¡Desnudas más elegantes!

Una piensa que el pudor y una poquita de vergüenza ajena a menudo debiera contagiarse. Pero pasa el tiempo y veo sorprendida que esto no es así. Durante el año pasado, y si no recuerdo mal también en verano, los alcaldes de Valladolid y Málaga hacieron gala de ser unos machirulos de cuidado. Hoy el de Granada, sin haber aprendido nada al respecto, hace alusión a que las mujeres con “menos ropa, son más elegantes”.

Me pregunto cómo somos capaces de escuchar tantas machistadas y que no se nos remuevan las entrañas. A mi se me remueven y mucho… y están bien las disculpas, pero lo que exigimos es que declaraciones así no vuelvan a producirse. Decía yo hace poco, en este mismo espacio, que estos sarpullidos contínuos de micromachismos cotidianos nos dejan el corazón lleno de ronchas y añado ahora que con el tiempo estas heridas, si no mejoran, se convierten en postillas de esas que dejan marcas… y no se borran jamás.

Es tan cansino este discurso que lo mejor sería no hacerles caso, taparse la nariz y dejar que el aroma testosterónico que se respira por todas partes, nos de un poco de tregua, pero el caso es que el día a día no hace más que demostrarnos que cañetes (si, con minúsculas), y demás líderes políticos muy a menudo hacen flaco favor a las Mujeres y a la Igualdad de Género.  Y me refiero tanto a los de nuevo cuño como del antiguo, porque como llevo denunciando aquí hace mucho tiempo, aquí ninguna sigla se salva. Y sinceramente si no fuera por las mujeres que militan en todas ellas, y las denuncias que día a día llevamos a cabo, volveríamos unos cuantos siglos atrás… ¿Creen que exagero? Puede, pero por si acaso estemos alertas! 

Euskadi ¿la más machista?

Este titular afirmando que así lo es, aparecía esta semana en un diario vasco a propósito de que con respecto a la Igualdad de género en los puestos de decisión de mayor relevancia política después de las elecciones del 24 de Mayo, Euskadi no es que suspenda, es que saca un cero más que patatero. Así, ni en Bilbao, ni en Donosti, ni en Gasteiz, hay alcaldesas ni las ha habido en los últimos 40 años desde que el reloj de la democracia se puso en marcha. Pero es que ocurre lo mismo con respecto a Diputaciones y al Gobierno. Es decir que en cuatro décadas, ni Diputadas Generales ni  por supuesto, una mujer Lehendakari. Es triste pensar que hay personas que no han conocido más que hombres en estos puestos durante toda su vida… Es un interesante punto de partida para reflexionar sobre cómo se construyen (o no) referentes, y como se «normalizan» determinadas situaciones, sobre todo si tiene que ver con el poder.

40 años sin mujeres

Menos mal que estamos en un país, Euskadi, que va por delante, supuestamente, en las políticas institucionales de Igualdad con respecto al resto del estado. Emakunde ha sido un referente en el estado, al menos lo fue durante mucho tiempo y su encaje dentro del organigrama político de dependencia directa del Lehendakaritza, siempre ha sido motivo de admiración y reconocimiento por el resto de Institutos de la Mujer estatales. Pero me temo que no es suficiente. Creo que no se puede vivir de las rentas y lo que hace falta es que de una vez por todas se pongan en marcha políticas feministas que transversalicen el resto de políticas; es lo que yo llamo que se tiñan de morado, y en esto es fundamental contar con el movimiento feminista. Y ha de hacerse desde el Gobierno hasta el último Ayuntamiento… y en las escuelas, sobre todo en las escuelas.  Sólo así se conseguirá una total participación de las mujeres en  todos los ámbitos por una razón fundamental: se logrará neutralizar la sempiterna forma de hacer y pensar masculina que sin lugar a dudas es uno de los mayores frenos a la incorporación de las mujeres a la vida pública.

