Aquel equipo

Domingo 24 de febrero de 2019

Me gustó la forma como le contestó el líder de ERC, Oriol Junqueras, al Fiscal español en el Tribunal Supremo el jueves 14 de febrero. Allí estaba él con su traje y corbata negra, valiente, apasionado, con lenguaje entendible y argumentación sin complejos. Reivindicó el ejercicio del derecho de autodeterminación, la independencia para Catalunya, lo que hicieron el 1 de octubre, repitiendo con énfasis que votar no había sido un delito y prohibirlo si y además sin una gota de violencia y abominándola con enfado. Se declaró cristiano y dijo que amaba a España y a sus gentes. Escuchándole le estaba viendo a D. Manuel de Irujo (en la foto en 1947 en Montpellier en un Congreso de ERC acompañado de Lasarte y Jauregui) pero no a nadie de Bildu en esa longitud de onda, porque para eso hay que ser un líder sólido con principios, no gentes con empacho ideológico de consignas y un millón de complejos. Ojalá se les pegue algo del liderazgo político de este dirigente porque visto lo visto no parecen tener en claro casi nada. Ni aprobar los presupuestos en Euzkadi, mezclarlos con las pensiones, no votar si en Madrid para decir al segundo que Sánchez hace muy mal convocando elecciones tras haberlo hecho en contra junto al PP y Ciudadanos, lloriquear porque no les han llamado a ninguna consulta, ir a la toma de posesión de un dictador como Maduro, marear la perdiz para terminar en Gasteiz no votando los aumentos a la RGI, Funcionarios y Concertada, porque Elkarrekin Podemos se les había adelantado. Lo más parecido a un grupo de niños de siete años con casqueta haciendo política y poniéndolo todo perdido.

Junqueras, que es profesor de historia contemporánea en la Universidad y sabe de qué va la cosa, es un socialista catalán independentista, un cristiano que en estas elecciones ocupará parte del espacio que deja una desaparecida CIU y que si tiene la habilidad de no pactar en nada con la CUP y por tanto no llevar las cosas al abismo, será en breve la gran referencia catalana. Otra cosa es la estrategia llevada hasta ahora de la que mucho se podría hablar y que tiene a mi juicio serios errores, pero esto es otra cuestión.

Acaba de ser editado por el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) un interesante libro titulado “La Democracia Cristiana Alemana y su aportación a la transición española” de la bilbaína Natalia Urigüen profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria y doctora europea en Historia. Es una tesis de grado muy trabajada, con mucha información y documentación y donde aparece el EAJ-PNV, la Fundación Konrad Adenauer, los cursos en Colonia y Berlín, las doce tribus democristianas durante el franquismo, la entrada en la Otan y mucha y valiosa información. En su día pude suministrarle la narración de lo que vivimos habida cuenta que Pello Irujo, Mikel Isasi, Joseba Azkarraga, Mikel Estabillo, Ruiz Olabuenaga, Kepa Sodupe, Barandiaran, Txurruka, Joseba Goikoetxea, Gorka Aguirre Azketa y quien ésto escribe anduvimos por aquellos lares en 1976 junto a dirigentes de Unió Democrática de Catalunya en la preparación de cuadros mirando a Europa. Formábamos parte del Equipo Demócrata Cristiano del Estado español dirigido por Anton Canyellas, Ruiz Monrabal, Ruiz Jiménez, Juan de Ajuriaguerra y Gil Robles y seguíamos el criterio que he mencionado de tener interlocutores en Madrid y evitar que en el estado español los extremos volvieran a tocarse en Frentes Populares o Frentes Nacionales.

