Mañana como hoy: no son 3 sino 5 mujeres!

Hemos recibido una llamada de la  Fundación Bancaria Bilbao Bizkaia Kutxa aclarando que las mujeres que forman el patronato son cinco y no tres, tal y como yo afirmaba en mi último post. 

La verdad es que hay un poco de “lío informativo”. Evidentemente mi post está enfocado a lo que aparece en la foto bajo el lema “Mañana será como hoy”… En ella aparecen quince personas y de ellas sólo tres mujeres. En el texto de la [Enlace roto.] aparece el nombre de cuatro mujeres y la Fundación afirma que son cinco. En todo caso no cambia ni una coma de lo que denuncio en mi post. Formar un Patronato con cinco mujeres y diez hombres no es de recibo en un organismo como el que protagoniza la noticia. Corregir es obligatorio sin duda, si la cifra no es correcta, pero sigue siendo objeto de denuncia social que sean el doble de hombres los representantes del patronato.

Kutxabank

Por otro lado, me agrada que la Fundación se haya sentido “ofendida” porque no he dado un dato correcto. Eso significa que han dedicado un ratito a leer este post feminista. Pero sinceramente, hubiera estado mejor que hubieran escrito o llamado para decir que sí, que es inadmisible y que en breve lo van a corregir y van a nombrar un patronato paritario. Eso sí que hubiera sido una GRAN NOTICIA, y no la de corregir un número que sigue siendo a todas luces insuficiente.

Este post como todos los que escribo, y que entiendo no pueden, ni lo pretendo, gustar a todo el mundo, no va en contra de ninguna persona ni institución. Simplemente recoge la “realidad” para denunciar los actos que reflejan la desigualdad de género. Unas veces toca a unos y otra veces a otros. Ojalá no tuviera que escribirlo!

Emprendimiento Femenino: ¿Truco o Trato?

En la UE parece que existe una gran preocupación por la situación precaria de las mujeres en el mercado de trabajo. Por ello, cada poco tiempo aparece a modo de  denuncia alguna noticia sobre la Brecha Salarial de género que se sitúa en la UE (según Eurostat 2012) en una media del 16,4%. En el Estado Español es del 17,8%. Pero sorprendentemente países referentes en Igualdad entre hombres y mujeres, como son los nórdicos, no están muy distanciados de esa media: en Suecia la brecha salarial es de un 15,8%, en Noruega 15,1% y en Finlandia un 19,4%. ¡Tomen nota! Es verdad que se ha ido reduciendo, pero mucho menos de lo que nos imaginamos, por lo que lleva camino de perpetuarse: en el Estado español en 10 años, sólo se ha reducido en 2,4 puntos. Un avance a todas luces demasiado lento.

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No creo que nadie, a estas alturas y con los datos en la mano, pueda decir lo contrario a pesar de todos aquellos que les gusta decir eso de “pero estamos mejor que antes” y sobre todo “las cosas no cambian de hoy para mañana”. A este paso ni para dentro de un siglo… otro más! La Brecha salarial de Género es uno de los indicadores que reflejan más claramente la discriminación y la desigualdad de género. Los números no engañan y acallan ese tipo de banalidades y simplezas que no son más que frenos al avance por la Igualdad.

En este contexto, leo una noticia cuyo antetítulo se refiere a la Brecha de Género y cuyo titular es: La UE apuesta por el empleo parcial de calidad para reducir la desigualdad de género y después de unas líneas, que a mi entender son sólo una declaración de intenciones sin aportar nada nuevo, me quedo sorprendida cuando se alude a que “Las conclusiones recuerdan, además, que el emprendimiento y el autoempleo pueden ofrecer a las mujeres una manera de compatibilizar las responsabilidades familiares con el trabajo y abogan por el apoyo de iniciativas para ayudarlas en ese ámbito”. Me preocupo.

