El Escultor de la estatua del Lehendakari

Martes 24 de marzo de 2020

Esta semana no se habla más que del coronavirus. Normal. Todos estamos en casa y nos toca aprender a hacer caso a lo que nos dicen y hurgar en cualquier información sobre el maldito virus. Por eso creo que para cambiar de tema, aunque sea un poquito, busquemos otros asuntos y sobre todo en esta semana que se cumplen sesenta años del fallecimiento en su exilio de Paris del primer Lehendakari. Por eso trato de buscar información poco conocida sobre él.

Y si ayer hablé de la carta de Santiago Aznar a Leizaola ante la muerte de su amigo, hoy lo voy a hacer sobre la estatua que está en la zona peatonal de la calle Ercilla, frente a la Plaza Elíptica (un bilbaíno que se precie nunca la llamará Moyua). Se puso allí por su cercanía con el hotel Carlton donde tuvo su despacho oficial en plena guerra.

Un día le pedí al  alcalde Azkuna que me recibiera en su despacho. Me puso día y hora y nada más entrar me dijo con su habitual trato directo. ”¿Qué quieres?”.

“Solo hacerte una pregunta, si te parece” le dije. ”Dispara”.

¿Tú sabes donde nació el Lehendakari Aguirre? “le pregunté para su mosqueo.

-Por supuesto. ¿No lo voy a saber?. En la calle La Cruz del Casco Viejo”.

“¿Por qué me preguntas esa chorrada?”

-Pues porque fue el primer Lehendakari de la historia de los vascos, nació en Bilbao y no tiene una estatua. Acabo de llegar de Paris y allí tienen estatua hasta los gatos. Y aquí, y con respeto, Tonetti en el Parque de Doña Casilda”.

-Me miró fijamente y contestó. ”Tienes razón. ¿Quién  es  hoy en día el mejor escultor  realista. Yo no quiero una piedra con un agujero y el artista me diga que esa mierda es José Antonio”.

-Coincido con la apreciación, pero no tengo ni idea.

-A ver pónganme con Javier Riaño.

Javier Riaño era el director de Bilbo Arte y le contestó que el mejor era Francisco López Hernández, de la escuela realista de Madrid.

-Pues ese, cerró Azkuna.

Efectivamente lo era. Había nacido en Madrid, profesor de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y  quien, cuando Riaño contactó con él, un hombre que nacido en 1935 le dijo que sabía quien había sido el Lehendakari. En ese momento trabajaba en los frescos murales de la catedral de los Ángeles en California.

La fotografía es de la visita que le hicimos en su taller madrileño Jon Sánchez y yo el 16 de septiembre del 2003. Sánchez era concejal del ayuntamiento y Azkuna quería saber como iba la obra de casi dos metros, casi treinta centímetros más que el Lehendakari. Nosotros habíamos querido un Aguirre de 32 años que fue cuando le eligieron presidente pero optaron por una fotografía de los años cuarenta, cuando salía de un funeral en Paris en la Iglesia de la calle de Gros Cailloux. Un abertzale me dijo que tenía un cierto aire desvalido propio del exilio. Sombrero y paraguas.

Jon y yo quedamos impactados por la sencillez del maestro López y de su esposa Isabel Quintanilla que era asimismo una artista fantástica y los dos hacían una pareja de  primera. Estamos  en la foto junto al molde y con él en esa fotografía.

Esta es pues la historia de esta estatua que sirve de escenario de muchas fotografías pues no quisimos ponerla en una base alta, precisamente para eso. Para que la gente la tocara. Y vaya si la tocan. Hasta el PP lo hizo en unas de sus celebraciones.

Eran los tiempos en los que se podían hacer estas cosas.

A Bilbao le falta una estatua del Lehendakari Leizaola, segundo lehendakari, jefe de hacienda  del ayuntamiento de Bilbao en tiempos del crack de la Unión Minera, el hombre que la salvó de su destrucción.

Francisco López falleció en enero de 2017. Nadie nos enteramos.

El Agur de un socialista

Lunes 23 de marzo de 2020

Estos días de reclusión uno tiene tiempo para todo, sobre todo, y valga la redundancia para ordenar cajas, cajones, armarios y carpetas que descansaban pacíficamente durmiendo el sueño de los justos.

Revisando papeles he encontrado esta carta de Santiago Aznar a Jesús María de Leizaola, el consejero del gobierno que fallecido quince días antes Aguirre  había tomado posesión de su representación de Lehendakari en el cementerio de Donibane bajo un paraguas. A Franco le quedaban quince años más de dictadura y este pasado domingo hemos recordado, el inmenso silencio que produjo la muerte del primer Lehendakari de Euzkadi. Desgraciadamente no hemos podido acudir a los actos organizados en San Juan de luz al haber sido suspendidos por esta maldita pandemia.

