Del Marianismo al Aznarismo. Mintió, atacó y encima se fue contento

Miércoles 19 de septiembre de 2018

El martes José María Aznar compareció en el Congreso para hablar de la financiación de “su partido” el PP. No es cierto que no había vuelto desde que dejó la presidencia en 2004 porque lo había hecho para contar aquellas milongas sobre las armas de destrucción masivas de Sadam Hussein y sobre los atentados del 14M.La verdad es que era evidente su distanciamiento de Rajoy y su equipo, estando ausente de los distintos congresos y campañas electorales. El PP incluso había abandonado Faes como su Fundación de cabecera. Todo esto acabó con el acompañamiento hasta la mesa de la Comisión por Casado y su troupe.

Seguramente el hombre preparó su comparecencia de forma previa y sabiendo lo que le iba a decir cada portavoz y eligió el tono y la chulería adecuada. ”Ataca, para que no te ataquen”, ”la mejor defensa es un buen ataque”. Y en esa onda lo hizo muy bien. Era el Aznar más duro, desagradable y faltón que nadie podía imaginarse, gracias también a la benevolencia de un presidente de Comisión que no le cortaba ni le pedía se ajustara a la cuestión.

Conozco este Aznar. Me machacó en su debate de investidura en el año 2000 con su mayoría absoluta, y le machaqué al año siguiente habiendo aprendido la lección. ”¿A dónde vas?, manzanas traigo”. Fue brutal como lo es el personaje.

En primer lugar hay que decir que esa comisiones no sirven para nada pues a ellas, aunque no está permitido, se va a mentir y no pasa nada. No es el Senado norteamericano que si mientes, te procesan. Aquí no. Aquí puedes decir un millón de veces que el PP nunca tuvo Caja B y aunque tú demuestres que eso es lo que dice la sentencia, al mentiroso no le pasa nada. Sale en volandas, como salió Aznar tras su bronca intervención de profesional de la política.

Ingenuo fue Oscar Matutes, al que vapuleó metiéndole en un jardín que no era el suyo, pero ya sabía que le iba a asociar a ETA y no tuvo reflejos. Ingenuo fue Pablo Iglesias que le quitó el puesto al portavoz de Podemos en esa Comisión para ponerse él, algo que está muy mal hecho, y aunque le dijo verdades del barquero, Aznar le contestó bien con los argumentos de Irán y Venezuela porque son verdad. Y profesional estuvo Legarda, que fue respondido por el golpe bajo de un Aznar al que le soplaron el juicio de los 26 del caso De Miguel, en cuya instrucción no ha aparecido nada vinculado al PNV, pero lo soltó. Es lo que el PNV tiene que agradecer a los imputados en este desgraciado caso.

Aznar de vocación personal, por lo que estudió, no parece que le gustaban ni los animales, ni la música, ni pilotar un avión, ni ser Registrador de la Propiedad, porque sus primeros pasos profesionales fueron la de inspector Fiscal en Logroño, algo pues le gustaban las cuentas, donde conoció a Álvaro La Puerta, que fue el tesorero del partido y con quien al parecer no hablaba de nada de cómo se financiaba el PP. Y nadie le preguntó por este dato tan importante.

¿Un inspector fiscal sin saber nada de cómo se financiaba un partido del que era su presidente?. ¡Vamos hombre!.

La comparecencia sirvió para que el PP vuelva a coger el lenguaje bronco del Aznarismo, el de la derecha de la mayoría absoluta, el bronco lenguaje de la confrontación y la mentira que tan bien le va y que además recordó diciendo que él fue el de la frase aquella de ¡Váyase Sr. González! y no paró hasta conseguirlo.

Lo más agudo lo dijo Rufián enseñándole la foto de su primer gobierno con casi todos los ministros procesados y alguno ya en la cárcel y como recordó el Portavoz del PSOE, parecía el padrino sin gato o el Padrino en la boda del escorial, algo que no le gustó nada le recordaran.

Viéndole a él y recordando el discurso cantinflérico de Rajoy éste parece ahora un honrado centrista en busca de la moderación frente al hooliganismo que se impone en la derecha española y que cada día, ya que estamos en año pre electoral, irá a más.

“Me quieren mucho y me lo he pasado muy bien” es el resumen que hizo Aznar de sus cuatro horas de pugilato. Y es que logró lo que quería, entre otras cosas, porque cada vez está más crédulo que la unidad de España está en peligro y que las mentiras de la transición, tienen fecha de caducidad.

Nos vamos también los demás a divertir. ¿O no?

Menos mal que estuve aforado

Martes 18 de septiembre de 2018

Entiendo que el aforamiento se vea como un privilegio. No puede haber VIPS ante la Justicia que teóricamente y, en palabras de Juan Carlos, es igual para todos, menos para él.

Pero el aforamiento no nació como un privilegio sino como una protección. Solo estaban protegidos los poderosos y aquello se inventó, cuando la democracia iba consolidándose con la posibilidad de que el pueblo soberano pudiera hacer política tras ser elegido, con una cierta protección. Los poderosos ya se ocupan de lo suyo.

Tengo dos experiencias personales.

