El obispo de Le-Puy-en-Velay Godescalco, el primer peregrino ilustre

Cuentan que el obispo de Le-Puy-en-Velay, Godescalco, fue el primer peregrino ilustre que hizo el Camino a Santiago en el otoño del año 950; su intención era llegar a Compostela para la fiesta del martirio que, entonces, se celebraba el 30 de diciembre. Así, a pesar de ponerse en camino en las estaciones de mal tiempo, el prelado de la sede eclesiástica francesa se puso en marcha con una gran y lujosa comitiva de heraldos, que anunciaban la presencia del séquito a la entrada de cada pueblo, hombres armados, cortesanos, clérigos, pajes, siervos, criados y juglares, encabezados todos ellos por un caballero que portaba el estandarte con la imagen de la virgen negra de Nuestra Señora de Le-Puy-en-Velay. Todo este cortejo del obispo Godescalco se convirtió en el primer peregrino ilustre llegado a Compostela de más allá de los Pirineos, el cual, todavía hoy en día, mantiene vivo el símbolo de la Vía Podiense como importante ruta jacobea, aunque, en realidad, no existan referencias concretas de esta peregrinación en Le-Puy-en-Velay


El ilustre peregrino y obispo había sido monje y abad del monasterio de San Teofredo, en la región francesa de la Aubernia, hasta que, finalmente, fue ungido obispo de Le-Puy-en-Velay,  nombrado conde y, además, uno de los príncipes de Francia. En realidad, se sabe que Godescalco viajó a Santiago porque pasó por el monasterio riojano de San Martín de Albelda, en las cercanías de Nájera, para encargar la copia de un libro que trataba sobre la virginidad de la Virgen María, atribuido a San Ildefonso de Toledo, y que recogería a su regreso de Compostela. El monje encargado de la copia se llamaba Gomesano y fue, precisamente, quien confirmó, en el prólogo de la reproducción, la única referencia existente del paso de la comitiva del obispo por el monasterio de San Martín de Albelda. 

Hoy en día, el camino desde Le-Puy-en-Velay, más conocido como la Vía Podiense, sigue atesorando un gran atractivo para muchos peregrinos y peregrinas, sobre todo randonneurs franceses que inician este trayecto para enlazar con el Camino Francés en Saint Jean Pied de Port – Donibane Garazi y atravesar el Pirineo hasta Orreaga Roncesvalles por la Ruta de Napoleon. 

Suele ser especialmente emotiva la Misa de las 7 de la mañana en la catedral de Notre-Dame du Puy al finalizar la ceremonia religiosa, cuando el obispo de Le-Puy-en-Velay reúne a los peregrinos alrededor de la imagen de Santiago (en la fotografía de la cabecera), les pregunta su origen, les bendice e invita a recoger, de una bandeja, y llevar a Compostela uno de los mensajes escritos por devotos con súplicas al apóstol.

La Vía Podiense tiene muchos atractivos ya que atraviesa regiones francesas de gran belleza e iglesias románicas muy antiguas como la abadía de Sainte Foy en Conques o la de San Pedro de Moissac; donde es recomendable madrugar un poco y acudir al amanecer para escuchar los cánticos gregorianos de los monjes. 

El Valle del Hambre y los Marqueses de Prado de Renedo de Valdetuéjar

La parroquia de San Adrian y las torres que rodeaban el Palacio de Los Marqueses de Prado. Al fondo la montaña de Peñacorada

Cuentan que en el siglo XV, en el Vexu Kamin, en la Montaña Oriental leonesa, se encuentra un lugar que se conoce como el «Valle del Hambre» pues sus habitantes sufrieron durante siglos la crueldad de los Marqueses de Prado, los cuales subyugaron a sus vasallos con el miedo, tributos e impuestos abusivos, hasta el punto de que se veían obligados a pasar hambre para poder pagar el vasallaje a sus señores feudales. Renedo de Valdetuéjar era el pueblo, en el que Nuño de Prado inició esta dinastía leonesa en el siglo XI, y donde construyeron un lujoso palacio de piedra como prueba de su poder, con escudos, cubos de defensa y una alta muralla de protección. Finalmente, la Guerra de la Independencia señala la decadencia de los Marqueses de Prado y del palacio barroco más espectacular del territorio de León.


