Confinada con un jarrón feo

Un vecino de Wuhan, camino del garbigune tras finalizar el aislamiento.

Jueves, 26 de marzo, decimotercer día después del cristo. A estas alturas del confinamiento he inventariado varios desconchones detrás de los radiadores, una grieta en el techo, un grafiti a lápiz sin catalogar junto a un zócalo y un jarrón con forma de ‘o’ que no sirve para meter flores, debí comprar de joven bajo los efectos de alguna sustancia y ahora me parece espantoso. Tanto que cuando reparo en él me da un ataque de risa sin precedentes en la historia de este encierro. Me tiro doblada al suelo, mientras pienso en cómo ha podido resisitir el tío casi dos décadas camuflado como un pez manta en una balda de la sala. Viene el crío corriendo. Entre carcajada y carcajada, solo acierto a señalar hacia el presunto adorno. «Ama, para ya, que me das miedo». Pienso en deshacerme de él. Del jarrón, no del crío. Pero me ha hecho pasar un rato tan bueno que le doy una segunda oportunidad. Ahora, si un día lo uso como arma arrojadiza, será por causa de fuerza mayor.
A la noche leo que la ministra de Educación confía en que los alumnos puedan volver al menos 15 días a clase y me da otro ataque de risa, esta vez nerviosa. ¿Que nos los tenemos que quedar hasta cuándo? Ah, no, yo para ir, tocar y volver, ya no lo mando al colegio. Madrugar para nada es tontería. Logro recuperar la compostura. Por suerte el crío no me ha pillado esta vez partiéndome, porque voy camino de convertirme en Jack Nicholson en El resplandor. Me da por teclear ‘síntoma risa’ en Google. Desde beneficioso a letal, todo lo que se puedan imaginar. Joé, si lo sé, me pongo una serie.

Arantza Rodríguez

4 comentarios en «Confinada con un jarrón feo»

  1. Te descubrí con tu última entrada, aunque eso sí, luego leí casi todas las anteriores…. y te echaba de menos…
    Eres genial. Ánimo y hasta que te pueda volver a leer, ojalá pronto

  2. echaba de menos este ratito 😉 se parece tanto a mis momentos de hace algunos años jajaja y entonces no había covid …
    gracias a dios cole si que había jajajaja
    gracias por estos momentos de distracción

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