Santiago Aznar había sido el Consejero de Industria y Marina del primer gobierno vasco formado en Gernika el 7 de octubre de 1936. Era un socialista vasco que, ante la controversia que tuvo en el exilio mexicano con sus compañeros de partido, renunció en 1946. Le habían acusado de “aguirrista” y efectivamente lo fue. Le había cautivado la personalidad y el liderazgo del Lehendakari y, tras su salida del gobierno, se residenció en Venezuela que es de donde escribió  esta carta que he encontrado estos días.

Las letras hablan por sí mismas y no hace falta ni comentarlas, tan solo, solo conocerlas.

La carta, al nuevo Lehendakari, Leizaola, compañero de aquel gobierno de 1936, decía así:

Sr.D.Jesús  María de Leizaola

Gobierno  de Euzkadi

30, rue Singer

PARIS

Caracas, 5 de abril de 1960

Amigo Leizaola:

No me ha sido posible escribir a ustedes antes. Envié un cable. Aún no he recuperado mi serenidad. Desde la infausta noche del 22, en que me telefonearon la trágica noticia de la muerte de nuestro querido José Antonio Aguirre, no he hecho otra cosa que llorar tan terrible desgracia.  Usted es uno de los que conocen muy bien no solamente de mi respeto y admiración hacia él sino cuanto lo quería, sincera, entrañablemente.

Es de esos afectos pocos comunes que nacen y se conservan al calor de la amistad sincera, leal, honradamente y que se acrecienta cada día y de manera honda en los momentos de inquietudes, vicisitudes y peligros en que juntos hemos vivido.  No puedo escribir nada; no sé decir nada; los recuerdos se me agolpan en la mente y no logro poner orden en la memoria. El profundo sentimiento de su muerte invade todo mi ser. 

Siempre he reconocido que soy un sentimental y que los dolores profundos me descontrolan por completo.  Pero es que en esta triste ocasión he visto cómo el dolor me ha rebasado todos los límites. No puedo consolarme con ninguna reflexión; no puedo comprender por qué teníamos que perder tan gran hombre, tan entrañable amigo.  Sobre todo de manera tan súbita, tan inesperada.  Pasarán los días, pasarán los años y nunca podré olvidarlo.

Los que hemos tenido la fortuna de convivir con él sabemos la pérdida que su prematura muerte representa para Euzkadi y los grandes ideales de la Humanidad.  Lo sabrán los discrepantes al correr de los tiempos, pues el nombre de José Antonio Aguirre se ha incorporado a la historia de nuestro pueblo.

Yo soy un recuerdo del pasado, de ese pasado del que me siento tan satisfecho de haber cumplido con un deber insoslayable: servir a mis ideas sirviendo a la patria.  Quiero vivir el resto de mis días en el anonimato, haciendo votos porque mi ideal triunfe plenamente.  Es de razón, es de justicia.  Viviré siempre acariciando esta noble idea y el recuerdo perenne de nuestro inolvidable José Antonio me reconfortará en la esperanza de ver cumplido este anhelo antes de morir.

Asistí al funeral que se celebró aquí (por cierto que me gustaría que leyeran las hermosas palabras que pronunció en el acto el sacerdote que ofició).  Me parecieron magníficas y dignas de ser conocidas por todos.  Felicité a tan emocionado patriota.  Quise volar a París, pero no me fue posible.  Estoy haciendo cuanto puedo para que no pasen muchos días en que pueda postrarme con hinojos ante la tumba de nuestro primer Presidente ofrendándole unas flores y una cristiana plegaria de buen amigo.

Mi buen amigo Leizaola, cuente con mi adhesión con todo respeto y ante usted renuevo mis condolencias al Gobierno.

Un abrazo

Santiago Aznar

Es una carta magnífica de aquel socialismo combativo de la II República, ya que Aznar no era un cualquiera. Secretario General de la UGT, hombre de Indalecio Prieto, editor del periódico “La Lucha de Clases”, fomentador del esperanto, ante el dilema de un socialismo con obediencia vasca y no española, optó por lo primero y pagó su postura con una campaña muy dura contra él en la que encontró el apoyo del Lehendakari.

Se ve pues que, curado de todas las heridas de esas guerra al hombre no le importaba hablar en patriota y en cristiano, y seguramente, también por eso se la tenían jurada. Pero no es el caso hablar de Aznar sino de esta carta que refleja bien el sentimiento de orfandad que sintió la mayoría de nuestro pueblo hace esta semana, sesenta años.

