Padre Ugalde e Hija de exiliados

Miércoles 6 de febrero de 2019

Hay que saber llegar. Por: P. Luis Ugalde S.J.

Como dice la canción mexicana, lo importante no es llegar primero, sino saber llegar. Está claro que si no fuera por la presión norteamericana el régimen ya hubiera detenido al Presidente Guaidó, eliminado la AN y apresado a los diputados. Solo en un par días han matado a decenas por protestar, detenido a un millar, atropellado a menores de edad, perseguido a los comunicadores… Nos guste o no, la fuerza de disuasión de las democracias del mundo, especialmente de USA, es indispensable para frenar el crimen oficial en Venezuela, eliminar la injerencia dominante de Cuba, la presencia delincuencial del ELN y del narcotráfico, o los oscuros negocios y poder de Rusia o de la dictadura turca.

Hay que evitar la amenaza del baño de sangre y urge salir de la realidad del baño de hambre; ambos son baños de muerte y el usurpador está empeñado en perpetuar el régimen que los impone. Es imprescindible la salida del dictador Maduro, con el mínimo de costo posible, hacer la transición a la democracia con rápido cambio socioeconómico y crear las condiciones democráticas para una elección libre y justa. Afortunadamente el Presidente interino Guaidó ha actuado con claridad y valentía y ha conectado de modo increíble con la inmensa mayoría de los venezolanos y de los gobiernos democráticos del mundo. Falta que la FAN se decida a cumplir con su deber constitucional para que la presión exterior no caiga en la indeseable intervención militar y cese el régimen opresor. Mantener el actual modelo y dictadura es respaldar la perpetuación del hambre, la represión y el exilio para millones de venezolanos.

Sumar y multiplicar fuerzas para construir. Es lógica la impaciencia por acortar el sufrimiento y salir cuanto antes de este túnel de la muerte. Pero ahora que ya empezamos a ver la luz en la salida, es indispensable controlar las iras y las ilusiones para llegar a la democracia en condiciones para reconstruir el país en todas sus dimensiones, sumando el máximo de talentos, capacidades y recursos y no fracasar. Pongamos la cabeza en las necesidades constructivas de mañana y tendremos menos peligro de quedar atrapados en el deseo de venganza y de retaliación, o de volver al predominio de los pequeños intereses partidistas que minarían toda reconstrucción. El país se ha levantado y puesto en marcha con la legítima Asamblea Nacional y su Directiva unitaria y se ha desbordado de entusiasmo con su Presidente interino Guaidó; urgen el pronto alivio humanitario, el freno inmediato al disparate económico y elecciones democráticas este año, con todas las condiciones justas. La gente ve en Guaidó un liderazgo fresco y unitario con la mano abierta a la ciudadanía, a los militares y a los adversarios políticos que se unan a la 2 inmediata salida del usurpador. Pero todavía la democracia no está ganada y el régimen está usando su poder de represión criminal.

Saber llegar en condiciones para no fracasar significa llegar con unión de diversos, mucho apoyo internacional y con el país movilizado para construir juntos. El renacer nacional es tarea titánica y exige inteligencia para crear un verdadero clima empresarial, inversión masiva de miles de millones de dólares, trabajo productivo para millones con un salario que no sea de hambre ni sea saqueado por la hiperinflación antes de llegar a casa. El gobierno democrático tendrá que ser de unidad y necesitará un inmenso prestigio moral que solo lo da el ejemplo. Para ello el Presidente electo (y su equipo) no podrá ser persona que resta y que discrimina, sino un gigante humilde que sabe sumar y multiplicar, atraer y cultivar un espíritu de reconciliación nacional. Pudiera ser de partido, pero no partidista, o más bien un “outsider”. Guaidó está dando importantes pasos de transición con ese modo suprapartidista, convocando gente destacada que puede ser de su partido u otro de la oposición, o venido de los que creyeron en el chavismo, pero no cayeron en la delincuencia. Ni linchamientos, ni impunidad.

