Políticos con la mano al grill

RajoyEN las noticias no lo dicen, pero las unidades de grandes quemados de los hospitales están repletas, pasillos incluidos, de ingenuos que han puesto la mano en el fuego por algún compañero de partido. Y quien dice partido, dice sindicato, empresa o equipo de fútbol, que en todas partes cuecen corruptos. A los primeros los reconoceremos fácilmente porque acudirán a los mítines con un guante blanco y arrastrarán los pies hacia atrás, a lo Michael Jackson, para sentarse en la última fila y tratar de pasar desapercibidos. Deberían advertírselo cuando se afilian en la categoría alevín. Mira, majete, que sepas que si a uno le pillan con las manos en la masa, es más que probable que haya otro puñado con ellas untadas y que los de arriba intenten lavárselas. Vamos, que no pongas la tuya en la vitrocerámica por nadie, a no ser que quieras conocer de primera mano los nuevos avances en microinjertos de piel.

Tampoco estaría de más avisar a los familiares de los candidatos novatos de que se vayan preparando para lo que se les avecina. Si su pareja practica el dientes, dientes cada vez que mete la rebanada de pan en la tostadora no hay por qué preocuparse. Está ensayando su posado pactado metiendo el voto en la urna el día de la jornada electoral. Que saca usted una alcachofa de la nevera y se la arrebata para hacer declaraciones, más de lo mismo. Algunos hasta hacen sondeos de intención de voto en las reuniones de vecinos. Cosas del síndrome preelectoral.

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