Por eso vuelvo a la claridad del 14 de febrero que me recuerda lo que nos decían nuestros mayores tras la muerte de Franco. Tenían clavada la espina de no haber estado en el Pacto de San Sebastián en 1930 que trajo la República y nos decían que había que ir a todo, ”hasta a un congreso de bomberos” según Aguirre. Por eso aquel EAJ-PNV hizo caso de su experiencia porque nadie podía dudar de su abertzalismo, ni de su entrega (varios habían sido condenados a muerte y habían pasado mil calamidades) y nadie ponía en duda su acrisolado cristianismo que nada tenía que ver con el nacional catolicismo .Aquella generación nos decía que teníamos que tener amigos políticos en Madrid, que debíamos usar la cabeza y no las vísceras, que ETA tras si tenía un proyecto totalitario, que el horizonte era Europa y que había que lograr que el EAJ-PNV siguiera siendo la columna vertebral del País. Y no hay más que mirar a lo hecho para comprobar que aquella hoja de ruta se ha cumplido y Euzkadi está como está, puntera en casi todo, y no por la “larga visión” de nuestros chavistas domésticos incapaces de comprometerse en nada serio y constructivo o creyendo en una lucha armada salvadora, a pesar de que ahora no quieran hablar de aquellos años de plomo y desolación. Generaciones maximalistas que abominan de los compromisos políticos propios del sistema y que siguen teniendo una visión desdeñosa de las libertades democráticas.

Mientras ésto ocurría ETA basaba su acción en la lucha armada, con criterios tercermundistas, se arrogaba la representación de todo el pueblo vasco, proyectaba de Euzkadi una imagen deplorable, dividía a la sociedad y demostraba que la construcción europea le importaba un pito, mientras el PNV mantenía un gobierno en el exilio y apostaba por la “Causa del Pueblo Vasco” de Landaburu en su encaje europeo. De hecho el Aberri Eguna de Donostia de 1933 había sido el de “Euzkadi-Europa”. Lo describe Natalia Uriguen cuando explica como el único partido que estuvo en el nacimiento de la Europa federal a través de los NEI en 1947 fue el PNV, que abrió la puerta a los catalanes de Unió, aunque los alemanes necesitaban partidos de pata negra hispana y de ahí vino el nacimiento de aquel Equipo, no de un solo partido, sino de todo el estado con las premisas que describe.

Natalia analiza en su tesis el Equipo de ésta manera: ”Inicialmente el PNV y posteriormente el resto de los grupos según se fueron creando quisieron formar parte de los foros políticos democristianos de esa nue¬va Europa libre y unida que se estaba gestando. El interés de los diferentes grupos por el acercamiento a la organización demócrata cristiana eu¬ropea se justificó por varios motivos: su identificación con las ideas básicas de los padres de la democracia cristiana; la gran importancia que daban estos grupos al común denominador que fue la idea europeísta; la necesidad de que los partidos homólogos europeos supieran de su existencia a pesar de la clandestinidad y poder, por lo tanto, recibir un apoyo exterior según evoluciona¬ba la situación en España; y, finalmente, la posibilidad de hacer de la organiza¬ción democristiana europea una plataforma de denuncia de los abusos del régi¬men franquista y, desde ésta, presionar y exigir el cambio democrático”

Si, ya sé que son batallas del pasado que a los que creen que el mundo comienza con ellos les resbalan, pero el pedigrí de un partido de 124 años lo conforman estas cosas que van apareciendo a la luz. De ahí la reivindicación del voto útil el 28 de abril para un partido que tiene este background. El voto inútil es para los que nada más llegar a Madrid mandaron un telegrama de felicitación a Trump y ahora en el Congreso no tienen nada que enseñar más que su voto negativo a los Presupuestos de Sánchez. Esa es la diferencia entre el voto útil y el voto inútil.

Entre los días 9 y 12 de diciembre de 1965 se celebró en Taormina el primer congreso de la Unión Europea Demócrata Cristiana (UEDC), here¬dera de los Nuevos Equipos Internacionales (NEI). Este encuentro marcó un antes y un después para la demo¬cracia cristiana del estado durante el franquismo. Las discrepancias habían vuelto a salir a la luz y fueron de nuevo considerables. No fue hasta la noche anterior a la finalización del encuentro cuando finalmente los cuatro representantes de los grupos, Antón Canyellas, Joseba Rezola, Jesús Barros de Lis y Fernando Álvarez de Miranda firmaron un acuerdo de mínimos en los mismos términos que se habían establecido en junio de 1963. Para conseguirlo fue necesaria la intermediación del propio presidente de la UEDC, el primer ministro italiano Mariano Rumor, y su secretario general, el belga Leo Tindemans. El Equipo del Estado Español de la Unión Europea Demócrata Cristiana (Equipo) se constituyó con vistas a una acción común tanto internacional como doméstica.

