La Monarquía Española puede delinquir que nadie le va a investigar

Viernes 7 de septiembre de 2018

Algo que comenzó conmigo, y lo digo no como un pavo real, sino como un parlamentario elegido que preguntaba sobre las andanzas y negocios del rey Juan Carlos cuando nadie lo hacía y me decían de todo, acaba de volver a ocurrir. Me refiero a las dos preguntas rechazadas por el PP, PSOE y Ciudadanos en la Mesa del Congreso en relación con los negocios y la fiscalidad del rey Juan Carlos, El Campechano.

Rafael Mayoral le preguntaba al gobierno por qué el embajador Manuel Albart, a quien conocí en Guinea, le acompañó a Corinna en 2007 a una reunión oficial con el gobierno saudí. La Sra conseguidora, amante del rey, buscaba una comisión en la construcción del AVE La Meca-Medina y recibió esa asistencia oficial. ¿Qué les parece?. ¿Y qué le ha dicho la Mesa?. Pues muy sencillo. Eso era en tiempos de otro gobierno y el rey era inviolable.

Tampoco Noelia Moreno ha tenido mayor suerte cuando la inquieta y preguntona de ella, se le ha ocurrido el inmenso delito de preguntar sobre esas informaciones aparecidas en las conversaciones entre Villarejo, Corinna y Villalonga y sobre los paraísos fiscales de ese gran patriota que al parecer eludía al fisco hispano y sobre el tratamiento fiscal a las jugosas comisiones. Pues lo mismo. Niña, no preguntes cosas de los mayores.

La Mesa del Congreso ha llegado a impedir la tramitación de 82 preguntas sobre la Casa Real con la excusa de que el tema de la Monarquía no debe entrar en el Control Parlamentario. Nos dicen que la democracia española tiene una zona de sombra y opaca, donde todo delito puede tener su asiento y nadie debe atreverse a hurgar nada en esa cloaca. Y lo avala el PSOE. ¿Qué les parece?.

Fui quien comenzó a ser impertinente preguntando estas cosas y como me decían que el rey era irresponsable e inviolable, preguntaba por los embajadores que le acompañaban al rey en sus cacerías y francachelas. Pues tampoco y eso que son funcionarios públicos y les pagamos entre todos el sueldo y los gastos de representación, lo mismo que al monarca.

En resumidas cuentas que todo esto es una vergüenza y que demuestra la baja, bajísima calidad de la democracia en España cuando a un Parlamento se le impide investigar sobre lo que hace o hacía el jefe del estado. Increíble pero cierto.

¿Celebrar la Constitución? – Marruecos no tiene competencias

Jueves 6 de septiembre de 2018

¿Celebrar la Constitución?.

Van a celebrar  con fuegos artificiales el cuarenta aniversario de la aprobación de la Constitución española y además lo harán, como siempre lo hacen, es decir de forma retórica. Discursos, un acto en el Congreso, algo en el Senado  y paseo de los ponentes constitucionales por la piel de toro hablando de las bonanzas del texto, aunque ya solo quedan tres: Roca, Pérez Llorca y Herrero de Miñón.

En lugar de analizar lo que ha dado de sí este texto de circunstancias aprobado con permiso del vigilante ejército de la época no analizarán que no se ha tocado ni con el pétalo de una rosa esa distinción que tan claramente define el nivel competencial de lo que son naciones y regiones, el verdadero meollo del asunto que tiene incendiado al país y se van a dedicar a  repetir tópicos y tópicos y a decir que le quedan otros cuarenta años de intocabilidad.

Y también, y como siempre que llegan estas fechas nos afearán nuestra inveterada ausencia a los actos organizados y siempre les decimos lo mismo. «Si no éramos importantes para formar parte de la ponencia constitucional, en 1978 ¿por qué ahora nos echáis en falta?».¡Que más quisieran que Torra y Urkullu estuvieran en el salón de los Pasos Perdidos del Congreso aplaudiendo el discurso de plástico de la Sra. Pastor.

Pero no los van a ver. Aunque si los criticarán sin analizar el por qué no están allí presentes.

Fotos de los ponentes  las hay en ocho salas, pero falta, en todo caso la foto de Arzalluz, excluido de aquel panel  de lo que consideran «padres de la patria», ¿de qué patria?. ¡Ah si!, de la única e indivisible, patria común de todos los españoles.

Fallaron gravemente no habiendo tenido el coraje de abordar los dos problemas de calado que tenía en ese momento planteado España como discurso territorial propio. Homogeneizaron todo y ahí están las consecuencias. Un llamado Plan Ibarretxe en 2005, una declaración de República catalana hace un año y una política en general, a la greña. Menudo balance.

Pero a pesar de todo esto, no aprenden. Volverán a atufarnos de discursos cargados de tópicos y no irán al meollo de lo que podría resolver este enfrentamiento territorial e histórico en su distinción. Y no sería difícil.

Marruecos no tiene competencias sobre las aguas del Sahara.