El bebedero de patos y el Parlamento Vasco

Domingo 22 de marzo de 2020

La fotografía que ilustra este artículo no es un bebedero de patos. Es el actual hemiciclo del Parlamento Vasco en construcción, foto sacada por Peru Ajuria en la visita que hicimos los parlamentarios de la época a las obras el 22 de mayo de 1981. Pocos años antes, en 1979 Telesforo de Monzón en sus mítines contra el estatuto de Gernika verbalizaba con maestría de orador lo que iba a suponer el Parlamento Vasco para Euzkadi, cuya aprobación se había conseguido, tras durísima negociación, el  25 de octubre de 1979. Recordaba como de pequeño solía ir con su familia a Gasteiz y allí le llevaban al Parque de la Florida a dar de comer a los patos trocitos de pan y algo de maíz. También como en alguna ocasión algún chaval disfrutaba engañándoles y no dándoles nada. Le servía este recuerdo del bebedero de patos para decirnos que el Parlamento Vasco, que se iba a construir a pocos metros  de  donde los patos abrían su pico, en el antiguo Instituto Ramiro de Maeztu, sería como aquel bebedero donde nosotros los parlamentarios íbamos a estar a expensas de las migajas que nos darían desde Madrid si nos portábamos bien. Una a una, incluso engañándonos como aquel chaval  tan graciosillo. La imagen tenía su fuerza y el mundo de HB se la compró, mientras la escuchaba con  risotadas  y grandes aplausos porque además tenía por detrás a ETA que corroboraba todos estos juegos de palabras. Era el mismo Monzón  que me contó un día en su casa de Donibane  que el PNV era como un valioso  arcón de monedas de oro  del siglo XIX, monedas  muy apreciadas, pero que eran monedas que no estaban en circulación, como el PNV que era un recuerdo del pasado. Instaba a aquel chaval a  mirar al futuro y dejar de pertenecer a una organización que había sido la suya .Y me lo decía él, un jelkide que me hablaba de los gudaris de ayer y de los de hoy (ETA) y de cómo había sido presidente del GBB y amigo del Lehendakari Agirre.

Menos mal que en el PNV había gentes con más cabeza y más principios que  sin dejar de mirar al pasado diseñaron una estrategia para proyectarnos al futuro  ya que  de haber seguido aquellas prédicas y aquel recetario tóxico que nos planteaban y que Bildu trata de que nos olvidemos del mismo, estaríamos hoy en la carraplana. Tan es así que un profesor universitario me comentaba que tiene ganas de hacer un recuento numérico y conceptual de todas las  miles  de manifestaciones que en cuarenta años ha organizado contra todo lo institucional lo que conocíamos por HB con la música de fondo de “Eta, ¡mátalos!”, sin contar las que hacíamos los demás contra los atentados de ETA y del Gal. La hormiga y la cigarra. La hormiga preocupada por un país que se moría y buscando retomarle el pulso con el estatuto de Gernika y la devolución del Concierto y, la cigarra con sus modelos castristas de la revolución pendiente, su justificación inmoral del terror y su puño en alto. Por eso a los que hemos vivido todas esas monsergas no nos venden su gato  por liebre. El problema actual es la reescritura de todo aquello  dirigido a las  nuevas generaciones que creen que los comisarios de Sortu son abertzales. Gentes, como su secretario general, que van a la toma de posesión de Maduro no parecen recomendables como líderes éticos de un modelo democrático de sociedad en una Europa de valores. Y eso hay que decirlo. Mucho más, cuando en ese mismo Parque de la Florida, el pasado 11 de marzo, día Europeo  de las Víctimas del Terrorismo, fueron todos los partidos al acto anual de recuerdo, menos Sortu, porque no les gusta el lema “Fue Injusto”. Con semejante actitud tienen luego la caradura de decir que nos gusta hurgar en el pasado. Lo puedo entender como tinta de calamar porque el de ellos es impresentable. Decían del peronismo. ”No son buenos ni malos. Son incorregibles”. Y Sortu demuestra no hacer la menor insinuación corregidora de principios ni de sensibilidad humana ante aquella tragedia que ellos protagonizaron no hace tanto tiempo.