Los Marqueses de Prado ejercieron durante siglos su dominación hasta que en el siglo XVIII entraron en decadencia pues se vieron obligados a vender su propiedad a indianos enriquecidos y comerciantes de la capital, de forma que las piedras, mobiliario y escudos de los Marqueses de Prado se dispersaron por el territorio leonés, pasando su propiedad de mano en mano, mientras sus murallas se derrumbaban y sus piedras las aprovechaban algunos aldeanos para construir nuevas propiedades; por ejemplo, la fachada barroca del palacio fue trasladada a la capital y, hoy en día, se encuentra en el Hospital de La Regla al lado de la catedral de León.

Los Marqueses de Prado de Renedo de Valdetuéjar, según cuentan las crónicas, financiaron durante muchos años las cuentas del Reino y, en especial, la Batalla de Lepanto, la conquista de Granada y obras de mecenazgo en Asturias y Castilla y León de forma que obtuvieron beneficios en el «Nuevo Mundo» en Hispanoamérica.

Esta es la entrada al palacio donde se encontraban dos estatuas de guerreros, que fueron trasladadas al castillo de los Alba, en Ampudia.

Los Marqueses de Prado eran auténticos señores feudales, dueños de vidas y haciendas, que tuvieron una gran influencia en la corte de diferentes reyes; de esta suerte, acogieron en su palacio durante un tiempo a Pepita Tudó, esposa de Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV, la cual encontró refugio en Renedo de Valdetuéjar tras la invasión de las tropas de Napoleón. Pepita Tudó es la presunta modelo de los dos cuadros de Goya de la Maja, la desnuda y la vestida. 
Lope de Vega escribió una obra de teatro «Los Prados de León» en la que cuenta la historia de los amores y desamores de Nuño de Prado, hijo del rey Fruela, el cual, finalmente, logró desposar a su amada Nise a pesar de todas las intrigas, tramadas en su contra en la corte de Alfonso II el Casto.

El sepulcro de Sancho VII el Fuerte de Navarra en Orreaga Roncesvalles

Cuentan que cuando los rayos de sol cruzan la vidriera de la estancia donde se encuentra el sepulcro del rey navarro Sancho VII El Fuerte, su imagen mira el ventanal a su derecha mientras, discretamente, esboza una orgullosa sonrisa, al admirarse rompiendo las cadenas de los soldados negros, los imesebelen, que protegían al caudillo almohade, Muhammad Al-Nasir, en la batalla de las Navas de Tolosa. Toda esta fábula  tiene lugar en la Colegiata de Santa María de Roncesvalles, donde se encuentra la tumba del último soberano de origen vascón; un gigante de más de dos metros de altura, cuñado del rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León. Su primer matrimonio fue con Constanza de Tolosa, la cual fue repudiada, para casarse de nuevo con Clemencia, hija del emperador Federico I de Alemania. 


Además del sarcófago del rey navarro la cripta se complementa con una vidriera del épico momento en el que Sancho VII El Fuerte, montando sobre un caballo blanco, encabeza la carga de caballería y rompe el encadenamiento de la guardia del Miramamolin Al-Nasir, el cual se ve obligado a huir. Este precioso ventanal está realizada por la Casa Maumejean en 1906, fecha en la que se realizaron las obras de acondicionamiento del sepulcro de Sancho VII El Fuerte, cuando se cumplieron setecientos años de la batalla de las Navas de Tolosa.