Las mujeres cada vez aceptamos menos los modelos masculinos en cualquier ámbito, pero en el doméstico, el laboral y el político,  mucho menos. Los hombres acostumbran a dar órdenes, a hablar creyendo que su opinión «vale más» y mostrando muy a menudo una condescendencia machista  cuanto menos insoportable. Y a todo esto hay que ir poniendo freno día a día… hay que pararles los pies. Esto me temo no es fácil y encima a veces te juegas  mucho. Por supuesto, si quieres entrar en esta dinámica acostúmbrate a que te llamen «la pesada feminista dando la chapa». Pero nos da igual,  porque  creo que esta, nuestra lucha diaria, estemos donde estemos, esta forma de insistir y al mismo tiempo resistir,  aporta ese granito de arena, ese «infinitésimo moral» de novedad que dice Amelia Valcárcel para que las cosas cambien, para que el statu quo dominante deje, de una vez por todas, de serlo.

Así, que aunque a las feministas nos acusen de que no hacemos otra cosa que contar mujeres y hombres, en el caso de la foto anterior ni tenemos que hacerlo porque el resultado es cero para nosotras. Y en esta foto que pongo a continuación de un acto de la izquierda progresista, nos quedamos en un 1-8: hay que apelar aquí, sin remilgos, a esa deuda que la izquierda tiene con el movimiento de las mujeres y que nunca termina de pagar, porque errores, se siguen cometiendo los mismos.

RP Grecia

Pongamos el Feminismo por tanto en el centro de las políticas, porque ni es contar, ni es resentimiento, ni es sólo reivindicar. El feminismo es parte de la agenda de acción política ya que es un potente instrumento netamente transformador hacia una sociedad más justa y más igualitaria. Igual por eso da tanto miedo… y por ende, también las feministas. Resistamos e insistamos. No queda otra: combativas!

¡Todas Alcaldesas!

Me encantaría que esto pasara: todas las alcaldías de Euskadi y del Estado español ocupadas por Mujeres… un sueño, claro!

Sin embargo, en estas últimas elecciones han destacado mujeres que (a no ser que se rompan las previsiones, que en política nunca se sabe y no hay que dar nada por hecho) van a llegar a las alcaldías: Manuela Carmena en Madrid y Ada Colau en Barcelona. Y van a ser y lo han sido durante toda la campaña, referentes. Son potentes, e imprimen sólo con su forma de ser, con su forma de hablar y con su forma de entender la política, soplos de aire fresco y nuevo que animan, estoy segura, a más mujeres a ser ellas mismas y dar el paso a primera fila en política. Ellas han sido las más mediáticas, pero hay que alegrarse de que por ejemplo en Barakaldo, por fin una mujer sea la [Enlace roto.] electa de su historia, que Mónica Oltra, gran luchadora, pueda serlo en Valencia, y permítanme, aunque me vaya a nivel de Autonómicas, mostrar aquí mi alegría inmensa de que una gran mujer como Uxue Barkos pueda ser Presidenta de Nafarroa. Más allá de cualquiera de las siglas que representan, el reconocimiento por mi parte es inconmensurable para todas…

Al lado de ellas y sin que se las haya visibilizado tanto, hay más mujeres que también van a ser alcaldesas. Y otro buen número, concejalas…. Detrás de todas ellas, y detrás de todos los hombres que van a ser alcaldes y concejales también hay un buen número de mujeres que han trabajado para que ellas y ellos estén ahí. También se merecen el reconocimiento del que muchas veces se ven despojadas.

A día de hoy, los datos son clarificadores: en el estado español sólo un 17,42% (1.413) de las alcaldías están ocupadas por mujeres. En Euskadi se mejora el ratio alcanzando un 23,11% (58). Si nos fijamos en las concejalías, el porcentaje en España es del 35,24 (21.140) y en Euskadi el 40,26 (953).

Está claro que queda mucho por hacer en ambos casos, y alcanzar el 50% es ya a estas alturas del siglo XXI un imperativo. Que las mujeres participen en política en puestos de primera fila y no sólo en las tareas organizativas, a la sombra, es vital y debiera ser un compromiso que todos los partidos debieran llevar a cabo. Debiera ser ya de una vez por todas parte de su ADN. Sin excusas. Que cada vez haya más mujeres que tengan puestos de responsabilidad en política, tiene un efecto multiplicador: crea referentes, visibiliza y “desmasculiniza” la política, que falta nos hace!

