No quieren pagarle el copyright a Sabino

Domingo 5 de noviembre de 2017

Sabino Arana y Goiri murió en Sukarrieta el 25 de noviembre de 1903, hace 114 años. Tenía 38. Hoy no hubiera fallecido de la enfermedad que le llevó al cementerio, ”la bronceada de Adisson”. Su último año fue duro, pero siguió trabajando hasta el final. Dejó, más que un partido, una provocación según su discípulo Kiskitza. ”Un pararrayos, mal puesto sobre un polvorín”. Su último encarcelamiento fue motivado por el envío de un telegrama de felicitación al presidente Theodore Roosevelt por su contribución a la independencia de Puerto Rico y Cuba. Contrasta esto con el telegrama de felicitación de Bildu a Trump el año pasado cuando éste ganó las elecciones.

Fundó el PNV y 122 años después, su obra permanece viva y gobierna en ayuntamientos, diputaciones y en la mayor parte de Euzkadi. Dijo que “Euzkadi, es la Patria de los Vascos” ochenta años antes de que naciera ETA y de que ésta pusiera el nombre de Euzkadi en su sigla: ”Euzkadi ta Askatasuna”, antes de que iniciaran una campaña para desconocer su obra y su visión nacional. ¿Adolescencia política?. No. Estrategia bien pensada. El abertzalismo es el de ellos y por tanto no hay antes nada más. Adán con su hoja de parra.

Sabino Arana quiso darle a siete herrialdes vascos la forma y coordinación de un estado confederal y a aquella novación formulada le dio un nombre, una bandera y un himno. Y fue él quien lo hizo: Euzkadi, que fue un neologismo. Lo sacó del sol, de Eguzki. Pero ya vinieron los exquisitos y le quitaron la Z aunque, que yo sepa un neologismo es un neologismo y nadie le puede corregir nada y mucho menos si toda la primera administración vasca escribió de la manera con la que Sabino lo hizo. Pues se le cambió.

Sabino podía haber elegido Euskal Herria, nombre cultural y geográfico, respetado y respetable, pero lo veía unido a un movimiento muy tibio, el de los euskalerriacos, buenos vascos y buenos españoles a la vez. La prueba está en que gritar Euzkadi bajo la dictadura de Franco te costaba multa y detención. Euskal Herria lo pronunciaba Franco y todos los buenos españoles que amaban la diversidad de “todas las tierras y pueblos de España” y no pasaba nada. Pues Euzkadi no vale. El adversario es brillante en su impudicia. A un antisabiniano se le ocurrió reducir la gran novación de Sabino, a tres provincias, es decir a la Comunidad Autónoma Vasca, y el nombre fetén, el de la gran Nación Vasca es ahora el de Euskal Herria y EH -Bildu lo puso en su apelación. Y los nombres no son neutros. Y a pasar por el aro.

Lo quisieron hacer con la Selección de Euzkadi, gloriosa por haber sido el encargo propagandístico del Lehendakari Aguirre y que jugó en Francia, Rusia y México con aquel magnífico equipo que quería llamar la atención al mundo gritándoles con goles que aquí había un pueblo mártir y perseguido. Y quisieron hacer lo mismo con una ikurriña de colorines o con el Arrano Beltza, sin, de momento conseguirlo, como han conseguido sus homólogos catalanes cambiar la senyera histórica centenaria de Catalunya por una bandera con la estrella de Puerto Rico y que Companys se negó a izar en el Palau cuando declaró en 1934 el estado catalán, porque aquella no era la bandera institucional, la de todos los catalanes.

Es la obsesión por no admitir la historia ,con sus luces y sus sombras, y tratar de vendernos que son ellos los innovadores ,los que dan carpetazo a un nacionalismo autonomista y entreguista que hay que superar con cantos de sirena y entonando el Euzko Gudariak, el himno de los gudaris de los batallones del PNV de la guerra del 36,como algo propio, desconociendo que hay un Himno Vasco asumido por el primer Gobierno de Euzkadi, consagrado en el Congreso Mundial Vasco de 1956 en el exilio de Paris y hecho ley del Parlamento Vasco en 1983 .

