Viernes 6 de abril de 2018
Uno de esos ejemplos claros de lo que representa y vende cada uno lo hemos comprobado ayer y hoy en relación con Europa. Mientras el PNV estuvo en la génesis de la idea europea y hemos estado a las duras y a las maduras desde su fundación y llevando la antorcha a todas partes, aquel mundo de Herri Batasuna y hoy de Bildu adversaban la idea y tildaban a la Comunidad Europea de ser un mercado burgués gobernado por las multinacionales, sin sensibilidad social y del que había que alejarse y combatir.
Pero, como siempre pasa en este mundo cerrado y dogmático, aciertan cuando rectifican. Hoy le he escuchado al director de Gara, Iñaki Soto, hablar maravillas de la Unión Europea describiéndolo como un ámbito de respeto donde si funcionan las instituciones de forma democrática también tiene que funcionar la justicia y tras la decisión de los jueces del Lander de Schleswing Holstein y la salida de Puigdemont de la cárcel de Neumünster, todo son alabanzas. El hombre de la revolución pendiente de vez en cuando reconoce algo, pero siempre sin abjurar de un pasado de errores continuos.
Pasó lo mismo con la última decisión el mes pasado en relación a la condena a España del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo por violación a la libertad de expresión al haber castigado España a dos manifestantes por quemar una foto del rey. Y es que ha habido sentencias claras y contundentes en Estrasburgo contra los excesos judiciales españoles que a la Izquierda Abertzale le molan y dan razón y le vienen muy bien y hacen que ahora su nuevo tótem sea este Tribunal de Estrasburgo y no los españoles. Cosa que me parece muy bien, pero que denota una vez más la fragilidad de la zigzagueante trayectoria, ayuna de reflexión y cargada de sectarismo de una izquierda dogmática y sin banderas cuya primera palabra que llega a sus labios siempre es NO. Bueno, pues ahora Europa es SI. Me encanta.
Chicos, bienvenidos a casa.
En el otro extremo y este mismo día y casi como una flagelación le he escuchado hoy al tronituante Jiménez Losantos y hasta sentir que echaba espuma por la boca pidiendo la salida de España de la Unión Europea a cuenta de la sentencia de los jueces alemanes. Sus insultos a Ángela Merkel, sus denuestos a la debilidad española del gobierno del PP que según él ni tiene poder ni determinación ante semejante humillación, sus injurias al ministro Dastis al que ha llamado como insulto de tunecino y sus continuas agresiones sin freno a Catalunya y a Euzkadi han sido de antología y de grabarlos y lástima que ya no exista aquel “Cocidito madrileño” que nos ilustraba de cómo se las traen los de la Brunete Mediática y de cómo se puede desbarrar, injuriar, insultar y hacer una auténtica y continuada apología de la violencia y del odio más desatado, sin que pase nada. Ha sido terrible.
También, esta semana en un programa de televisión llamado “El Gato al Agua” uno de los tertulianos hablaba de que las cucarachas catalanas estaban ya encarceladas pero que la plaga no iba a terminar nunca si no se acaba con sus nidos y esos nidos está en Catalunya y en Euzkadi, por lo que lo que procedía era ilegalizar a todos los partidos catalanes y al PNV.
Y lo malo es que ante esa sarta de barbaridades dichas a grito pelado y de forma pública no pasa absolutamente nada, cuando de oficio la Fiscalía debería actuar por esa prédica continua del odio más salvaje y desatado.
Curiosamente anteayer Jiménez Losantos, tras la decisión del fiscal del Land pidiendo la extradición del president Puigdemont a España para comparecer ante el juez Llarena, alababa el sistema judicial alemán de manera muy babosa. Hoy, con la sentencia de los jueces, las cañas se han vuelto lanzas y la argumentación era una de guerra total y de salida de España de la UE. Lo que se llama moral de situación.
Y es que el nacionalismo español más agresivo existe y cada vez más está ya más furioso y desatado. Peligro en el horizonte.
Como siempre, los extremos se tocan.
Vemos ahora a la IA reconvertida y enamorada de Europa y de su poder judicial y, en la otra punta, a la extrema derecha española levantada en armas contra la misma Europa. Y, como siempre, actuando no por valores y principios sino por intereses y situaciones puntuales.
Los extremos tocándose.
Nada nuevo bajo el sol.