Eurodiputados escuchan en Sáhara versiones contrapuestas sobre acuerdo pesca– Un grupo de eurodiputados de la Comisión de Comercio Internacional ha concluido una misión en el Sáhara Occidental en el que han escuchado versiones totalmente contrapuestas sobre si el acuerdo de pesca entre la UE y Marruecos beneficia o no a la población del Sáhara Occidental. La misión, que concluyó hoy, consistió en distintas entrevistas realizadas en Dajla, epicentro de la industria pesquera en el Sáhara, y El Aaiún (capital administrativa del territorio), y servirá para preparar un informe previo a la votación en diciembre en el Parlamento Europeo del acuerdo de pesca firmado por la Comisión y el gobierno de Rabat. Una fuente de la delegación europea explicó a Efe que el gobierno marroquí había previsto una serie de entrevistas con distintos actores políticos y económicos, todos ellos promarroquíes, y solo tras «intensas presiones» por parte de los europarlamentarios consiguieron reunirse también con grupos independentistas. La versión más repetida ante la delegación por las autoridades locales es que el acuerdo de pesca es altamente beneficioso para la población del Sáhara y garantía de su desarrollo, y negaron toda discriminación hacia la población de etnia saharaui, argumentando por ejemplo que un 85 % del funcionariado de la región de Dajla es saharaui. Insistieron incluso en que ese acuerdo es garantía de «seguridad y estabilidad» en una región (el Sáhara y el Sahel) expuesta a grandes riesgos.

Radicalmente contraria fue la versión transmitida por las diferentes asociaciones saharauis de corte independentista -algunas pro derechos humanos, otras de defensa de los recursos naturales y otras de periodistas-, quienes insistieron en que los beneficios procedentes del acuerdo no llegan a la población saharaui, pese a que de aquí procede el 90 % de las capturas de los barcos europeos. Además, estas asociaciones insistieron ante la delegación europea en que el verdadero representante del pueblo saharaui es el Frente Polisario, que debería ser consultado sobre la legalidad o no del acuerdo.

El pasado mes de febrero, el Tribunal de Justicia Europeo dictaminó que Marruecos no tenía soberanía sobre el Sáhara Occidental, y pese a ello el gobierno marroquí y la Comisión Europea firmaron el 24 de julio en Rabat un nuevo acuerdo pesquero que sí incluye las aguas del Sáhara. La fuente de la delegación europarlamentaria señaló a Efe que su misión al Sáhara, negociada en cada detalle con el gobierno de Marruecos, busca trasladar ahora a Estrasburgo dos cuestiones: si los beneficios económicos del acuerdo van a los saharauis y si la población local está dando su consentimiento al acuerdo.

Con las conclusiones de esta misión, la Comisión de Comercio Internacional votará en noviembre sobre la legalidad del acuerdo firmado entre Rabat y la Comisión, antes de que el Europarlamento lo vote en sesión plenaria en diciembre.

 

El Valle de los Caídos y el escultor Beobide

Miércoles 5 de septiembre de 2018

La consigna de que fuese panteón igualitario la quebrantó el propio Franco

Se han sacado coplas a la urna de Lenin en la Plaza Roja y fabricado democráticos pisapapeles con escom­bros del «muro de la vergüenza». El santuario de Cuelgamuros también ofende. Los ingleses y yankis que acuden a visitarlo y a quienes se asegura que «allí también yacen voluntarios de Brigadas Internaciona­les» pueden preguntarse, una vez desengañados, con qué autoridad moral persigue a Pinochet un Estado que perpetúa el homenaje a un Movimiento genocida que jamás se depuró.

Invisible, aunque presente, ¡pre­sente!, Franco está ahí, acarto­nado, taxidérmico. Con lastre de medallas, cintajos, puñetas de pan de oro, toisón y sable. Es el único jerifalte fascista y nazi de Europa con mausoleo público cuya realidad y esencia las informadoras turísticas dis­torsionan sin pudor. Disfruta de losa blanca y azucenas frescas a diario. El conjunto desprende, con sólo avistarlo, un aura ine­ludible de mal gusto advenedi­zo, de atrezzo para superpro­ducción de Bronston.

En estos pedregales se aco­metieron, un 17 de julio de fue­go, en 1936, dos juventudes. En 1940 llegan los batallones de castigo a las lomas circundan­tes y mil hoyos de unos veinte centímetros, tierra de urgencia para cadáveres despanzurrados entre sí, expelen osamentas ro­jas, azules y caquis. Ya tallaban la piedra viva los galeotes. Se encomienda a Pedro de Muguruza y Otaño, arquitecto, el grandilocuente diseño. Un inge­niero de Manchester, jubilado, viaja en uno de los autopullmans.

«Esto tiene, er… un cierto ai­re, ¿no cree?, un tanto mussoliniano». Con cautela. En el bus les han contado patrañas de transición fraterna, de fosas comunes compartidas. Sobre todo, mentiras a medias.