En plena ofensiva de Aznar y Mayor Oreja contra el nacionalismo en general, sus brunetes mediáticas y sus Foros y Asociaciones de víctimas disparaban verbalmente todos los días y organizaban todo tipo de premios y saraos y todo lo habido y por haber para sacudirnos de lo lindo. El enemigo no era ETA, que también, sino el PNV, Arzalluz e Ibarretxe.

Y, a mí me preguntaron sobre aquella ofensiva y dije que ciertas plataformas y asociaciones de Víctimas estaban financiadas con los fondos reservados del Ministerio del Interior. Publicitadas las mismas varias Asociaciones me presentaron una demanda civil que cayó en un juez determinado quien me atizó una multa de un millón de pesetas. Recurrí al Supremo, este sobreseyó el caso y me devolvieron el millón de pesetas que lo había pagado el PNV.

Esa fue la primera vez.

La segunda fue en un debate en el Senado sobre el Valle de los Caídos. Aquello fue duro y dialécticamente puse el ejemplo del coronel Bogey que tras construir el Puente sobre el río Kwai, él mismo lo destruyó y concluía que quizás había que hacer algo parecido con el Valle de los Caídos.

Fue en 2013. Una Asociación protectora del Valle se querelló contra mí. Llegó al Supremo y éste archivó la causa considerando que eran manifestaciones opinables pero protegidas por la libertad de expresión. ”Las expresiones vertidas por el senador no contienen de por si un contenido vejatorio ni discriminatorio, sino una crítica acerba por entender que tal monumento histórico artístico del Valle de los Caídos rinde homenaje a Franco, sobre cuyos “méritos” discrepan querellante y querellado”, decía el auto del Supremo del que fue ponente un hombre conocido como el magistrado Joaquín Giménez. A partir de esos argumentos el Supremo archivó la querella que me habían puesto por incitación a la violencia.

La pregunta que me hago es si esas dos querellas hubieran acabado en un juez de primera instancia qué me hubiera pasado. Lo que he contado de las dos querellas acabaron en el Supremo y fueron sobreseídas.

Tengo claro que eran opiniones políticas y ésto no tiene nada que ver ni con hechos de corrupción, ni con masters, ni con conducir ebrio, ni con pegar a nadie, que son conductas personales, por lo que yo establecería muy claramente en qué casos puede existir dicho aforamiento.

Y también tengo claro que el PP no lo va a permitir y mucho menos desaforar al Rey y a los miembros de la Casa Real, aunque el gesto haya que hacerlo pues eso si es una justicia a la carta.

Peñazo de entrevista

Lunes 17 de septiembre de 2018

Hemos tenido un fin de semana de declaraciones donde las mismas han pivotado casi todas en el Master de Casado y el doctorado de Sánchez. Pero también en declaraciones de Otegi, cansado de las críticas de ELA, y metiendo sus puyas al ”fracaso de la reforma del 78”. Pues sí, pero hubiéramos estado peor con su lucha armada que nos iba a conseguir una Euzkadi socialista, reunificada y euskaldun. Tampoco ha reparado en gastos para meterse con el PNV a cuenta del caso De Miguel poniendo en solfa la gestión de estos años, cuando sabe bien que en la instrucción de este caso, el PNV no ha aparecido en ningún momento, a pesar de la reiteración de ETB en hablar de los ”cargos del PNV”, que sí lo eran, pero su supuesto latrocinio lo fue a título particular y están pero que muy bien expulsados todos ellos del PNV desde el minuto cero.

Y también anda por ahí Lander Martínez con su obsesión antipeneuvítica y diciéndole a Bildu que son la muleta del partido jelkide por ver si les ponen nerviosos. A falta de algo, ese es su mensaje. La nada, salvo que los demás digamos que su modelo nos lleva, como le llevó a Maduro, a la quiebra de todo un país. Su modelo fue dictado por los cubanos Pablo Iglesias y Monedero y ahora los venezolanos abandonan el país por millones. No me gustaría que esta gente tocara poder porque luego la sociedad es incapaz de mandarlos a donde nunca debieron salir por su totalitarismo.

Pero el domingo y con gran traca nos anunciaron la llegada de Pedro Sánchez a la Sexta ya que a La Moncloa se desplazaba nada menos que Doña Ana Pastor a hacerle una entrevista. Y la hizo. No pude terminar de verla. Un auténtico peñazo porque entre que la periodista no deja hablar, haciéndolo con gran prepotencia, y además usa el tono de un policía en un interrogatorio y que Sánchez eludía respuestas diciendo que él era el presidente del gobierno y tenía opinión pero no podía decirla, aquello fue plúmbeo. Infumable.

Sobre esto es curioso que utilice este argumentario. Lo entendería en el rey, que está teóricamente por encima de los partidos pero no en un señor que es secretario general del PSOE y que debe tener una política, una visión y una opinión sobre la justicia, sobre la defensa, sobre la política territorial. Sánchez para no contestar se pone el Nos mayestático y te dice, ”no puedo, soy el presidente del gobierno” y Ana Pastor le deja marcharse vivo.

Nada habló de los presos, de las soluciones que propone para Catalunya, de la creación de empleo, de si le ha llamado a Felipe González o a Mariano Rajoy, de sus continuas rectificaciones que dan la imagen de un taller sin dueño, de nada consistente siendo todo muy reiterativo y fastidioso.

Cambié de canal. No fui el único.

Y eso para alguien que se estrena, no es bueno.