Orreaga Roncesvalles, punto de inicio del Camino Francés para muchos peregrinos y peregrinas, es un enclave repleto de historias para visitar. Por ejemplo: 

  • La Iglesia de Santa María del siglo XIII a semejanza de la de Notre Dame de París, aunque más pequeña; donde se sitúa la bellísima imagen de Nuestra Señora de Roncesvalles, del siglo XIV. 
  • El Silo de Carlomagno o Capilla del Espíritu Santo, un lugar que la tradición atribuye su construcción a este emperador, el cual lo dispuso para enterrar a sus soldados, muertos en la Batalla de Roncesvalles.
  • La Cripta con sus pinturas geométricas. 
  • El Claustro, que fue construido en el siglo XVII, anexo a la iglesia, con una pila bautismal del siglo XII
  • La iglesia de Santiago, también llamada de Los Peregrinos, es de planta gótica, del siglo XIII y con una imagen del apóstol Santiago 

El Hospital de Santa Cristina de Somport

La Cruz del Peregrino de Somport

Cuentan que en el siglo XI, dos jóvenes caballeros franceses de alto abolengo decidieron emprender el Camino de Santiago en pleno invierno, porque su devoción les requería realizar un gran sacrificio como prueba de expiación de sus pecados. Así, dispuestos al padecimiento, tomaron la Vía Tolosana de Arles para atravesar los Pirineos por la cima del «Summus Portus» y entrar en la península por el Reino de Aragón camino de Santiago de Compostela; pero el invierno no era la época del año más idónea para atravesar el llamado hoy en día Puerto de Somport (en la foto, la Cruz del Peregrino) por los importantes peligros en forma de inclemencias meteorológicas, que suelen producirse en el Valle de Aspe durante el período invernal, pues le «vigilan» nieves perpetuas desde el Pico del Anie y el Midi D’Ossau.


Los dos jóvenes caballeros ascendieron penosamente en medio de una gran ventisca de nieve hasta la cima del Somport para iniciar el descenso hacia el valle de la Jacetania, pero las fuerzas comenzaron a escasear y, agotados, buscaron un lugar donde refugiarse para recobrar el aliento; de pronto, vieron una tenue luz a lo lejos por lo que se encaminaron hacia ella en busca de acogida. Se trataba de una cabaña, vacía de ocupantes, con la chimenea encendida y la mesa provista de alimentos que les reconfortaron y fortalecieron el ánimo y las fuerzas.

Los dos caballeros agradecieron a Santiago el haber sobrevivido a tan duro aprieto y, devotos como eran de Santa Cristina, realizaron la promesa de construir en aquel lugar un hospital para peregrinos y peregrinas protegido por la santa mártir italiana. De pronto, proclamada la ofrenda, apareció un pajarito portando una cruz de oro en su pico con la cual fue señalando el contorno de una construcción que se convertiría en el Hospital de Santa Cristina.

El Hospital de Santa Cristina que atendían los Canónigos de San Agustín

«Unum tribus mundi» (uno de los tres hospitales del mundo) era la leyenda que presidía el altar mayor del Hospital de Santa Cristina, el cual adquirió una gran popularidad en el siglo XI pues el «Códice Calixtino» le menciona y sitúa como uno de los tres hospitales de peregrinos y peregrinas más importantes de la cristiandad, junto al de Jerusalén y el San Bernardo, en el italiano valle de Aosta.

El «Códice Calixtino» escrito por Aimerid Picaud, en el siglo XII, detalla el recorrido de la Vía Tolosana (por atravesar la ciudad de Toulouse, en Francia) partiendo de Arles, un lugar de concentración de peregrinos y peregrinas originarios del norte de Italia y del centro de Europa; un camino que recorría las tierras y valles del Languedoc para atravesar los Pirineos por el valle de Aspe y Somport, donde se encontraba el Hospital de Santa Cristina, que ofrecía ayuda, comida y descanso durante todo el año a los caminantes de Santiago de Compostela.

Los más de 200.000 peregrinos y peregrinas, que caminaban hacia Compostela en los siglos XI y XII, cuando atravesaban el Pirineo por el puerto de Somport, extenuados y al borde del agotamiento, encontraban el Hospital de Santa Cristina, donde podían, gratuitamente durante tres días, recuperarse de sus dolencias y penalidades pasadas. Los Canónigos de San Agustín ofrecían a los penitentes tres comidas diarias a base de sopa, legumbres, carne y unos vasos de vino; aquellos que llegaban enfermos eran cuidados hasta su recuperación y si fallecían eran enterrados en un pequeño cementerio al lado del Hospital.