Por ejemplo el sistema de salud. Asusta pensar lo que significa recuperar todo el sistema público de salud con buena complementación del privado. El actual régimen abandonó en los barrios miles de ambulatorios públicos de atención primaria para remplazarlos de manera sectaria con personal cubano en régimen de servidumbre política, a cambio de miles de millones de dólares para el régimen cubano. El “Barrio adentro” no era mala idea si se hubiera implementado con médicos y enfermeros venezolanos en régimen democrático. Su efecto nefasto es que ahora no tenemos ambulatorios, 70% de los “Barrio adentro” está abandonado y más de 20.000 médicos y trabajadores venezolanos de la salud se vieron obligados a abandonar el país y brindar a otras naciones el fruto de la inversión multimillonaria que hizo Venezuela en su formación.

Desde ahora hay que pensar en un gran programa de salud primaria para los barrios y los campos remotos con médicos, enfermeros y miles de estudiantes de Medicina y otras áreas de la salud, movilizados con campañas de vacunación y atención primaria, que llenen el vacío y lleven a los sectores más necesitados la esperanza y la prueba de que la democracia es vida y no quedan abandonados. Al mismo tiempo es una tarea urgente, titánica y que requiere muchos recursos el rescate de los hospitales, su personal, su dotación y sus medicinas. Un plan bien pensado y ejecutado podría traer de “vuelta a la patria” a miles de los que se fueron, aunque eso no será de inmediato. Algo parecido se diga del rescate de la educación del actual naufragio espantoso, con docentes castigados y con salarios de hambre en todos los niveles. La educación en valores y capacidades tendrá que ser la principal inversión de la nueva Venezuela, de su Estado, sus familias y sus empresas.

Así podríamos seguir enumerando otras instituciones públicas que necesitan nacer de nuevo. Sería realmente trágico que por inmadurez política y fanatismo hubiera dirigentes que inviten a despilfarrar todo el ánimo en la venganza, la retaliación atrapados por su mezquindad partidista. Para renacer y reconstruir hay que saber llegar con los ánimos reconciliados y concentrados en la construcción, dejando que los caminos de la justicia se encarguen de que los crímenes no queden impunes.

Comentarios desde Caracas de una hija de exiliados

Ane Miren Bilbao Corta

Iñaki: Elocuente como siempre. En nuestra familia, nuestros padres llegaron a Venezuela con tres hijos menores. Dos nacidos en Bidart, Francia, en el hospital La Roseraire, una en un barco que los trajo a Venezuela, luego de estar en un campo de concentración en Casa Blanca (África) y atravesando la isla de Cuba. Llegaron a Venezuela al Puerto de La Guaira en el año 1941. Todos los integrantes de la expedición fueron bien recibidos y rehicieron sus vidas honestamente en esta tierra de gracia. Aquí nacimos tres hijos más. Así como trabajaron arduamente pudieron rehacer sus vidas, siempre con la añoranza de su tierra. Unos pudieron regresar otros permanecieron en el país. Los que hemos permanecido en este país por distintas circunstancias, lo hemos valorado siempre. En estos últimos años, como Iñaki Anasagasti no desperdicia un momento para documentarnos con toda esta situación, es que el país se nos ha venido abajo y por tanto requerimos de una ayuda humanitaria negada por estos individuos.

A quien firma como Yboncete, quiero decirte que todas las distintas nacionalidades fueron bien recibidas. (Digo fueron pues yo nací en Venezuela y sigo en ella aunque a veces con ganas de partir). En el barco que vinieron mis padres hubo de todas las nacionalidades a quienes esta tierra abrió sus puertas, tanto como Canarios, Judíos, Vascos, Españoles y otras nacionalidades que desconozco. Hoy, emigran. Esa es la inmensa diferencia.