Pues no. Lo de ellos es la lucha patriótica, pero sin pagar el copyright y considerando que el jelkidismo es una nueva manera de ser Boy Scout frente a la del puño en alto de su lucha revolucionaria aunque curiosamente nos acaban de presentar como gran descubrimiento el meollo de su ideología contenida en tres palabras: La República Vasca Confederal. Fórmula que tiene ya 122 años.

Con esta fórmula de la Coca Cola parecería que nos quieren decir que han aprendido de sus errores y están construyendo una maquinaria aviesa y sin escrúpulos para hacer de toda la historia y de su simbología una hidra con mil cabezas que pasa por ignorar todo lo anterior y presentar como nuevo, limpio y democrático lo que hacen ellos. De ahí que la no invitación que les han hecho al acto de Confebask les haya sentado tan mal. Pero es que hay todavía gente que no pica.

Pero volvamos a Sabino. En septiembre de 1937, hace ahora ochenta años, un grupo de franquistas recogieron del Batzoki de Muskiz un cuadro plateado y repujado que había sido donado por Anastasio de Amezti con el perfil de Sabino Arana y lo llevaron al palacete del Marqués de Villarías donde Sabino fue simbólicamente fusilado, perforándolo con siete balazos, por aquel grupo de indeseables. Una vez consumada esta hazaña, se desprendieron de él echándolo a un zarzal, de donde, al anochecer, fue recuperado por el jelkide Patxi Abad, que lo guardó durante varios años y quien, por precaución y por sospechar que su casa sería revisada por la policía, como así sucedió en dos ocasiones, fue llevado a Laburdi por su hermano donde presidió varias reuniones de Sabindiar Batza. En mayo de 1981, Patxi Abad devolvió el cuadro.

Otro ejemplo de odio a Arana es el del alcalde franquista de Bilbao, José María de Areilza, que no solo nos sigue escandalizando por su discurso de la victoria militar franquista en el Coliseo Albia de Bilbao tras la entrada a sangre y fuego hace ochenta años sino que se fue con todo su séquito a Sabin Etxea y tras colocarle en la fachada el yugo y las flechas, con visible satisfacción organizó un acto público para decir de forma ofensiva:

“Aquí mismo, en tu misma cuna, te damos el tiro de gracia, matando al aldeano y cerril separatismo”.

El tiro de gracia que desde los dos extremos se le quiere sempiternamente dar a Sabino y a su obra, no han sido tales. Hoy en aquel solar se eleva poderosa la nueva Sabin Etxea como venganza de la historia recordando que no hay fuerza que pare a una idea cuando su tiempo le ha llegado ni si tiene a personas que sigan creyendo en la obra del político de Abando. Y eso que el odio a Sabino Arana les hizo destruir su casa y echar los cascotes al mar. Y es que Arana, sigue molestando. O se le silencia o se le trata de destruir.

Por eso me parece de una manipulación tan llamativa lo que hace la Izquierda Abertzale que descubre 122 años después la obra de Sabino y aquel diseño que hizo de la Nación vasca como República Confederada y no sea capaz ni de hacer la mínima alusión a un hecho que ya está consagrado en la historia y además lo hace por sectarismo, adanismo y falta de sindéresis.

Mientras la atención está centrada lógicamente en Catalunya, los kurdos están siendo machacados por los iraquíes a cuenta de su referéndum, los venezolanos manipulados en las elecciones a gobernadores, los chinos celebrando su XIX Congreso puestos los ojos en el 2050. Su líder Xi Jinping ya les ha dicho que su modelo es hacer que el mercado juegue un papel decisivo en la distribución de los recursos y participar en el movimiento de globalización económica y que ya están llegando a una China moderadamente próspera y que para el 2035 ocupará un lugar en las primeras filas de los países innovadores así como que en 2050 la nación china se erguirá entre todas las naciones del mundo, eso sí, manteniendo su régimen basado en una dictadura democrática popular ya que no consideran bueno trasplantar mecánicamente las modalidades de los sistemas políticos extranjeros. ”Construiremos una China en paz y una gran país socialista moderno”. Pero para Sortu, su modelo es Maduro.

