Ulsterizar Catalunya – Mardones, Saratxaga y el ungido de ELA – ¡Vaya con la sátira!

Martes 18 de diciembre de 2018

Ulsterizar Catalunya

Ignacio Cosidó es el portavoz del PP en el Senado. Fue director de la Policía bajo el nefasto mandato de Jorge Fernández. Con fondos reservados le pagó al chófer de Bárcenas para que le dijera donde estaba la documentación inculpatoria. Ha chapoteado en lo más sucio de las aguas negras de interior. Y hace poco, reenviaba un correo muy revelador a su grupo que decía que el PP, tras la elección de Manuel Marchena, permitía controlar desde atrás al tribunal del “procés” de Catalunya cargándose con este correo la renovación de aquel Consejo pero revelando las cloacas en las que se mueve el asunto y el individuo.

Hoy en el Senado pedía, exigía más bien, la aplicación, sin fecha de cierre del artículo 155.Estupendo.Ya sabemos lo que quieren estos monstruitos irresponsables de la derecha hispana. Ulsterizar Catalunya, enfrentarla porque ¿cree Cosidó que eliminando la autonomía catalana iba a lograr algo salvo ensanchar la animadversión hacia España de los catalanes?. ¿Y cuándo se levantaría el 155?. ¿Lo han pensado o solo embisten?.

Pero es lo que hay, Sra Baronesa.

Mardones, Saratxaga y el nuevo ungido de ELA.

Ha fallecido Luis Mardones, diputado en ocho legislaturas (1982-2007). Natural de Tenerife, isla de la que fue gobernador civil en tiempos de Suárez, Luis Mardones, el diputado canario de CC que en 1989, con su solo voto, logró evitarle a Felipe González una segunda vuelta y a eso se le llamó “mardonear”. Era un tipo todo terreno que barrió para Canarias todo lo que pudo y más. No había iniciativa donde él no tomara la palabra. En solitario era todo un Grupo partamentario. Y además tenía el don de la ubicuidad. Le veías en cuatro comisiones en una sola mañana. Pactaba con los presidentes sus intervenciones. Medio Diario de Sesiones es de él. Hubiera sido un magnífico presidente de aquella autonomía pero las cosas de los partidos lo impidieron. Desde luego, en su tiempo, le conocía todo el mundo.

Siendo diputado tuvo un accidente de carretera y Arzalluz fue a visitarle al hospital en aquellos tiempos de pactos europeos con CC. Su oratoria era respetuosa y clásica, nada que ver con lo que hay ahora. Y no dejaba pelota sin chutar.

Descanse en paz este buen amigo y estupendo parlamentario.

Y Txomin Saratxaga, el penúltimo sabiniano, cumple hoy sus primeros 80 años. Otro tipo de una pieza. Resistente total en la dictadura con la tapadera de la Editorial San Miguel, se enfrentó varias veces con la policía franquista y era un hombre fundamentalmente de organización. Las fotos del Juicio de Burgos las logró él con Jokin Intxausti y yendo a cada casa de los procesados. Nunca se lo agradecieron. Pero aquello dio la vuelta al mundo. El PNV en Bizkaia no se entendería sin Txomin Saratxaga. Seguramente no se habrán acordado de él. Falta ese mínimo humanismo de respeto tan necesario en una organización de 125 años.

Cuando el BBB se renovó en la clandestinidad fue designado burukide y posteriormente, cuando Ajuriaguerra fue elegido diputado en 1977, fue elegido miembro del BBB. Saratxaga con sus “enlaces por zonas” dominaba toda Bizkaia y gracias a él se pudo organizar el primer Alderdi Eguna y desde la nada toda la estructura del PNV cuando se salió de la clandestinidad en 1976.También es cierto que estuvo en el núcleo de lo que se llamó crisis Ormaza, pero aquello es ya la prehistoria.

Promotor de “Betiko Lagunak” sigue en la brecha recordando fechas sabinianas, reconociendo méritos ajenos, promoviendo libros y buscando encuentros. De aquel cascarrabias queda muy poco, pero de vez en cuando el león recupera su rugido.¡¡Zorionak Txomin!!.

Y, finalmente, nos dicen lacónicamente que Mitxel Lakuntza sustituirá a Adolfo Muñoz al frente de ELA y también nos dicen que nada va a cambiar de la manera como conciben el sindicato como plataforma de erosión al Gobierno Vasco y al PNV. Elemental querido Watson. No se entiende la negativa de Bildu a los presupuestos sin las amenazas de ELA y de Muñoz a Otegi.

Lo curioso es que todos sabemos que al Papa lo elige el Espíritu Santo pero nadie conoce cuál es el dedo mágico que posándose sobre un hombre, al parecer no hay mujeres en ELA, decide que será el ungido. Tampoco nos explican por qué en ELA se es ya un viejo proyecto a los sesenta años. En fin, cosas de las organizaciones cerradas muy poco democráticas.