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Hace un par de meses fui invitada a exponer en el Parlamento Europeo en Bruselas, una ponencia acerca del emprendimiento femenino desde una perspectiva de género. La titulé: Emprendimiento femenino, ¿truco o trato? En ella mostraba mi preocupación sobre si el emprendimiento, que ahora está tan de moda, pudiera ser una “burbuja” para maquillar las cifras de paro. Cifras en las que las mujeres, en estos años de crisis, han salido tremendamente perjudicadas.

Cuando la UE se muestra “preocupada” por el trabajo parcial de calidad es porque el empleo precario es netamente femenino: en jornadas, en salarios y en cualificación. La discriminación laboral tanto vertical (pocas mujeres en puestos de decisión) como horizontal (mujeres en “actividades femeninas” que perpetúa los estereotipos sexuales), están a la orden del día.

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Me pregunto entonces, ¿por qué esa presión a redirigirnos hacia el emprendimiento? Y sobre todo, tal y cómo se está enfocando, ¿no es un nuevo escenario que puede enmascarar y perpetuar “la doble jornada” para la mujer, entrando en el círculo más que viciado de la desigualdad? Si las mujeres, cansadas de trabajar en empresas dirigidas generalmente por hombres en las que muy a menudo poco reconocidas y discriminadas, sin unas políticas de conciliación igualitarias y con un techo de cristal irrompible, deciden ser emprendedoras, esto puede llevar a que, y esto es una hipótesis, muchas mujeres al final lo hagan para poder soportar esa “doble jornada”: la de seguir haciéndose cargo del trabajo doméstico y de los cuidados, eludiéndose así que se pongan en marcha políticas de corresponsabilidad, acompañadas de argumentos hacia una nueva mentalidad, que hoy son más urgentes que nunca.

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Por todo ello, creo que es imprescindible enfocar el tema desde una perspectiva de género y sobre todo desde lo que me parece una herramienta vital, si se tiene en cuenta dicho enfoque: el empoderamiento económico. Cada vez hay más estudios que avalan los beneficios que tendrían para las economías mundiales, una participación equitativa de mujeres y hombres en el mercado de trabajo, y esto se traduce en que en algunos países podrían disparar su PIB (GDP en inglés), hasta un 45%, como vemos en el cuadro que muestra los países de la UE:

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Más datos para que no me acusen de poco objetiva: esta Matriz de la Igualdad* pone de manifiesto, a nivel mundial, que a mayor empleo de mujeres, incluyendo los puestos de alta responsabilidad y de decisión, el soporte financiero y la educación, los países alcanzan una mayor riqueza económica.

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El empoderamiento económico es vital para conseguir la autonomía y el desarrollo personal de las mujeres. Ya sea desde el trabajo asalariado o desde el emprendimiento. Pero si somos conscientes de las cifras expuestas con respecto a la situación de la mujer en el mercado laboral, y conscientes del carácter cíclico de las políticas de igualdad, que en tiempos de crisis se estancan o involucionan, debemos afrontar todas las políticas a implementar en el mercado laboral desde una perspectiva de género seria.

Y creo sinceramente que esto hay que ponerlo sobre la mesa. Para que las mujeres alcancen ese empoderamiento económico es necesario, por tanto, que participen en igualdad en el mercado laboral, y en política, y en todos aquellos entornos donde puedan adquirir importantes cotas de poder y capacidad de decisión. Porque el emprendimiento no es la varita mágica, pero tampoco lo es la conciliación tal y como se está enfocando en muchas empresas e instituciones, ya que ambos términos pueden esconder precariedad, inseguridad y empobrecimiento para nosotras.

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Las mujeres ya hemos aprendido de otros errores que nos han querido vender y que supuestamente “eran nuestra salvación” en lo que al ámbito laboral versus doméstico se refiere. Por eso, todo ello puede ser una trampa, por eso también, hay que tomar conciencia de lo que está ocurriendo. Hay que distinguir muy bien cuando nos ofrecen algo, entre si es un truco o un trato…de otra manera volveremos a reproducir los mismos errores que generan desigualdad. La cuerda sin fin… Mucho cuidado!

 *Fuente: Empowering the third billion: Women and the world at work in 2012. Booz&Company. GDP data from the World Bank.