Tábara encantador rincón de ajedrez y cultura

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Con ocasión de la XXXI Edición del Día de la Comarca, este Julio he sido invitado a dar una charla en la acogedora localidad zamorana de Tábara cuyo programa de festejos organizado por la Asociación Cultural La Folguera en colaboración con el Exm. Ayto del municipio, me sorprendió gratamente por su amplia oferta lúdica para todas las edades y gustos donde no faltaron ni misas matutinas ni conciertos nocturnos y entre medias mercadillos, pasacalles, feria de artesanía, exposiciones de trajes típicos o coches antiguos, subastas de roscos y bollos, degustación de carne, tren turístico, exhibición de bailes regionales…así como, por haber hecho un hueco entre tanto jolgorio a varias charlas como “Las barcas de paso de Aliste Tábara y Alba” a cargo de José Ignacio Martín Benito; “Los caminos a Santiago” a cargo de José Almeida; “Sierra de la Culebra y el Lobo” a cargo de Juan Pablo Martín González, entre las cuales estaba mi intervención “Misterios y curiosidades de ajedrez”.


Y de casta le viene al galgo, porque Tábara es uno de esos rincones donde de súbito te tropiezas con la estatua del poeta León Felipe que preside su parque o te deja perplejo con un muy cuidado museo de inexplicable entrada gratuita dedicada a los mundialmente famosos Beatos y a la figura universal de Magius, ubicado en la Iglesia parroquial de Santa María de estilo románico declarada Bien de Interés Cultural donde estuvo asentado el célebre Monasterio tabarés medieval fundado por San Froilán a finales del siglo IX, o enterarte, que por las inmediaciones los seguidores del Athletic encontraremos un santuario dedicado a San Mamés, por si ser atendido por una simpática camarera llamada Nerea o que te despidan con innesperado ¡agur! no fuera suficiente para sentirte como en casa.


Y en lo tocante al ajedrez, la sorpresa no fue menor ni menos agradable, porque tras mi charla había programada una simultánea impartida por el Campeón de España ONCE, Roberto Clemente, hijo de un pueblo que tiene gran afición por nuestro juego como pude comprobar a nada que conversáramos entre sus afables gentes, pues ora aquí estaba un viejo maestro de escuela de noventa años que todas las noches disputaba partidas con su hija y nietos, ora charlaba de la Apertura Española con dos improvisados tertulianos de terraza veraniega que abundan en sus callejuelas.


Desde aquí quiero dar las gracias al infatigable Agustín Villalón, a Tábara y su gente por el buen trato recibido y por haberme permitido conocer su pueblo, su comarca, su cultura, su gastronomía, sus fiestas…y sobre todo, transmitir mis mejores deseos para que se repongan de la desgracia de los incendios y podamos volver todos a disfrutar de sus innumerables encantos.










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