Un corrupto de souvenir

demoSEÑORES inventores de souvenirs: no se lo tomen como algo personal, pero ya va siendo hora de que prejubilen a la bailaora y la sustituyan por un icono más acorde con los tiempos, un corrupto, por poner un ejemplo. Apenas tendrían que cambiar el traje de faralaes por el de chaqueta y enderezar la postura. Tampoco demasiado porque seguro que más de uno se desmelena, hasta arriba de Moët&Chandon, en la intimidad de un reservado. Deberían asimismo trasladar lacorrupcion peineta del moño al dedo, tipo Bárcenas, y poner, en lugar de tacones, unas ventosillas en los zapatos para adherirlos al filo de las televisiones planas.

Es solo una idea, extrapolable, eso sí, a otros artículos. Ya están tardando los de Playmobil en actualizar el aspecto del preso que venden con su cárcel. Un macarra con camiseta de calavera que poco tiene que ver con los ladrones de gomina, corbata y gemelos que salen por la tele. Asumámoslo, llegará el día en que los críos ya no jueguen a polis y cacos, sino a inspectores de Hacienda y defraudadores. También se echa en falta a un Ken al frente de una Agencia Tributaria que controle las construcciones de Lego y los negocios de la Barbie, que tiene en franquicia desde clínicas veterinarias a dentales y no paga al fisco. Sugiero, para terminar, un remake de las míticas Perros callejeros o Los últimos golpes del Torete. No hacen falta figurantes. Tenemos delincuentes para rodar La guerra de las falacias versión extendida.

arodriguez@deia.com

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