Miércoles 3 de junio de 2020

Se han aprobado los últimos quince días de la prórroga llamada alerta sanitaria. Urkullu ha dado la talla y ha liderado semanalmente una conferencia de presidentes con planteamientos radicados en la lucha contra la pandemia, no con politiquería barata de oposición. Y, el PNV, con sus votos ha demostrado lo que es hacer política en beneficio de todos y de los vascos. Lo decía Ajuriaguerra. Para que Euzkadi vaya bien, España ha de ir bien. Y Europa, y el mundo. Es básico tener un sentido positivo de la vida.
El debate en el Congreso de hoy ha sido penoso, horrible. PP y Vox lo han confundido con uno de Investidura. Solo están a lo que están, y lo más extenuante es que lo hacen al inicio de una legislatura de cuatro años, y como adolescentes demagogos y malcriados y sin muchas luces. Se lo traen escrito de casa, con lo que hay que deducir que no es un calentón y están a lo que están que es erosionar al gobierno en una situación límite. Política y humanamente son de una falta de moralidad aplastante sin que esto justifique ni la arrogancia de una Moncloa que se creía el centro de la humanidad, ni sus ruedas de prensa cargada de militares, ni las salidas de tono de Margarita Robles, ni la falta de material sanitario, ni la petardez de ruedas de prensa interminables pero que han ido aprendiendo a golpes, tras continuas meteduras de pata, improvisaciones y demostraciones infantiles propias de cadetes, llenándoseles la boca con eso de que son “el gobierno de la nación” , aunque hayan sido incapaces de prevenir nada, ni de verlas venir y actuar en consecuencia.
Sánchez, este miércoles, ha llevado el pleno con criterio político, sin caer y resbalar con las cáscaras de plátano y puesto el audio en modo frontón, echando mano a la ironía hablando de concordia, pero dando patadas debajo de la mesa, sobre todo a Casado y desmontándole los argumentos que ha ido al pleno como esos tragafuegos de los circos y ha salido carbonizado. Ha acertado uniendo los dos nombres en uno. Al de Casado le ha pegado al de Abascal. Ya no es Casado, sino Casado-Abascal y Abascal-Casado. Como el pato. Si anda como un pato, nada como un pato, come como un pato y dice cua, es un pato. Buen recurso dialéctico para unir la derecha con la extrema derecha, partidos sin alternativas ante lo que está sin más bagaje que la crítica más apocalíptica y la descalificación más superlativa.
Cansan y ya no son creíbles.
Sánchez, cuando Casado le ha recordado que su liderazgo viene de una moción de censura le ha refrescado la memoria al líder del PP diciéndole que él viene de unas elecciones ganadas y Casado de cinco perdidas. Y a Abascal, ante las críticas sobre la manifestación del 8 de marzo, le ha espetado que para concentraciones las suyas con un Ortega Smidth que venía de Italia, no paró de toser en Vistalegre y se fué a Andalucía a sembrar de virus al personal. Donde las dan las toman.
Ha hecho bien Sánchez en recordar el hecho tan destacable de que ante dos días sin fallecidos el discurso del PP-Vox sea la obsesión del 8 M, demostrando que consideran un virus el feminismo. Y que ante la acusación del efecto llamada del Salario Social le ha preguntado si el que Cáritas se ocupe de los niños también tiene efecto llamada.
Me ha parecido penoso Baldoví. No me gusta nada este personaje que para hacer política ha de agredir gratuitamente a los demás en lugar de defender lo propio. Él debería saber que el salario social lleva funcionando en Euzkadi 31 años y lo que se ha hecho es ajustar el funcionamiento. Los valencianos merecen un portavoz mejor, de más categoría personal y política y no un tipo envidioso y con argumentos previamente falseados para cultivar el agravio comparativo. Hasta Sánchez flipaba ante la penosa pataleta por un diputado tan inconsistente.
La portavoz de JXCat me parece que traiciona en cada pleno el legado de sentido común de aquella CIU de la que es teóricamente heredera. ¡Que discurso tan de agravios y agravios sin búsqueda de nada político!. Parecía la portavoz de la Cup. Y veremos que argumenta cuando toque discutir su suplicatorio. Haciendo amigos para nada. Catalunya necesita una acción política mejor. Manca Fineza.
Aitor Esteban ha llevado el discurso por derroteros constreñidos al orden del día que era el hablar de la salud pública en relación con la movilidad y ha hecho un apunte del que ya hemos hablado aquí sobre la comisión de reconstrucción, que no va a servir para nada, más que para filmar una película de los Hnos. Marx. Cuatro apartados, con cuatro propuestas por Grupo, imposibles de cohonestar y sin aliento creativo y de futuro de nada. Ha apuntado la necesidad de la apertura de fronteras y el funcionamiento de los aeropuertos. Se ha ceñido al guión. Por eso el PNV gana puntos en la opinión pública vasca y española. Va al grano y defiende con argumentos su lechuga sin agredir a nadie. Es lo que se ha hecho siempre.
La portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua, nos ha dado una clase de democracia y de buen comportamiento muy curioso y que es precisamente lo que no han hecho en cuarenta años. Podría ahorrarse una moralina que en sus labios suena mal. Hubiese estado mejor que hubiera sido valiente y condenara las pintadas en Batzokis y Casas del Pueblo y sin sacar en el debate ni mencionar su famoso acuerdo galáctico de la derogación de la reforma laboral y lo que supuso aquel acuerdo fantasma escrito sobre hielo pero que tuvo la virtud de molestar a todo el mundo menos a los que se creen las patrañas de Sortu. Curiosamente aquello no existió. Y se han abstenido. Todavía no han madurado para votar afirmativamente.
ERC se ha abstenido. Me gusta lo que dice Rufián, pero no me gusta nada como lo dice. Parece el maestro Ciruela implantando escuela. Ha estado bien cuando ha descrito a CDS como apéndices de Vox y a Arrimadas como Rosa Diez 2.
Ciudadanos nos ve nerviosos cuando ellos hablan de la unidad e igualdad. En absoluto. El PNV defiende Euzkadi, defiende sus competencias, su autogobierno, defiende su singularidad. Ciudadanos no defiende la igualdad, defiende la uniformidad. No es ese el proyecto sugestivo de vida en común de Ortega y para colmo todavía siguen sin despegarse de esa derecha poco civilizada y su modelo huele demasiado a la de aquella España Una, Grande y Libre de Franco.
El PP ha anunciado una Comisión de Investigación. A pesar de la rimbombancia, no se hará. No estaría mal hacerla en la Comunidad de Madrid y averiguar qué ha pasado en las residencias de ancianos donde ellos mandan.
Conclusión. Un pleno sacando a la luz la ínfima calidad democrática del PP y Vox que nunca han estado a la altura de los acontecimientos. Un pleno que podía haber durado una hora y ha durado demasiado.



