Mi relación con Iribar – El Colegio Médico debería desautorizar a Seijó – El broche final

Jueves 1 de marzo de 2018

José Ángel Iribar Kortajarena cumple hoy 75 años. Y mi relación con él viene de lo siguiente.

Mi aitona tenía un hermano que era religioso de la Salle, Hno. Ignacio Olabeaga. Este fue director del colegio La Salle de Zarautz y le tuvo a Iribar de alumno. Y mi tío abuelo daba, entre otras materia y en pleno franquismo, euskera. Tuvo denuncias y lo expulsaron y trasladaron a Gallarta y la comunidad de padres, entre ellos los de Iribar le despidieron con un homenaje y eso que debían ser carlistas. Con el tiempo, l Hermano Ignacio que los domingos ayudaba a D. Claudio Gallastegui, recaló en Santiago Apóstol de Bilbao distribuyendo los libros de Bruño y tenía su oficina en el primer piso, entre la Iglesia y el salón de actos y la cafetería. Y allí solía ir Iribar a recibir clases de francés. Con el tiempo el Athletic fue a jugar el torneo Cuatricentenario a Caracas con el Botafogo y el Peñarol. Lo ganó el Athletic y fui al hotel donde estaba Iribar, concretamente el Potomac, lugar donde habían secuestrado a Di Estefano con todos los del Centro Vasco. El presidente del Club era Oraá, un franquista de Neguri que se negó a que los jugadores pasaran bajo la ikurriña en el arco que le hicimos en el aeropuerto de Maiquetía. El mismo Oráa que se negaba a que las mujeres fueran socias de La Bilbaina. Y posteriormente con Erkoreka y José Ramón Beloki le entrevistamos a Iribar para nuestro libro “Somos Vascos”.

Hace poco le vi y le dije que tenía los autógrafos de todos los del Athletic que fueron a Venezuela a aquel torneo y le pregunté si el papel le podía interesar al nuevo Museo del Equipo. Como es bastante inexpresivo me dijo que seguramente y ahí quedó todo.

Zorionak ¡!!! a este símbolo de nuestro pueblo.

Unos policías impresentables-El Colegio Médico debería desautorizar a Seijó

En democracia las formas son el fondo. Mucho más si tienes contigo el monopolio de la fuerza como es el caso de la Ertzaintza. Pero ésto lo deben ignorar sus dirigentes sindicales que irrespetan a la población y dan el peor ejemplo de lo que tiene que ser una negociación y una relación civilizada.

Lo vimos el mismo día de la muerte de Inocencio Alonso. Ese mismo día, con el cuerpo caliente del ertzaina en la morgue e irrespetando a su familia, pidieron la dimisión de la Consejera Estefanía Beltrán de Heredia y hablaron de la necesidad de volver a utilizar las pelotas de goma. ¿No podían haber esperado tan solo dos días para reivindicar lo que quieran?.

Este jueves en el Parlamento Vasco han montado un número poco edificante. Seguramente tienen razón en algunas de sus peticiones pero les pierden las formas. Una de nuestras enseñas como vascos es la Ertzaintza que no debe aparecer como un grupo de reivindicadores violentos. Y hoy ha habido violencia. Verbal por lo menos. De hecho a Jone Goiricelaya la han insultado por defender a la familia Cabacas. Si eso no es corporativismo del malo que venga Solís y que lo vea. O, salir de nuevo con el tema de las pelotas que en el fondo es una discusión técnica o como el caso de Roberto Seijó, de Erne, que les ha dicho a los suyos que vayan el día del partido contra el Marsella a los Centros de Salud a pedir la baja para no ir a trabajar. ¡Que edificante el mensaje de este policía!. ¿De verdad este señor es ertzaina?.

El Colegio médico debería salir como una flecha denunciando esta burda manipulación de las bajas por salud. Es increíble que un ertzaina abogue por esta cuestión y de ésta manera.

No sé quién tiene la razón, pero por favor, no den este espectáculo. La justa reclamación no debe estar reñida ni con la educación, ni con el respeto a las formas sobre todo una policía tan querida por esperada y que tiene restringida su capacidad para hacer huelga según sentencia europea. Lamentable Sr. Seijó. Como para pedirles a ustedes la hora.