 

Descubriendo a Guaidó: El hombre de la persistencia

Lunes 4 de febrero de 2019

Por María Antonieta Mendoza de López y Nelson Rivera

Los fundamentos de la persona

A contracorriente de la repetida afirmación, que se ha hecho en los medios de comunicación del mundo, de que un golpe de suerte o un accidente ha colocado a Juan Guaidó Márquez en el núcleo mismo de los acontecimientos de Venezuela, este perfil propone un recorrido para arribar a una conclusión distinta: que el ahora presidente interino, por más de una década, ha trabajado con disciplina admirable para alcanzar el punto donde hoy se encuentra: como el popular protagonista, de solo 35 años, del complejísimo proceso de cambio que vive Venezuela.

Juan Guaidó Márquez proviene de una familia unida por lazos hondos, firmes y duraderos, asentados en la fe católica que profesan. En su sedimento más profundo, la familia como valor, como modelo y como método, tiene en Guaidó Márquez un papel preponderante. El retrato publicado en la portada del diario ABC, el domingo 3 de febrero -Guaidó Márquez inclina su cabeza delante de su madre, quien lo besa en la frente, mientras ella aprieta el rosario que mantiene en su mano derecha- no es el resultado de una estrategia de comunicación política: proviene, metaforiza, la realidad cotidiana de una familia venezolana.

De ese sustrato proviene un elemento clave en su personalidad pública: Guaidó Márquez evita los conflictos. Es una persona que prefiere apaciguar y dialogar. A esta trama familiar se sumó Fabiana Rosales, la esposa de Guaidó, militante de Voluntad Popular, periodista y activista de los derechos humanos. Rosales es una joven de fe, también católica. Tienen una hija, Miranda Eugenia Guaidó Rosales, de dos años.

Uno de los datos esenciales del carácter de Guaidó Márquez es su persistencia: avanza por objetivos. Los alcanza y continúa su camino hacia el siguiente. Es metódico y concentrado. No se distrae. En el anecdotario familiar, ese rasgo de su personalidad reaparece siempre: está dotado para la planificación, el seguimiento de tareas, la superación de las metas. Su esposa, Fabiana Rosales, aporta un punto de vista importante. Guaidó Márquez es ajeno a la conflictividad, entre otras cosas, porque no olvida nunca su norte. Concentra sus empeños en la intención. Tiene en alta estima el modo en que emplea su tiempo.

Un último elemento merece consignarse en este preámbulo: el hecho de que Guaidó Márquez haya vivido, hasta la edad de 15 años, en la urbanización Corapal, en el Estado Vargas. Aledaño a la ciudad de Caracas, el Estado Vargas es una pequeña franja costera, de casi 1 500 kilómetros cuadrados, densamente poblada, donde se ubican el aeropuerto Simón Bolívar -el más importante de Venezuela- y el Puerto de La Guaira, fundamental por su proximidad con la capital y por el volumen de mercancías que ingresan diariamente por sus instalaciones.

Históricamente, el Estado Vargas ha sido una de las regiones urbanas pobres de Venezuela. Entre 1984 y 1999, los años en que Guaidó Márquez vivió en la zona, la pobreza en la región alcanzaba al 65 % de la población. Por su configuración geográfica, quien vive o transite por Vargas debe toparse, en cada momento, con las realidades de la pobreza. Las urbanizaciones de clase media son vecinas de barrios donde la vida transcurre cargada de dificultades

Para una persona observadora y atenta a los asuntos públicos, la cercanía y convivencia con la pobreza en Vargas es inevitable. En el niño que, desde muy temprano, mostró interés por cuanto sucedía a su alrededor, estas realidades no pasaron desapercibidas y marcaron su sensibilidad política. Más aún, fueron un factor que configuró su disposición a lo social, su disposición, sustantiva, de solidaridad hacia quienes le rodean.Su disciplina y sentido de persistencia; su mundo familiar afectivo y axialmente atravesado por la fe católica; su vocación por la convivencia y los acuerdos; su mente concentrada para el cumplimiento de propósitos; y una visión social del espacio público, tales son algunos de los pilares con que el ingeniero Guaidó Márquez afronta el ejercicio de la política: una perspectiva que oscila, en términos ideológicos, entre lo socialdemócrata y cierto progresismo moderado

