Viernes 25 de agosto de 2018
Se está dando vueltas y más vueltas a la manivela del molinillo de la exhumación del dictador por la sencilla razón que Ramón Jauregui, siendo ministro de la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, no abordó este asunto en serio y solo nos decía que era imprescindible pactar con el PP la salida del sátrapa del Valle de los Caídos. Con semejante mentalidad y con semejante debilidad, la derecha española se rió a mandíbula batiente del pusilánime ministro que sigue sin saber la regla básica de una negociación: al tigre no se le puede hacer la manicura porque te da un zarpazo. Y a él se lo dieron, no hizo más que perder el tiempo, y como casi todo en él, no culminó nada.
Ahora tenemos, como la canción del gobierno este verano, el asunto de Franco y sus restos porque la transición la hizo una derecha que tenía ante sí una izquierda demasiado pragmática y utilitaria que fue incapaz de sacar adelante cuestiones básicas de principio como ésta para que, pasado el tiempo, esa misma derecha que no ha dejado tocar nada, le diga a Sánchez que es mejor mirar al futuro y no remover el pasado ya que huele mal.
Me da que Sánchez y su brujo de cabecera, el vasco Redondo, le están dando vueltas al molinillo porque saben que será de los pocos asuntos que saquen limpios en una votación en el Congreso porque a ver quién es el guapo que vota que un dictador de la mala entraña y de la calaña de Franco siga ahí por decisión nada menos que de Juan Carlos siendo además el único de los allí enterrados no caído y que además preside ese fantasmagórico mausoleo del Valle de los Caídos.
El caso es que, de repente, ha surgido una señora llamada Pilar Gutiérrez que por lo menos tiene el coraje y la falta de vergüenza de defender cuarenta años de dictadura y al sanguinario Franco con argumentos de kindergarten. Grita mucho, no deja hablar, es ofensiva, apenas respira para no dejar un espacio a sus contertulios y ella habla y habla y habla con tal seguridad que se come al mundo. Lógicamente, aquellas televisiones que buscan este tipo de espectáculo han encontrado el chollo del siglo y la buena señora se prodiga en todas las televisiones argumentando sus verdades. No me imagino nada parecido en Francia hablando de Pétain, en Italia con Mussolini o en Alemania loando al Führer.
Hoy, un amigo, me ha llamado para decirme pusiera A-3. Allí estaba la nueva musa franquista disparando verbalmente contra todo el mundo entre ellos contra mi persona recordando que fui el primero que saqué este tema en las Cortes y que en una pregunta parlamentaria dije que lo mejor que podía ocurrir era que se volase el monumento, cosa que me costó una querella de una asociación del Valle, cuestión que no prosperó pero que fue presentada.
Y es verdad. La Sra. tiene buena memoria y ha debido hacer acopio de información para utilizarla como ariete dialéctico, ahora no tienen otro, diciendo que los cuarenta años no fueron una dictadura sino un remanso de paz y de logros. Este fenómeno e icono mediático representa al Movimiento España y será utilizado por estas televisiones para su espectáculo particular y sería bueno que Pilar Gutiérrez recordara la debilidad de Ramón Jauregui que pudiendo haber hecho este trabajo hace diez años, su abulia permite hoy el que tengamos que seguir aguantándolo ahora y a esta señora como la Marlene Dietrich de la ultraderecha hispana.
Pero así es España, señora baronesa.
Claves para entender desde aquí lo que está ocurriendo en Venezuela
Jueves 23 de agosto de 2018
Nos hemos quedado con la copla de que quitándole 5 ceros a los bolívares chavistas se arregla la economía venezolana, pero el problema es que aún no se han tomado medidas antes del abastecimiento necesario.
Otros nos dicen que aunque algunas medidas sean correctas éste no es un plan interconectado y por tanto no es un programa de estabilización ni de reformas integrales como tal. Solo un parche.
Viendo las soluciones que plantea el Gobierno como el incremento del salario en un 3.000%, ello irá haciendo que el déficit fiscal se profundice. El incremento del IVA y de los impuestos no podrá cubrir ese déficit, ese abrupto aumento salarial, con el que arranca el plan de Maduro. Es una gran contradicción.
Tendremos una brecha aún mayor así como una mayor inflación, una mayor recesión y un mayor desabastecimiento, porque son medidas excluyentes que chocan entre sí, se contradicen y no atacan el problema macroeconómico. Ese incremento en un 3.000% no es viable para el 90% de las empresas ni tampoco para el Estado.
He ahí el problema principal. Las empresas que producen en bolívares no tienen la capacidad financiera para pagar un incremento de esa magnitud. Mientras el dólar no refleje su precio de mercado, nadie va a estar dispuesto a vender sus dólares.
El sector externo de la economía está a punto de un colapso. No hay dólares para entregar al aparato productivo. ¿De dónde van a salir los dólares si el Gobierno no los tiene y el Banco Central de Venezuela y los Bancos privados no quieren perder la mitad de su valor?.
Todo ésto hará que disminuya el número de empresas ante la obligada reducción de nómina, cerrarán más comercios e industrias y en consecuencia habrá más desabastecimiento.
