¿Nunca hubo nada igual?

Martes 7 de enero de 2020

A ciertos políticos y a ciertos periodistas y a ciertos analistas se les debería pedir un mínimo de rigor a la hora de hacer afirmaciones tan contundentes como falsas. Las hacen o porque eran jóvenes en otras épocas y no se enteraban de nada o tienen memoria de pez, porque ha habido sesiones mucho más broncas que las vividas y con epítetos más gruesos que los escuchados. Que no se acuerden no les legitima para hacer aseveraciones de semejante calibre. No son ciertas.

Al electo de Herri Batasuna, Josu Muguruza lo asesinaron la víspera de la sesión de investidura de Felipe González. Aquello fue una convulsión y la conducta de la Mesa del Congreso fue deleznable. Era un diputado y no quisieron dedicarle ni un minuto de silencio. Eso sí era tensión, o cuando Aznar nos equiparaba con ETA. O cuando mataron a Ernest Lluch.

No se acuerdan de las sesiones bronquísimas con José Barrionuevo de diputado y con aquella chapa que llevaban los del PSOE diciendo “Yo también soy Barrionuevo”. O cuando a Emilio Olabarria le agredieron en las escaleras que subían a nuestros escaños, o en tiempos de Adolfo Suárez cuando Guerra le llamó “el tahúr del Missisippi” y el PSOE le hizo una agresivísima moción de censura para desgastarle pidiendo a los de UCD que dejaran solo a su jefe cosa que ocurrió con los socialdemócratas de Fernández Ordóñez. ¿Sigo?.

Por cierto su hijo ha hecho uno de los ridículos más estúpidos que ese hemiciclo recuerda.

Lo llamativo de esta sesión ha sido la poca categoría de Casado que ha hecho el mismo discurso catastrofista de Abascal y que la Sra. Arrimadas siga en su deriva sin corregir el rumbo de su exigua representación.

Ha rectificado y mucho Iglesias. De aquel pleno de besuqueos, niños mamando, o que eso era la nueva política contra la Casta o el saco de cal de González a la sesión de hoy dando un ramo de flores a la diputada Aina Vidal, buen gesto, y con un Iglesias llorando de emoción. Hay cosas que aunque se quieran cambiar son inmutables y es malo que los maestros Siruela con dos datitos hagan una teoría.

Lamentable la intervención de Matute. Nombras a aquel asesino llamado Che Guevara y a aquella activista del Partido Comunista Ángela Davis como modelos no sé si es lo que más puede tranquilizar. Dos ejemplos de comunistas antidemocráticos de libro. ¿No había ningún vasco demócrata para aludir?

Penosa la intervención de Ana Oramas votando lo contrario a lo pactado por su partido. Su ego vanidoso debería haberle permitido por coherencia el haber presentado su dimisión, nunca votar contra su partido.

La intervención del diputado de Cantabria solo saca a la luz, a pesar del populismo y las anchoas de Revilla, que son ideológicamente como el PP.

Innecesaria la alusión de la diputada de ERC diciendo que le importaba un comino la gobernabilidad de España. Se equivoca. Si España no va bien, Catalunya irá peor.

Buena ha sido por parte de Esteban la alusión al PP en su defensa al Rey preguntando si quiere hundirlo porque el Rey había designado a Sánchez como candidato y no a otro. Esta gente todo lo que toca lo enmerda.

Y, finalmente, lamentable la intervención de Laura Borrás. Esta señora no tiene ni idea de lo que es la política y solo actúa como representante de un Puigdemont que cree que cuanto peor vayan las cosas, será mejor para ellos. Se equivocan de la cruz a la raya. Para eso no hace falta ir a Madrid a hacer o pretender hacer ese tipo de política tan alejada de la realidad.

Se abre ahora la incógnita de la acción de un gobierno de coalición que ha de cumplir lo pactado y caminar sobre una delgada capa de hielo. Veremos si en esta coyuntura tan difícil, Sánchez da o no la talla. Todo está en su coraje, la contención de Iglesias y la sabiduría de ERC.

Un slogan del PNV en una de sus campañas a Madrid fue aquel que decía “Lo nuestro es Euzkadi”. Pues eso.

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