En 1980 se celebraron las primeras elecciones para elegir el primer Parlamento Vasco. Fue una campaña demoledora la  de HB contra el estatuto  obteniendo 11 parlamentarios de sesenta que era entonces el número de la Cámara. El PNV obtuvo 25, el Partido Socialista 9, seis la UCD, otros seis EE, dos AP y uno el PCE. HB cumplió su palabra y solo acudió a la conformación del Parlamento en la Casa de Juntas de Gernika para entregarle al Lehendakari Leizaola, presidente de edad de la sesión, una carta explicando el por qué no iban a aquel “parlamento  vascongado”. Lo hizo Josu Aizpurua  y, Leizaola, le dijo que se equivocaban ya que ”el parlamento es la democracia de un país”.

Tengo a gala decir que me tocó, junto con otros 24 parlamentarios del EAJ-PNV estar en Gernika el 31 de marzo de 1980 cuando se constituyó el primer Parlamento Vasco de la historia. El primero con más de dos tercios de la población vasca representada y con una cláusula en el Estatuto y Constitución para la incorporación de Navarra, trabajo hecho por los diputados y senadores  del PNV en 1978 y 1979. Y recuerdo de aquel día la elección de Juan José Pujana como presidente, que con satisfacción dijo “ya tenemos Parlamento”, pero también de Inmaculada Boneta como vicepresidenta (solo cuatro mujeres, tres del PNV), de Benegas cuando al entrar le increparon  gritándole “contra el paro, lucha obrera” a lo que contestó “todavía no hemos empezado a trabajar”. Tenía razón. Allí estuvieron los dos ministros de UCD, Marcelino Oreja y Rodríguez Sahagun. Carlos Garaikoetxea y Manuel de Irujo fueron recibidos  a los gritos de “Nafarroa, Euzkadi da” dentro la petición de Arostegui y en el debate Griñó quería que con dos diputados de AP formar grupo parlamentario, el mismo Santiago Griñó, un catalán afincado en Gasteiz con bigote falangista  que comenzó su discurso diciendo, en un debate posterior, ”en esta luminosa e histórica mañana del 18 de julio llega la voz de España a este parlamento”. También recuerdo la obsesión de Mario Onaindia porque había visto Euzkadi con z y el lema  Jaungoikoa eta Lege Zarra que el Diputado General Makua explicó diciendo que la sede era de las Juntas Generales de Bizkaia y solo ante ellas debía dar cuenta pero que si les parecía aquello tan terrible mandaba quitarlas. También del corte de electricidad que dejó la sala a oscuras por  sobrecarga en la línea.

Las primeras palabras de Juan José Pujana, el nuevo Presidente fueron íntegramente en euskera. Dijo que no sobraba nadie y solicitó el cese absoluto de la violencia para que “las armas se conviertan en arados”. Antes, el Lehendakari Leizaola pronunció un notable y breve discurso que debería constar en la actual sala contigua del hemiciclo. El Lehendakari había estado  allí mismo hacía 44 años en la constitución del primer gobierno vasco presidido por Aguirre y ello “me coloca en una particular posición  para enjuiciar de forma particularmente positiva el valor de este acto”. Quisimos, en el texto que preparó, meter algún párrafo pero no nos hizo ni caso. Hizo bien. Reproduzco la parte final del mismo. ”Todos los intentos de organizar la comunidad vasca, de hacerla más amplia, más justa, más libre, deben pasar por este Parlamento. Cumplir esta misión requerirá algo más que la mera función de hacer leyes, siendo esto importante. Bueno será recordar, acerca de esto lo que con acertada sabiduría  dice el proemio del Fuero de Gipuzkoa. ”Las leyes han de ser pocas, claras, breves y justas para el buen gobierno”. Pero lo verdaderamente importante es que quienes ocupen los escaños de este Parlamento no olviden nunca  que de ellos depende, como representantes del Pueblo, “que éste no sea llevado a la miseria y sí a la prosperidad; no conducido a la barbarie y si a la paz; no conducido a la servidumbre y si a la libertad”. Como es de imaginar le aplaudimos como locos. Y es lo que se ha hecho en estos cuarenta años por parte del PNV. Pero así empezamos. Sin sede, sin presupuesto, sin experiencia y con una HB que nos decía que éramos el parlamentucho vascongado. Hoy pretenden darnos clases sobre todo.

El próximo 31 de marzo el Parlamento Vasco cumple cuarenta años. De él, entre otras muchas leyes aprobadas, ha salido Osakidetza, la Ertzaintza, EITB y nuestro día a día actual. Instituciones claves para un país como estamos viendo y viviendo en estos días de zozobra. La  hormiga ganó a la cigarra. Los 49 que allí estuvimos, acertamos. No permitamos pues lecciones de abertzalismo de gentes que confundían el Parlamento Vasco con un bebedero de patos.