El broche final

Han sido varios que se han mostrado de acuerdo con mi comentario en relación con el acto en el Arriaga en el 140 aniversario del Concierto. Exactamente me han dicho. ”Es historia que el PNV ha llevado siempre las negociaciones pero si queremos que este resto de foralidad sea asumido por todos, ¿a qué vino el que subieran al escenario para recibir un aplauso todos aquellos representantes institucionales, todos hombres y todos del PNV? ¿Por qué no sacaron dos niños, o uno de los técnicos de los que nadie habla, o a quienes negociaron la Constitución en el 78?. ¿O a los secretarios generales de todos los partidos con el Lehendakari a la cabeza?. ¿Por qué ese despropósito en un acto que iba bien?. Error, inmenso error, que desgraciadamente quien ha cometido el despropósito no lo asumirá ni pedirá perdón.

Y les he dado la razón pero cuando tú tienes dos puertas para entrar al acto, en uno tus vips y en otro el pueblo soberano, haces tonterías como las que hicieron y pasa lo que pasa. Estoy seguro que al Lehendakari no le hubiera importado nada hacer cola y hablar con los de delante y los de atrás, que tampoco le viene mal y que también lo hace. La gente es mucho más normal que este mundo del protocolo que se cree con un cromosoma de más y todo lo distorsiona.

Para defender al Concierto hace falta unanimidad. No la estropeemos.

Un buen acto, un mal protocolo

Miércoles 28 de febrero de 2018

He estado este miércoles en el Arriaga en la celebración del 140 aniversario del Concierto Económico. Fui convocado por la Comunidad del Concierto, pero mi mujer, por ser nieta de uno de los Consejeros del primer Gobierno Vasco de 1936 por cartulina y una hoja transparente y aparte de forma diferenciada. No sé porque, para lo que le ha servido.

Nos piden estemos en el Arriaga media hora antes. Yo siempre me he opuesto a ser el aplaudidor del rey en actos de este tipo y llegaba frisando la hora. No tengo alma de súbdito, si de puntualidad, esa sí, cortesía de la gente educada. No hace falta más. Pero en este caso nos decían que fuéramos con la suficiente antelación para evitar retrasos. Y lo hemos hecho. Y allí estábamos en la puerta del Arriaga, que estaba abierta, y un funcionario de protocolo de Ajuria Enea dejaba entrar a cuentagotas sin decir nada y cuando mi mujer le ha enseñado el tarjetón, nos ha dicho que cerraba la puerta y que luego la abriría. Y así lo ha hecho, dándonos con la puerta en las narices. Sin más. Pero el hecho criticable ha sido que han cerrado esa puerta para que por la derecha entraran los vips del momento. Solo ellos. Como una Casta aparte. Como en los antiguos edificios que había una puerta para el servicio y otra para los amos, o en los Estados Unidos de la segregación que tenían puertas distintas para los negros y los blancos. Jamás he visto gesto de peor gusto, porque al poco, esa puerta que se iba a abrir, no se ha hecho, y hemos tenido que ir por un lateral, cosa que no me importa nada, aunque sí y mucho la discriminación, cosa que no ha pasado desapercibida. ¡Por qué un Vip ha de colarse?. Que me lo argumenten. Nunca lo he soportado. Estos jefes de protocolo en el Vaticano estarían en paro. El Papa la noche de su elección se fue a la pensión donde había estado a pagar la noche. Y hablamos del Papa.

A eso se le añade unos encargados de protocolo que conoces de toda la vida y que, puestos a ello, ni saludan, como las azafatas en vuelo que por mucho que las mires, ni te miran. Ellos y ellas a lo suyo. Les han dado una lista y cumplen lo que les ordenan a dedazo limpio, sin mano izquierda, sin una sonrisa. En el fondo hacen mal su trabajo, aunque luzcan la estrella de sheriff y se crean con el derecho de desconocer a la gente, muchas veces por pura ignorancia, que han hecho más por el Concierto que ciertos cantamañanas a los que tratan como si fueran faraones .Tienen un poder delegado alrededor de una hora y lo ejercen como en un campo de concentración. Por ejemplo. Estábamos sentados y al lado ha querido hacerlo Javier Urizarbarrena que si algo ha hecho en la vida ha sido velar por el Concierto. Pues no. Le han dicho que se fuera. No nos habíamos dado cuenta que en un recoveco del asiento había una etiqueta para un concejal. Y podría contar varios sucedidos de esta índole que te dejan cara de tonto.

