Agenda de un Senador (16)

Miércoles 14 de diciembre, 2011

En el Congreso aplaudieron al Rey – La Obsequiosidad Socialista ha perjudicado a la propia Monarquía – ¿Seguirá el Foro Parlamentario Iberoamericano? – Hablando con los tres Senadores de Amaiur

Juan Manuel Albendea a sus 74 años, presidió la mesa de edad de la constitución del Congreso el pasado martes. Albendea tiene dos características acusadas: es un fanático taurino y un monárquico total de los que no dejan oportunidad de rendir pleitesía al rey. Y lo hizo el martes en su breve minuto de gloria de la presidencia de edad pidiendo un aplauso para el rey por todo lo que ha hecho por nosotros. ¿Qué es lo que ha hecho?. A eso se le llama mala utilización de posición privilegiada. Pero así como Cayo Lara hizo honor a su republicanismo, la bancada del PSOE, que podía haber estado remisa ante la embolada, aplaudió con fervor empezando por el propio Rubalcaba y no digamos Zapatero, que tras la sesión constitutiva se fue con su gobierno al Palacio Real a una comida de despedida dada por el rey al languideciente y moribundo gobierno de ZP. Eso sí. Ni una palabrita sobre Iñaki Urdangarin. No existe, por lo que al no existir, no hay problema. La su­ciedad se guarda debajo de la alfombra y la Infanta Cristina, es intocable. ¡Y que Viva España!.

Albendea siempre que me ve me dice: «Eres muy majo pero no te tolero te metas con el rey”. «Pues me vas a tolerar pues lo voy a seguir haciendo» le contesto y el hombre se me enfurece. Y eso que nos tiene simpatía pues fue un alto directivo de aquel fenecido Banco de Bilbao, y además vivió en Bilbao y habla bien de Bilbao, pero…..

No entiendo pues esta obsequiosidad socialista hacia una familia irreal a la que han protegido con esmero y perdonado todos sus vicios y corruptelas. El Cesid y ahora el CNI sin lugar a dudas, habrán informado a los ministros de defensa y a Zapatero de todos estos enjuagues de la augusta familia pero ellos nada han hecho. Y no me extrañaría nada que aquella operación de poner agua de por medio en el 2006 para sacar de circuito a Urdangarin, y hacerlo Consejero de Telefónica y residenciarlo en Washington, no estuviera planificado a dos por el rey y Zapatero. Puro encubrimiento que es un delito. Dicen que no hay nada peor que un piojo resucitado ni que un socialista deslumbrado por el brillo de los oropeles de Palacio y en eso siempre cayó Zapatero. Cuando la guerra de Irak me llamó a su escaño para decirme lo mucho que estaba haciendo el rey para enderezar la situación. «Pues no se nota y que nos la cuente a todos y que haga uso del artículo 63» le dije. Nunca me creí nada. Zapatero se va este lunes haciendo la digestión de una comida en Palacio, con una entrevista en el ABC y pintando menos en Europa, en España y en su partido que Maximino en Haro. Así ha acabado el Obama español, el de la conjunción estelar que dijo Leire Pajín.

También se va Javier Rojo y su equipo. Con ellos he trabajado codo a codo estos últimos ocho años. Rojo había sido antes vicepresidente y senador por Araba. No se distingue precisamente por su vasquismo pero si por su socialismo de aparato. Y ha sido otro de los que a cuenta del sentido de estado les ha reído las gracias al rey y a la familia irreal todas las morisquetas habidas y por haber. En su descargo, decir que ha tratado de hacer cosas, que es un político que lleva este veneno en la sangre, que es apasionado y que será un desperdicio que su capital humano y político no sea utilizado en temas institucionales por el sectarismo que supone esa frase de «ahora les toca a los míos». También se le recuerda por aquel grito: “¿Dónde estás Ibarretxe?”.