En este desastre de la economía venezolana creada por el chavismo la gente puede tener dinero y no tener nada que comprar, y lo que es peor, la moneda pierde todo su sentido y predomina la economía primitiva que es el trueque. Sacrificaremos calidad de vida pues el dinero no nos alcanzará. Ya no es solo el precio que pongan a la gasolina de tu carro, es que no puedes asegurarlo, ni cambiarle el aceite o la batería, ni hacerle el mantenimiento ni reponerle un caucho. Y lo mismo va a pasar con el transporte público, los camiones de carga y hasta el metro. Servicios y medicinas aún peor.
En las hiperinflaciones como la que está viviendo Venezuela gracias al chavismo, la gente o se va o se muere, y de esta manera se baja la demanda y comienza a descender la inflación.
Terrible pero cierto.
Luki Artetxe, testamento de una generación
Miércoles 22 de agosto de 2018
Muy pronto se cumplirá el 82 aniversario del encarcelamiento de los primeros presos vascos nacionalistas tras la guerra del 36; de los primeros «juicios sumarísimos» y de las primeras condenas a muerte de gudaris vascos. Y es bueno recordemos a Ajuriaguerra, en el cuarenta aniversario de su fallecimiento el próximo domingo, y a su compañero de fatigas Luki Artetxe que falleció, a los 76 años, en Bilbao. Lucio Arteche, fue uno de aquellos hombres que sacrificaron su vida por un ideal, por una forma de entender su responsabilidad para con su pueblo durante toda su vida. Fue, en su tiempo, el brazo derecho de Ajuriaguerra, y con él queremos recordar a los miles de gudaris que pasaron por aquel mal trance de cárceles y persecución o de llorar a sus compañeros muertos en la guerra.
Lucio Arteche Arana nació en Bakio, desde muy joven destacó por su gran capacidad política, pero sobre todo por su calidad humana. Era un hombre noble, con un sentido del humor incomparable, y atesorador de una, fuera de lo común, sencillez.
Su historia, fue la misma que la de muchos vascos que durante la guerra del 36 lucharon por defender su patria de la intolerancia franquista. Optó por quedarse en Euzkadi, cuando podía haber huido, porque así se había decidido en el seno del EBB, del que formaba parte. Se quedó con su pueblo, con sus gudaris, defendiendo Euzkadi hasta el final, sabedor que le esperaba la muerte.
Como muchos de aquellos hombres fue capturado y encarcelado. Y como ellos vagó por las cárceles de Santoña, Larrínaga y Burgos, arrastrando consigo una condena a muerte, fruto de aquellos «juicios farsa», que negaban cualquier posibilidad de defensa a los procesados. «Si no fuera por la situación en la que estábamos -comentaba uno de aquellos hombres- aquello era para reírse a carcajadas. Era digno de las mejores películas de Charlot. En ocasiones, era el propio «abogado» defensor quien pedía más pena que el Fiscal». Y aún así siguieron manteniendo una moral, una disciplina y una organización incuestionables.
Artetxe, junto con Juan Ajuriaguerra, formaron un tándem inigualable. Su talla moral le valió el respeto de todos los presos vascos y le llevó a un liderazgo que él no había buscado. Desde los penales franquistas, y con la condena a muerte sobre sus cabezas, formaron una red de asistencia y de información para los gudaris condenados que sirvió para mantener unido a todo aquel grupo de hombres.
Editaron «Espetxean» (en la cárcel), una de las publicaciones más impresionantes que he podido leer. «Espetxean» era el cartero que les comunicaba con sus familias; el confesor en quien encontraban consuelo y, también, la notaría en donde dejaban escrito su testamento, aquellos que, todos los días al amanecer, eran «paseados» por, simplemente, ser gudaris vascos. «Espetxean» la revista que ahora también cumple los 60 años, y a través de la que la Fundación Sabino Arana va a rendir en los próximos meses un merecido homenaje a toda aquella generación.
A «Luki», al respetado Don Lucio, su pasión nacionalista le arruinó económicamente. Primero la Guerra le ocasionó la quiebra de los negocios empresariales que había emprendido. Pero después, su entrega por la causa de la libertad del Pueblo Vasco, llegó a todas sus iniciativas empresariales por la misma senda. Antepuso su lealtad a una idea a cualquier otra consideración. Durante décadas fue responsable de la recaudación de los fondos en favor del PNV y la Resistencia Vasca.
Autodidacta, llegó a crear su propia academia de enseñanza mercantil en Bilbao. Su casa, y sus empresas, fueron siempre refugio de todos aquellos vascos perseguidos por la justicia franquista, que encontraron en «Luki» Arteche un apoyo que, en algunos casos, les salvó la vida.
El archivo del nacionalismo vasco de la Fundación Sabino Arana es depositario de gran parte de esta memoria. La documentación de Lucio Arteche está salvaguardada en La Fundación. A través de ella podemos seguir los avatares de una generación. Cartas, documentación, fotos, objetos. Fieles reflejo de un hombre de una talla moral incuestionable. En su metódico diario explica, como pocos, los motivos que llevaron a aquellos hombres a realizar el mayor de los sacrificios imaginables. Ajuriaguerra, Rezola, Arzelus, Artetxe, Verdes, Unzueta…, nombres míticos que deben ser modelos a transmitir a las nuevas generaciones que desgraciadamente casi nada saben de ellos y que por eso debemos recordar.