La diarrea de Buda

Sábado 23 de febrero de 2019

Dejando aparte la admirable contribución del budismo al logro de la liberación interna del hombre, nunca ha dejado de llamarme la atención el que Gautama viniese a morir de humillante enfermedad: la diarrea.

No es que hubiese sido mejor que fuese crucificado, víctima de la violencia que él rechazó, sino que, al menos, se extinguiese con la noble sencillez del sol que se hunde silenciosamente en el ocaso.

Esperaba de un ser liberado, amo absoluto de su cuerpo, que lo condujese por la brida hasta tenderlo pacíficamente y dejarlo allí, como Sócrates, rodeado de sus discípulos. Pero murió como un niño marginal de Biafra: deshidratado por la tenaz incontinencia intestinal.

Pero no sólo eso, sino que abandonó a su mujer Gopa Yasodhara y a su hijo Rahula y se fue en búsqueda de una verdad que implicaba un gesto de egoísmo: el descuidar el deber inmediato que lo ataba a su familia, por la cual debía velar.

Acción parecida, en otro sentido, llevó a cabo Gandhi: impulsado de pronto por su anhelo de depuración espiritual, se condenó a sí mismo a la abstinencia sexual, obligando a su mujer Kasturbai a vivir al lado de él como una monja. Para justificarse escribió: “Estoy seguro de que si mi amor por ella no hubiera estado teñido en absoluto por el placer, actualmente sería una dama educada; pues entonces podría haber vencido su desa-grado por los estudios”. Pero como vivió hasta los setenta y ocho años, bien pudo haber tenido tiempo para ocuparse, entre ayuno y ayuno, de la cultura de su mujer.

Todo ésto viene al caso porque he podido constatar que los que algunos consideran grandes hombres —y los no tanto—, políticos, creadores o revolucionarios, contraen deberes inmediatos y responsabilidades de primer orden con seres humanos, para luego descuidarlos y hasta sacrificarlos en aras de compromisos superiores, según se lee. Renunciamiento lo llamarían ellos. Egoísmo lo calificaríamos nosotros.

Dicen que la política es complicidad sin amistad. Lo creo viendo a algunos seres humanos que en cuanto se suben a un coche oficial, se olvidan de quien lo hizo posible, no contestan llamadas, miran por encima del hombro y se creen poseedores de la verdad sin darse cuenta de que están de paso, no orinan colonia y pueden acabar como Buda.

Hay además en la mayoría de las entrevistas a ciertos políticos esa muletilla que nos repiten pidiendo conmiseración explicando que dejan la política, diciendo que vuelven para ocuparse de su familia o, en caso contrario, se culpan de no haberse podido ocupar de ella como era su obligación, siendo la mujer y los hijos los paganos de sus aficiones.

Si volvemos los ojos hacia nuestra historia nos encontraremos con mujeres preteridas por estos sabios: el de mujeres que se dejaron arrastrar por el amor y se quemaron en el fuego de la pasión política de sus hombres, sacrificando su derecho legítimo, aunque humilde, a la felicidad doméstica, sin que se hubiese pedido su consentimiento.

Pienso, pues, que todo hombre en el umbral de la acción debería meditar un momento y estar claro en los propósitos de su vida. Si ella lo lleva a la absorción total de sus energías, para la realización de lo que se propone, debe renunciar de antemano a todo lazo afectivo que implique el sacrificio de quien lo acompaña, no por identidad ideológica, sino por amor.

