Ignacio Camacho no es un demócrata – Casanova critica al Lehendakari en una EITB que los suyos volaron hace diez años

Martes 1 de enero de 2019

Ignacio Camacho no es un demócrata

Ignacio Camacho pasa por ser un fino, documentado y perspicaz analista español. Acude a las tertulias, opina a través de su columna en ABC y se le llena la boca con tres palabras. Constitución, democracia y leyes.

El buen hombre ha comparado 2018 con un año a la italiana diciendo que Sánchez ha roto con dos reglas básicas de la transición de forma tácita. El no respeto a la Constitución y a las leyes y el elegir a la lista menos votada.

Veamos lo mentiroso de esta argumentación. Cuando Camacho dice que Sánchez rompió la dinámica de hacer combinaciones para echar del poder o no elegir a la lista más votada, no dice la verdad. Y lo dice o porque considera que Euzkadi no es España, no lo creo ni que lo piense aunque lo intuya, o porque para él somos una minucia, algo muy típico en el pensamiento castellano de la pata del Cid, o porque su fervor antisanchista le obnubila el intelecto, ya que miente en su aserto porque eso, Sr. Camacho, ya se dio cuando el Sr. Basagoiti apoyó a Patxi López para que fuera Lehendakari habiendo dicho éste que eso no se produciría. Ibarretxe encabezaba la lista más votada y ese contubernio antinatura del PP con el PSE hizo el resto.

Primera afirmación, pues, falsa.

Vayamos con la segunda que sacraliza una Constitución y el cumplimiento de la ley por encima de cualquier otra consideración sabiendo como sabe Camacho que esa sacralizada Carta Magna tiene artículos incumplidos y en el caso del estatuto de Autonomía de Gernika, cuarenta años después, sigue sin cumplirse en 37 transferencias con la gravedad de que venimos escuchando, cada vez con más fuerza, que no se va a cumplir, ni tiene por qué cumplirse, con lo que no sé en que queda para Camacho el cumplimiento de una ley orgánica refrendada por el pueblo en votación libre y secreta. Ni Constitución ni cumplimiento de la ley ni Tribunales independientes que lo pidan.

Camacho se contradice. Su argumento se basa en la vertebración constitucional de una Carta Magna que no acaban de asumir en su totalidad.

Predican, no dan trigo, incumplen la ley y pasan encima por buenos españoles. Esa es también una de las grandes tragedias de España, la de ser una democracia sin demócratas.

Diez años de la voladura de EITB

Sobre las 11:05 horas del 31 de diciembre de 2008 se produjo la explosión que causó daños valorados en más de cinco millones de euros en la sede y en los vehículos aparcados en la sede central de EITB. El destrozo dio la vuelta al mundo. Fue el 31 de diciembre de hace diez años. Daño con publicidad gratuita. Y con una explicación por parte de ETA, publicada en Gara, terrible.

Han pasado pues diez años y lo curioso del caso es que transmitido el discurso de fin de año del Lehendakari Urkullu, este medio ha preguntado a los distintos partidos políticos sobre la impresión que les había producido el mismo. Normal. Es práctica democrática. Y han hablado todos los grupos. Lo curioso es como Bildu ha encargado de hacerlo en nombre suyo al personaje con menor autoridad moral para hacerlo, la persona menos idónea para opinar como el dirigente de Sortu Iker Casanova que hace diez años propiciaba la lucha armada y no condenó aquella barbaridad que pudo producir muchos muertos y fue un atentado a una de las enseñas más sagradas de la democracia como es la libertad de expresión. Para Casanova y los suyos, la discrepancia se resolvía a bombazo limpio.

¿Alguien le ha escuchado abominar de aquella hazaña tan revolucionaria?

Diez años después este señor dice que el Lehendakari está en una atalaya, no pisa tierra, y está fuera de la realidad. Pues muy bien.

Algo así en labios de un representante de EA, que traga carros y carretas o del partido de Matutes que ya no se ni como se llama, hubiera sido lo correcto, pero, ¿en labios de Casanova?.

Me parece una afrenta a una democracia con valores, entre ellos el de la estética.

El ¿en qué atalaya se encontraba y se encuentra para con tanto desparpajo criticar un discurso emitido en un medio público que si hubiera sido por lo que representó no se hubiera creado y seguramente, con el pensamiento de aquel grupo llamado Jarrai, hubiera desaparecido todos los estudios y no por unas declaraciones dichas en una atalaya sino por un bombazo.