Biografía

Juan Gerardo Guaidó Márquez nació en La Guaira (Estado Vargas) el 28 de julio de 1983. Es el hijo mayor de la pareja conformada por Norka Márquez (maestra infantil) y Wilmer Guaidó (piloto comercial). Sus dos abuelos fueron militares. Tras el divorcio, ambos padres volvieron a casarse y a tener hijos. Norka Márquez tiene, por su parte, dos hijos varones y vive en Caracas. Wilmer Guaidó vive en Santa Cruz de Tenerife (España): tiene un hijo que vive en Inglaterra y dos hijas que viven con él. Estos núcleos familiares mantienen relaciones recurrentes y afectivas. Se graduó de bachiller en el Instituto Los Corales, pequeña escuela privada en las proximidades de su hogar. Fue un niño y un adolescente sensato y afectuoso. En 1999, lo que se conoce como la Tragedia de Vargas lo puso a prueba. Tanto él como su familia lograron sobrevivir (la Tragedia o Desastre de Vargas es el alud de barro y agua conocido que más víctimas ha causado; ocurrió entre el 15 y el 16 de enero de 1999; aunque hasta ahora ha sido imposible determinar el número de víctimas, se estima que murieron no menos de 10 mil personas, y que otras 40 mil quedaron damnificadas). A los pocos días, un helicóptero rescató a la familia, que debió trasladarse a Caracas durante algún tiempo. Meses después, en julio del 2000, Guaidó Márquez obtuvo el grado que le permitió iniciar sus estudios universitarios. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Católica Andrés Bello -UCAB-, en Caracas, regentada por la Compañía de Jesús. Para hacer esto posible recibió el apoyo económico de uno de sus tíos.

Entre sus actividades de aquellos años destacan su experiencia como deportista y como miembro del Centro de Estudiantes de Ingeniería. En 2007, obtuvo el título de Ingeniero Industrial. A continuación, hizo dos posgrados, ambos en el ámbito de la gerencia pública: uno en el Instituto de Estudios Superiores de Administración -IESA- y otro Washington University correspondiente a la UCAB/George Washington University

La generación del 2007

En 2007, cuando el Gobierno de Hugo Chávez anunció el cierre de Radio Caracas Televisión, se produjo en Venezuela un poderoso movimiento encabezado y conformado por estudiantes universitarios, que salieron a las calles a protestar, a partir del 27 de mayo. Guaidó Márquez se incorporó a esteactivismo, en el que también participaron otros jóvenes que, más adelante, se sumarán al partido político Voluntad Popular, como David Smolansky, Freddy Guevara o Lester Toledo. Guaidó Márquez es uno de los miembros destacados de la “Generación del 2007”. Como muchos de estos jóvenes, no se ha formado como un experto en teorías políticas. Su ejercicio de la política se fundamenta en el hacer diario y concreto, en un estructurado deseo de recuperar un estatuto de libertad para Venezuela.

Entre el 2008 y el 2009 recorrió el territorio venezolano. Leopoldo López organizó y lideró a un grupo que viajó para realizar un programa de diálogo y consultas con la sociedad civil. En esta aleccionadora y exhaustiva actividad, Guaidó Márquez mostró sus enormes capacidades organizativas y una especial facilidad para establecer intercambios, cargados de proximidad y empatía, con personas de distintas edades, actividades, oficios y profesiones, y actitudes políticas.

En 2009, Juan Guaidó formó parte del grupo fundador de Voluntad Popular, como coordinador del Estado Vargas y Responsable Nacional de Organización. Desde este primer momento, Guaidó inicia una trayectoria de crecientes logros. Hizo contribuciones importantes para dotar a Voluntad Popular de métodos y procedimientos. En la calle, participó en protestas, concentraciones y acciones públicas. Guaidó ha sido apaleado por un grupo de diez uniformados, ha recibido una descarga de perdigones, una vez le partieron el brazo y ha participado en una huelga de hambre. Quien revise las hemerotecas, en la sección Protestas en Venezuela, se encontrará con centenares de fotografías donde Guaidó aparece en primera línea. Es, de forma simultánea, un hombre de acción y un organizador partidista.