¡Vaya con la sátira!

Galder Antón está siendo procesado por “decorar” en las fiestas de Bilbao una Txozna bajo el título de “Carnicerías Vaticanas”. Muy gracioso el tipo que dice que era una sátira. Por si acaso no la hizo con Mahoma .A mi estos graciosos que para hacer gracia tienen que ofender a un colectivo o a alguien no me hacen la menor gracia. Saben que se va a organizar el follón y solo buscan promocionarse y ser los héroes del barrio. Muy agudo.

En México, en el Palacio de San Lázaro, hay un inmenso letrero en el frontispicio que repite una frase de Benito Juárez. “El respeto al derecho ajeno, es la paz”.

Si todos hiciéramos lo que hizo el tal Galder, porque según él de lo que se trata es de tocar las narices a la gente, no sé cómo se podría organizar la convivencia.

Pero a eso le llaman libertad de expresión. ¿No será libertad de insulto?

Ah!. Y que ni le multen, ni le regañen. Solo que le digan lo que le dijo aquel juez de Idaho a un cura que conducía con una copita de más. ”Vete hijo y no peques más”

Pues eso.

 

¿Para qué sirve la Asociación y el Colegio Vasco de Periodistas?

Lunes 17 de diciembre de 2018

Manuel de Irujo siempre nos decía: ”todas las libertades son solidarias”. Y nosotros le replicábamos: ”D. Manuel, deberían ser solidarias”. Y él insistía: ”son solidarias”.

Digo ésto porque desconozco para qué sirve y qué hace la Asociación Vasca de Periodistas y el Colegio de Periodistas –Kazetarien Elkartea que deben tener oficina en la Alameda Mazarredo de Bilbao. Me imagino que están para defender a los periodistas y a la libertad de expresión, que hay que insistir no es solo un derecho de los vascos y no privativa de Euzkadi. Me imagino que algo habrán dicho cuando un periodista como Kashogui entra en un consulado y lo trituran, o cuando en México el narcotráfico se carga periodistas como por un tubo o en Palma de Mallorca unos jueces retiran a unos periodistas y les obligan a citar sus fuentes, pero creo yo, algo deberían decir en relación también con lo que pasa en Venezuela que según Pablo Iglesias es un desastre. Y lo es. Ya han cerrado 26 diarios.

Y digo ésto porque un vasco como Xabier Coscojuela, vasco de Astigarraga, ha tenido que pasar su periódico de papel a digital porque el régimen le hace la vida imposible y le niega hasta el papel.

O como lo ocurrido esta semana, que el diario más leído de los vascos y uno de los decanos de la prensa libre en América como es El Nacional y donde lo maqueteó durante cuarenta años Karmele Leizaola, sobrina del Lehendakari y ganadora de premios por ello, ha tenido que pasar a la vía digital porque el régimen de Maduro también les hace la vida imposible.

Para esta Asociación de periodistas vascos ¿todas las libertades son solidarias o solo algunas?.

Y describo el hecho porque esta gente al parecer no se entera de nada.

La presidenta de la SIP (Sociedad Interamericana de prensa), María Elvira Domínguez, se solidarizó en nombre de la organización «con El Nacional, su presidente editor Miguel Henrique Otero, y con todos los periodistas y trabajadores, quienes sufren este nuevo y grave atentado».

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) expresó que el cese de la versión impresa del diario El Nacional de Venezuela» es un ataque y una regresión más a la libertad de prensa con un régimen que sigue destruyendo los derechos de sus ciudadanos, el país y la democracia».

Roberto Rock, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, agregó que «esta grave noticia para la libertad de prensa no es más que la evolución de la censura que venimos destacando desde hace décadas y en la que el gobierno utiliza todos los mecanismos a su alcance para asfixiar y atacar las expresiones independientes».

«Tenemos la esperanza que sean estos los últimos actos de censura y anti democracia en Venezuela», subrayó Rock, director del portal de noticias La Silla Rota, de Ciudad de México, México.

En su reciente informe sobre Venezuela, la SIP denunció que los últimos meses han sido unos de los más duros para los medios de comunicación y los periodistas independientes.

En agosto pasado El Nacional se había sumado a un largo listado de periódicos al reducir su circulación a solo cinco días, como medida para ahorrar papel, cuya distribución es controlada por el gobierno a través del oficialista Complejo Editorial Alfredo Maneiro (Ceam). En 2018 han dejado de circular 26 diarios, 20 de ellos cerraron definitivamente y desde 2013 han desaparecido 55 periódicos, según el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) de Venezuela.

La SIP está compuesta por más de 1.300 publicaciones del hemisferio occidental.

Al parecer todo esto no sensibiliza en nada, a la SIP vasca que sinceramente no sé qué hace ni para qué sirve.