Hoy este señor pontifica sobre valores, democracia, legalidad, derecho a decidir, como si de Ghandi se tratara. Me hubiera gustado que este asunto se hubiera tratado en el programa sabatino del Parlamento en las Ondas en el que participa y para mi perplejidad y el de muchos sin que sus compañeros sean capaces de preguntarle qué le pareció aquella fabulosa hazaña destructiva de los suyos.

Lo hizo en su día Eneko Anduez pidiéndole condenara a ETA y se negó a hacerlo.

¿Normalización?. Así cualquiera.

 

Ojalá le hagan caso al viejillo.

Lunes 31 de diciembre de 2018

El miércoles 12 de septiembre en el inicio del último año del actual Parlamento Europeo se despidió como presidente de la Comisión de esta institución pluriestatal su presidente Jean Claude Juncker. Llegó a la tribuna con paso incierto y allí dijo cosas muy interesantes y otras realmente insólitas para un luxemburgués que ha sido primer ministro de un país que tiene tantos habitantes como Iparralde. El sí puede ser independiente, pero los demás no, sin embargo, no es lo que quiero comentar aquí porque además ese día la noticia era la dimisión de la ministra de sanidad, el master de Casado, el doctorado de Sánchez y la Vuelta Ciclista, asuntos todos de menor entidad para el futuro de una sociedad que tiene dos retos de los que apenas habla como es el de la inmigración y el de la demografía. Todo lo que discutiéramos sobre ésto no sería ocioso para que el debate se centrara aquí y no en cuestiones subalternas o en auténticas chorradas que teniendo alguna importancia, no golpean nuestra puerta como estos dos retos.

En el día de hoy el Lehendakari Urkullu ha emitido desde Ajuria Enea su mensaje anual de Gabon. El encuadre de la cámara y el escenario no podía ser más atractivo con el Palacio de fondo, la hierba verde, las plantas y él de pie. Su discurso ha sido correcto, mesurado y de sentido común destacando la situación de estabilidad que vivimos los vascos. Lógicamente el impacto de sus palabras no es el mismo si el Lehendakari hablara dos veces al año, pero cada día, bien en el Parlamento, bien en una inauguración, bien en unas jornadas o desayunos, el Lehendakari nos hace llegar su pensamiento y su visón de los problemas y cómo abordarlos por lo que, siendo adecuado lo que ha hecho, creo que a futuro debería hacer hincapié en un resumen de dos retos diciendo como debemos abordarlos porque lo demás queda todo en un discurso genérico y repetido y creo que en temas de inmigración y de la crisis demográfica, todo lo que se haga será poco y si se pone como eje anual y dicho por el Lehendakari, el asunto se toma en serio si además se le implementa.

Y vuelvo a Juncker.

Vi al día siguiente la prensa, oí la radio y vi la televisión y sobre lo dicho por Juncker en relación con África no se dijo absolutamente nada cuando el viejo político de colmillo retorcido dijo cosas de interés como, por ejemplo cuando reclamó construir una nueva alianza de igual a igual con África, con el objeto de impulsar la inversión y el empleo, pero también con la ambición de convertir los pactos comerciales con países africanos en un acuerdo de libre comercio de “continente a continente”.

«África no necesita caridad, necesita una asociación equilibrada, una verdadera asociación. Y nosotros necesitamos del mismo modo esa asociación». El jefe del Ejecutivo comunitario apostó por «invertir más» en las relaciones con África, un continente que en 2050 tendrá 2.500 millones de habitantes, y que ya no puede ser tratado únicamente desde el prisma de la ayuda al desarrollo. «Mantener ese enfoque sería humillante para África» dijo el viejo político europeo.

Así las cosas, Bruselas pide una «nueva alianza para la inversión duradera y al creación de empleo», con un marco permanente para atraer más inversiones privadas hacia África y el reto de crear hasta 10 millones de euros de puestos de trabajo en África en los próximos cinco años.

La Unión Europea cuenta ya con un fondo para la inversión en África que se lanzó hace dos años y cuyo reto es movilizar 44.000 millones de euros en inversión pública y privada. Los proyectos ya comprometidos o previstos suman 24.000 millones, dijo Juncker.