Tengo la sensación que en estas elecciones del pasado domingo 24 de Mayo estos porcentajes han podido subir ligeramente. Igual es simplemente que lo quiero creer; así y todo, me temo que seguirán siendo insuficientes. Para combatirlo, los partidos y candidaturas deben llevar a la práctica listas cremallera y garantizar que en ese 60/40 que obliga la ley por género en los tramos de las listas, el 60% sea para las mujeres. Así que fórmulas hay… En todo caso, cuando tenga los datos de estas últimas elecciones se los contaré en otro post. ¡Y compararemos!

¡Aquí huele a Varón Dandy!

No sé si os está pasando a vosotras, pero últimamente a mi todo me huele a colonia testosterónica, de esa que si tienes la mala suerte de que si te toca alguien al lado con ella puesta en un largo viaje, prefieres no respirar a morir oliendo tales efluvios. No exagero. Últimamente huele mal, muy mal porque hay demasiadas malas noticias para las mujeres: un rebrote espectacular de la violencia machista se está convirtiendo en el pan nuestro de cada día y un sarpullido continuo de micromachismos cotidianos nos deja el corazón lleno de ronchas. No, no creáis que estoy exagerando. Estos últimos meses se han convertido en una pesadilla para las mujeres y niñas como así lo demuestran las cifras que atañen a la violencia de género y que crecen sin parar.

INVISIBILIZADAS

Las buenas noticias, ésas que debieran hablar de los logros de las mujeres, o simplemente de mujeres que trabajan y ponen en valor su talento, son muy escasas. Y cuando hablo de trabajo no sólo me refiero al ámbito profesional. Hay actividades que se desarrollan en la sociedad civil que tienen que ver con el asociacionismo, con el voluntariado, con la política de base y con tantas y tantas cosas en las que las mujeres desarrollan un trabajo invisibilizado y de las que apenas se habla. No digamos ya el trabajo doméstico y de los cuidados en los que ellas siguen, desafortunadamente, siendo las dueñas y señoras, porque mientras ellas limpian la casa y cuidan a toda aquella persona que entra por la puerta, la corresponsabilidad salta por la ventana.

Y no exagero, sólo hay que hacer una pequeña búsqueda en las estadísticas del INE, en un apartado que se denomina Encuesta de Empleo del Tiempo y te saltan los datos a la yugular: “las mujeres dedican cada día dos horas y cuarto más que los hombres a las tareas del hogar y sigue habiendo una diferencia de participación en el trabajo no remunerado de 17 puntos porcentuales a cargo de las mujeres (74,7% los hombres y 91,9% las mujeres)”. Sírvanse profundizar ya que estamos en la cocina.

PASEMOS A LA ACCIÓN

Presidentas no princesas

Pienso que a lo largo de la historia si alguna vez ha tomado relevancia el Feminismo y han resurgido con más fuerza sus reivindicaciones, ha sido en los momentos de transición hacia formas sociales más justas y liberadoras. Éste es uno de esos momentos históricos que no podemos dejar pasar. De lo contrario, me temo que el olor a Patrick, a Varón Dandy y a Brummel se quedará impregnado para siempre en nuestras vidas. Así que abramos las ventanas, respiremos, salgamos a la calle, tomemos los puestos de decisión y seamos protagonistas de la revolución social… Sin nosotras, me temo, ¡no es posible!

Este artículo es parte de una publicación de esta autora en Doce Miradas @docemiradas

Republicanas: las «rojas» rapadas

Mi abuela fue republicana, tengo el gran honor de decirlo… Algo que ella, en el largo periodo de la posguerra y hasta que llegó la democracia, tuvo que ocultar y quizás olvidar. También era compañera de republicano. Durante la guerra, mi abuelo fue apresado varias veces en el frente y encerrado en una cárcel. Cuando el bando nacional ocupó Málaga, mi abuela fue rapada y estigmatizada comomujer de un rojo”. Así y todo, tuvo el valor de ir andando y “luciendo” su condición de republicana, kilómetros y kilómetros para visitar a mi abuelo. Muchas veces llegaba y no le dejaban verlo!