Finalmente, en 1808 un voraz incendio devastó el Hospital de Santa Cristina

La ermita de San Pedro Zarikete

Cuentan que en el Vexu Kamin, Camino de la Montaña o Camino Olvidado, en la localidad de Zalla se encuentra la ermita de San Pedro Zarikete, a la vera del Camino Real en la ribera del río Cadagua y a la sombra de un frondoso roble, plantado en 1912, nieto del centenario Árbol de Gernika. La iglesia data del siglo XVI aunque, según los trabajos de restauración finalizados hace pocos años, existen indicios que se remontan a los siglos XI y XII. Presiden la portada del altar tres retablos localizado en el central, en un lugar preferente, la imagen de San Pedro Zarikete con sus considerables y desproporcionadas orejas, al que acompañan las tallas de San Antonio, San Bernabé, San Nicolás y Santa Mónica. Este retablo central y el de su izquierda son barrocos, los cuales se atribuyen a Francisco Martínez de Arce, retrablista del siglo XVII, considerado como uno de los artistas mas renombrados de su época.  Lo cierto es que la ermita de San Pedro Zarikete era muy conocida como consecuencia de su fama contra el «mal de ojo» y los demonios, pues multitud de devotos, que se consideraban poseídos por los duendes malvados venían a postrarse a los pies de San Pedro Zarikete para desembrujarse. Por allí pasaban al año miles de gentes piadosas, que se creían endemoniadas por los espíritus malignos, los cuales venían a postrarse a los pies de San Pedro Zarikete para ser exorcizados.


Dos son las conmemoraciones de la festividad de San Pedro Zarikete: El 29 de junio y el 1 de agosto, considerada esta última como «Día del Santo» en el que se celebran ceremonias y tradiciones como la costumbre, para protegerse de los malos espíritus, de dar una vuelta alrededor de la ermita entrando por una de las puertas y saliendo por otra, (para equivocar y librarse de los malignos) al tiempo que se arroja sal como protección contra los malvados espectros y el «mal de ojo». Esta superstición fue una creencia popular extendida en muchas partes del País Vasco y, además, en otras muchas civilizaciones, según la cual, la persona poseída era capaz de producir desgracias y males a los seres de su alrededor con sólo mirarles; se combatía con amuletos que guardaban en su interior laurel, pan bendito, azabache y otras sustancias. 

Muchas son las anécdotas que se narran de personas «embrujadas» que fueron a postrarse a los pies de San Pedro Zarikete. Se cuenta, por ejemplo, que una mujer de Madrid acudió a la ermita de Zalla porque era propietaria de una pensión a la que apenas entraba nadie; culpando de su mala suerte a que alguien le hubiera embrujado. Relatan que cumplió el rito ante San Pedro Zarikete para proteger su posada de los malos espíritus. Lo que se desconoce fue el resultado final.

El Camino Lebaniego Castellano por el Canal de Castilla y la montaña palentina hasta Santo Toribio de Liébana

La Diputación de Palencia ha colgado en su web una completa guía del Camino Lebaniego Castellano, que sube desde la capital palentina, por las orillas del Canal de Castilla hasta Fromista y Herrera de Pisuerga y, seguidamente, hasta Cervera de Pisuerga para afrontar la entrada a los Picos de Europa, por el parque natural de la Montaña Palentina y descender, finalmente, hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana. Un recorrido bastante bien señalizado con la única dificultad del ascenso a partir de Cervera de Pisuerga, San Salvador de Cantamuda, Camasobres, hasta el mirador de Piedrasluengas y el descenso hasta Pesaguero. Es posible que Santo Toribibio pudo realizar este recorrido en el siglo VI cuando en Palencia fue apedreado –los palentinos celebran la tradicional fiesta de la pedrea en su onomástica– y obligado a continuar su camino hacia el norte, hasta Liébana, donde levantó su eremitorio de pobreza y santidad.