Se incorporó a la Asamblea Nacional como diputado suplente, por el Estado Vargas, durante el período 2011-2016. Contra encuestas y pronósticos, ganó las elecciones de su circuito y volvió al parlamento como diputado titular, para el período actual, correspondiente a los años 2016-2021. La hoja de su ascenso es notable: vicepresidente de la Comisión de Política Interior (2016); presidente de la Comisión Permanente de Contraloría (2017) -le correspondió liderar la investigación del caso Odebrecht-; jefe de la Fracción Parlamentaria de Voluntad Popular (2017) y jefe de la Fracción Parlamentaria Democrática -la mayoría opositora- (2018). Los diputados del resto de las fracciones opositoras, a pesar de la rivalidad, reconocen en Guaidó a un dirigente trabajador, respetuoso, cordial, amigo del diálogo y del consenso.

El 5 de enero de 2019, Juan Guaidó Márquez asumió la presidencia de la Asamblea Nacional. Luego, el 23 de enero, con fundamento en los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución vigente, Guaidó Márquez asumió las competencias del Poder Ejecutivo, en su condición de presidente de la Asamblea Nacional.

Propósitos y mensajes destacados

En lo esencial, Guaidó Márquez es un hombre de partido. En buena medida, sus intervenciones públicas reflejan el contenido de los lineamientos de Voluntad Popular. Pero, al mismo tiempo, es un hombre que hace

uso de su autonomía, de su modo de estar en el mundo. En las decenas de entrevistas que le han hecho desde el pasado 5 de enero, ha mostrado, además de una clara posición sobre la situación venezolana -que tiene un fundamento partidista-, flexibilidad -cabe decir, comodidad-, para responder a preguntas complejas, inesperadas o dilemáticas. Irradia una sensación: la de estar listo para los próximos desafíos.

Si se analizan los discursos de Guaidó Márquez, así como las largas entrevistas que ha dado a medios venezolanos e internacionales, resulta sorprendente la coherencia de su pensamiento. En el mismo se entrecruzan las posiciones de Voluntad Popular, con el relato de sus propias experiencias. Guaidó Márquez habla de las realidades menudas y acuciantes: del hambre, de las colas, de las muertes por enfermedad y represión, del dolor de los sobrevivientes. No oculta que proviene de una familia humilde, que ha luchado para salir adelante.

El 5 de enero de 2018, en el discurso de toma de posesión de la presidencia de la Asamblea Nacional, expuso con claridad los tres lineamientos generales desu propósito:

  1. Lograr el cese de la usurpación del poder en Venezuela. En otras palabras, el objetivo es el fin, en el plazo más inmediato, del Gobierno y el régimen de Maduro.
  2. Poner en marcha un gobierno de transición. Los primeros nombramientos de embajadores y representantes son significativos, porque ha incluido a personas vinculadas a todos los partidos opositores que tienen representación en la Asamblea Nacional.
  3. Convocar elecciones libres y justas, apenas sea posible, dado que, como requisito sine qua non, hay que designar nuevas autoridades en el Consejo Nacional Electoral.

Estos grandes propósitos, que repite en sus intervenciones, están siempre acompañados de mensajes que son reveladores de su pensamiento:

Las tareas políticas e institucionales para avanzar hacia la transición corresponden a todos y, en ese llamado, ha incluido a los oficialistas que acepten que el régimen ha colapsado. Su mensaje es inclusivo. Ha elogiado la labor de todos los opositores, pero también ha mencionado los errores cometidos, incluso por la propia Asamblea Nacional. El 5 de enero dijo que la Asamblea Nacional debe ser un organismo de articulación de todos los sectores políticos e ideológicos del país. “No se trata de torcerle el brazo a nadie”.

