Lunes 5 de febrero de 2018
El 23 de setiembre del año pasado Arkaitz Rodríguez fue elegido secretario general de Sortu en Iruña. En su discurso de cierre en el recinto ferial abogó por abrir en Euzkadi otro frente soberanista como el catalán. Tenía una estelada en el atril y los congregados gritaron, puño en alto “¡¡¡Independetzia!!!”. Y, a grito pelado, les dijo a los suyos. ”Si la izquierda abertzale no hubiera sostenido prácticamente en solitario durante más de cuarenta años la bandera de la ruptura democrática, nada de esto hubiera sido posible”. Lógicamente no tuvo el mal gusto de decir que la Izquierda Abertzale apoyó durante esos cuarenta años robos, asesinatos, secuestros, extorsiones y dolor porque creyó que cuantos más muertos ponía encima de la mesa era mejor para negociar y para eso era necesario socializar el sufrimiento. Entiendo pues que ni lo mentara, pero eso fue lo que ocurrió.
Desde el 2011 dicen que quieren pasar página pero, sin disimulo alguno, buscan que ésta no se lea porque todas estas cosas que ellos obvian salen a flote porque fue demasiado el dolor sembrado y el reguero de sangre derramado y aunque es legítimo cambiar y buscar nuevos horizontes, no lo es tanto dar clases de abertzalismo y moralidad de este tipo a una sociedad que ni es tonta, ni está dispuesta a que la engañen con espejitos y harían mejor en reconocer que si por ellos hubiera sido estaríamos en una autonomía descentralizada sin más competencias que las de cualquier diputación del régimen común.
No fue así porque el PNV negoció muy inteligentemente hace cuarenta años a tope y logró una Disposición Adicional que ahora descubren y dicen que no está tan mal y un Concierto cuyo Cupo no fue votado, hace dos meses, por los dos diputados en Madrid no fuera a ser que se manchara el dedo apretando el botón.
El problema de la IA es que se ha quedado sin banderas. Cuba y Venezuela, son el espejo de un inmenso fracaso y Rusia es una zarismo mafioso como para ondear esas enseñas agujereadas por lo que no saben si son carne o pescado, melón o sandía, naranja o mandarina y tratan de disimularlo todo con discursos grandilocuentes como el de éste pasado domingo en Hernani donde, tras descubrir que existe el Estatuto de Gernika y que es bueno acudir a las Instituciones no ven mal un encaje de lo vasco en un estado confederal para hablar de tu a tu en Madrid y que éste nos respete a los que vivimos arriba de Pancorbo.
Pero como todos ellos llevan un adolescente debajo de su moderna camiseta y para que no se ponga en cuestión que ellos son más independentistas que Sabino Arana nos dicen que en la Ponencia de Autogobierno de la Cámara de Gasteiz van a llevar un lápiz rojo para pintar una línea que será el muro dogmático por el que no van a pasar y que se resume en el reconocimiento al derecho a decidir, con el que estamos de acuerdo, entre otras cosas porque lo puso en circulación Don Sabino, pero sin llevar lápiz rojo alguno que excluya a media sociedad. Se trata de negociar, no de imponer.
Resulta que algo instrumental lo convierten en un nuevo Mikeldi al que adorar y para que les sirva de nueva Inquisición y poder condenar de tibio estatutismo a los que no reivindiquen lo mismo. Para la nueva Bildu es abertzale quien aboga por el derecho a decidir, y si no, es un facha y un peligrosos estatutista quien lo niega. Y se quedan tan anchos sabiendo que puestas así las cosas, ni el PP, ni Podemos, ni el PSE que también son vascos y viven aquí van a pasar por el ukase. Pero es lo que buscan. Presentarse como los únicos abertzales aunque sea solos en su rincón. ¡Ya tienen su bandera!. Es lo que buscaban.
¿Dónde queda la negociación?
Hace cuarenta años, cuando se discutió la Constitución española nosotros sabíamos que si íbamos con la reivindicación del derecho de autodeterminación, nuestra propuesta iría directamente al cesto de los papeles, como así le pasó a Ortzi. Y planteamos la estrategia foral de la derogatoria de todas las leyes abolidas y la reintegración foral plena, esa perla que Otegi acaba de descubrir y de la que se ha enamorado. Gracias a eso conseguimos un buen estatuto, todavía sin cumplir, quizás por eso mismo, y la devolución del Concierto Económico mientras ellos aplaudían las salvajadas de ETA.
Se han puesto las botas estos años acusando al PNV de gradualismo y de, en 123 años no conseguir la independencia vasca, como si su experiencia terrorista no les sirviera de nada y sin darse cuenta que la política la siguen haciendo en Madrid los altos funcionarios españoles que no importa su ideología se comportan todos de la misma manera. Si, ya sé que España no tiene un programa atractivo para Catalunya y para Euzkadi pero la IA solo usa la cabeza para darse contra el muro.
Si, ya sé también que ésto no les gusta se les recuerde, pero hay que hacerlo cuando se visten de Sabino Arana, el verdadero despertador de la conciencia nacional vasca, cambiando el nombre de Euzkadi por Euskal Herria y atribuyéndose éxitos que no son suyos. Y lo que digo no es ninguna boutade pues su estrategia consiste en llevar al ánimo de los suyos que el nacionalismo vasco nació en 1960 con ETA y, como Arkaitz Rodríguez dijo, puño en alto que sin ellos, aquí no hubiera habido nada.
Tras la experiencia catalana que al parecer les ha enviado algún mensaje de que no todo el monte es orégano, datos que no saben cómo codificarlos y tras su desorientación militante, cualquier día de estos nos presenta Otegi el libro de Irujo, Cortesao, Pi i Sunyer y Batista i Roca; ”La Comunidad Ibérica de Naciones” como un aporte de Gara al debate nacional. A la hora de vestirse con plumas ajenas, son unos auténticos maestros.
Bienvenidos pues a casa, señores del todo o la nada, del corto plazo y del dogmatismo y sigamos comiendo el elefante a trozos entre todos. Y una confidencia, el éxito del PNV es haber sido fiel a sus valores y principios, frente al derrumbe moral de un sector de la sociedad vasca que se fue por un atajo que solo llevaba al precipicio.
¡Cosas Veredes, querido Sancho!!.