Muguruza y Otaño falleció en 1952. Le pasó el muerto a Diego Méndez González. La cruz hueca, transitable, es de hormigón armado y granito. Sirve de mirador, 150 metros de alto y 42 de ancho. El funicular que hasta ella trepa desgarra la naturaleza, la transforma en kermes. Hace una mañana de perros en el Risco de la Nava. Hay ganado bravo en la ruta que conduce de la verja a la ca­fetería. La Guardia Civil, que no guardas jurados, custodia la taquilla y dependencias de la entrada. Elocuente.

«Mordieron el polvo»

En agosto de 1953, el del Con­cordato con Pío XII, los forzados iban perforando ya una cripta que costaría vidas, mutilaciones y, en una España de ridícula autarquía, librecambio de pacotilla, recursos de estraperlo y hambre negra, unos veinte millardos de pesetas de 1959.

La consigna de que fuese panteón igualitario para combatientes de ambos bandos la quebrantó el propio Franco, sépalo el turista, en acalorado discurso inaugural. Ante 2.000 alféreces provisionales y altos mandos de los tres ejércitos, sin más presencia del adversario que los despojos anónimos que a este engendro sirven de ci­mientos, el Caudillo enalteció «nuestra Victoria», y «nuestros caídos». Incurrió en sonrojante léxico de tebeo al denostar a «ese enemigo obligado a mor­der el polvo de la derrota».

La propaganda del Régimen se encargaría -hasta hoy- de encauzar la torpeza del general propugnando un Cuelgamuros en simbología de la falsa con­cordia que, a los cuatro años, torturaba y fusilaba a Grimau, propinaba garrote vil a muchos anarquistas y mantenía en las mazmorras de Carabanchel -ahí sí se podría organizar un museo de los horrores- a un sinfín de sindicalistas, gudaris, marxistas y judeomasones variados. Bajo esta bóveda, de los llamados ro­jos no quedan ni los tuétanos.

La tumba de José Antonio, frente al Cristo, deja frío; y la del general, helado. La urna con los restos del «Ausente» no está bajo la lápida, enclavada sobre un sumidero, sino tres me­tros más allá.

Franco queda de espaldas, simbolismos del azar, al Cristo de Beobide, obra excelsa y tan ajena al popurrí de pastiches, tecnico­lor, oropel y tenebrismo marcial de la nave, que sorprende como única pieza digna de admirarse. ¿Qué hace allí? Testimonios absolutamente fiables y contrastados resolvieron la incógnita a «euskadi información».

Un Cristo cautivo

El taller de Zuloaga era visitado con asiduidad por Franco, que se encaprichó de la obra sacra de Beobide allí instalada. Solicitó un Cristo para él. Zuloaga, franquis­ta, u oportunista, amigo de un Beobide abertzale acérrimo que se negaba en redondo a «ir a saludar a Franco, ese criminal de gue­rra», optó por decirle al artista zumaiarra que el encargo era de unos suramericanos. Él, Zuloaga, se ocuparía de la policromía. Acabaría confesando quién era el destinatario. Estaba el Cristo casi culminado. Beobide, que «esculpía los Cristos rezando» y que hacía de su trabajo mística, pensa­ba por convencimiento íntimo que cuanto peor era un sujeto, más ne­cesitaba la oración.

El Cristo pasaría a la capilla de El Pardo, en 1941. La factura fue de 20.000 pesetas, tramitada por Zuloaga. Años después, sin con­sultar, un Caudillo no pregunta, Franco decide erguir el crucifijo de Beobide en pleno ábside, en el altar de la Basílica del Valle de los Caídos. Allí sigue. En el conjunto bisutero, tremendista, tiene mucho, por contraste, de cautivo. Impresiona su impavidez. Carece de rictus, de sangre seca. Beobide se negó a visitar Cuelgamuros «mientras no enterrasen allí tam­bién a todos los gudaris». No en­tró, consecuentemente, jamás.

«Por Dios y por España

En la Capilla del Vía Crucis la es­posa del ingeniero de Manchester, jipi residual, poetiza la lluvia: «Hoy el cielo llora por todos los muertos de la guerra». Un dedo prudente le traduce el gran rótulo sobre las puertas que acceden a las sacristías benedictinas: «Caídos por Dios y por España». «Ese es el eslogan del bando vencedor». La mujer se desconcierta. «¿Conoce USA? Bien, esto no es Arlington, aquí se exalta a los vencedores, y sólo a ellos, de una guerra civil.

Comunistas, socialistas, nacio­nalistas vascos, republicanos y masones eran la anti-España y los sin-Dios. Este no fue jamás su lu­gar, aquí no constan y es lógico que sus familias se resistiesen a sepultarlos junto al verdugo, de no mediar engaño o el chantaje con la vida o la libertad de un fa­miliar o varios». La inglesa llama a su marido. «Es que él tiene ami­gos que lucharon en las Brigadas Internacionales». Repite, el inge­niero, que todo el conjunto le sue­na «francamente mussoliniano». Se le ratifica. «A saber qué came­los les cuentan durante el viaje. Puede que entre los 50.000 esque­letos de las capillas laterales se halle el de algún brigadista.