Ha firmado una Ley de Amnistía dirigida a militares y civiles, que beneficiará a aquellos que decidan sumarse al esfuerzo democrático, al tiempo que ha rechazado la oferta de diálogo que hizo Maduro, y la formulada por países como México y Uruguay. Ha denunciado el uso del recurso de diálogo como una trampa gubernamental para ganar tiempo y prolongar la agonía de la sociedad venezolana.

Su más insistente y urgente llamado se refiere a la apertura inmediata de ayuda humanitaria. Es, en este punto específico, donde Guaidó ubica el principal aporte que otros países pueden hacer a Venezuela. Su denuncia del régimen encabezado por Maduro pone foco en el empobrecimiento de las familias venezolanas, en las violaciones a los derechos humanos y en la destrucción del Estado de Derecho, con especial énfasis en la creación ilegal y fraudulenta de la Asamblea Nacional Constituyente. Guaidó Márquez es insistente en denunciar la ilegitimidad del Gobierno y del régimen. Con relación al universo militar ha dicho algo muy importante: que, al ser Maduro ilegítimo, la cadena de mando está rota en su más alto nivel.

Sus intervenciones tienen una característica: el sabor final tiene un carácter constructivo. No se limita a denunciar. Comunica optimismo y la convicción de que es posible lograr los tres propósitos enunciados (fin del régimen, gobierno de transición, elecciones libres).

En síntesis: Guaidó Márquez es, en lo ideológico, un socialdemócrata, con una visión de la política como ejercicio social e inclusivo. Es un hombre firme, que no elude los riesgos -incluso físicos- derivados de su actividad pública. Ha reiterado su llamado a todos los sectores de la sociedad, incluyendo a los empresarios, a sumarse a la transición y la reconstrucción del país. Lo que Guaidó Márquez tiene enfrente a cada minuto es un vasto movimiento de la sociedad venezolana, cada vez más amplio y activo. Ese es el marco en que ha ratificado su llamado al sector militar a incorporarse al cambio y a la construcción de una nueva etapa democrática. Si todo continúa como va, es altamente probable que Juan Guaidó Márquez tenga el privilegio de anunciar elecciones libres en Venezuela para agosto o septiembre de este 2019.

 

La nieta de Triki – En la Plaza Nueva – Desmontando mentiras

Domingo 3 de febrero de 2019

Maialen Azpiritxaga Zubizarreta

Tras mi artículo sobre las Berzas y el telegrama a Trump, su nieta, me escribe ésto.

“Mis aitonas no regresaron a Euzkadi porque Venezuela los recibió con los brazos abiertos para labrar su vida trabajando. Quisieron a mi país como unos venezolanos más, construyeron una familia grande y unida, que hoy está dispersa por el mundo. Yo me encuentro en Barcelona, por ejemplo. No vine a cobrar lo que me pertenece, vine como mis aitonas a buscar futuro porque en Venezuela no lo tenía.

Esta semana me he cansado de comprobar como la izquierda abertzale no sabe ni de lo que habla. Debe ser muy sabroso pensar en “socialismo” comiendo tres veces al día, teniendo sanidad pública y todo al alcance de la mano cuando aún les queda margen para darse un gusto en el bar de la esquina. A más de uno, le ofrecí un intercambio sin euros que cambiar y ganando el salario de un trabajador base en Venezuela para que realmente pudiesen opinar.

Gracias por tu apoyo, y por estar atento de ese país que te vio nacer”.

Saludos, la nieta de Triki”.

En la Plaza Nueva

Estuvimos el sábado bajo los soportales de la Plaza Nueva a las siete de la tarde en un día de viento, lluvia y frío de esos propios del invierno. Ese día la consigna mundial era recordar el acuerdo de la Unión Europea en favor de la democracia en Venezuela y aunque Deia este domingo titulaba en primera que Maduro y Guaidó exhibían su fuerza en la calle y demostraban una fractura social, no era correcto este titular. La diferencia de la calle entre Maduro y Guaidó era que Guaidó llenaba plazas y calles de las capitales de todos los estados de Venezuela, Caracas incluida y Maduro lo hacía solo en Caracas y la tercera parte que Guaidó y, en relación con la fractura social, es evidente, pero por algo Maduro no quiere convocar elecciones pues esa fractura está cuantificada en un 80% para Guaidó y un 20% para Maduro. Fractura sí, pero desproporcionada también.