El martes estuvo en el palco. Me acordé, cuando le vi, de como hace cuatro y ocho años allí estuvo su familia, Patxi López y dirigentes socialistas. Este martes estaba solo con el bilbaíno Laborda y con Barredo. «Estamos ya en el cuadro» me dijo. Los abrazos eran para Pío García Escudero y su familia. Y luego me despedí de uno de sus fieles colaboradores como lo ha sido Paco Peña, un antiguo secretario de estado, burgalés y al que llamábamos Paco España, pues era el defensor de las esencias hispanas en el Ministerio de Administraciones Públicas y con quien Juan Ramón Gebara, Txabi Balza y Mikel Legarda tenían que pelearse hasta por una coma. Pero es un buen tipo en lo personal, lo mismo que el seguidor de la Real Sociedad, Dani, que ha sido su jefe de prensa y Eli Fernández, su jefa de gabinete, que vuelve a Ferraz. Allí estaban los cuatro y era toda una alegría del poder verles abandonar aquella casa donde han sido la referencia y el mando supremo ocho años. Nada se movía sin que lo supieran, hasta que un buen día, en el salón de sesiones, una mayoría eligió a otros. Así es la democracia pero así es también la dureza de la vida. Sic transit gloriae mundi. Yo, sinceramente, lamento estas despedidas. La política es una trituradora, y dentro de poco, Rojo en un cuadro y los demás, ni eso. Ni en el marco.

Veremos que hace Pio García Escudero ahora y si en el Foro Parlamentario Iberoamericano tiene la misma mano que le ponía Rojo que puede jactarse de que en su mandato aquella iniciativa se puso en marcha con acierto y dedicación.

Y tengo que decir que me ha gustado la fotografía de Amaiur en el Congreso. Allí estaban los siete, o los seis diputados y los tres senadores. Son diez. Como nosotros. Cinco en el Congreso, cinco en el senado. La diferencia es que ellos se fotografían juntos. Da imagen de fuerza. Eso es lo que quería Ajuriaguerra, pero…

En la sesión de constitución me acerqué en el salón donde estaban sentados los senadores de Amaiur y les dije que en aquella sala y bajo la dictadura se reunía el Consejo Nacional del Movimiento y que debajo del pebetero de la presidencia quedaba todavía un mosaico de la época falangista de la que nadie habla.

Transcurrida la sesión hablamos en el pasillo. Seguramente estaremos, ellos y nosotros, en el piso cuarto y en ese mismo pasillo. Son tres. Uno de Donostia-San Sebastian, Urko Aiartza que me dijo era de la calle 31 de agosto donostiarra. Le dije que mi aitona era de la calle Campanario. Otro de Eibar, Alberto Unamunzaga y sin embargo de la Real Sociedad y  Amalur Mendizabal de Anoeta aunque viva en Tolosa.  Hablamos un poco de todo y les enseñé la figura de Sabino que teníamos en el despacho. «Le faltan las velas» me dijo Urko. «Se las pondremos».

No creo que tengamos grandes diferencias en el día a día, aunque hubiéramos prometido ese día de forma diferente. Nosotros en euskera diciendo simplemente que prometíamos y ellos por Imperativo legal. Jamás he prometido con la fórmula del Imperativo Legal así como jamás lo hizo ni Juan de Ajuriaguerra ni Xabier Arzalluz. ¿Íbamos a cambiar porque viene Amaiur?. ¡Que aprendan de nosotros!, y que también pongan velas a Sabino.

2 comentarios sobre “Agenda de un Senador (16)”

  1. A mí me pareció bastante chocante,la verdad,ver cómo los diputados del PNV acataban la constitución utilizando esa coletilla,parida por Iñaki Esnaola,creo y qué por otra parte no es más qué retórica.Nunca se había hecho anteriormente,pero parece qué la presencia,importante,de AMAIUR evidencia algún complejo qué otro en más de uno y de dos parlamentarios jeltzales…lastima.

  2. Le leo ese entusiasmo suyo para que el Rey hiciera uso del artículo 63 de la Constitución en relación con la guerra no declarada ,en Irak.
    Bien, no se lo critico.
    Es una posibilidad y está ahí,en el texto constitucional, como previsión para algún momento en que se considere necesario el ponerlo en acción.

    Imaginemos que en el futuro se crea , en la CAPV o en cualquier otra comunidad autónoma, una situación como la que contempla el artículo 155 de la Constitución. ¿Pedirá usted – no ya al Jefe del Estado, si no al Gobierno de la Nación – y con el mismo entusiasmo, que acuda a ese artículo y se proceda a la suspensión de la autonomía?

    Saludos.

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