El Camino Ignaciano, un tránsito vital del soldado y guerrero Iñigo al santo Ignacio de Loyola

Cuentan que los peregrinos y peregrinas encuentran en el Camino Francés, en la etapa con final en Iruña Pamplona, una escultura que representa el momento en que resultó herido Iñigo de Loyola, quien años más tarde fundó la Compañía de Jesús. El monumento se encuentra situado en el mismo lugar donde el joven Iñigo, soldado de las tropas oñacinas, el 20 de mayo de 1521, cayó herido por una bala de cañón que le destrozó una pierna y dañó la otra, cuando defendía el Castillo de Pamplona del asedio de los ejércitos franco-agramonteses, que intentaban recuperar el trono de Navarra para los reyes Juan de Albret y Catalina de Foix.  El conjunto escultórico, concebido por el artista catalán Joan Flotats, reproduce a Iñigo de Loyola llevado sobre una camilla por tres compañeros mientras un perro mira al malherido combatiente. La escena es el punto de partida del tránsito vital del soldado y guerrero Iñigo al santo Ignacio de Loyola, que se reflejará, un año después, en su caminar, por el santuario de Arantzazu hasta la Virgen de Montserrat, donde depositó sus ropas militares, a través de lo que hoy se conoce como el Camino Ignaciano. 

Iñigo, durante su convalecencia en su casa natal de Loyola, dedicó su tiempo a la lectura de «La Vida de Cristo» y las historias de los santos de cada día, que le proporcionaba su hermana. Así fue como el repaso de estos libros religiosos cambió por completo su pensamiento y, de este modo, asumió la decisión de consagrarse «Caballero de Jesús». Un año después, una vez recuperado de sus heridas, Ignacio emprende una peregrinación de 650 kilómetros desde su Loyola hasta el monasterio catalán de la Virgen de Montserrat y la cueva de Manresa, donde pasó diez meses consagrado a la meditación y a redactar los Ejercicios Espirituales, que cambiaría su vida.

Hoy en día, lo que se conoce como el Camino Ignaciano es un nuevo itinerario de senderismo de reflexión y meditación (también se puede realizar en bicicleta) en el sentido contrario a las flechas amarillas que llevan a Santiago de Compostela. El Camino Ignaciano se inicia desde el lugar donde se ubicaba la casa torre de la familia de los Loyola, en el Santuario de la Compañía de Jesús, y atraviesa tierras vascas, La Rioja, Navarra, Aragón y Catalunya. En total son 27 etapas atravesando parques naturales como el de Aizkorri-Aratz o Izki; bosques, viñedos, huertas de cultivo, zonas desérticas, ermitas, monasterios, palacios y castillos; en realidad una gran cantidad de alicientes para la seducción de peregrinos y peregrinas.

 https://caminoignaciano.org/

El 16 de abril se abre la Puerta del Perdón en Santo Toribio de Liébana y comienza el Año Jubilar Lebaniego

Cuentan que el domingo, 16 de abril de 2023 se abrirá la Puerta del Perdón (en la fotografía) y comenzará el Año Jubilar Lebaniego, en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana de la localidad cántabra de Potes. La historia cuenta que en el siglo IX Santo Toribio de Liebana llevó la reliquia del «Lignun Crucis» (Madera de la Cruz) desde Jerusalén a Roma y, luego, a su obispado de Astorga. Pero, la invasión musulmana obligó a trasladar los bienes religiosos más preciados al llamado entonces Monasterio de San Martín de Turieno en los Picos de Europa, que se transforma en un afamado enclave de peregrinaciones, sobre todo, cuando el Papa Julio II en 1512 otorga a este lugar el privilegio de ser Año Santo, cada vez que el 16 de abril, festividad de Santo Toribio, coincida en domingo. El «Lignun Crucis», custodiado en la actualidad por los Franciscanos, es la reliquia, que contiene el fragmento mas grande de la Cruz de Jesucristo, que se conserva en una cruz procesional de plata dorada de estilo castellano del siglo XVI. Así, desde el día en que se abra la Puerta del Perdón hasta el fin de 2023, muchos serán los peregrinos y peregrinas que acudirán a través de los caminos de peregrinación que conducen al Monasterio de Santo Toribio de Liébana para conseguir la Indulgencia Plenaria, que suprime totalmente la pena temporal por los pecados cometidos y confesados hasta ese momento. 

https://www.caminolebaniego.com

El Camino del Norte o de la Costa es el trayecto más clásico y, seguramente, será el que sumará más peregrinas y peregrinos al Monasterio de Santo Toribio, a través del desvío en San Vicente de la Barquera; en tres o en cinco etapas, dependiendo de la fortaleza de cada caminante, en dirección a la comarca de Liébana situada a los pies del macizo central de los Picos de Europa. 

La Diputación de Palencia también promociona el Camino Lebaniego Castellano, que sube desde la capital palentina, por las orillas del Canal de Castilla hasta Frómista y Herrera de Pisuerga y, seguidamente, hasta Cervera de Pisuerga para afrontar la entrada a los Picos de Europa por el parque natural de la Montaña Palentina y descender, finalmente, hasta Santo Toribio de Liébana. Un recorrido bastante bien señalizado con la dificultad del ascenso a San Salvador de Cantamuda, Camasobres, Piedrasluengas y Pesaguero. 

Cuentan que Santo Toribio pudo realizar este recorrido en el siglo VI cuando en Palencia fue apedreado —los palentinos celebran la tradicional fiesta de la pedrea en su onomástica— y obligado a continuar su camino hacia el norte, hasta Liébana, donde levantó su eremitorio de pobreza y santidad.

Pero este itinerario no será el único camino por donde se presentarán los peregrinos peregrinas a besar el «Lignun Crucis» porque también se puede acceder a través del Camino Vadiniense,  desde León y Mansilla de las Mulas (Camino Francés), por la orilla del río Esla, Portilla de la Reina, puerto de Pandetrave y Cosgaya. Esta es una ruta que ya se utilizaba en la Edad Media en los dos sentidos de marcha, según convenía a los viajeros que tenían como meta Santiago de Compostela.

https://www.diputaciondepalencia.es/diputacion/publicacion-pdf/guia-camino-lebaniego