También advirtió sobre la necesidad de apostar por la formación de los jóvenes africanos y prometió que en el horizonte de 2020 la Unión Europea habrá dado apoyo a 35.000 estudiantes e investigadores africanos.

Demografía y África y no envejecimiento e inmigración, son los dos temas de los que deberíamos hablar y llegar a acuerdos y no sobre quien echa el escupitajo más lejos. Lástima que esta sociedad del espectáculo y la banalidad no lo permita.

La negociación de la gallina con el cerdito.

Domingo 30 de diciembre de 2018

El 29 de diciembre de 1998, hace ahora exactamente veinte años, Juan José Ibarretxe fue elegido Lehendakari por primera vez. Era el quinto de una saga iniciada por Aguirre y su mandato duró diez años, cuatro meses y tres días a pesar de que el ex rector Manu Montero dijo en 1999 que pasaría a la historia como Ibarretxe El Breve. Doce horas de debate de investidura concluyeron con su elección por mayoría absoluta, gracias al voto de los parlamentarios del PNV y EA y los de los de Euskal Herritarrok, que le dieron cuarenta escaños. Frente a él, el segundo candidato en liza fue Carlos Iturgaiz (PP) que sumó a sus 16 escaños los dos procedentes de UA, mientras que el PSE-EE e Izquierda Unida-Ezker Batua decidían votar en blanco.

Los discursos de los dos candidatos partieron de bases radicalmente distintas. Mientras Ibarretxe realizaba el discurso de un Lehendakari para todos, moderno, progresista y con propuestas en todas las materias, Carlos Iturgaiz sacaba la matraca limitándose a contraponer su análisis sobre pacificación y la defensa del estatuto de Gernika frente a Lizarra aseverando que gran parte de los vascos tenían miedo del apoyo que EH proporcionaba a Ibarretxe. Otegi en su intervención se dirigió a la Cámara en términos conciliadores, apostando por un nuevo marco político y utilizando siempre la consabida explicación metafísica de que ellos no apoyaban un programa de gobierno sino un diagnóstico. Ibarretxe repitió en sus intervenciones su homenaje a quien había sido Lehendakari por espacio de 14 años: ”has sido y eres un gran Lehendakari y una gran persona” le dijo a José Antonio Ardanza.

Esto ocurrió hace veinte años. Ya ni nos acordamos para nada de ello, habiendo sido aquella sesión algo muy relevante. Vivimos un trepidante día a día que nos impide subirnos al monte y ver las cosas en perspectiva, pero es el tiempo que nos ha tocado en suerte. El de la aceleración de los protones.

Veinte años después Otegi trata de justificar su negativa a apoyar unos presupuestos sociales en 2018 cogiendo el rábano por las hojas, volviendo a la vieja descripción del “viejo partido” y sin la valentía suficiente para no hacerle caso a una ELA que elige a sus secretarios generales de la manera más opaca y digital que pueda imaginarse nadie y con la vista en un Podemos que de momento solo es un Pepito Grillo en una esquina, sin oferta seria alguna para la sociedad vasca. Por lo menos en 1998, Otegi y sus parlamentarios se mojaban y aunque aquello duró tanto como el rosario de la aurora, por lo menos ese día hicieron política. A su lado el PP tenía el doble numérico que su representación actual, presentaba candidato y nos decía que Lizarra era un horror, pero el estatuto seguía siendo el punto de encuentro de los vascos. Veinte años después, Lizarra no existe, su jefe Casado dice que no hay que cumplir el Estatuto y menos la Constitución.

En el ínterin ETA ha desaparecido, el estatuto sigue sin ser cumplido por responsabilidad del PSOE y PP con su política del cuentagotas, Catalunya se ha ido al monte por la mala negociación que hicieron en 1978 y por los distintos cepillados que le hizo el TC a su reforma estatutaria, las mujeres han tomado conciencia de su situación y las redes sociales lo condicionan todo, pero Euzkadi, como el buey que nos describía Ibarretxe sigue paso a paso su camino acumulando fuerza, siendo cada vez más reconocida en todos los parámetros y con un EAJ-PNV que es visto como una fuerza política seria, fiable, predecible, solidaria con los presos del Procés, con hoja de ruta omnicomprensiva, socialmente avanzada y apostando por la modernidad, la formación profesional, la investigación y diversificación y el decirle a Europa y al mundo, como aquel slogan de la inefable Rosa Diez aquello de ”Ven y Cuéntalo”. Y la gente viene y lo cuenta, aumenta exponencialmente el turismo, y el saldo, es muy bueno. Hasta hablan de Oasis vasco. ¿Qué no hubiera sido este país sin ETA durante cuarenta años?. Sería un trabajo interesante que nunca hará Sortu.

