Antonio Casado sigue manipulando

Jueves 30 de noviembre de 2017

Es evidente que hace unos años no hubiera escrito sobre la preconstitucionalidad y el falangismo del periodista zamorano Antonio Casado. Nos hemos y me he callado demasiadas veces ante desbarres sectarios de los suyos por la existencia de ETA. Cualquier crítica a los disparos de la Brunete Mediática madrileña había que soportarlos por la sencilla razón que la que disparaba era ETA y no fuera cuestión que encima te atribuyeran, como lo hacían, que tu ponías la diana y otros disparaban. ETA en su locura, además de sus asesinatos y barbaridades propiciaba silencios de este tipo.

Pero ETA, está en trámites de pasar a peor vida y afortunadamente nos permite ya decir lo que pensamos. Y yo lo digo. Que un señorito de Madrid de la derecha hispana más rancia y que en Euzkadi es foral hable del Concierto como «privilegio», «antigualla», «propiciador de la desigualdad» y «falto de transparencia» entre otras muchas inexactitudes, requiere personas como el Santo Job para quedarse callado y no decir que este señor actúa de mala fe y sembrando odio ,con total desconocimiento de la figura hacendística y con evidentes deseos de hacer demagogia utilizando una palabra tan disolvente como la de «privilegio».

Si fuera así, que yo sepa, salvo Catalunya ahora, que no en 1978, ninguna Autonomía española reivindica la figura del Concierto. Ninguna. Si tanto privilegio es, lo lógico es que la reivindiquen. Pero no lo hacen.

¿Y saben por qué?

Porque el Concierto y el Cupo son figuras de riesgo. Tú tienes que gastar menos de lo que recaudas y atenerte a las consecuencias porque Papá Estado no va a ir en tu ayuda si construyes un aeropuerto sin aviones, o haces autovías sin conductores. No. Aquí los impuestos de los vascos, lo pagan todo. Como en una familia. Y si no lo haces así, te endeudas, cosa que no ocurre en el País Vasco. Si esa figura se utilizara en toda España, el estado no tendría la deuda impagable que tiene ni tan millonario fraude fiscal y economía sumergida.

En segundo lugar, estamos hablando de un pacto tras la segunda guerra carlista de 1876. Cánovas del Castillo nos lo impuso. En aquellos años no había hijo de madre que pudiera cobrar impuestos en lo que Casado llama «Las Vascongadas», y como no había catastro ,Cánovas, se inventó la figura del Cupo que era pagar por los servicios que el estado ejerce y no son pagados aquí.

En tercer lugar, a Casado, como Francisco Franco en 1937,lo que le gustaría sería que como «provincias traidoras» se nos eliminara la figura del Concierto, cuando quien de verdad es una Comunidad hiperprivilegiada es Madrid, con su capitalidad, su aeropuerto con 353.000 trabajadores, sus museos, embajadas y ministerios, su rey con 8 millones de asignación sin control, sus ventajas fiscales, y su captación de empresas en base a una información privilegiada. Eso daría para todo un análisis comparativo. Que lo propicie.

Casado nos dice que «el Concierto es una rareza histórica difícil de asumir en la UE». Se equivoca. Ha pasado todos los trámites y controles de calidad de gente muy rigurosa y la última sentencia del Tribunal de Luxemburgo no solo no lo pone en cuestión, sino lo pone como ejemplo.

Me dice que razone las discrepancias.

Me gustaría que en uno de esos desayunos madrileños en el Ritz teniendo como ponente a Pedro Luis Uriarte, el Consejero nacionalista que negoció con García Añoveros la devolución del Concierto para Gipuzkoa y Bizkaia en 1980. Un debate, por ejemplo entre Rivera o Garicano con Uriarte en público no estaría nada mal y le aclararía sus dudas, que estoy seguro, volvería a repetirlas, porque esto no va de información sino de visceralidad.

Y una vivencia. Adolfo Suarez dirigiéndose a Benegas y a mí en una recepción nos dijo: «Solo cuando estuve decidido a renunciar abordé la devolución del Concierto para Gipuzkoa y para Bizkaia. Os lo digo para que lo conteis». Y lo cuento. Seguramente estaría rodeado de Antonios Casados, gentes incapaces de darse cuenta como él lo veía, que el estado español no solo es Madrid, y que los demás también tenemos nuestra identidad.

En relación con su esposa Carmen Rigalt, volver a decir que escribe y describe muy bien, pero en relación con el mundo vasco es extraordinariamente sectaria y tengo decenas de ejemplos que avalan mi aserto.

Y termino. En su día puse en circulación la expresión Brunete Mediática porque viví treinta años en la cercanía o rodeado por gentes como Casado que disparaban diatribas sin ton ni son, untando su pluma en hiel y confundiendo nacionalismo con terrorismo y tratando de exacerbar el odio a cuenta de que su hispanidad no podía tolerar la existencia de gentes que no pensaran como él. Aquello hizo muchísimo daño y alimentaba un clima que la desgracia de la existencia de ETA exacerbaba. Por eso me he permitido describir hoy a Antonio Casado como periodista preconstitucional (el Concierto está en la Constitución) y de ideas falangistas. Solo describo una trayectoria.

 

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