La lectura del texto el Lehendakari ha estado bien. Corta, inclusiva y al que no le faltaba ni le sobraba una palabra. Y con esta lectura, como se nos ha dicho, pudo haber terminado el acto pero la presentadora, por indicación no se de quien de protocolo, ha pedido que subieran al estrado todos los representantes institucionales, algo que sobraba pues era evidente que solo había tres mujeres en una colección muy vasta de hombre. Esto, cada vez más chirría, a lo que se le añade que todos además, todos, todos, eran del PNV. Normal pero cuando tú organizas un acto institucional y te van de todos los partidos no incidas en lo evidente porque te conviertes en excluyente. Quien pensó en esa foto lo hizo con el trasero.

Y eso que el acto en su concepción estaba bien. Y que ha sido bueno recordar la efemérides. Un documental sobre el Concierto y la lectura de un Comunicado. Suficiente. No hacía falta más.

El documental por otra parte ha sido muy pedagógico y claro. Solo he echado en falta dos alusiones a dos muertos por demandar la devolución del Concierto para Gipuzkoa por parte del presidente de la entonces Diputación franquista Juan María Araluce en 1976 y la muerte por patada de Ramón Begoña en la manifestación que hicimos en Bilbao para la devolución del Concierto. En 1980. Lo mataron los de siempre.

Quizás con mejor tiempo hubieran estado los Lehendakaris Garaikoetxea, Ardanza, López e Ibarretxe. Se les ha echado en falta. El acto lo merecía. Era de himno y Lehendakaris.

Ojalá este documental lo vean los de Ciudadanos, Susana Díaz, Albert Rivera y lo puedan proyectar en Colegios Mayores y el Círculo de Bellas Artes en Madrid, Barcelona y Cáceres. Que los de protocolo se ocupen de ello. Y sin poner una puerta para los Vips y otra para el ciudadano común. Como en tiempos de Alfonso Guerra.

Mayor Oreja en pie de guerra – La Monarquía es espectáculo y no sirve para nada.

Martes 27 de febrero de 2018

Mayor Oreja en pie de guerra

El presidente de la Fundación Valores y Sociedad y exministro del Interior con el PP, Jaime Mayor Oreja, ha manifestado que los nacionalistas van a hacer una «acción común» para «hacer legal lo que hoy es ilegal» y por eso se ha de «poner pie en pared» para que pierdan «toda esperanza de alcanzar lo que quieren».

Así lo ha señalado en declaraciones a los medios de comunicación, en Zaragoza, tras participar en el Foro de la Asociación de Directivos y Ejecutivos de Aragón (ADEA) 2018, donde ha tratado sobre ‘¿Cómo orientamos el futuro y la importancia de los valores?’, sesión que ha contado con la presencia del presidente de ADEA, Salvador Arenere, y que ha sido moderada por el director de El Periódico de Aragón, Jaime Armengol.

Mayor Oreja ha esgrimido que «en España tenemos un valor en crisis, la nación», y «el problema en España es la crisis de España», algo que «estamos viendo todos los días» y a lo que «tenemos que saber hacer frente», si bien «seguimos sin entender el movimiento nacionalista en España».

Al respecto, ha vaticinado que éste «va a continuar, no termina, lo hará con otro formato, con otra modalidad, y va a tratar en los próximos meses de hacer un esfuerzo para hacer legal lo que hoy es ilegal» y de que «se incorpore de un modo u otro el derecho a decidir, el referéndum, a través de una ley».

En este punto, ha incidido en que «no hay un ‘procés’ catalán solamente, hay un proceso que en España está puesto en marcha hace tiempo, con diferentes vanguardias del movimiento nacionalista; primero fue el plan Ibarretxe, luego el plan Puigdemont y ahora la pregunta es cuál va a ser el siguiente paso», ha esgrimido.

Ante esta situación, Mayor Oreja ha apostado por dejar claro que «no se va a avanzar en ese terreno y en esa dirección» y los partidos de ámbito nacional han de ser capaces de entender que cuanto antes han de «despejar esa incógnita, esa reivindicación» porque «no puedes romper España» ya que «es un valor en sí mismo», de forma que «se podrá buscar una manera de vivir, pero no la fractura».

La Monarquía es espectáculo y no sirve para nada

Editorial de ayer del periódico digital www.vilaweb.cat. Autor Vicenç Partal. Una monarquía es, sobre todo, espectáculo. Su papel -como ningún otro papel de la esfera pública- depende de las apariencias. Y es por eso que una monarquía siempre se rodea de aquella bomba que pretende distinguir el monarca de los ciudadanos.

