno Vasco tenía su sede en Gasteiz y el Lehendakari estaba en Ajuria Enea. La historia se había puesto a cabalgar.

Su hijo Ricardo nos ha contado la entrega de su padre a su representación y al trabajo de ayudar a los vascos. El nació en la frontera suiza tras la entrada de los alemanes en Paris. Tenía solo un año cuando tuvieron que salir pitando tras el inicio de la II Guerra Mundial y llegan a México donde Basaldua quería quedarse pero en Buenos Aires su mujer, francesa, tenía un abuelo alemán dueño de una fábrica de cerveza y allí se instalaron. Ricardo tuvo una hermana que falleció en Argentina con 57 años.

Hemos hablado también de las estrecheces que pasó la familia a cuenta de la entrega de su padre a la causa y de su trabajo editando la publicación Euzko Deya y yendo cada fin de semana de conferencia en conferencia, de acto en acto, por esa inmensa Argentina donde Ricardo le acompañó en algunas oportunidades.

Hoy Ricardo es una referencia independiente y una autoridad en derecho aduanero con el que, asimismo, hemos hablado de la situación Argentina con unas elecciones en ciernes. Nos ha comentado lo que es el peronismo con una anécdota que se le atribuye a Perón. Al parecer el chófer de Perón le preguntó:

-General, ¿hacia dónde vamos?.

-Gire a la derecha pero vete a la izquierda, parece que le contestó.

Buena imagen de un movimiento populista difícil de encasillar.

Hace dos años editamos el libro de la memoria de Basaldua tras el levantamiento militar del 18 de julio de 1936 y antes de la llegada del Gobierno Vasco. Lo editó el IVAP siendo Consejero Erkoreka. Ricardo no tenía ejemplares y nos ha comentado lo interesante que sería presentar ese libro en Buenos Aires.

Y en eso hemos quedado.

Ricardo Basaldúa es Memoria viva de la reciente historia vasca.

Todo un honor haber estado con él.

Gara vuelve a equivocarse

Martes 3 de septiembre de 2019

Gara, el Granma vasco, ha vuelto a equivocarse este martes. Con auténtica fruición publicaba de forma destacada una información que nada tenía que ver con la realidad. Lo escribía con gran despliegue y casi como si fuera un anuncio movilizador para que la IA acudiera ante Sabin Etxea con esta falsa información: Los pensionistas harán oir su voz cuando Sánchez acuda a Sabin Etxea.

Pues no, señores.

En primer lugar nótese el tono del titular como si el colectivo de pensionistas estuviera conformado totalmente con militantes de Bildu y de la ELA antisistema. ¡Señores. Vayan a montar el número ante Sabin Etxea!. Resumen de ese titular en román paladino.

No sabe Gara que ni Arzalluz se fotografió en Sabin Etxea con Aznar como éste quería, ni Ortuzar lo hará con Sánchez, como éste también quería.

Pero lo lamentable de este periódico tan manipulador de la realidad es que trata de dirigir al colectivo de pensionistas, contra el PNV, olvidando que este grupo de gentes de bien nació como un movimiento sin sigla, aunque en la actualidad haya sido captado y abducido por la Izquierda Abertzale. No hay más que escuchar sus consignas y ver sus puños en alto.

Analicemos.

De hecho se manifiestan ante el ayuntamiento de Bilbao todos los lunes, como si el PNV y Aburto tuvieran alguna responsabilidad con el pago de las pensiones. Y, curiosamente ni reivindican esta transferencia ni les preocupa nada que vascos, tan vascos como ellos, el régimen de Maduro no les paga sus pensiones desde hace tres años. Y eso que han cotizado toda una vida y viven ahora miserablemente en Euzkadi.

Desde luego, de solidaridad, los organizadores andan bastante escasos.

Quiero recordar que solo el PNV abordó políticamente el tema de las pensiones cuando pudo hacerlo con Rajoy, antes de aprobar sus presupuestos. Puso condiciones y una de ellas fue el aumento de las pensiones ajustándolo a la subida del IPC, abordar las pensiones de miseria de las viudas, subir algo, y distanciar algo nefasto como era el factor de sostenibilidad. Es decir. El único partido que ha hecho algo por los pensionistas ha sido el PNV, sin embargo se manifiestan frente a una Institución presidida por persona del PNV pero que nada tiene que ver con las pensiones.

Curioso, ¿verdad?

¿Dónde deberían hacerlo?.

En todo caso ante una sede del gobierno central en la Plaza Pio Baroja o ante la Subdelegación del Gobierno español y del edificio contiguo al Carlton en la Plaza Eliptica, que no Moyúa.

Pero les importa un pimiento. Hay que ir ante Sabin Etxea.

Lo de ellos es tratar de erosionar al PNV por todos los medios.

Afortunadamente la maniobra ante Sabin Etxea les ha salido mal.

A los hechos me remito.