La batalla será en las mesas y las bases del PNV

Lunes 25 de mayo de 2020

A la IA se le ve desatada. Cree que firmar una papela sobre un trozo de hielo en Madrid le ha dado el marchamo de demócrata cum laude y de ganador de las elecciones con un hipotético pacto de super Izquierdas con el PSE y Podemos en Euzkadi. Sería el sumun de la gloria. ¡Muerde el polvo odiado PNV!.

Y eso creen que es ganar el cielo de Iglesias cuando el mismo Iglesias va de orgasmo político en orgasmo político por poner vía fórceps en marcha  y sin presupuestos un Salario Social que lleva en Euzkadi funcionando treinta años. No sé qué haría Sortu si esa idea hubiera sido suya porque con un pactito vergonzante y sin amor, como el de una reforma laboral, que no se va a reformar según sus parámetros ha gastado todo el presupuesto en cohetes, con algo así hubiera quemado todo Astondoa.

Pero vienen otras batallas electorales. Volverá a la palestra el caso Zaldibar y otros parecidos porque cuando no se tiene nada que ofrecer más que pintadas en los Batzokis y Casas  del Pueblo, cualquier  tragedia y cualquier vuelo de una mosca es bueno para desviar la atención, habida cuenta que en Zaldibar no se ha dejado de trabajar ni un solo minuto, con pandemia o sin ella. Pero ese dato no les importa nada a su agitprop de cocina de veneno.

En este clima no es aceptable que digan que las pintadas son cosa de ATA, de un pato misterioso, que debe ser una excrecencia marginal de la propia IA. Y no lo acepto porque les creería si las hubieran parado o las hubieran condenado. El no hacerlo les hace culpables y el decir que ATA no son ellos sería como si el PNV dijera que son cosas de EGI (una EGI que jamás haría semejantes marranadas) pero como ejemplo me vale el tracto entre Sortu y Ata. Pregunten ustedes a quien van a votar el 12 de julio los del patito feo, es decir, los de ATA. Desde luego al PNV, ni uno. A Maddalen Iriarte, todos.

Y hay otro frente que comienzan a agitarlo. El de las mesas electorales del 12 de julio. Uno de estos camorristas a sueldo acaba de publicar en su tw esta perla: “Las  famosas “bases” del PNV son los apoderados e interventores que van de guays contigo el día de las elecciones. Que no se os olvide”.

No sé si es una amenaza, si es una aviso de que van a trasladar la pelea a las mesas o es el clásico rebuzno de un ATA acostumbrado a decir frases del  Padrino como aquella de “le voy a hacer una oferta que no va a poder usted rechazar”. No sé. Pero por si acaso, ojo avizor.

Quien embarduna quince sedes, cuatro Casas del Pueblo, quema un cajero en EA y destruye maquinaria, está suficientemente entrenado para estas y otras hazañas. Lo llevan en los genes, en las neuronas y en un corazón duro como una piedra.

Solo confío que el electorado se dé cuenta del percal que nos pretenden vender.

¡Menuda Tropa Miquelarena!.

3 comentarios en «La batalla será en las mesas y las bases del PNV»

  1. A estos chicarrones y chicarronas ultrapuros se les está yendo la olla con el PNV mientras en Madrid se va perfilando la alternativa de la ultraderecha para echarle del Cielo a Pablo, el amigo de Arnaldo.
    Ese desafío franquista del cual las manifas de pijos que los chicos y chicas de la IA se toman a coña son un ensayo más para tensar la cuerda, mientras el exótico sistema judicial carpetovetónico les hace ojitos.
    El trabajo fino lo realiza gente como el picoleto destituido por el juez ciego Marlaska, que estaba pergeñando el dossier para ajusticiar políticamente a Pedro, amigo también de Miren, como responsable de 28.000 muertes más la de Manolete.
    Así mientras los alegres y combativos ven en Urkullu la encarnación del demonio capitalista y de los tres restantes Jinetes del Apocalipsis, los de la rojigualda afilan sus dientes para volver a tiempos pasados y muy añorados por muchos españolitos.
    El PP avanza posiciones, VOX arma bronca barriobajera y Arrimadas va de estrecha, mientras las cloacas del estado van a lo suyo y los ricos de verdad también.
    Esos que sí que son el enemigo, zoquetes.

  2. La batalla, ya digo yo, seguimos como los banderizos, atacandonos entre nosotros y pidiendo sopitas a Madrid, unos y otros. Damos pena.

    Yo ese día me quedo en casa.

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