X la tercera Rep

Ambos eran una pareja de republicanos a quienes la guerra partió en dos sus vidas y sus almas, unos jóvenes que no creían en el matrimonio y vivían juntos como compañeros. Su único hijo, mi padre, nació apenas un año después de haberse declarado la guerra. Cuando esta terminó, mi abuelo por alguna razón que ya nadie recuerda, volvió a su casa… Apenas unos días después, entraron en la casa y se lo llevaron delante de su mujer y de su hijo a la tapia del cementerio y allí lo fusilaron. Nunca se encontró su cuerpo. Yace seguramente para gloria de la memoria histórica que nos quieren arrebatar, en alguna cuneta, en algún barranco, porque recuerdo que allí en su pueblo de la serranía de Ronda había muchos, o vete a saber… Nunca lo buscaron!

carcelMujerRepublicana

Imagínense a mi abuela, soltera que fiel a sus principios no se había casado ni siquiera cuando ya era madre, con un bebé de apenas dos años en la España fascista y vengativa de los años posteriores. Me imagino lo que tuvo que sufrir  para sacar a su hijo adelante y que nadie le señalara. Así que durante muchos, muchos años, todo fue silencio. Todo mutismo. La historia que les estoy contando, ni siquiera me la contó mi padre. Es probable que a él ni siquiera se la contaran para que no sufriera. Pero el dolor que sentí una tarde de verano cuando alguien del pueblo me contó todo lo ocurrido, fue como si leves alfileres de cristal se clavaran en cada poro de mi piel: todo el dolor acumulado durante años de silencio, afloró de golpe en apenas unos minutos.

Hoy de nuevo 14 de abril, Día de la República, quiero hacer un especial homenaje a esas mujeres anónimas, que lucharon por y para mantener la República y tuvieron la suerte de vivir en libertad hasta que el fascismo acabó con todos aquellos logros tan revolucionarios que se habían impuesto en una España en la que las mujeres apenas tenían derechos y necesitaban para todo, el permiso del padre o marido. Con la II República la situación de las mujeres comenzó a cambiar y además de conseguir el voto para ellas, se eliminaron privilegios que hasta entonces sólo tenían exclusivamente los hombres: se reconoció el matrimonio civil, el derecho de las mujeres a tener la patria potestad de los hijos e hijas, se suprimió el delito de adulterio aplicado sólo a la mujer y se permitió legalmente el divorcio por mutuo acuerdo. Curiosamente, durante este periodo republicano, se aprobó la equiparación salarial para ambos sexos.

Republicanas 1

Así que sin dejar de nombrar aquellas valientes políticas que tuvieron el valor de enfrentarse a sus compañeros masculinos, que no por ser republicanos habían dejado de ser machistas, como Margarita Nelken, Victoria Kent, Clara CampoamorDolores IbárruriFederica Montseny, María Lejárraga y tantas otras, quiero hoy recordar especialmente a aquellas republicanas que lucharon fervientemente por unos derechos que tanto les costó conseguir pero que tan poco tardaron en perder cuando el fascismo y el machismo (que siempre van juntos), irrumpieron en sus vidas a golpe de fusilamientos y estigmatización, encerrándolas en casa a cal y canto durante más de 40 años.

Por ellas, hoy algunas estamos aquí escribiendo este relato. Por ellas…para que no caigan, aún más si cabe, en el olvido…

Mujeres valientes

 La auténtica Republicana: 

http://blogs.deia.com/xsermujer/2014/02/23/725/

Pasionaria, la gran olvidada: 

http://blogs.deia.com/xsermujer/tag/dolores-ibarruri/

Gerda Taro: «detrás» de Robert Capa:

http://blogs.deia.com/xsermujer/tag/gerda-taro/