Bueno pues en China ya saben cuál es su modelo de desarrollo y de sociedad. En Euzkadi, tras el Congreso de Bildu nos hablan de la República Vasca Confederal sin nombrar a Sabino, pero eso del mercado, de la paz, de Europa, y de la innovación, al parecer no es su prioridad. Y todo sin pagar copyright, ni decirnos si son carne o pescado, si socialdemócratas, comunistas, Jagi, jagistas, o populistas desobedientes.

Una pena. Les recomendaría que leyeran a Sabino Arana y se quitaran tantas telarañas mentales que les impiden ver la realidad tal como es y no como se la imaginan.

 

 

 

 

 

 

Lo suyo y lo nuestro

Sábado 4 de noviembre de 2017

En 1977, vascos y catalanes iniciaron caminos distintos hacia el autogobierno. Tan diferentes como algunos gestos. Así, por ejemplo, el lehendakari Leizaola se quedó en el exilio hasta que no fuese aprobado un nuevo Estatuto, mientras que Josep Tarradellas regresó para alborozo de los reformistas del franquismo. El “president” Tarradellas, militante de Esquerra Republicana de Catalunya, murió como “marqués de Tarradellas”.

El nacionalismo catalán optó, en aquellos años, por seguir a Cambo en lugar de a Companys o a Maciá (“Visca Maciá, mori Cambó” se gritaba en los años 1930). Cambó era un catalanista sui generis. Por ejemplo, cuando los bancos catalanes vivían en estado de decrepitud, Francesc Cambo propuso una gran fusión que diese lugar a un gran banco. Este debía abrir decenas de sucursales en toda España para captar fondos que ayudasen a financiar la economía de Catalunya.

Por seguir con la banca: la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona (la Caixa) compró a Carlos Ferrar Salat su Banco de Europa. En 2012, absorbió Banca Cívica (Caja Navarra, Caja Canarias y Caja de Burgos). Ese mismo año, se hizo con el Banco de Valencia y, luego, Barclays España. La dependencia de la Caixa del mercado español es tan abrumadora su conversión en banco valenciano se explica por si sola.

Con la mentalidad de Cambó (que era de Pujol, Roca y otros en 1977), un sistema de concierto (como el de los territorios forales) presentaba riesgos y responsabilidades y muy pocas ventajas. Catalunya contaba con el mercado español para lo que hiciese falta (“La Generalidad gozará del tratamiento fiscal que la Ley establezca para el Estado”, dice el Artículo 47 del Estatuto de Sau). Hoy el 36 % de la economía catalana depende de España. Es difícil llegar a la independencia política (aspiración compartida) sin independencia económica. Por otro lado, antes y ahora, la caja del dinero (que necesita Catalunya) y que sirve para mantener el autogobierno, no solo está en Madrid, sino que la llave de la misma la tiene el ministro de Hacienda de turno.

Euskadi ha logrado salvar en parte su banca propia que, además, no tiene una dependencia significativa del mercado español. Y en este punto, por ejemplo, se está dando la vuelta a la tortilla. Si en 2001, más de la mitad de las ventas que se hacían fuera de la CAPV (casi un 34 %) se dirigían al mercado español, hoy, ese porcentaje baja ya del 15 por ciento (y es demasiado). Por otro lado, hace años que empresas y bancos “vascos” ya habían trasladado sus sedes (y algo más) a Madrid en los años de plenitud de ETA militar.

En 1979, se aprobaron los dos Estatutos de Autonomía, el catalán y el vasco. El primero, en general, no se diferenciaba mucho de otros estatutos del 151 (Artículo 151 de la Constitución). Sin embargo, en el vasco, se incluye una Disposición Adicional que dice: “La aceptación del régimen de autonomía que se establece en el presente Estatuto no implica renuncia del Pueblo Vasco a los derechos que como tal le hubieran podido corresponder en virtud de su historia, que podrán ser actualizados de acuerdo con lo que establezca el ordenamiento jurídico”. Es decir, que, además de la matraca de los “constitucionalistas embudianos” y además de los derechos históricos de los territorios, hay un PUEBLO VASCO con derechos.