En este contexto no se entiende el porqué de la negativa de Bildu a unos presupuestos que aceptó negociar tratando de engañar al personal con sus abstenciones ideológicas. Pasó como con el cuento del cerdito y la gallina. Esta, más pequeña, le propuso al cerdito montar un restaurant que ella lo apoyaría. Propuso llamarle ”Jamón y Huevos”. Ella ponía los huevos y el cerdito el jamón. Este dijo lógicamente que no. Era lo que quería hacer Otegi con los presupuestos. Demagogia con las pensiones que no son competencia de la Comunidad Vasca, y que el presupuesto en su discusión con las enmiendas quedara desfigurado, enjamonado y sin piernas, y no fuera liderado por el Gobierno Vasco. Ya lo hicieron con Ibarretxe.

Otegi dijo de Bildu en una entrevista que los vascos no les perciben como un partido de gobierno y de fiar. Normal. Pero no saca conclusiones que son evidentes. ¿Por qué no han amarrado bien a los que quieren volver a los tiros, a los de las pìntadas, a los de los recibimientos, a los que quieren ensuciar a toda la Ertzaintza como cuerpo policial propio a cuenta del desgraciadísimo episodio del caso Cabacas, a los que queman contenedores?

Me da que son como esos adolescentes que se reafirman en lo negativo, generaciones maximalistas que abominan de los compromisos políticos, que siguen obsesionados con matar al “viejo partido” y piensan que llegar a acuerdos, dejando pelos en la gatera, les convierte en traidores a una causa revolucionara y mortal que diseñaron otros en tiempos de Franco y de la revolución cubana, con sus muertos, su épica, sus manifestaciones semanales, su culto a la pancarta, su kale borroka siendo hoy el día en el que no han reciclado nada ni han aprendido nada, ni han olvidado nada y encima, que es lo peor, piensan que somos tontos por lo que se atreven a darnos clases de cómo debe funcionar una democracia sin tener ni idea que ésta es pacto, negociación, acuerdo o desacuerdo argumentado. Parecería que carecen de proyecto para esta sociedad y les sacas de Sabino Arana, sí de Sabino Arana que fue el inventor, y te ponen como ejemplo el modelo bolivariano o el cubano, puño en alto. Por lo menos Pablo Iglesias ha reconocido que se equivocó y que la situación de su querido chavismo es un desastre que ha obligado a emigrar con lo puesto a más de tres millones de venezolanos. Pero, ellos, tan duros y sabios, son incapaces de reconocer absolutamente nada.

La contumacia en el error es lo peor que puede haber en política. Decía y repetía D. Manuel de Irujo que todas las libertades son solidarias porque lo que importa es desterrar del poder a cualquier grupo de personas que se adueñan de todo un país con el argumento de una ideología que tiene un historial de sangre, ruina y luto en el mundo. El presente y futuro tiene que ser estructuralmente democrático, con independencia de poderes, que crea en la economía social de mercado, en los méritos profesionales basados en mérito y capacidad, en la justicia de verdad, en los derechos humanos y en un largo etcétera de valores que sostienen la decencia de un país y permiten su progreso.

No me da que por ahí vaya Arkaitz Rodríguez, secretario general de Sortu, quien el domingo pasado en el homenaje a Argala en Arrigorriaga, puño en alto, le dijo al PNV que asumiera su responsabilidad sobre parte de la violencia y el sufrimiento como ya lo ha hecho la IA y ETA. En esa línea está el parlamentario Iker Casanova, y parte de un sector marxista leninista que no ha dicho ni pío, y mucho menos Gara, cuando ese mismo domingo Cuba plantea una Constitución con el control absoluto de los medios de comunicación, describe al Partido Comunista como” fuerza única y superior”, volviendo al fracasado comunismo de la dictadura del proletariado.

Por eso, queridos amigos, como la gallinita del cuento, es esa la explicación del por qué no han querido pactar unos presupuestos sociales con el “viejo Partido”. Llegó el comandante y mandó parar. Ellos no han hecho una revolución para ser concejales de un municipio del Goierri o del Gorbeia. Y negocian como la gallina.