Este Camino Lebaniego Castellano se complementa con el itinerario que discurre por la cornisa cantábrica y que desde San Vicente de la Barquera asciende hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde, desde la Edad Media, llegaban los denominados Peregrinos  de la Cruz para adorar el Lignun Crucis, al que se le otorgaban milagros y curaciones. Es un camino de peregrinación con 500 años de historia, de los muchos que llevaban a Compostela, buscando antes de continuar hacia Santiago el destino del Monasterio de Santo Toribio de Liébana donde se encuentra el fragmento más grande del Lignum Crucis, una de las reliquias más veneradas de la cristiandad.  La importancia de esta ruta viene adquirida, en parte, por ser paso obligado de la calzada romana Pisoraca, que unía la meseta con las tierras cántabras, aunque se desviase antes de Cervera hacia Aguilar de Campoo y Reinosa para descender hacia Suances (Cantabria). Tiempo después, este itinerario se  bifurcó en la Edad Media, por Cervera de Pisuerga hacia los Picos de  Europa, desempeñando en aquel momento un trascendental papel en la Reconquista. Por entonces, Cervera fue la capital del Condado de Liébana y lugar de residencia de familias de rancio abolengo, que convirtieron a la localidad palentina en un centro de intercambio de productos ganaderos y agrícolas entre el norte y el sur de la península. Así, los peregrinos utilizaban entonces esta ruta para adorar, en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, el Lignum Crucis y conseguir la indulgencia plenaria o redención de los pecados, según la Bula del Papa Julio II en 1512.


Enlaces al Camino Lebaniego del Gobierno de Cantabria y Diputación de Palencia para descargar la guía en pdf:
https://www.caminolebaniego.com
https://www.diputaciondepalencia.es/diputacion/publicacion-pdf/guia-camino-lebaniego

La Cruz de los Valientes

Cuentan que en el Camino Francés, en la frontera entre las localidades de Santo Domingo de la Calzada y Grañón, los peregrinos y peregrinas encuentran una gran cruz que es conocida por La Cruz de los Valientes; dicha cruz tiene una historia de enfrentamiento entre los dos pueblos por la titularidad de un encinar de mil fanegas que se encontraba entre las dos poblaciones riojanas. Este litigio medieval, entre la realidad y la ficción, terminó resuelto mediante una contienda singular, cuerpo a cuerpo, que hoy en día tiene su celebración en el mes de agosto, con los dos pueblos hermanados, por medio de una degustación de caparrones, alimento a base de alubias que, según dicen, proporcionó la victoria al luchador de Grañón. La cruz  se sitúa en el límite de los dos pueblos, justo en el lugar donde se celebró el combate.

La historia tiene sus orígenes en las rivalidades habituales entre pueblos limítrofes por derechos sobre tierras, regadíos o pastizales que se pierden en la nube de los tiempos; en este caso, por una amplia extensión de terreno ocupado por encinas y robles, que los dos pueblos consideraban como suya. El litigio era continuo y las discusiones no tenían fin con menciones por parte de cada pueblo a privilegios otorgados por reyes o linajes gobernantes.

Finalmente, los regidores de ambos municipios decidieron solucionar el problema por medio de una lucha, sin armas, entre dos valientes lugareños, uno por cada pueblo, dentro de un círculo; de forma que aquel que consiguiera expulsar al otro fuera del perímetro sería el vencedor y el encinar quedaría para siempre para el pueblo del victorioso campeón.

Así, Grañón escogió como su paladín a Martín García, joven mozo riojano dedicado en cuerpo y alma a las labores del campo y que fue alimentado a base de platos de caparrones; mientras que los de Santo Domingo de la Calzada seleccionaron al joven (del que se desconoce su nombre) más grande y fuerte del pueblo; bregado en mil riñas y marrullerías.

Llegado el día acordado para el combate los habitantes de Grañón y Santo Domingo de la Calzada se reunieron en el límite entre Grañón y Santo Domingo de la Calzada, junto al círculo marcado para la pelea. El forzudo calceatense se presentó desnudo, impregnado de grasa y aceite por todo el cuerpo, de forma que era muy difícil asirle para tirarle fuera del círculo; las protestas de los de Grañón no fueron tenidas en cuenta y el combate comenzó.