Si el monarca no aparece a los ojos de la gente como alguien diferente, y superior, la gente empieza a cuestionarse qué necesidad tiene. Y si la gente se empieza a preguntar por qué necesita un monarca, entonces el monarca está terminado. En el mundo, hoy, sólo quedan ya diecisiete monarcas, dieciocho si contamos el Papa, que es el único monarca electivo del mundo. La extinción de la institución monárquica parece a estas alturas sólo cuestión de tiempo. Especialmente si el monarca es polémico.

Felipe de Borbón recibió  la respuesta que merecía de la ciudadanía y las instituciones catalanas. Tuvo que entrar en el Palau de la Música sin pompa, casi de incógnito, con la policía ocupante de una manera brutal la Via Laietana y haciendo lo imposible por contener la protesta ruidosa de la ciudad. En las calles de alrededor, miles de ciudadanos resistieron los golpes y la violencia de los Mossos, así como la provocación de los monárquicos, para que el rey de España le quedara bien clara la animadversión que despierta el Principado.

La ausencia de autoridades en la cena, y todavía de manera más multitudinaria en la recepción, le humilló ante los empresarios y emprendedores del Mobile. Ni presidente del Parlamento de Cataluña, ni alcaldesa de Barcelona, ​​ni ningún representante de la Generalitat. Demasiadas explicaciones tuvo que dar. Sobre todo cuando el ruido de las protestas -himne de Riego incluido- llegaba en un Palau de la Música donde los cantantes también habían expresado la protesta por su presencia y habían pedido públicamente que no se lo dejasen acceder.

A las nueve de la noche, un repique de cazuelas ensordecedor fue escuchado por los cientos de miles de asistentes al congreso de móviles, que habían sido recibidos con lazos amarillos y pancartas sólo tocar tierra en el aeropuerto. Entre unas cosas y otras, el Borbón recibió la respuesta que se merecía de un país digno que le ha demostrado que ni se arrodilla ni se rinde y que no olvida su repugnante llamada a la violencia del 3 de octubre, el discurso que es posible que le cueste esta corona que heredó de su padre, sucesor designado por Franco.

La monarquía es sobre todo espectáculo, pero ayer Felipe VI no pudo lucir en ningún momento. Al contrario. Afuera, en la calle, quedó claro que ya sólo podrá venir a Catalunya amparado en un despliegue enorme de violencia. Y dentro del Palau de la Música, se tuvo que preocupar más por disimular las malas caras y el malestar que sentía por el ruido ambiente que por presentarse ante el mundo como el monarca democrático y moderno que quisiera hacer ver que es.

El presidente del parlamento, Roger Torrent, llevó ante sí durante toda la cena el lazo amarillo y no lo aplaudió ni para salvar el protocolo. Y, políticamente, él y el gobierno de España recibieron una derrota y una humillación que hay que entender en el contexto correspondiente. Cuando el 20 de septiembre desataron el golpe de estado y cuando el 28 de octubre activaron el 155 poco se esperaban que el Principado resistiría y contraataque tanto. Y ayer se hizo evidente que el movimiento republicano vuelve a subir, supera la estupefacción que le abrumó después de la rendición de la administración a raíz del 155, pero también se hizo evidente que España tiene un problema monumental. La última vez que Felipe se atrevió a venir fue a la manifestación contra los atentados, donde tuvo que escuchar cosas que no estaba acostumbrado a escuchar.

Y ayer se volvió a encontrar con un recibimiento que no tiene nada que ver con la que él o cualquier monarca quisiera. Ni siquiera la provocación de una raquítica manifestación de monárquicos no le salvó la tarde. Aquella Catalunya autonómica y atemorizada que pensaban que, por el uso de la fuerza, la violencia, la cárcel o el exilio, sustituiría la Catalunya republicana simplemente no existe.

Y en las próximas semanas, con la formación del gobierno, con la integración institucional del gobierno de la Generalitat con el de la República y con la movilización popular del 11 de marzo, las cosas parece que cambiarán aún más a favor y se abrirán nuevas oportunidades para rematar el trabajo que en octubre no se supo rematar como debía. De momento, sin embargo, ya puede volver a sonreír: Felipe de Borbón no olvidará fácilmente este domingo en Barcelona.   Sony.