Carta de felicitación a una diputada ajedrecista

En el convencimiento de que esta entrada sabrá ser comprendida por la audiencia de TX dada su excepcionalidad; en la confianza de ser disculpado por la sabia feligresía del Deia; abusando de la más absoluta libertad de expresión que desde un inicio se me concede en este medio; y demostrando nuevamente que soy más ajedrecista que anarquista, es que me atrevo desde TX a felicitar a la joven Bea Fanjul, desde ayer, Diputada del PP por Bizkaia, al constarme su condición de federada, monitora y jugadora de ajedrez.

Apreciada Diputada:

Vaya por delante, desde las más negras antípodas libertarias, mi más sincera felicitación por haber obtenido el escaño aún en detrimento de mi querido PNV, pues, si bien es cierto que fuera del PNV no hay salvación, tampoco es que por estar fuera sobrevenga ¡Ipso facto! la condenación eterna, paradoja sólo resuelta como afirmaba mi profesor de Teología Jauregi, al comprender que lo contrario de una verdad profunda, es otra verdad profunda. Porque, a fin de cuentas, eres una Diputada vasca, condición esta que actuará cual garantía bautismal ante el pecado y la tentación, ayuda espiritual nada despreciable allí a dónde vas – el Congreso de los Diputados – empero, como en la más decisiva partida a disputar, no te confíes, recuerda lo sucedido con el pobre Iñaki, también vasco, joven deportista, de buena familia, con un futuro prometedor…Sea entonces, que junto a la enhorabuena por tu acta de Diputada, te adjunte algunos consejos para no caer en las celadas que allí te tienen preparadas.

Empieza bien la partida desdeñando el refrán “allí donde fueres haz lo que vieres”. ¡Se tu misma! Eres joven, inteligente, guapa, de buena índole, educada, con estudios y sólidas creencias; eres una buena ciudadana, sincera, comprometida, cumplidora de tu palabra, trabajadora eficiente, solidaria, pagadora de impuestos…Mantente firme en esta posición y guíate siempre por los buenos pensamientos, las buenas palabras y las buenas acciones. Por consiguiente, no caigas en los peores gambitos de la corrupción, no cometas tráfico de influencias, ni cohecho, ni malversación de fondos; no uses la policía para espiar a otras fuerzas políticas ni a compañeros de partido; no traslades tu residencia a Canarias para percibir más dietas por desplazamiento; denuncia de inmediato a quien te proponga algo deshonesto; no esperes a que otros descubran actos irregulares entre tus filas para tomar decisiones al respecto; no encubras el delito ni obstruyas la acción de la justicia; no aceptes sobres, son peones envenenados; no te sirvas de tu cargo para coronar a a tus familiares y amigos con la asignación de viviendas oficiales, la concesión de subvenciones o designación de puestos en entidades públicas; no hagas trampas durante las votaciones apretando el botón de un compañero ausente; acepta el resultado de la democracia; no digas haberte equivocado al votar cuando lo que deseas es votar otra cosa distinta al dictado de tu partido; anuncia tu posición abiertamente obedeciendo el dictado de tu conciencia, así, te podrás equivocar, pero no serás falsa, ni mentirosa, ni hipócrita; no ahogues al cuarto poder convocando ruedas de prensa sin preguntas; no interrumpas el discurso del oponente con abucheos, pataletas o palabrotas ¡que se note en esto que eres ajedrecista!; no te ausentes mucho del hemiciclo, pero de no acudir, no dobles peones enviándonos en tu lugar a la gemela; no te expongas a una captura al paso jugando al Candy Crush; muéstrate misericordiosa con los más débiles y necesitados que nunca te pillen exclamando eso de ¡Que se jodan! No des jaque mate a tu credibilidad, conspirando contra la ciudadanía al aliarte con las multinacionales del crimen; evita apoyar guerras injustas por incentivos de la industria militar; aprueba o deroga leyes en función del Bien Común y ciérrate a aceptar cargos futuros en la dirección de grandes empresas para preservar enrocada la justicia de tus decisiones durante la legislatura; no cedas a las presiones de la banca, ni de la industria automovilista, ni de las petroleras; aléjate del dinero proveniente del tráfico de armas, de la droga y la trata de blancas…En resumen, no te escaquees de tu responsabilidad, no defraudes la confianza en ti depositada por la población y sobre todo, no traiciones los valores recibidos en casa de tus padres, en la escuela de los maestros, en tu barrio de los vecinos y en la santa madre Iglesia.

Ahora bien, si siendo tu vocación la política y no la santidad, te vieras desfallecer en tu resistencia ante el Mal, contempla en la estrechez del camino recto rodeado de los más infinitos abismos, la mejor consolación del alma caída, en cuyo caso, no te olvides del ajedrez al que desde tu privilegiada posición sabrás favorecer.

Deseándote mucha suerte, recibe un cordial saludo.

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