Martín García intentaba, una y otra vez, aferrar de alguna manera al gigantón de Santo Domingo de la Calzada, que se reía del joven grañonero una y otra vez, mientras esperaba el momento oportuno para, con un empujón, sacarle del redondel. Pero Martín, astutamente, se deslizó bajo sus piernas y, con todas sus fuerzas, introdujo su dedo corazón por el agujero del culo del coloso calceatense, el cual fue levantado y proyectado fuera del perímetro para asombro de todos.

Los calceatenses se retiraron y la dehesa quedó para siempre como usufructo de los grañoneros.

Esta es la historia de La Cruz de los Valientes, nombre con el que se la conoce desde entonces como recuerdo de los dos jóvenes riojanos que lucharon por su pueblo y que, según la tradición los peregrinos y peregrinas rezan un padrenuestro, para encontrar valor suficiente para continuar su camino hacia Santiago de Compostela.

https://caminanteasantiago.blogspot.com

APP para móviles de IGN con la Federación Española de Amigos del Camino de Santiago

En estos tiempos tecnológicos existen muchas aplicaciones (app) dedicadas a los diferentes caminos de Santiago que, poco a poco, iremos presentando en este apartado de «Guías gratis». Hoy, nos referimos a una de las más antiguas, desarrollada por el Instituto Geográfico Nacional/Centro Nacional de Información Geográfica (IGN) en colaboración con la Federación de Amigos de Camino de Santiago, que han desplegado una pauta para caminar por los Caminos de la Estrellas, que se puede llevar en el teléfono móvil, la cual se denomina Camino de Santiago

IGN. La app es gratuita (para iOs y Android) y los mapas e itinerarios se pueden descargar para trabajar sin conexión (offline). El manejo es sencillo y facilita caminar por las etapas de los caminos jacobeos utilizando como fondo la cartografía  y los servicios web del Instituto Geográfico Nacional, añadiendo, lógicamente, toda los detalles proporcionados por la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago.

En la primera ventana puede verse un mapa con los diversos caminos existentes; tocando en la parte superior izquierda se despliega un menú con las opciones de; Configuración, Descargas, Ayuda, Guía del Peregrino, etc. Y si pulsamos sobre la imagen podremos escoger el tipo de mapa con la ortografía y capas del IGN a escala 1:25.000.

La app incorpora también informaciones sobre la cultura de cada una de las jornadas a caminar por las peregrinas y peregrinos, con aclaraciones sobre los monumentos, albergues y servicios que encontraremos en nuestro recorrido, además de consejos para comenzar a realizar cualquiera de los Caminos a Santiago.
En el siguiente enlace puede verse cada uno de los detalles de esta aplicación Camino de Santiago IGN 
https://www.caminosantiago.org/cpperegrino/comun/imgcomun/GuiaAPPv1.pdf

Eroski Consumer ofrece una interesante y completa aplicación

Con información de los Caminos de Santiago

Eroski Consumer ofrece totalmente gratis, desde hace ya un tiempo, una interesante y completa aplicación con información de los diferentes Caminos de Santiago, la cual incluye distancias de cada una de las rutas jacobeas, etapas a realizar, fotografías, monumentos y significativas descripciones del itinerario para que los peregrinos y peregrinas sepan en todo momento qué es lo que se encuentran en cada momento. La información que incluye la guía de Eroski Consumer comprende el Camino Francés, se inicia en Saint-Jean-Pied-de-Port o Donibane Garazi en Euskera y traslada al peregrino o peregrina por cada etapa hasta Santiago de Compostela y hace lo mismo con el comienzo en el puerto de Somport del Camino Aragonés que se une al Camino Francés en Puente La Reina Gares. Además, se documentan los itinerarios del Camino del Norte, Primitivo, el de San Salvador, Vasco del Interior, Baztanés, Vía de la Plata, Sanabrés, Catalán por San Juan de la Peña y el de Fisterra y Muxía.