Cien personas alrededor del recuerdo de Andoni Olabarri

Viernes 22 de febrero de 2019

Este sábado los periódicos han abierto con noticias sobre la postura del PP en el Senado en relación con el estatuto, la campaña electoral, el libro de Pedro Sánchez, Malú, Arrimadas y cosas así. Y esto ocurre porque la prensa política dejó de tener sabuesos que olfatean la noticia vasca y carece de periodistas con larga mirada y que crean en serio que en Euzkadi las noticias españolas están bien en España y las noticias vascas, las de fondo, están bien en Euzkadi.

Y digo esto porque la noticia, la de verdad, se produjo este viernes en un restaurant del Casco Viejo de Bilbao, concretamente en el Anboto y en el homenaje que gentes que le conocieron a Andoni Olabarri y por tanto le han querido dedicar, bajo la presidencia de Txomin Saratxaga y de su hijo Zigor un homenaje a su memoria de economista, de burukide, de presidente de la Fundación Sabino Arana, de amigo. Un acto imposible de haberse celebrado hace cuarenta años, en plena bronca del enfrentamiento, estéril enfrentamiento entre diputados y burukides del BBB, el llamado caso Ormaza. Aquello fue muy extenuante y nos debilitó muchísimo, pero ocurrió, y las mesas, llenas de, otrora adversarios, era todo un poema y un mandato para que la gente se lleve bien.

Y es que el tiempo pone las cosas en su sitio y alrededor de Andoni Olabarri y su recuerdos han estado gentes tan enfrentadas en su tiempo como Juan Beitia, Txomin Saratxaga, Ramón Sota, Fede Bergaretxe, Josu Pagay, Juanjo Pujana, Chato Gonzalez, y quien ésto escribe. Han estado también dos consejeros del actual Gobierno Vasco como Erkoreka y Azpiazu, el actual alcalde de Basauri Andoni Busquets y el primero de esta localidad en 1979 como Fede Bergaretxe, el ex consejero de EE, Jon Larrinaga que ha hecho una magnífica semblanza del Andoni de sus tiempos de Lovaina, y el primer presidente del Parlamento Vasco Juan José Pujana. También Iñaki Erkoreka, el ex Diputado general Xabier Aguirre, Emilio Olabarria y Begoña Ezpeleta, super dama de Ajuria Enea en los tiempos de Garaikoetxea, la directora de la Fundación Sabino Arana Irune Zuluaga, Iñigo Camino y Txema Montero, burukides del EBB como Xabier Agirre, Jose Mari Zalbidegoitia, Antton Jaime, Patxi Albisu, Ramiro Cardona y personas que tuvieron un gran protagonismo en otros tiempos como Ziarreta, Mendizabal, Eugenio Ibarzabal, Rekakoetxea, Bego Errasti, Joseba Zubia, Ricardo Ansotegi, Luis M. Guinea, Isito, Iñaki Lozano, Iñaki Olarra, Landa, Ruper Ormaza, Laraudogoitia, Santin, Joseba Arregi, Miren Mentxaka, Jesús Goiri, Zuga, José Antonio Torrontegi, el Chato González, Javier Quevedo,…….y un largo etcétera hasta llegar a 97 personas, número no fácil de conseguir en los tiempos que corren.

Hemos intervenido Txomin Saratxaga, Ramón Sota, Jon Larrinaga, Zigor Olabarri y Fede Bergaretxe actuando de maestro de ceremonias Rafa Aguirre que lo ha hecho muy bien.

Creo que una comida como estas, ni el PNV ni otros partidos no la han hecho nunca, porque a la actual política le falta corazón y sensibilidad humana, por lo que pasado el tiempo el comentario general es que el tiempo pone las cosas en su sitio y que muchas de las peleas y miserias solo nos debilitan y hacen peores. Y sobre todo queda el recuerdo entrañable ha sido para un hombre singular, un gran profesional y amigo como Andoni, recuerdo que su hijo trasladó a su familia con la foto de él con una gran sonrisa y la firma de los presentes.