Artur Mas ficharía a Josu Jon Imaz

Josu Jon Imaz

Compré el domingo La Vanguardia. Aparecía una encuesta demoledora  con un expresivo título: “CIU barre en Cataluña”. “Los nacionalistas rozan la mayoría absoluta”. “La izquierda se hunde y el actual pacto del tripartito (PSC, ERC e ICV) solo suma 49 diputados sobre 135”. “La encuesta augura una hecatombe a ERC, que pasa de 21 a nueve escaños”. “Ciudadans y Laporta se benefician de la baja participación”.

Y dentro, como domingo último de la campaña que culminará con las elecciones del 28 de noviembre, cuatro páginas de entrevista a Artur Mas hecha por Quim Monzó y Sergi Pamiés, entrevista que he leído completa. Por eso he llegado hasta las últimas preguntas que le hacen al líder de CIU y que son éstas:

¿Cuál ha sido su mayor decepción política?

Tener que ir dos veces al Saló Sant Jordi del Palau de la Generalitat y ver cómo investían a dos presidents que no habían ganado las elecciones. Y yo estaba ahí.

¿Y lo más importante que ha hecho en la vida?.

Casarme con Helena. (Se refiere a su esposa, Helena Rakosnik).

En fútbol se fichan jugadores de otros equipos. ¿A qué político de otro partido le gustaría fichar?.

Esta pregunta sí que es complicada. Dejádmelo pensar porque no me lo había planteado nunca… (Al cabo de unos minutos). Ya está: Josu Jon Imaz. Porque es un hombre afable, de ideas similares a las que yo tengo, consecuente, con capacidad de liderazgo. En un momento determinado, este hombre dijo que abandonaba la política porque, si continuaba, su partido se dividía. Tuvo las narices de decir “me aparto”, y eso no es fácil en política, sobre todo cuando estás llamado a poder serlo casi todo. Es una persona que tiene sentido de equipo, leal.

¿Qué es lo que más le gusta de las campañas electorales?.

Que se terminen!!.

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Bueno, pues no está mal. Que al ex presidente del EBB del PNV le ficharía el futuro presidente de la Generalitá catalana dice mucho de Imaz y de su partido. Y yo como miembro de ese PNV no solo lo transcribo sino que suscribo el comentario, y recordar la reflexión que nos hizo Mas en el mitin de Las Arenas. “Yo he estado ocho años en la oposición. Me da que vosotros solo vais a estar cuatro”. Que se cumpla.

“En tu vecindario hay gente que sabe quiénes han quemado los contenedores”.

Artabide 5: Quema de contenedores

En Ondarroa, entre las 12:30 y la 13:00 horas de la noche del viernes a sábado, ardían cinco contenedores en la Calle Artabide 5, frente a la Caja Laboral.  La segunda vez en menos de 6 meses.

 ¿Kale borroka?. ¿Vuelven a las andadas?. ¿Necesitan decir que ahí están?. ¿Incendio fortuito?. Todo esto puede ser, pero hay dos hechos. Cinco contenedores ardiendo en la noche ondarresa y la exigencia de uno de los vecinos del inmueble al Presidente de la Comisión Gestora.

 Cinco contenedores, 3 de residuos sólidos urbanos y 2 de papel-cartón, donde se recogen aproximadamente 800 Kgs/día, pues dan servicio a la población que vive en los números de las calles Iparkale 22-45; Iparragirre 12-19 y Artabide 1-10, contenedores que iban a ser próximamente trasladados a Artabide 9-11, una vez finalizadas las obras que se están acometiendo en la zona.

 Ante los hechos ocurridos, la comisión gestora han instalado “provisionalmente” los 5 contenedores en Artabide 7, lugar conocido como la “plaza de las monjas” y es aquí cuando uno de los vecinos le ha llamado al Presidente de la Comisión gestora pidiéndole, más bien ordenándole, que quite los contenedores de ese emplazamiento, pues de no ser retirados inmediatamente, bajarán los vecinos del inmueble afectado y los instalarán en la mitad de la carretera. El presidente de la gestora le responde que en su vecindario hay gente que sabe quiénes son los que han quemado los contenedores, cosa que él desconoce por completo.

 Sigue siendo curioso que haya gente que piensa en liberar Euzkadi quemando contenedores y que haya otros que sean tan críticos con la gestión municipal.

El cierre del Estatuto y Harpo Marx

Acaban de ser editadas las memorias de Adolph Marx (Nueva York 1888-Los Ángeles 1964), más conocido como Harpo (el mudo), el cómico que dejó de hablar en un escenario en 1915 y no usó sus cuerdas vocales más en el cine ni en la televisión, sino usaba una bocina. Pero Harpo tenía su propia voz y escribió una autobiografía “¡Harpo habla!” que acaba de ser reeditada. Durante páginas y páginas Harpo describe sus aventuras infantiles y sus primeros pasos en el entretenimiento: “A mis 13 años, descubrí que algunas tiendas del vecindario estaban pagando un penique por gato. No recuerdo por qué. Me convertí en empresario. Groucho y yo estrenamos en el sótano el popular sketch del tío Al, “Quo Vadis patas arriba”. Precio de admisión: un gato. Fue mi primera actuación pública. Ingresamos siete gatos en taquilla, pero obtuvimos unas ganancias netas de solo cuatro centavos. Tres gatos se escaparon. Bueno, así es el negocio del espectáculo”.

Lo que cuenta Harpo puede ser una foto de lo que nos puede pasar a nosotros con el acuerdo estatutario firmado con Zapatero. Estos días me lo han preguntado en tres ocasiones. Aprobados los presupuestos en el Congreso llegan ahora al Senado, que presumiblemente lo rechazarán, y volverán al Congreso en diciembre. Mientras ésto ocurre Zapatero estará modosito y dirá que está eternamente agradecido al PNV, como lo dijo el jueves en el pleno, pero pasado el trance, nos puede ocurrir como a Harpo con sus gatos. Pues sí. Pero no creo Io haga. Está escaldado, empieza a abandonar el realismo mágico de su optimismo antropológico y a pesar de que sigue cometiendo errores como su postura con los hechos del Sahara, le va, a futuro, su credibilidad política si pretende volver a repetir la jugada que le hizo a Artur Mas. Este no se la ha perdonado y en virtud de los resultados del 28 en Catalunya actuará en consonancia con los mismos y le recordará al presidente del gobierno que le mintió una vez pero no le volverá a mentir nunca más. No creo pues que vivamos la suerte de Harpo, aunque siempre hay que tener la mosca detrás de la oreja. Pero en Madrid siempre hay que apostar. Y nosotros apostamos una vez más por Euzkadi.