Alkandora, la chilaba vasca

 

Como me encanta el Magreb, la semana pasada he vuelto a ir una vez más al fascinante Marruecos. Pero en esta ocasión, para evitar andar acarreando equipajes molestos, fui con la vestimenta mínima y, una vez allí, compré en el zoco de Marrakech una chilaba, la indumentaria ideal para moverse por aquel país.

Durante varios días nos ha acompañado un muchacho bereber originario de Merzouga y que ha sido nómada hasta hace unos años. Hablando con él de la chilaba le comenté una curiosidad que yo conocía y le deleitó. Por ello creo que es interesante compartirla.

La chilaba es para nosotros una prenda típica árabe que cubre todo el cuerpo y que identificamos rápidamente. Su rasgo distintivo es que están dotadas de una característica capucha puntiaguda: si no, no son chilabas de verdad.

Se trata de una prenda muy antigua, poco evolucionada en aquellas latitudes y que no difiere demasiado de los kapusai que usaban nuestros pastores hasta hace un siglo o de los hábitos de los monjes.

Sin embargo, lo que para nosotros es “tan unificado”, en el mundo árabe es más complejo. Así, distinguen perfectamente que la chilaba es en realidad esa prenda en su versión femenina, pasando a denominarse kandora cuando es la de los hombres, normalmente con menos adornos.


Pues bien, aquellas kandora del pasado eran, al ponerles el artículo, al-kandora. Y de la convivencia de varios siglos con los árabes en la Península, el castellano antiguo adoptó para sí aquel término que, aunque no se usa en la actualidad, sí lo recoge aún el diccionario de la Real Academia Española: “Alcandora: Vestidura a modo de camisa o la camisa misma“.

Y, una vez más, el euskara la tomó prestada. Y la meció durante siglos para hacerla llegar hasta nuestros días, devolviéndonosla llena de vida, mimándola y queriéndola como sólo nuestra lengua sabe hacer. De ahí nos surge el nombre de las “alkandora” vascas, las ‘camisas (de hombre)’ que vestimos a diario.

Como sabemos, fruto de una metátesis —salto de lugar de algún sonido dentro un vocablo— tenemos la variante alkondara, versión léxica muy extendida si bien Euskaltzaindia desaconseja su uso, priorizando la más genuina alkandora por ser aquella variante tardía de ésta.

Por otra parte, el castellano usa hoy en día la palabra “camisa” que en realidad tiene origen celta. Y de ahí el camisón que, salvo la capucha, no difiere mucho de la concepción de la prenda conocida como kandora o chilaba.

Otra curiosidad más, recuerdo de una dulce conversación nocturna sobre el arenal desértico de Merzouga, el legendario Erg Chebbi.

Tanemirt, Hamy, bihotz-bihotzez.