No estaría más se den cuenta que “todas las libertades son solidarias”. Hasta para ellos.

Un sombrero nuevo para volver del exilio

Domingo 16 de diciembre de 2018

Allí estaba, con su sombrero nuevo, comprado expresamente para volver del exilio. Todo en él era simbólico desde que en 1960, en el cementerio de Donibane Lohitzun, juró su cargo bajo un paraguas y ante el féretro del Lehendakari Aguirre. Su sola presencia infundía respeto. Aquel elegante sombrero proyectaba la imagen de un caballero que volvía de otro tiempo. Un halo de elegancia y placidez, lo envolvía todo.

Me tocó en nombre del EBB ir a buscarlo a Paris y acompañarlo en su regreso. Fletamos un avión para que lo hiciera con el fin de que llegara de los cielos aquel símbolo institucional del primer estatuto, de la guerra, el exilio y la represión. No quisimos jugara el papel de Tarradellas presidiendo una cáscara vacía y solo admitimos su vuelta, cuando logramos un estatuto superior al de 1936. Y aquel 15 de diciembre de 1979, ayer 39 años, el Lehendakari volvió a Sondika y fue recibido por sus gudaris.

«Lo primero que diría al pueblo de Euzkadi es que los violentos renuncien de una vez a la violencia y los pacíficos continúen con su apoyo a los elegidos para sacar entre todos a Euzkadi de la noche a la luz del día” fue el mensaje que el Lehendakari Leizaola quiso enviar a los vascos cuando la víspera en París comenzaba su última jor­nada de un exilio de 43 años. Una jornada que fue de trabajo, como todas las de ese tiempo y comenzó, también como siempre, con la salida, a las ocho y cuarto de la mañana, de su domicilio de Boulevard Arago para dirigirse a la sede del Gobierno vasco en el nº 52 de la Rue Singer del Distrito XVI de París.

En el portal, su nieta -Nathalie Duhart Leizaola se despidió con un beso apresurado para no llegar tarde al Liceo. Corno otros muchos miles de parisinos el Lehendakari com­pró «Le Fígaro» en su kiosko habitual y se dirigió al Metro. «Esta vez — dijo — sólo he comprado un abono para diez días. Normalmente son tar­jetas mensuales pero ahora, con mi regreso, así me ha salido más barato». El Lehendakari conocía bien las 18 es­taciones y los transbordos que sepa­raban su casa de la sede del Gobierno vasco: Des Les Gobelins a la Muette, le contó al periodista J.M.Otegui.»¿Miedo al avión? No, en absoluto. Yo me encargué de recibir el Negus», el avión que compró el Go­bierno vasco. En aquel primer vuelo se cargó el aparato de la misma ma­nera que el viejo y para sobrevolar el hangar nos vimos obligados a mar­char rápidamente a la cola del mismo para aligerar el peso de la proa. Además aterrizar en Sondika me produce una gran satisfacción, ya que este aero­puerto se puso en marcha en la gue­rra bajo el Gobierno vasco.

Al Lehendakar con su regreso a Donostia le gustaría volver al Jolas-Toki de Herrera donde jugaba al fút­bol de medio izquierdo «Mi pareja en la línea era el doctor Usandizaga, el hermano del compositor».

Antes de entrar en la sede de la Delegación, siempre se tomaba un café.El camarero emigrado desde las Landas se enteró ese día de que el anciano del sombrero que ocupaba habitualmente la mesa del rincón era el presidente del Gobierno vasco. «En­tré aquí de aprendiz y le he servido todos los, días durante muchos años. ¿De verdad es e! presidente del Go­bierno vasco?».

Cuando el Lehendakari llegó a la sede del Gobierno vasco ya se en­contraban en ella Antoñica, José Mari Azpiazu y Basurde. Son los que siem­pre estuvieron con él. Antes también le acompañaron otros, Antolín Alberdi, Andrés Prieto, Luis Ibarra, Andoni Urrestarazu, el doctor Lasa, Neguri, el mismo Irujo…

Con gesto mecánico el presidente también colgó su gabardina y el sombrero en la percha del despacho. Después abrió la correspondencia.

Antoñica había atendido también a la familia del lehendakari Aguirre. Acompañó a la familia Irujo por su exilio en Ingla­terra y Francia «¿Dar trabajo don Jesús? —continuó—, si hasta se va a buscar él mismo los billetes del tren». José Mari Azpiazu su secretario, sí está nervioso. Entra y sale del despa­cho del Lehendakari con numerosos papeles. El presidente Leizaola va a dedicar la mañana a preparar sus dis­cursos de San Mames y Gernika «si me deja el teléfono». Azpiazu se en­cargó de tamizar convenientemente el aluvión de llamadas.