La guía incluye una completa información de cada uno de los albergues en cada etapa, con fotografías, página web (si la tienen), teléfonos de contacto, persona que se encarga de la atención a los peregrinos y peregrinas, precios actualizados,  comentarios de los lectores, número de plazas, etc. 
Otras interesantes informaciones de esta guía es el apartado de Monumentos, donde se incluyen descripciones de localidades por donde pasa cada camino, además, de reseñas de iglesias, castillos y sus infraestructuras dignas de ser visitadas. 
La Guía basa toda su información en los contenidos de su web (https://caminodesantiago.consumer.es)  y en las informaciones que trasmiten los peregrinos y peregrinas, de forma que todos sus testimonios permiten una guía del Camino de Santiago perfectamente actualizada y digna de ser tenida en cuenta por aquellos que quieran planificar cualquiera de los caminos jacobeos.
Se puede descargar gratuitamente tanto para Apple 
https://apps.apple.com/es/app/camino/id378279011
Como Android: 
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.eroskiconsumer.caminodesantiago&hl=es

El Zangarrón de Montamarta de Zamora

Cuentan que en el Camino Fonseca y la Vía de la Plata, en la localidad de Montamarta, en la Tierra del Pan de Zamora, celebran la fiesta del Zangarrón en los primeros días de enero; una tradición que pierde su origen en la noche de los tiempos. Se trata de una costumbre relacionada con el solsticio de invierno y el recibimiento del nuevo año, además, de la expulsión de los malos espíritus y el despertar de la naturaleza y la fertilidad. Todo un rito que tiene como protagonistas a los mozos del pueblo, pues, dos de ellos son los escogidos para protagonizar al Zangarrón, uno con su máscara negra el día de Año Nuevo y el otro con su máscara roja en la festividad de Reyes. Lo cierto, es que para los habitantes de Montamarta el personaje está considerado magnánimo ya que atrae energías positivas para la sociedad. Esta fiesta está declarada de Interés Turístico Regional al igual que otras muchas mascaradas de esta comarca zamorana como Los Carochos, de Riofrío de Aliste; los Diablos, de Sarracín de Aliste; los Cencerrones, de Abejera de Tábara y varias mas. Todas estas pantomimas son realizadas por los mozos del pueblo, los cuales, por sorteo escogen a los dos protagonistas para encargar al Zangarrón.

La vestimenta del Zangarrón es de mantillas de multicolores de pajas y perifollos en forma de plumas, hilvanados en los brazos y piernas; un cinturón de tres cencerros completa el vestuario junto con la máscara de corcho negro, ojos negros pintados en sus bordes de blanco, una capa hecha con la piel de un animal, puntiagudas orejas y morro con dientes blancos; todo ello parangonando la visión del demonio, pues el conjunto se completa con un tridente de tres puntas. Este es el Zangarrón del Año Nuevo, sin apenas florituras ni cintas de colores.

En cambio, el Zangarrón de la festividad de Reyes goza de más colorido en su vestimenta. Su máscara es roja y se adorna con flores y cintas de colores por diferentes partes de su cuerpo, de forma que muestra una visión mucho más amable.

El Zangarrón corre por las calles del pueblo persiguiendo a la gente, a los que felicita el nuevo año y pide el aguinaldo haciendo sonar los cencerros, que lleva en su cintura, y golpeando con su tridente tres veces en la espalda de los aldeanos. Mas tarde, cuando llega la hora de Misa, sale corriendo hacia la iglesia de Santa María del Castillo, situada en un alto sobre el río Esla. Las autoridades son recibidas por el Zangarrón, el cual, arrodillado, apoyándose en el tridente les muestra su respeto. 

Luego, al final de la celebración litúrgica, el Zangarrón entra en la iglesia, y cuando el sacerdote imparte la bendición a los fieles, ensarta con su tridente los panes y abandona el templo. Es el momento de la celebración que todo el pueblo espera pues, el Zangarrón reparte los panes con sus vecinos y vecinas y se vuelve a lanzar, a la carrera, hasta la plaza del pueblo donde espera, de nuevo, la aparición de las autoridades y sus paisanos. Es el final de la fiesta ya que el Zangarrón vuelve a perseguir, esta vez a los mozos solteros y las mozas solteras, para exigir el aguinaldo.