En los soportales nos concentramos unas doscientas y pico personas en las que también se encontraban cuatro hermanos Bengoa, incluyendo a Rafa Bengoa, ex consejero de Sanidad del Gobierno Vasco y nacido en Caracas. Su aita José Mari Bengoa fue uno de los directores de la Organización Mundial de la Salud y representó a Venezuela en importantes organismos internacionales. Y también, como novedad hay que decir que se presentó una representación de bolivianos con su bandera. Ellos también reclaman democracia en su país. Eran gentes sencillas que protestan por la reiterada mentira de Evo Morales y su lucha contra la pobreza. ”Somos pobres y por eso hemos tenido que salir de allí” comentaban. No había pues ningún petrolero bajo los soportales sino gente muy sencilla y que además hacía una colecta para pagar los gastos de entierro de una joven venezolana, Geraldine Irrezabal, que acabada de fallecer en Bilbao y que deja un chaval de siete años. Esa es la oligarquía de la que habla Maduro y de la conjura internacional.

Desmontando mentiras

1.- Juan Guaidó se “autoproclamó”. FALSO.

Como presidente de la Asamblea Nacional (AN), Guaidó asumió las competencias de presidente encargado de acuerdo a lo establecido en el artículo 233 de la Constitución Nacional.

2.- El 23E se dio un golpe y se creó un estado paralelo. FALSO.

  1. a) el golpe se dio en marzo de 2017, cuando el TSJ arrebató competencias legislativas a la AN.
  2. b) El estado paralelo se instaló en julio 2017, cuando se impuso una “Asamblea Nacional Constituyente” a sangre y fuego.

3.- Maduro ganó elecciones presidenciales en mayo de 2018. FALSO.

Tales “elecciones” no cumplieron con los estándares mínimos. De ahí que + de 50 países alrededor del mundo desconocieron su resultado.

4.- El conflicto venezolano es un conflicto entre derecha e izquierda. FALSO

Este es un conflicto entre democracia y dictadura. La transición liderada por Guaidó incluye a partidos y representantes de todas las tendencias ideológicas y está abierta al chavismo disidente.

5.- El gobierno de transición fue elegido en Washington. FALSO.

El gobierno de transición es resultado de un largo proceso político interno que derivó en una gran alianza cívica nacional contra la dictadura.

6.- EEUU quiere apoderarse del petróleo venezolano. FALSO.

La dependencia petrolera de EEUU está a niveles mínimos históricos, compárese con China. No es por petróleo que EEUU, la UE y el Grupo de Lima apoyan la transición democrática de Venezuela.

7.- Sólo el diálogo puede evitar un baño de sangre. FALSO.

El “diálogo” ha sido utilizado una y otra vez por la dictadura para ganar tiempo mientras la sangre de miles sigue derramándose. Es Maduro quien bloquea la salida pacífica.

8.- Apoyar a Guaidó choca con el principio de autodeterminación. FALSO.

No apoyar la transición liderada por la AN, electa por 14 millones de electores y respaldada en las calles, es traicionar el principio de autodeterminación del pueblo de Venezuela frente a un régimen de facto.

9.- Crisis en Venezuela es resultado de sanciones financieras de EEUU. FALSO.

La catástrofe venezolana antecede el anuncio de sanciones financieras (2017).

Datos de 2016: Inflación 800%, pobreza 82%, pérdida de peso anual per cápita: 9Kgs. Éxodo masivo.

10.- Apoyar a Maduro es resistir al imperialismo. FALSO.

Es seguir entregándole el país al imperialismo ruso y chino. Es seguir dándole el 12% del territorio nacional a mafias de la minería y seguir permitiendo que redes internacionales del narcotráfico operen en Venezuela.