Mientras tanto «Basurde» (Faustino Pastor) vigila para que todo en la sede esté en orden, y en un mo­mento de descanso baja al sótano para mostrar parte de las instalacio­nes de Radio Euzkadi y la imprenta donde se tiraban los ejemplares del boletín de la Oficina de Prensa de Euzkadi, el difundido OPE. También los informes de escucha de Radio Euzkadi que transmitía desde Venezuela.

La llegada del consejero del PNV en el Gobierno vasco. Mikel Isasi le dio la información del ambiente que se vivía en Euzkadi. Además de Isasi los Consejeros eran Nardiz (ANV) y Jesús Ausin (IR). Juanito Iglesias (PSE) había dejado el Gobierno y pasado al Consejo General Vasco. E! presidente advirtió su empeño en cerrar las cuentas de la actuación económica del Gobierno vasco y firmar las mismas con fecha de 16 de diciembre.

Ángel Ruiz de Azua le saca una foto histórica rodeado de cajas junto al busto de Aguirre. Pero también estaba preparada la do­cumentación para el caso de que se tomara la decisión de reclamar la sede del Gobierno vasco en la avenida Marceau, comprada con dinero de los vascos y qué tras diferentes avatares durante la ocupación alemana y des­pués de la II guerra mundial hoy ,vergonzosamente sigue siendo Embajada española en París.

A las doce y media como todos los días el Lehendakari salió de su despa­cho con la gabardina puesta y el som­brero en la mano. Ese día no comió en casa, como él prefería, pero eso le ahorró dos de los viajes de 45 minu­tos de Metro. Almorzó con nosotros. Tenía el Lehendakari buen apetito y no despreciaba nunca una copita de Ar­mañac al concluir el menú.

Después de comer, el trabajo conti­nuó por la tarde. Algunas visitas no pudieron ser eludidas y otras se reci­bieron con satisfacción, como la del presidente de la Liga Internacional de Amigos de los Vascos que acudió a despedirse. La Liga había tenido también su sede en las oficinas del Gobierno. También le fue pasada la llamada de una de las tres hijas que viven en París. Otras dos se encontraban en Bruselas y Koldo —el único hijo va­rón— en Caracas.

Pero el Lehendakari continuaba en­cerrado en su despacho. La jornada de trabajo no pudo desarrollarse como él quería. Tampoco el jueves, ni ninguno de los días de aquella semana.

Sin embargo, cuando salió a las cinco para encontrarse con los perio­distas parecía satisfecho. Los discursos habían quedado ultimados y las cuentas concluían con superávit por aquel dinero que siempre había sido enviado por los vascos, tanto del inte­rior como del exterior, en especial de Venezuela.

Leizaola desgranó recuerdos: «Pro­bablemente uno de los momentos his­tóricos más felices que he vivido en París fue el fin de la II guerra mun­dial, pero también otros muchos que me llegaban del País Vasco que quizás no fueron tan clamorosos pero sí igual de hondos. Indultos, liberacio­nes, la apertura del proceso democrá­tico. Con pleno convencimiento —aña­dió— la muerte de Franco no fue un hecho alegre sino un hecho físico. Y prefirió hablar de Ajuriaguerra y de sus charlas cuando el Lehendakari le esperaba en un pequeño café al lado de la estación de Austerlitz y con muy pocas palabras tomaban decisio­nes “apuntadas en esas notas que tengo ahí en mi cajón».

El presidente añadió que siempre había esperado que llegara el mo­mento en que los vascos recuperaran sus instituciones y comentó que «mi exilio ha sido un largo y laborioso pa­réntesis».

El jueves le habían despedido los vascos de París que le regalaron una makila, como símbolo de su autoridad, y el Lehendakari nos dijo “que esa makila llegará a Euzkadi con la firma de todos los presentes será tras­pasada a todo el Pueblo Vasco que es en quien recae, esa autoridad. Nuestro deber es rendir cuentas”

A las siete el Lehendakari anunció su regreso a casa. Siempre lo hizo a la misma hora y aquella víspera, a pesar de los periodistas, a pe­sar de la importancia del momento, a pesar de las emociones, no había por qué cambiar. Además, en casa, estaba programada una cena familiar.

El trayecto de regreso también fue el mismo: la Muette, transbordos de Michel Ange-Auteuil y Jussieu para concluir en Les Gobelins. Al día siguiente, el 15, Jesús María Leizaola, presidente del Go­bierno de Euzkadi, no tomaría el Me­tro. Jesús María de Leizaola, dio fin en Sondika a 43 años de exi­lio.

No debemos olvidarnos del Lehendakari Leizaola. Desgraciadamente su estatua, esculpida para estar en el Paseo de la Zurriola, sigue incomprensiblemente dentro de los muros de la Diputación de Gipuzkoa. Y a él, lo que le gustaba, era ver el mar. Y ser un hombre de bien.