El espíritu de Cambó siguió a lo largo de los años y, en plena égida del felipismo, a CiU se le ocurrió aquello del Partido Reformista o “la operación Roca”. Eran los días, por cierto, en los que el PNV, se desangraba en una terrible escisión interna. “Los catalanes” iban a lo suyo (y hacían bien) y pasaban olímpicamente de lo ocurriera en Euskadi (primus vivere deinde philosophare). No habido grandes gestos solidarios del nacionalismo catalán hacia los vascos. Por ejemplo, cuando los vascos padecimos nuestro particular “155” (aquel gobierno de Patxi López con apoyo del PP de Rajoy y del PSOE), la Esquerra de Joan Tardá (y Josep Tarradellas) le aprobó los presupuestos a Zapatero. Por cierto, en aquel gobierno “del cambio”, estuvo Gemma Zabaleta que, hoy, ha abandonado el PSOE (¿por qué no lo hizo entonces?).

Hay algunos hechos incuestionables. En el castigo a Catalunya, se sigue el modelo franquista de “castigo a las provincias traidoras”. No se castiga a los “traidores” de las provincias. También a los “leales”. Se ha aplicado el 155 contra todos los catalanes, sin excepción. Claro que, a muchos, emborrachados por el nacionalismo joseantoniano, les importa un bledo la autonomía. Y esto sirve, tanto para el PP o los neofalangistas de Ciudadanos, como para el PSOE y los demás. El más rancio de los nacionalismos siempre ha necesitado un enemigo interior o exterior: desde la “pérfida Albión” a los “rojos-separatistas-judíos-masones”, pasando los inmigrantes. Envueltos en la bandera monárquica, eso sí, la misma bandera que sirve para tapar tantas otras cosas, de las que se olvidan u obvian otra vez. Este es otro “golpe institucional” como en el 2009. Por cierto, en estos momentos de unidad de destino en lo universal, el PSOE podría prestarle cinco o seis diputados a Rajoy para que le aprueben los presupuestos de 2018: tres de Susana y tres de Iceta.

El “procés”, legítimo por otro lado, no es un buen ejemplo para los vascos. Ni en su diseño, ni en su desarrollo, ni en su culminación. ¿Todo para acabar en unas elecciones autonómicas, que, encima podían haberse convocado desde Cataluña? ¿Merecía la pena montar un frente de mencheviques y bolcheviques que solo arrastró al 50 por ciento de los votantes? ¿Se puede dar un salto, como el que se pretendía, en la Cataluña de Cambó? ¿Con el Estatuto de Sau? Ni siquiera con el Estatuto reformado (y tumbado por el PP y sus magistrados afines).

El nacionalismo vasco mayoritario no puede obnubilarse con el “proces”. Este país (el vasco) tiene otras prioridades y otros ritmos. La primera prioridad está en el cumplimiento urgente e inmediato de la totalidad del Estatuto de Gernika tal y como se aprobó el 1979 (y no otra cosa) y en el desarrollo de la Disposición Adicional Primera de la Constitución vigente, incluida la bilateralidad. Son la base para avanzar en el autogobierno y, según parece, en plena efervescencia “legalitataria”, contaría sin duda con el respaldo decidido del PP y del PSOE, incluidos Albiol y Borrell, ¿no? Hablamos de legalidad (quizá esté euivocado y se trate de “embudidad”). La segunda prioridad, en paralelo con la primera, tiene que ver con la economía. La economía vasca debe alejarse todo lo que pueda de aquellas especialmente vulnerables, caso de la española. Pero, además, se necesita anclar en el país el tejido empresarial y acceso a recursos financieros no hipotecados por la prima de riesgo española.

Las plataformas ciudadanas merecen una mención aparte. En Cataluña, la Asamblea Nacional y Omnium Cultural terminaron convirtiéndose en vanguardia-dirección que acabó condicionando la actividad de los representantes populares. Esto no es justificación, ni siquiera remota, para el encarcelamiento de sus dirigentes. Los Jordis son los primeros presos políticos desde 1977 no vinculados a dinámicas violentas. Yo entiendo que, en Euskadi, Gure esku dago es “es una dinámica ciudadana. Una iniciativa plural y participativa, que trabaja por el derecho a decidir del pueblo vasco, ofreciendo su apoyo a diversas iniciativas locales”. Ni marca el paso a los partidos ni es marco de frentes. Si fuese así, GED perdería todo su sentido. La participación o apoyo de muchos de nosotros en dicha plataforma se hace (la hago) como ciudadano individual. En modo alguno puede pretender condicionar la estrategia de partidos u otras organizaciones, que es lo que está intentando hacer de nuevo la Asamblea Nacional Catalana ante los comicios del día de Santo Tomás.

La “IA” ha sacado estos días a pasear a José Antonio de Agirre y la cuestión catalana. En fin, lo de siempre: Irujo (PNV) dimitió del Gobierno central en solidaridad con Cataluña (hueco que, claro, fue llenado rápidamente por la Izquierda Abertzale). Pero, Aguirre (PNV), además que las muestras de cariño hacia Companys, no solo mantuvo relaciones con ese Gobierno central, sino que votó la confianza al mismo en la sesión de las Cortes de Figueras y un representante (el diputado Julio Jauregui) ingresó en el SERE, organización de ayuda a refugiados, porque “antes estaba Euzkadi y subvenir las necesidades del pueblo (el vasco) en desgracia”. Y eso es lo que toca ahora: la primera y principal preocupación de los dirigentes vascos debe ser su pueblo.

Koldo San Sebastián

 

 

 

Una reflexión de actualidad

Viernes 3 de noviembre de 2017

El Consejo de Ministros ha aprobado en su reunión de este viernes los proyectos de Ley del Cupo Vasco (la llamada Ley Quinquenal) y de modificación del Concierto Económico, ambas comprometidas en el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y el Ejecutivo vasco y pendientes de su envío a las Cortes, donde deberán ser ratificadas .

Lógicamente, el hecho de que esta aprobación haya tenido lugar precisamente ahora, en plena crisis catalana, ha dado lugar a diversas interpretaciones.

Para los que menos nos quieren (a éste y al otro lado de la muga), ésta decisión supone un guiño inequívoco del PP hacia el PNV para retomar sus “excelentes” relaciones, interrumpidas ahora de forma “temporal y circunstancial” por el ruido que está generando el conflicto catalán pero que “volverán a ser tórridas tras el 21 de diciembre”.

Pues bien, para el PNV, esta decisión del Gobierno español es satisfactoria, en efecto, porque es ya el penúltimo trámite para la aprobación de dos leyes muy buenas y necesarias para Euzkadi, pero NADA MÁS. No es un gesto político, no es un guiño a nadie, no es nada. Es, simplemente, un trámite administrativo obligado y comprometido. Aprobarlas era una obligación que había contraído el Gobierno central en su acuerdo con el Gobierno Vasco. Y punto. No le vamos a dar palmaditas en la espalda al PP por cumplir lo acordado. Así que de agradecimiento, nada de nada.

Esta aprobación tampoco va a tener ninguna consecuencia en la NO NEGOCIACIÓN PRESUPUESTARIA con el Gobierno de Rajoy. Llevamos semanas diciendo que es preciso que el Gobierno central dé una solución satisfactoria al problema catalán si aspira a que el PNV se plantee siquiera abrir una negociación presupuestaria.

Lo dijimos hace ya un mes, y lo ocurrido en las cuatro últimas semanas (actuación policial el 1-O, aplicación del 155, detención de políticos catalanes…), lejos de constituir una “solución satisfactoria” al problema catalán, lo agravan y colocan al PNV muchísimo más lejos del PP de lo que ya estaba. Por tanto, es falsa esa interpretación que circula por Madrid según la cual el PNV (y Urkullu), molestos (según esa versión) con el president Puigdemont por el modo en que ha gestionado la crisis catalana, aplaude este 155 “blando” que ha aplicado Rajoy y está por la labor de negociar pasadas las elecciones catalanas.

Nada más lejos de la realidad. Si con alguien está molesto el PNV es con el Gobierno español, no con el Govern de Catalunya. Y, por supuesto, el PNV no cree que el 155 que se está aplicando sea blando: es durísimo. Podrá ser más o menos largo, pero es duro a más no poder. ¿Cómo no vamos a considerarlo duro si ha destituido a todo el Govern y ha disuelto el Parlament? ¿Acaso cree alguien que el PNV va a valorar positivamente tamaño disparate? ¿Acaso alguien cree que el PNV pueda pensar que se dan las condiciones para negociar con el PP cuando hay legítimos representantes de la ciudadanía catalana en prisión?